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martes, 26 de abril de 2011
El mundo se equivoca
Como dice la estupenda canción de la Quinta Estación, hoy en día el mundo está muy equivocado sobre lo que significa realmente tener una pareja sentimental. Yo no necesito un hombre para que me lleve de paseo o me mantenga. Soy secretaria y puedo ganarme la vida. Lo que necesito es un compañero de viaje con quien compartir mi vida. Y para eso no sirven los padres, ni hermanos, ni amigos; ni siquiera los hijos, ya que tienen sus propias vidas por vivir. Todos sentimos esa necesidad de tener una pareja, incluso los que lo niegan, y, sin embargo, no dejan de buscarla ni un solo día. Los que dicen que sólo quieren relaciones sin compromiso son los que buscan más desesperadamente aunque no quieran reconocerlo. En cada nuevo compañero esperan descubrir ese algo más, una señal de que es la persona definitiva para ellos.
El mundo nos vende la idea de que debemos ser independientes y autosuficientes, pero eso no funciona así en realidad. Todos necesitamos a alguien en quien confiar, con quien compartir las vicisitudes de cada día; incluso los detalles más nimios y sin importancia. Necesitamos crecer junto a otras personas que nos ayuden a disfrutar de cada momento. Y sobretodo necesitamos un compañero de viaje con quien vivir en simbiosis, tanto los buenos momentos como los malos, los días emocionantes y los tediosos. Esa comunidad de espíritu sólo se puede alcanzar con una persona que permanezca siempre a tu lado y comparta tu proyecto vital completamente. Por eso, una pareja es algo insustituible, y no podemos permitir que el mundo nos convenza de lo contrario.
El mundo nos vende la idea de que debemos ser independientes y autosuficientes, pero eso no funciona así en realidad. Todos necesitamos a alguien en quien confiar, con quien compartir las vicisitudes de cada día; incluso los detalles más nimios y sin importancia. Necesitamos crecer junto a otras personas que nos ayuden a disfrutar de cada momento. Y sobretodo necesitamos un compañero de viaje con quien vivir en simbiosis, tanto los buenos momentos como los malos, los días emocionantes y los tediosos. Esa comunidad de espíritu sólo se puede alcanzar con una persona que permanezca siempre a tu lado y comparta tu proyecto vital completamente. Por eso, una pareja es algo insustituible, y no podemos permitir que el mundo nos convenza de lo contrario.
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miércoles, 6 de abril de 2011
El deber de ser felices
Me ha impresionado la película Encontrarás dragones. Es muy recomendable para cualquiera. Después estuve viendo el programa religioso de la Dos que ponen los domingos y había una entrevista con el cocinero de las Mañanas de la Uno. Resultó ser una persona cristiana muy positiva y se me quedó grabada sobretodo la idea que transmitía de que todos tenemos la obligación de ser felices. Algo que yo, desgraciadamente, no suelo cumplir. Pero, es cierto que nuestro estado de ánimo influye mucho en nuestro entorno y, especialmente, en la familia. Yo lo noto cuando tengo una mala racha, en que mis hijas se ven más decaídas, con menos entusiasmo para ir al colegio, estudiar o, incluso, salir. Y eso me hace sentirme peor, porque sé que es en parte mi culpa, porque yo he creado ese ambiente en la casa.
Aunque no me vea con fuerzas, yo sigo siendo uno de los pilares de esta familia y, cuando yo me vengo abajo, toda la estructura se tambalea. Si además resulta que mi único objetivo en la vida consiste en cuidar de los míos, no tiene sentido que descuide lo más importante, que es su felicidad. Este tema yo creo que los del Opus Dei lo tienen muy logrado. El entusiasmo es su principal característica, por lo que yo he podido ver. Pero, como yo no llego a esos niveles de fe y compromiso, algunos días me siento como si estuviera corriendo una maratón conmigo misma, intentando convencerme de que debo ser feliz aquí y ahora. Es un esfuerzo agotador por momentos. A ratos tiro la toalla, pero la vuelvo a recoger, porque sé que es cierto que todos somos responsables de nuestra felicidad y de la ajena.
