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lunes, 4 de abril de 2011
Quien mal anda, mal acaba
Hay veces en que el modo de vida de una persona puede llevarla a la catástrofe. Por ejemplo, un drogadicto suele perjudicar a sus estudios, su trabajo y su vida personal, siendo lo habitual que acabe solo. No hace falta ser vidente para adivinar el futuro de quien se empeña en seguir un camino aún sabiendo que es el equivocado. Sin embargo, siempre quedan excepciones que nos hacen pensar que alguien tiene mucho más de lo que se merece. Supongo que esas personas están allí para ayudarnos a vivir con la frustración y la ira. Por algo se dice que mala hierba nunca muere, pero no dejan de ser solamente la excepción que confirma todas las reglas.
Lo normal, sin embargo, sigue siendo que cada cual afronte las consecuencias de sus actos. Como cuando uno es tan poco sociable como yo; no tiene nada de extraño acabar sin amigos. Sin embargo, es muy duro cuando ves a alguien que se deja llevar por todos los caminos equivocados sin plantearse siquiera lo que está haciendo. Porque sabes a dónde le va a llevar eso y no puedes hacer nada por evitarlo. Esa sensación es una de las más deprimentes que existen, más para una persona como yo cuyo "trabajo" consiste en intentar guiar a los demás para que no acaben en el precipicio de la indiferencia y la incomprensión. La vida suele poner a cada uno en el lugar que le corresponde, pero a veces tarda demasiado.
Lo normal, sin embargo, sigue siendo que cada cual afronte las consecuencias de sus actos. Como cuando uno es tan poco sociable como yo; no tiene nada de extraño acabar sin amigos. Sin embargo, es muy duro cuando ves a alguien que se deja llevar por todos los caminos equivocados sin plantearse siquiera lo que está haciendo. Porque sabes a dónde le va a llevar eso y no puedes hacer nada por evitarlo. Esa sensación es una de las más deprimentes que existen, más para una persona como yo cuyo "trabajo" consiste en intentar guiar a los demás para que no acaben en el precipicio de la indiferencia y la incomprensión. La vida suele poner a cada uno en el lugar que le corresponde, pero a veces tarda demasiado.
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martes, 22 de marzo de 2011
Ne va plus
No va más. Me rindo. He puesto mi último libro en descarga gratuita porque está visto que nadie va a pagar por él ni por ningún otro. Mi sueño de ganar dinero con éste, mi trabajo, ha acabado en fracaso. Tampoco puedo decir que me extrañe porque el terreno laboral nunca ha sido el mío. El caso es que le dedico tantas horas a esta actividad que me hubiera gustado sacar algún beneficio, pero está visto que tengo que conformarme con tener un número bastante estable de lectores y me doy por contenta, teniendo en cuenta que ya no admito comentarios. Supongo que no se puede pedir más en la vida: salud, amor, pero dinero no, no propio por lo menos; pero tal como está la situación económica tampoco debería decir nada.
Así que no voy a insistir más con este tema. Es la última vez que digo que Mi gran secreto de la felicidad es un ejemplar inédito que no he publicado nunca en internet. Se trata de una guía para la vida sobre todos los temas que pueden ir surgiendo a través del tiempo. Al menos, yo tengo un ejemplar de cada libro y así guardo casi todos mis escritos a salvo de contingencias informáticas. A pesar de todo, quiero agradecerles a todos los que me siguen habitualmente su fidelidad durante estos casi cinco años. Cuando empecé no me esperaba durar tanto ni tener tanta aceptación. Así que espero seguir por mucho tiempo, aunque a veces pienso que esta actividad anónima y no retribuida puede parecer una pérdida de tiempo.
Así que no voy a insistir más con este tema. Es la última vez que digo que Mi gran secreto de la felicidad es un ejemplar inédito que no he publicado nunca en internet. Se trata de una guía para la vida sobre todos los temas que pueden ir surgiendo a través del tiempo. Al menos, yo tengo un ejemplar de cada libro y así guardo casi todos mis escritos a salvo de contingencias informáticas. A pesar de todo, quiero agradecerles a todos los que me siguen habitualmente su fidelidad durante estos casi cinco años. Cuando empecé no me esperaba durar tanto ni tener tanta aceptación. Así que espero seguir por mucho tiempo, aunque a veces pienso que esta actividad anónima y no retribuida puede parecer una pérdida de tiempo.
viernes, 11 de marzo de 2011
La teoría de las manzanas
Con la pareja pasa lo mismo que con la comida. Tú puedes tener una manzana estupenda que te gusta mucho, pero te traen dos más y ya empiezas a encontrarle defectos; que si la otra es más roja, que si tiene manchitas o parece pasada. Si tienes una galleta, la disfrutas; pero si te dan varias diferentes a elegir, siempre piensas si las demás estarán más buenas. Tener posibilidad de elección puede ser el fin para una pareja. Ya de por sí es difícil la convivencia diaria entre dos personas; más con la intimidad que supone. Es imposible no encontrar algo que te desagrade en el otro. Pero, cuando has apostado por la relación en exclusiva, tiendes a minimizar los defectos. Sin embargo, pudiendo elegir, siempre te parecerá más atractivo lo nuevo, lo mismo si es una manzana, un coche o un hombre.
Una relación que empieza se vive siempre como algo perfecto, con los ojos vendados. Es el paso del tiempo el que va dando una imagen más nítida, tanto de lo bueno como de lo malo. Por eso, cuando leo testimonios de personas que se han encaprichado de alguien nuevo en sus vidas, siempre pienso que no va a durar. A la larga, resultará igual que todo. Por eso, hay personas que cambian continuamente de pareja, porque necesitan sentir la emoción de lo nuevo, sin darse cuenta de que lleva en sí el paso del tiempo que acabará por poner cada cosa en su lugar. De este modo, repiten un ciclo sin saberlo, como aquel que nunca está satisfecho con las manzanas que le ofrecen en la frutería porque siempre piensa que las hay mejores, y al final no disfruta realmente de ninguna.
Una relación que empieza se vive siempre como algo perfecto, con los ojos vendados. Es el paso del tiempo el que va dando una imagen más nítida, tanto de lo bueno como de lo malo. Por eso, cuando leo testimonios de personas que se han encaprichado de alguien nuevo en sus vidas, siempre pienso que no va a durar. A la larga, resultará igual que todo. Por eso, hay personas que cambian continuamente de pareja, porque necesitan sentir la emoción de lo nuevo, sin darse cuenta de que lleva en sí el paso del tiempo que acabará por poner cada cosa en su lugar. De este modo, repiten un ciclo sin saberlo, como aquel que nunca está satisfecho con las manzanas que le ofrecen en la frutería porque siempre piensa que las hay mejores, y al final no disfruta realmente de ninguna.
sábado, 5 de marzo de 2011
Y la vida te dará los besos que tú puedes dar
Como dice la canción de Fito, la vida suele darte aquello que te conviene. Cuando das mucho amor, lo normal es que recibas lo mismo, aunque siempre hay excepciones dolorosas. Pero de esa clase de situaciones también se aprende y, generalmente te hacen más fuerte, una vez que las has asumido porque no te queda otro remedio. Así que, en este mundo es necesario ser apasionado. Si no pones entusiasmo en lo que haces, difícilmente vas a llegar a ninguna parte. Luego, es cierto que hay quien siembra y no recoge y quien recoge sin haber sembrado. Nadie dijo que fuera fácil. Lo que está claro es que hay que seguir intentándolo, especialmente en una relación de pareja, porque lo mejor llega cuando sabes esperar bastantes años.
El problema es que, a veces, la recompensa tarda mucho en llegar y uno piensa que está perdiendo el tiempo; que todo el amor, atención y respeto que has puesto en el otro ha caído en saco roto. Existen circunstancias siempre sobre las que no tienes ningún control, especialmente en el caso de los hijos, su entorno y sus amigos. Pero no queda más remedio que seguir adelante y confiar en que todos los ríos acaban volviendo a su cauce. La vida es un banco que suele dar buenos intereses sobre el tiempo el amor que inviertes en ella. Lástima que haya tanta gente que no quiera arriesgar su capital, y luego se extrañan de no recibir nada a cambio. Para lograr algo tienes que estar dispuesto a entregarte a fondo, aunque no sepas si dará resultado.
El problema es que, a veces, la recompensa tarda mucho en llegar y uno piensa que está perdiendo el tiempo; que todo el amor, atención y respeto que has puesto en el otro ha caído en saco roto. Existen circunstancias siempre sobre las que no tienes ningún control, especialmente en el caso de los hijos, su entorno y sus amigos. Pero no queda más remedio que seguir adelante y confiar en que todos los ríos acaban volviendo a su cauce. La vida es un banco que suele dar buenos intereses sobre el tiempo el amor que inviertes en ella. Lástima que haya tanta gente que no quiera arriesgar su capital, y luego se extrañan de no recibir nada a cambio. Para lograr algo tienes que estar dispuesto a entregarte a fondo, aunque no sepas si dará resultado.
martes, 8 de febrero de 2011
Recuerdos
Paseando por el barrio de mis padres, siento siempre la misma sensación de revivir un sueño. Allí siguen los mismos edificios de más de cincuenta años y un par de tiendas de toda la vida: una pequeña papelería y un estanco. Me parece mentira pensar que he pasado allí veinte años. De todo ese tiempo, me quedan un puñado de recuerdos para contar apenas con los dedos de las manos. La apisonadora del tiempo no ha dejado más que unos hierbajos aplastados y sobre ellos se ha edificado una nueva ciudad. No me extraña ahora tanto que mi hijo haya decidido también empezar de cero, aunque en su caso sin necesidad de cambiar de barrio ni de casa. Qué poco queda ya de aquella niña, por fortuna. Ahora, caminando por esas calles, me doy cuenta de que no era demasiado feliz. En su momento, no era consciente de ello porque no tenía referencias con que comparar.
La memoria es una amiga muy infiel; por lo menos, la mía. De mi primera veintena apenas rescato a mis padres, mi perro y mis libros, que fueron mis más leales compañeros. Me quedan también unos cuantos objetos en casa: una sortija y un bolso que fueron de mis queridas tías abuelas; un mechón de pelo de mi perro, que aún conserva el color pelirrojo. Sin ellos, creo que a veces pensaría que nunca sucedió. Según escribo estas líneas recuerdo también los sombreros de mi abuelo y su bastón. Desde luego, el cerebro es un cajón extraño. Se queda con las cosas y las convierte en símbolos de las personas. Algún día también sucederá así con lo que estoy viviendo ahora. Al menos, espero que la nueva ciudad que edifique sobre ésta sea al menos igual de grande y hermosa, y que estemos allí casi todos y que no olvidemos demasiado de lo vivido.
La memoria es una amiga muy infiel; por lo menos, la mía. De mi primera veintena apenas rescato a mis padres, mi perro y mis libros, que fueron mis más leales compañeros. Me quedan también unos cuantos objetos en casa: una sortija y un bolso que fueron de mis queridas tías abuelas; un mechón de pelo de mi perro, que aún conserva el color pelirrojo. Sin ellos, creo que a veces pensaría que nunca sucedió. Según escribo estas líneas recuerdo también los sombreros de mi abuelo y su bastón. Desde luego, el cerebro es un cajón extraño. Se queda con las cosas y las convierte en símbolos de las personas. Algún día también sucederá así con lo que estoy viviendo ahora. Al menos, espero que la nueva ciudad que edifique sobre ésta sea al menos igual de grande y hermosa, y que estemos allí casi todos y que no olvidemos demasiado de lo vivido.
viernes, 28 de enero de 2011
What's love got to do with it?
Es el título de una canción de los años ochenta. ¿Qué tiene que ver el amor con esto?. Yo me lo pregunto a menudo cuando, en las revistas o en televisión, veo personas que dicen estar muy enamoradas. Amar no es salir con alguien a pasarlo bien. Amar es aguantarlo cuando no está de humor, cuidarlo cuando enferma, intentar llevarte bien con sus seres queridos. Amar a alguien es guardar ausencias, echarle de menos, intentar complacerle incluso contra tus intereses. Amar es perdonar y estar siempre disponible. No tiene nada que ver con lo que cuentan en los medios de comunicación. Así, no es extraño que, en cuanto aparece la rutina, piensen que ya no están enamorados. Posiblemente no lo han estado nunca de verdad. El amor verdadero se afianza con el tiempo, siempre que le prestes atención. Hay que mantener viva la llama.