Aunque no me vea con fuerzas, yo sigo siendo uno de los pilares de esta familia y, cuando yo me vengo abajo, toda la estructura se tambalea. Si además resulta que mi único objetivo en la vida consiste en cuidar de los míos, no tiene sentido que descuide lo más importante, que es su felicidad. Este tema yo creo que los del Opus Dei lo tienen muy logrado. El entusiasmo es su principal característica, por lo que yo he podido ver. Pero, como yo no llego a esos niveles de fe y compromiso, algunos días me siento como si estuviera corriendo una maratón conmigo misma, intentando convencerme de que debo ser feliz aquí y ahora. Es un esfuerzo agotador por momentos. A ratos tiro la toalla, pero la vuelvo a recoger, porque sé que es cierto que todos somos responsables de nuestra felicidad y de la ajena.
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sábado, 2 de abril de 2011
Igualdad y violencia doméstica
Hay quien se extraña porque, cuantas más leyes sacan en favor de la igualdad entre hombres y mujeres, más aumenta la violencia de género (por llamarla como la llaman todos). En primer lugar, la violencia es más habitual entre parejas de hecho y extranjeros que vienen de países en desarrollo. En segundo lugar, siempre tiene relación con rupturas y separaciones. En tercer lugar, no se contabiliza la violencia de las mujeres contra los hombres, porque esa no se ve. Las raíces de este problema son diversas y no sirve de nada hacer carreras o declaraciones grandilocuentes, cuando no se estudia realmente la situación. Además esta sociedad está acostumbrada a la exhibición de la violencia como espectáculo televisivo y en el cine.
Cuando yo era pequeña, no se enseñaba la igualdad. Se enseñaba a los hombres a respetar y proteger a las mujeres. De ese modo, la mayoría eran incapaces de levantarles la mano. Sin embargo, ahora todo es independencia, separación del amor y el sexo, se favorece la promiscuidad y la falta de compromiso, se prima a las mujeres en el trabajo independientemente de sus méritos, y, en caso de divorcio, la mujer sale indudablemente beneficiada; sobretodo si aduce malos tratos aunque sea mentira. Siendo así, no es extraño que algunos hombres pierdan los nervios al verse con todas las de perder y, total, si somos iguales, ¿qué importancia tiene soltarle un guantazo, como lo harían con un hombre?, o devolverselo, porque hay muchas mujeres agresivas. Se recoge lo que se siembra.
Cuando yo era pequeña, no se enseñaba la igualdad. Se enseñaba a los hombres a respetar y proteger a las mujeres. De ese modo, la mayoría eran incapaces de levantarles la mano. Sin embargo, ahora todo es independencia, separación del amor y el sexo, se favorece la promiscuidad y la falta de compromiso, se prima a las mujeres en el trabajo independientemente de sus méritos, y, en caso de divorcio, la mujer sale indudablemente beneficiada; sobretodo si aduce malos tratos aunque sea mentira. Siendo así, no es extraño que algunos hombres pierdan los nervios al verse con todas las de perder y, total, si somos iguales, ¿qué importancia tiene soltarle un guantazo, como lo harían con un hombre?, o devolverselo, porque hay muchas mujeres agresivas. Se recoge lo que se siembra.
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lunes, 8 de noviembre de 2010
En otra habitación
Escuchando la radio (cadena Cope) me extrañó oir una opinión que va en contra de mi concepto de la pareja y de la familia. Decían que es muy sano que los cónyuges tomen de vez en cuando las vacaciones por separado, un fin de semana, una semana o quince días... Me parece una barbaridad. Si ya hoy en día las parejas pasan poco tiempo juntos. Entre sus trabajos, las tareas del hogar y las aficiones, algunos sólo coinciden en la cama. Sólo falta que, al llegar las vacaciones hagan planes diferentes y las compartan con amigos, o incluso prefieran irse en solitario. Eso es el acta de defunción de un matrimonio. Viajando solos sólamente multiplican sus posibilidades de iniciar otras relaciones. Las vacaciones son un prueba de fuego que toda pareja debe superar, juntos.
Para conservar su propio espacio, basta con que estén en habitaciones diferentes haciendo cosas distintas. Uno puede ver televisión, por ejemplo, mientras el otro está en el ordenador. Pero nunca más de un par de horas. De otro modo, la distancia se convierte en costumbre y se resiente la comunicación en la pareja. Está bien tener amigos o hobbies diferentes de vez en cuando, pero lo ideal es aprender a compartir lo más posible las horas de asueto. Las relaciones a distancia son muy difíciles de llevar. No se trata - como decían en la radio - de tener más temas de conversación por llevar vidas independientes. El matrimonio no es otra forma de entretenimiento; es un compromiso entre dos personas con una meta común. De poco sirve tener mucho que contar si no hay tiempo ni ocasión para hacerlo. Es necesario conservar un pequeño espacio propio, pero siempre que no sea a costa del espacio común de la pareja.