El amor incluye el sexo, pero no puede estar basado sólo en eso. Naturalmente, supone también pasarlo bien juntos, pero no todo el tiempo. La vida no es un parque de atracciones. Está claro que algo no funciona cuando hay que mantener a la pareja "entretenida". El aburrimiento también forma parte del amor y le da paz y estabilidad. Por supuesto, hay quien confunde el amor con el enamoramiento y no puede seguir adelante porque no tiene las mismas sensaciones que el primer día. Si fuera siempre así también acabaríamos por cansarnos. El amor es algo vivo y cambiante y es un esfuerzo de voluntad. A amar también se aprende. No confundir con el vértigo que siempre produce una nueva relación. Eso no dura. Luego puede ser ya tarde para arrepentirse.
El amor incluye el sexo, pero no puede estar basado sólo en eso. Naturalmente, supone también pasarlo bien juntos, pero no todo el tiempo. La vida no es un parque de atracciones. Está claro que algo no funciona cuando hay que mantener a la pareja "entretenida". El aburrimiento también forma parte del amor y le da paz y estabilidad. Por supuesto, hay quien confunde el amor con el enamoramiento y no puede seguir adelante porque no tiene las mismas sensaciones que el primer día. Si fuera siempre así también acabaríamos por cansarnos. El amor es algo vivo y cambiante y es un esfuerzo de voluntad. A amar también se aprende. No confundir con el vértigo que siempre produce una nueva relación. Eso no dura. Luego puede ser ya tarde para arrepentirse.
lunes, 3 de enero de 2011
La vejez
El tiempo pasa y cuando vas a darte cuenta tu cuerpo ya no es el mismo de antes, pero tú sigues sintiéndote la misma persona. Es duro aceptar que ya no puedes hacer, o comer las mismas cosas; que ya no duermes tantas horas ni aguantas tanto tiempo en pie. Aceptar los primeros signos de la edad es una de las situaciones más duras por las que se tiene que pasar, pero como dicen, la alternativa es peor: es estar muerto. Es como una presentación que recibí el otro día con mucho mensaje. Decía: si te quejas de ir al trabajo, piensa que muchos querrían estar en tu lugar. Si te quejas de empacho, piensa que otros no han comido. Si te cansan tus hijos, acuérdate de que otros no los tienen...
Realmente es importante apreciar lo que se tiene en la vida, aunque absolutamente todo cuente con un lado negativo, porque no hay rosas sin espinas. Así la edad nos quita cosas pero nos da otras en su lugar, si sabemos apreciarlas. Sin embargo, teniendo una salud razonablemente buena, la crisis de la madurez debería ser un aliciente para dedicarse a esos temas para los que no tenías tiempo o medios en su momento: un hobby, un estudio u otra actividad. También es un momento para dedicarse más a las personas que te importan, ya sean familiares o amigos. Lo ideal es llegar a la tercera edad con unos nietos que den un nuevo aliciente a la vida. Sin embargo, hoy en día muchos ya no tienen ese consuelo.
Realmente es importante apreciar lo que se tiene en la vida, aunque absolutamente todo cuente con un lado negativo, porque no hay rosas sin espinas. Así la edad nos quita cosas pero nos da otras en su lugar, si sabemos apreciarlas. Sin embargo, teniendo una salud razonablemente buena, la crisis de la madurez debería ser un aliciente para dedicarse a esos temas para los que no tenías tiempo o medios en su momento: un hobby, un estudio u otra actividad. También es un momento para dedicarse más a las personas que te importan, ya sean familiares o amigos. Lo ideal es llegar a la tercera edad con unos nietos que den un nuevo aliciente a la vida. Sin embargo, hoy en día muchos ya no tienen ese consuelo.
viernes, 29 de octubre de 2010
Necesidad de escribir
Escribo demasiado. Tanto que se me acumulan los borradores y llevo mes y medio de ventaja sobre las publicaciones. Para cuando salga este post, espero haber empezado ya mi curso de francés. Siendo así, no tendré ya tanto tiempo ni ganas de escribir en Internet, o eso espero. A veces la necesidad de escribir puede ser también un poco agobiante. Es como desnudarse diariamente frente a un montón de desconocidos. Cuesta empezar, pero con el tiempo se convierte en una costumbre difícil de dejar. Me sorprendo a mí misma buscando temas de debate, aunque ya sé que realmente lo que más gusta son los textos introspectivos como éste, cuando hablo de mis sentimientos y mis sensaciones.
Si hay algo que realmente me apasione, aparte de mi familia, es aprender otros idiomas. Por ello, soy capaz de meterme en una clase con treinta desconocidos - yo que soy una gran tímida y me horroriza hablar en público, más en un idioma que no domino. Tengo un nivel alto de inglés; en alemán alcancé el nivel medio hace tres años; y ahora pretendo recuperar el de francés. También tengo nociones de árabe. Me gustaría conseguir el título oficial de francés, pero la verdad es que ya tengo uno de hace veinte años y no me es imprescindible. Espero ser capaz de compatibilizar esta actividad con mi familia, sin descuidar la escritura, pero eso es algo que se verá sobre la marcha. De momento, lo voy consiguiendo.
Si hay algo que realmente me apasione, aparte de mi familia, es aprender otros idiomas. Por ello, soy capaz de meterme en una clase con treinta desconocidos - yo que soy una gran tímida y me horroriza hablar en público, más en un idioma que no domino. Tengo un nivel alto de inglés; en alemán alcancé el nivel medio hace tres años; y ahora pretendo recuperar el de francés. También tengo nociones de árabe. Me gustaría conseguir el título oficial de francés, pero la verdad es que ya tengo uno de hace veinte años y no me es imprescindible. Espero ser capaz de compatibilizar esta actividad con mi familia, sin descuidar la escritura, pero eso es algo que se verá sobre la marcha. De momento, lo voy consiguiendo.
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lunes, 14 de junio de 2010
This is the day and the time...
Éste es el día y la hora. (De una canción de Shakira). Ya os he dicho alguna vez que estoy convencida de que hay épocas en que pasa todo y otras en que no pasa nada. No sé si será por los astros o por pura casualidad, pero cuando tienes una preocupación importante, lo normal es que tengas dos o tres. Cuando tienes un compromiso social, siempre vienen varios detrás. Cuando no tienes nada en que pensar, da lo mismo que intentes encontrar un entretenimiento, porque no lo vas a conseguir. Las cosas vienen siempre por rachas. También los problemas de salud suelen ir encadenados, uno detrás de otro, durante temporadas.
Pero lo peor son los periodos de incertidumbre, donde estás pendiente de que algo suceda, alguien te llame, algún tema salga adelante. Pero basta que lo tengas en tu cabeza, para que parezca que el mundo conspira en tu contra. El tiempo pasa angustiosamente despacio cuando esperas el desenlace de algo que te importa. Sin embargo, ese mismo tiempo corre desesperadamente cuando te gustaría disfrutar de la situación con calma. Así son las cosas y no queda más que aceptarlo. El fin de curso siempre es una de esas épocas en que parece que todo está en "stand by", y no veo el momento de que acabe el colegio, les entreguen las notas, asistamos a las actuaciones y podamos olvidarnos de todo eso hasta el próximo año.
Pero lo peor son los periodos de incertidumbre, donde estás pendiente de que algo suceda, alguien te llame, algún tema salga adelante. Pero basta que lo tengas en tu cabeza, para que parezca que el mundo conspira en tu contra. El tiempo pasa angustiosamente despacio cuando esperas el desenlace de algo que te importa. Sin embargo, ese mismo tiempo corre desesperadamente cuando te gustaría disfrutar de la situación con calma. Así son las cosas y no queda más que aceptarlo. El fin de curso siempre es una de esas épocas en que parece que todo está en "stand by", y no veo el momento de que acabe el colegio, les entreguen las notas, asistamos a las actuaciones y podamos olvidarnos de todo eso hasta el próximo año.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Cinco minutos antes
Todas las mañanas salgo para el colegio demasiado pronto. Sé, por experiencia, que si tardo cinco minutos más el tráfico se convierte en una selva. Todos aquellos que han salido con la hora justa conducen por encima del límite de velocidad. En las rotondas compiten en exhibiciones de destreza y reflejos que, de vez en cuando, acaban mal. Se empeñan en adelantar aunque sea por la derecha, como si fueran a recuperar el cuarto de hora que les hace falta, y no apenas un par de minutos, con suerte.
Un poco más tarde, la paz regresa a mi pequeña ciudad y los habituales nos movemos sin prisa por las calles solitarias. Pero no puedo evitar recordar que ya ha habido varias muertes por atropellos y las seguirá habiendo si no cambian de mentalidad. Cinco minutos antes en el despertador, pueden ser la diferencia entre todo y nada. Además, vivir con ese stress continuo perjudica gravemente la salud. Necesitamos bajar el ritmo y concentrarnos en hacer menos cosas, pero mejor; empezando por proteger nuestras vidas y la de los demás.
Un poco más tarde, la paz regresa a mi pequeña ciudad y los habituales nos movemos sin prisa por las calles solitarias. Pero no puedo evitar recordar que ya ha habido varias muertes por atropellos y las seguirá habiendo si no cambian de mentalidad. Cinco minutos antes en el despertador, pueden ser la diferencia entre todo y nada. Además, vivir con ese stress continuo perjudica gravemente la salud. Necesitamos bajar el ritmo y concentrarnos en hacer menos cosas, pero mejor; empezando por proteger nuestras vidas y la de los demás.
domingo, 18 de abril de 2010
He escrito unos libros
He estado escribiendo mucho tiempo, y ahora he publicado un libro en formato ebook y papel. Se encuentra en www.bubok.es y se llama "Mi gran secreto de la felicidad". Libros de autoayuda. Todos los intentos por cambiar la sociedad mediante la manipulación ideológica se chocan contra un muro y tarde o temprano se desvanecen. Cuando salgo de paseo con mi marido siempre vamos del brazo, de la mano, o incluso de la cintura y no tenemos escrúpulos en besarnos en plena calle, estando ya cerca de los cincuenta. La gente nos mira con extrañeza. Parece que somos algo inusual. Cuando salíamos con nuestros tres hijos a montar en bicicleta o simplemente de compras también nos miraban así. Me gustaría contaros cómo hemos llegado hasta ese punto.
Sin embargo, estoy convencida de que, tarde o temprano, todo el mundo acaba descubriendo ese secreto en su vida. Lástima que para muchos sea ya tarde. Nos han vendido la película de que la realización personal es lo más importante que existe; y, sobre todo, que hay que buscarla siempre en el trabajo o en los estudios, fuera de casa. Pero cada pareja que se quiere realmente, cada padre o madre que sale a pasear con sus hijos, cada sonrisa de un bebé que está descubriendo la vida, es una señal que nos indica cuál es el buen camino. La existencia no tiene sentido sin amor, sin dolor, sin sacrificio. En este libro he intentado explicarlo como buenamente he podido, según cada etapa de la vida y cada experiencia. Espero que lo leáis y que os guste. Os dejo con una cita:
"Cuando uno se busca a sí mismo, se encuentra. Es decir, que al terminar sus esfuerzos no halla nada. Decía Kierkegard que la felicidad es una puerta que se abre hacia afuera, no hacia adentro". Aníbalcuevas.blogs.com 22-1-2010
Últimas noticias: tras la publicación de mi primer libro me he lanzado a hacer recopilaciones de artículos de mis blogs, con algunos inéditos, y he publicado otros tres libros titulados: Siempre queda otra oportunidad, Las enfermedades del alma y Los valores de los cuentos tradicionales. En la misma dirección. Apartado librería.
Sin embargo, estoy convencida de que, tarde o temprano, todo el mundo acaba descubriendo ese secreto en su vida. Lástima que para muchos sea ya tarde. Nos han vendido la película de que la realización personal es lo más importante que existe; y, sobre todo, que hay que buscarla siempre en el trabajo o en los estudios, fuera de casa. Pero cada pareja que se quiere realmente, cada padre o madre que sale a pasear con sus hijos, cada sonrisa de un bebé que está descubriendo la vida, es una señal que nos indica cuál es el buen camino. La existencia no tiene sentido sin amor, sin dolor, sin sacrificio. En este libro he intentado explicarlo como buenamente he podido, según cada etapa de la vida y cada experiencia. Espero que lo leáis y que os guste. Os dejo con una cita:
"Cuando uno se busca a sí mismo, se encuentra. Es decir, que al terminar sus esfuerzos no halla nada. Decía Kierkegard que la felicidad es una puerta que se abre hacia afuera, no hacia adentro". Aníbalcuevas.blogs.com 22-1-2010
Últimas noticias: tras la publicación de mi primer libro me he lanzado a hacer recopilaciones de artículos de mis blogs, con algunos inéditos, y he publicado otros tres libros titulados: Siempre queda otra oportunidad, Las enfermedades del alma y Los valores de los cuentos tradicionales. En la misma dirección. Apartado librería.
viernes, 16 de abril de 2010
Las matemáticas de la vida
Me siento mal porque pienso que debería pasar más tiempo con mis padres, que son mayores y me necesitan. Pero sé que si me voy, estaré descuidando a mis hijos, que son adolescentes y me necesitan. Tendría que trabajar para aliviar la carga económica de mi marido; pero si me voy, estaré descuidando mi relación de pareja. Nunca se me ha dado bien multiplicarme ni dividirme. Cada vez que lo he intentado, lo he acabado pagando muy caro. Creo que el destino no tiene demasiada paciencia conmigo. Hay que elegir, siempre hay que tomar decisiones, y nunca te quedas satisfecho con tu elección.
La vida es sentirse siempre culpable: porque haces demasiado o demasiado poco, porque te ocupas mucho de tí mismo o no te ocupas, porque tienes demasiadas responsabilidades o porque las eludes. Ya me hice a la idea de no volver a trabajar. Ahora también he decidido no seguir estudiando idiomas de momento, aunque eso me ha costado bastante. No se puede tener todo. El que mucho abarca, poco aprieta. Como siempre, la sabiduría popular tiene la clave de todo. Pero me gustaría vivir tranquila pensando que he hecho las elecciones correctas y que no tendré luego que arrepentirme con el tiempo,sin remedio. Supongo que eso es pedir demasiado.
La vida es sentirse siempre culpable: porque haces demasiado o demasiado poco, porque te ocupas mucho de tí mismo o no te ocupas, porque tienes demasiadas responsabilidades o porque las eludes. Ya me hice a la idea de no volver a trabajar. Ahora también he decidido no seguir estudiando idiomas de momento, aunque eso me ha costado bastante. No se puede tener todo. El que mucho abarca, poco aprieta. Como siempre, la sabiduría popular tiene la clave de todo. Pero me gustaría vivir tranquila pensando que he hecho las elecciones correctas y que no tendré luego que arrepentirme con el tiempo,sin remedio. Supongo que eso es pedir demasiado.
jueves, 15 de abril de 2010
La lectura de la Biblia
Desde hace seis meses estoy leyendo el Evangelio todos los días. Existen unas páginas web donde es fácil y cómodo hacerlo, y os lo recomiendo, como evangeliodeldia.com. No se puede juzgar lo que no se conoce. Mucha gente en España habla de la Iglesia como si sólo se tratara de los ritos de Semana Santa y poco más. La base de la religión cristiana está en Jesucristo y, por tanto, en los cuatro Evangelios que fueron escritos por personas que le conocieron personalmente y otros que recibieron el testimonio de primera mano. Los escritos posteriores, de cincuenta años o más, no tienen ningún valor real y menos todavía las teorías, más o menos novelescas que han surgido después.
Os aconsejo que leáis el Nuevo Testamento. El Antiguo es difícil de interpretar sin ayuda, ya que fue escrito para cuatro milenios atrás. Leyendo los evangelios es realmente increíble comprobar cómo cada día trae un mensaje diferente para cada persona. Estos consejos han servido a millones desde hace más de dos mil años. Cada cual que lee un pasaje de la Biblia saca conclusiones diferentes que, sin embargo, habitualmente le ayudan a mejorar como persona y en relación con los demás. El tiempo, las circunstancias, la edad, raza o continente no tienen la menor importancia a la hora de entender y sentir las Sagradas Escrituras. Jesús envía un mensaje personal para cada uno de nosotros a través de sus palabras.
Os aconsejo que leáis el Nuevo Testamento. El Antiguo es difícil de interpretar sin ayuda, ya que fue escrito para cuatro milenios atrás. Leyendo los evangelios es realmente increíble comprobar cómo cada día trae un mensaje diferente para cada persona. Estos consejos han servido a millones desde hace más de dos mil años. Cada cual que lee un pasaje de la Biblia saca conclusiones diferentes que, sin embargo, habitualmente le ayudan a mejorar como persona y en relación con los demás. El tiempo, las circunstancias, la edad, raza o continente no tienen la menor importancia a la hora de entender y sentir las Sagradas Escrituras. Jesús envía un mensaje personal para cada uno de nosotros a través de sus palabras.
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miércoles, 24 de marzo de 2010
Me habría quedado toda la noche en vela contigo
de haber sabido cómo salvarte la vida. I would have stayed up with you all night, did I know how to save your life. Preciosa canción del grupo The fray.
Estoy de acuerdo. Llega un momento en la vida en que el que tienes que dar el todo por el todo. Si yo supiera que unas cuantas noches en vela bastarían, por ejemplo, para acabar con la ley del aborto; a pesar de que no soy noctámbula, allí estaría yo, de rodillas si hace falta.
Muchas veces tienes la duda de sí podrías hacer más, si estás poniendo toda la carne en el asador, o si está dejando que tu comodidad sea más fuerte que tus ideales. Con los hijos pasa igual: nunca sabes si te pasas o te estás quedando corto. El problema es que no se puede parar el tiempo y, cuando vas a darte cuenta, ya pasó el momento adecuado y es tarde para rectificar. Qué bueno sería si pudiéramos rebobinar nuestras vidas.
Ahora pienso que tendría que haber dedicado muchas más horas al estudio. Ahora veo con claridad que tenía que haberme presentado al examen de Proficiency cuando estaba preparada. Qué cómodo sería disponer del guión de nuestras vidas; pero qué aburrido también. De todos modos, sospecho que siempre acabaríamos dejándonos algo en el tintero.
Es imposible cumplir con todas nuestras expectativas. Lo peor es, cuando miras atrás y piensas que no has aprovechado bien tus posibilidades. Por eso, yo ahora agobio un poco a mis hijos para que no pierdan de vista sus objetivos en la vida. Es fácil perderse en las emociones del momento y olvidar que cada día sólo se vive una vez, y hay trenes que ya no vuelven a pasar. Si sólo se tratara de pasar una noche en vela...; yo haría lo que hiciera falta para conseguir un mundo mejor para todos.
Estoy de acuerdo. Llega un momento en la vida en que el que tienes que dar el todo por el todo. Si yo supiera que unas cuantas noches en vela bastarían, por ejemplo, para acabar con la ley del aborto; a pesar de que no soy noctámbula, allí estaría yo, de rodillas si hace falta.
Muchas veces tienes la duda de sí podrías hacer más, si estás poniendo toda la carne en el asador, o si está dejando que tu comodidad sea más fuerte que tus ideales. Con los hijos pasa igual: nunca sabes si te pasas o te estás quedando corto. El problema es que no se puede parar el tiempo y, cuando vas a darte cuenta, ya pasó el momento adecuado y es tarde para rectificar. Qué bueno sería si pudiéramos rebobinar nuestras vidas.
Ahora pienso que tendría que haber dedicado muchas más horas al estudio. Ahora veo con claridad que tenía que haberme presentado al examen de Proficiency cuando estaba preparada. Qué cómodo sería disponer del guión de nuestras vidas; pero qué aburrido también. De todos modos, sospecho que siempre acabaríamos dejándonos algo en el tintero.
Es imposible cumplir con todas nuestras expectativas. Lo peor es, cuando miras atrás y piensas que no has aprovechado bien tus posibilidades. Por eso, yo ahora agobio un poco a mis hijos para que no pierdan de vista sus objetivos en la vida. Es fácil perderse en las emociones del momento y olvidar que cada día sólo se vive una vez, y hay trenes que ya no vuelven a pasar. Si sólo se tratara de pasar una noche en vela...; yo haría lo que hiciera falta para conseguir un mundo mejor para todos.
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jueves, 25 de febrero de 2010
Ellos son más felices
Paseando por un centro comercial me he fijado en que la mayoría de las familias con niños eran latinoamericanas. Ellos probablemente no lleguen a fin de mes y vivan todos hacinados en una habitación con derecho a cocina. Ellos seguramente trabajen, si tienen esa suerte, doce horas diarias. Pero ellos son más felices que nosotros. Salta a la vista que disfrutan de cada minuto libre y no regatean a la hora de demostrar su cariño a su pareja e hijos. Van caminando sonrientes, mientras acarician a sus niños; y no se avergüenzan de jugar con ellos, llevarlos en brazos y pasar las horas con sus parejas, aunque no les quede tiempo para más.
En el otro extremo, hombres y mujeres solos caminando con prisa, cargados de bolsas, con el gesto impaciente y las caras serias. Personas que te miran con atención cuando ven que te acompañan tu pareja y tus hijos; como si fueras una imagen salida de épocas remotas. Gente que no sufre necesidad, tienen el último modelo de móvil, un coche con pocos años y una casa en propiedad. Pero no son felices, porque no tienen tiempo para disfrutarlo y, sobretodo, porque no tiene con quién compartirlo. ¿Eso es lo que hemos logrado con nuestro desarrollo económico? A veces creo que ellos son los afortunados.
En el otro extremo, hombres y mujeres solos caminando con prisa, cargados de bolsas, con el gesto impaciente y las caras serias. Personas que te miran con atención cuando ven que te acompañan tu pareja y tus hijos; como si fueras una imagen salida de épocas remotas. Gente que no sufre necesidad, tienen el último modelo de móvil, un coche con pocos años y una casa en propiedad. Pero no son felices, porque no tienen tiempo para disfrutarlo y, sobretodo, porque no tiene con quién compartirlo. ¿Eso es lo que hemos logrado con nuestro desarrollo económico? A veces creo que ellos son los afortunados.
sábado, 28 de noviembre de 2009
La paciencia es una virtud
Uno de los problemas de nuestra época es que la gente ha perdido la capacidad de esperar. La televisión, los transportes modernos y el móvil nos dan la sensación de que todo puede conseguirse inmediatamente en el momento en que lo precisas. En otros lugares del mundo, sin embargo, conocen todavía la manera de dejar pasar el tiempo sin prisas. Tal vez lo ideal para nuestro modo de vida sería un término medio. El trabajo bien hecho requiere su tiempo, como también la pareja y el cuidado de los hijos. Precipitar las cosas, a menudo sólo sirve para acabar haciendo mucho y mal, en lugar de poco y bien hecho.
A lo largo de mi vida he comprobado que las cosas que valen la pena se hacen esperar. Lo que se consigue fácilmente suele ser efímero y poco valioso. Aprender un idioma de verdad, por ejemplo, requiere años de práctica. Ningún cursillo acelerado puede sustituir ese tiempo. También encontrar a la persona adecuada. Aquellos que se precipitan, por querer disfrutar cuanto antes de los placeres de una relación, es fácil que se equivoquen una y otra vez; hasta acabar perdiendo la ilusión y el interés por buscar. Mientras, aquellos que tienen paciencia, suelen conseguir su objetivo; sobretodo porque, con el tiempo, tienen más claro lo que están buscando realmente.
A lo largo de mi vida he comprobado que las cosas que valen la pena se hacen esperar. Lo que se consigue fácilmente suele ser efímero y poco valioso. Aprender un idioma de verdad, por ejemplo, requiere años de práctica. Ningún cursillo acelerado puede sustituir ese tiempo. También encontrar a la persona adecuada. Aquellos que se precipitan, por querer disfrutar cuanto antes de los placeres de una relación, es fácil que se equivoquen una y otra vez; hasta acabar perdiendo la ilusión y el interés por buscar. Mientras, aquellos que tienen paciencia, suelen conseguir su objetivo; sobretodo porque, con el tiempo, tienen más claro lo que están buscando realmente.
viernes, 18 de septiembre de 2009
Bendita rutina
Se pasa uno la vida pensando que todos los días son iguales. A las mismas horas haces las mismas cosas y a veces te toca esperar a que llegue la hora de la comida, la salida de los colegios o la apertura de las tiendas. Sin embargo, sabes que, en cualquier momento, una llamada telefónica puede cambiarlo todo, arrasar con tu rutina creando una nueva; y que, de pronto, te encuentres deseando tener tiempo libre, repetir los mismos ritos de siempre o incluso estar aburrido. Bendita rutina que nos da tranquilidad, incluso cuando estamos estresados.
Cuando todo va bien, yo me preocupo. Sé que no debería, pero tengo la impresión de que es demasiado bueno para durar. Tengo miedo de la felicidad, a pesar de que es mi estado natural habitualmente. Siento como si no tuviera derecho a ser feliz mientras tantos lo pasan mal. Sin embargo, sé que eso no tiene sentido, ya que el estado de satisfacción se lo trabaja cada uno independientemente de sus circunstancias. Es decir, que tal vez muchos en mi lugar se sentirían frustrados, aunque para mí esta vida sea la ideal.
Por eso, cuando mi rutina se desbarata, me siento perdida como un niño en una playa inmensa, y sólo deseo volver a mis costumbres de siempre, recuperar esa rutina que a veces me harta, y, sin embargo, cuando me falta, me quita el sueño y el hambre y me deja sin fuerzas. Quiero volver a mis días iguales, mis obligaciones tediosas y mis momentos especiales, conseguidos tras larga espera. La rutina hace que cada novedad sepa a gloria, pero demasiadas novedades arruinan el efecto.
Cuando todo va bien, yo me preocupo. Sé que no debería, pero tengo la impresión de que es demasiado bueno para durar. Tengo miedo de la felicidad, a pesar de que es mi estado natural habitualmente. Siento como si no tuviera derecho a ser feliz mientras tantos lo pasan mal. Sin embargo, sé que eso no tiene sentido, ya que el estado de satisfacción se lo trabaja cada uno independientemente de sus circunstancias. Es decir, que tal vez muchos en mi lugar se sentirían frustrados, aunque para mí esta vida sea la ideal.
Por eso, cuando mi rutina se desbarata, me siento perdida como un niño en una playa inmensa, y sólo deseo volver a mis costumbres de siempre, recuperar esa rutina que a veces me harta, y, sin embargo, cuando me falta, me quita el sueño y el hambre y me deja sin fuerzas. Quiero volver a mis días iguales, mis obligaciones tediosas y mis momentos especiales, conseguidos tras larga espera. La rutina hace que cada novedad sepa a gloria, pero demasiadas novedades arruinan el efecto.
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sábado, 5 de septiembre de 2009
Mujeres infelices
Un estudio de la universidad de Pennsylvania, revela que las mujeres son más infelices ahora que hace cuarenta años. Dicen que la razón es que ahora tienen más aspiraciones y por ello se sienten más frustradas. Creo que no es sólamente por eso, sino por algo más sencillo. La felicidad no consiste en hacer muchas cosas y tener todo lo que deseas. Naturalmente, cubrir tus necesidades ayuda mucho. Pero, ¿de qué te sirve ganar más dinero si no tienes tiempo para disfrutarlo? Comprar una casa más grande donde no estás nunca, tener un coche más potente para conducir por el atasco. Los niños que tienen demasiado juguetes no juegan con ninguno. Así, las personas que quieren destacar en todo resultan ser más infelices, porque es materialmente imposible por falta de tiempo.
El día tiene venticuatro horas, de las cuales pasamos ocho durmiendo, ocho trabajando, la mayoría, y otras tres comiendo. En las cinco restantes entran las necesidades físicas y el aseo, los desplazamientos de un sitio a otro y las obligaciones mínimas de una casa, como hacer las camas o poner la lavadora o limpiar. Así nos quedan apenas dos horas para relacionarnos con la gente que realmente nos importa. Las mujeres actuales son más infelices porque, como yo he comprobado en estos años, se necesitan al menos cuatro horas diarias: dos para mantener una buena relación con tus hijos, padres y amistades (lo cual supone dedicarles a cada uno al menos media hora en exclusiva); otra hora para nosotras mismas y otra para nuestra pareja. Es una cuestión de aritmética pura.
El día tiene venticuatro horas, de las cuales pasamos ocho durmiendo, ocho trabajando, la mayoría, y otras tres comiendo. En las cinco restantes entran las necesidades físicas y el aseo, los desplazamientos de un sitio a otro y las obligaciones mínimas de una casa, como hacer las camas o poner la lavadora o limpiar. Así nos quedan apenas dos horas para relacionarnos con la gente que realmente nos importa. Las mujeres actuales son más infelices porque, como yo he comprobado en estos años, se necesitan al menos cuatro horas diarias: dos para mantener una buena relación con tus hijos, padres y amistades (lo cual supone dedicarles a cada uno al menos media hora en exclusiva); otra hora para nosotras mismas y otra para nuestra pareja. Es una cuestión de aritmética pura.
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lunes, 13 de julio de 2009
Negocios y placer
Hoy en día es habitual que la gente pase muchas más horas en la oficina que en su propia casa. Los compañeros de trabajo pasan a ser depositarios de confidencias que no tendríamos siquiera con los amigos de siempre. Las experiencias que deberíamos compartir con nuestra familia, tanto buenas como malas, se acaban viviendo con personas que no has elegido y no te interesan. Es algo parecido al Síndrome de Estocolmo. Así como los secuestrados a menudo se acaban encariñando con sus captores; los empleados desarrollan lazos de afecto con sus compañeros de mesa, incluso aunque a priori les hubieran caído mal. Es un mecanismo de autodefensa.
Las necesidades afectivas que no se cubren al pasar tan poco tiempo con los seres queridos se intentan suplir con otros que están en las mismas circunstancias. A partir de ahí, es fácil que se confunda la amistad o la atracción sexual con el amor. Dicen las estadísticas que la infidelidad se ha generalizado tanto entre los hombres como entre las mujeres. Esto tiene mucho que ver con la incorporación femenina al mercado laboral, los horarios interminables y la falta de conciliación familiar. Cuando todo va bien, es fácil mantener un matrimonio. Pero, cuando surgen problemas, y resulta que no hay tiempo ni intimidad para poder hablar de ello con calma, ya se sabe que la pareja está condenada a la ruptura.
En España lo tenemos más difícil porque se sale tarde del trabajo y además se pierde mucho tiempo en desplazamientos. Las relaciones de pareja en el trabajo están influídas también por la edad de cada uno y el puesto que ocupa en la empresa. Aquí entra además en juego la erótica del poder. Así que lo más recomendable es procurar conocer a la persona fuera del ambiente laboral, antes de embarcarse en una relación. Claro que, si además alguno de los dos está casado, lo más sensato es abstenerse completamente, porque esa clase de historias nunca acaba bien y hay demasiados perjudicados para que merezca la pena.
Música: Bob Marley - No Woman No Cry
Las necesidades afectivas que no se cubren al pasar tan poco tiempo con los seres queridos se intentan suplir con otros que están en las mismas circunstancias. A partir de ahí, es fácil que se confunda la amistad o la atracción sexual con el amor. Dicen las estadísticas que la infidelidad se ha generalizado tanto entre los hombres como entre las mujeres. Esto tiene mucho que ver con la incorporación femenina al mercado laboral, los horarios interminables y la falta de conciliación familiar. Cuando todo va bien, es fácil mantener un matrimonio. Pero, cuando surgen problemas, y resulta que no hay tiempo ni intimidad para poder hablar de ello con calma, ya se sabe que la pareja está condenada a la ruptura.
En España lo tenemos más difícil porque se sale tarde del trabajo y además se pierde mucho tiempo en desplazamientos. Las relaciones de pareja en el trabajo están influídas también por la edad de cada uno y el puesto que ocupa en la empresa. Aquí entra además en juego la erótica del poder. Así que lo más recomendable es procurar conocer a la persona fuera del ambiente laboral, antes de embarcarse en una relación. Claro que, si además alguno de los dos está casado, lo más sensato es abstenerse completamente, porque esa clase de historias nunca acaba bien y hay demasiados perjudicados para que merezca la pena.
Música: Bob Marley - No Woman No Cry
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sábado, 16 de mayo de 2009
Millones de años
Los seres humanos existen desde hace tanto tiempo que la mayoría de nuestras características físicas o psicológicas se han ido perfilando a través del tiempo por el método de prueba y error. Es decir, que la naturaleza descarta aquellas actitudes o aspectos que a la larga perjudican a la especie y favorece aquellos otros que la fortalecen. La familia humana como la conocemos hoy es la consecuencia de esos millones de años de evolución. Nuestro cuerpo se ha ido adaptando a diferentes temperaturas, condiciones ambientales y alimentos a lo largo del tiempo. También ha desarrollado unas hormonas muy características. El otro día descubrí que, lo que yo había comprado como veneno para pulgones, era en realidad un producto que contiene hormonas para fortalecer las defensas de las plantas. Apenas sabemos como interactúan nuestras propias hormonas y ahora jugamos con las de otras especies. Creo que prefiero el veneno.
Lo mismo sucede con las bacterias. El otro día escuchaba en la radio a un experto hablando de lo poco que conocemos sobre las bacterias "buenas" que viven en nuestro organismo en simbiosis y su relación entre sí. De modo que aquellos que afirman que tal o cual bifidus protege la salud, están hablando de teorías no demostradas, las cuales no se sabe cómo acabarán afectándonos a largo plazo. Parece ser que se están extinguiendo algunas bacterias de la piel y eso podría estar detrás del aumento de las enfermedades inmunitarias. Creer que podemos modificar las relaciones que se han ido creando a lo largo de millones de años de evolución, aparte de ser pura soberbia, es muy peligroso. Los efectos nocivos se acaban descubriendo a largo plazo, como sucedió con el tabaco, cuando ya no tienen remedio. No teníamos bastante con los conservantes y los pesticidas, para que ahora también tengamos que preocuparnos de las hormonas y bacterias que podamos tener de más o de menos.
Pero sucede igual a nivel personal. ¿Por qué eliminar algo que funciona para sustituirlo por algo que no ha demostrado nunca su efectividad?. El matrimonio, por las relaciones esporádicas. Los hijos propios, por los hijos de tu pareja. La familia, por las relaciones de amistad más o menos duraderas. El esfuerzo por la comodidad. El sacrificio por el hedonismo. El amor por el sexo. A veces puede fallar, pero tiene un porcentaje de aciertos superior a la media, porque si no no se habría mantenido superando la prueba del tiempo y el espacio.
Lo mismo sucede con las bacterias. El otro día escuchaba en la radio a un experto hablando de lo poco que conocemos sobre las bacterias "buenas" que viven en nuestro organismo en simbiosis y su relación entre sí. De modo que aquellos que afirman que tal o cual bifidus protege la salud, están hablando de teorías no demostradas, las cuales no se sabe cómo acabarán afectándonos a largo plazo. Parece ser que se están extinguiendo algunas bacterias de la piel y eso podría estar detrás del aumento de las enfermedades inmunitarias. Creer que podemos modificar las relaciones que se han ido creando a lo largo de millones de años de evolución, aparte de ser pura soberbia, es muy peligroso. Los efectos nocivos se acaban descubriendo a largo plazo, como sucedió con el tabaco, cuando ya no tienen remedio. No teníamos bastante con los conservantes y los pesticidas, para que ahora también tengamos que preocuparnos de las hormonas y bacterias que podamos tener de más o de menos.
Pero sucede igual a nivel personal. ¿Por qué eliminar algo que funciona para sustituirlo por algo que no ha demostrado nunca su efectividad?. El matrimonio, por las relaciones esporádicas. Los hijos propios, por los hijos de tu pareja. La familia, por las relaciones de amistad más o menos duraderas. El esfuerzo por la comodidad. El sacrificio por el hedonismo. El amor por el sexo. A veces puede fallar, pero tiene un porcentaje de aciertos superior a la media, porque si no no se habría mantenido superando la prueba del tiempo y el espacio.
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Nasciturus proiam nato habetur, si de eius commodo agitur