Para conservar su propio espacio, basta con que estén en habitaciones diferentes haciendo cosas distintas. Uno puede ver televisión, por ejemplo, mientras el otro está en el ordenador. Pero nunca más de un par de horas. De otro modo, la distancia se convierte en costumbre y se resiente la comunicación en la pareja. Está bien tener amigos o hobbies diferentes de vez en cuando, pero lo ideal es aprender a compartir lo más posible las horas de asueto. Las relaciones a distancia son muy difíciles de llevar. No se trata - como decían en la radio - de tener más temas de conversación por llevar vidas independientes. El matrimonio no es otra forma de entretenimiento; es un compromiso entre dos personas con una meta común. De poco sirve tener mucho que contar si no hay tiempo ni ocasión para hacerlo. Es necesario conservar un pequeño espacio propio, pero siempre que no sea a costa del espacio común de la pareja.
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domingo, 25 de julio de 2010
Los valores de la saga de Crepúsculo
Estos cuatro libros cuentan la historia de unos vampiros buenos y unos hombres que se transforman en lobos a su voluntad. En medio, se encuentra una chica humana en el clásico triángulo amoroso, con una tensión sexual evidente hacia dos de los protagonistas, aunque ella realmente sólo está enamorada del vampiro. Hasta ahí, la trama es previsible, aunque resulta amena en las películas. Lo que yo quería resaltar es lo que se encuentra detrás. Por ejemplo, el hecho de que Eduard no quiere transformar a Bella en vampiro porque piensa que él ya no tiene alma y está condenado. Por eso, no quiere que ella renuncie también a la vida eterna, -lo cual no es lo mismo que vivir eternamente a su lado sin envejecer ni morir. Egoístamente, a Eduard le gustaría tenerla a su lado, pero comprende que la renuncia a tener una vida normal es algo terrible.
Asi lo comprende también otra protagonista, Rosalie, que hubiera preferido poder envejecer junto a Emmet y ver crecer a sus nietos, en lugar de permanecer eternamente joven y bella. Toda la familia de Eduard es consciente de que han hecho cosas terribles en el pasado y se arrepienten, y además tienen el firme propósito de mantenerse en el lado correcto. Por eso, la saga de Crepúsculo, aún siendo novela romántica para adolescentes, enseña cosas sobre el poder del amor, de la redención y el sacrificio. Así como, el compromiso, cuando Eduard se niega a tener relaciones con Bella sin estar casados y le dice algo así como: de donde yo vengo, matrimonio significa amor para siempre. Así que, aunque al principio yo era un poco reacia a estos libros, creo que puedo recomendarlos para todos; así como las películas.
Asi lo comprende también otra protagonista, Rosalie, que hubiera preferido poder envejecer junto a Emmet y ver crecer a sus nietos, en lugar de permanecer eternamente joven y bella. Toda la familia de Eduard es consciente de que han hecho cosas terribles en el pasado y se arrepienten, y además tienen el firme propósito de mantenerse en el lado correcto. Por eso, la saga de Crepúsculo, aún siendo novela romántica para adolescentes, enseña cosas sobre el poder del amor, de la redención y el sacrificio. Así como, el compromiso, cuando Eduard se niega a tener relaciones con Bella sin estar casados y le dice algo así como: de donde yo vengo, matrimonio significa amor para siempre. Así que, aunque al principio yo era un poco reacia a estos libros, creo que puedo recomendarlos para todos; así como las películas.
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lunes, 14 de junio de 2010
This is the day and the time...
Éste es el día y la hora. (De una canción de Shakira). Ya os he dicho alguna vez que estoy convencida de que hay épocas en que pasa todo y otras en que no pasa nada. No sé si será por los astros o por pura casualidad, pero cuando tienes una preocupación importante, lo normal es que tengas dos o tres. Cuando tienes un compromiso social, siempre vienen varios detrás. Cuando no tienes nada en que pensar, da lo mismo que intentes encontrar un entretenimiento, porque no lo vas a conseguir. Las cosas vienen siempre por rachas. También los problemas de salud suelen ir encadenados, uno detrás de otro, durante temporadas.
Pero lo peor son los periodos de incertidumbre, donde estás pendiente de que algo suceda, alguien te llame, algún tema salga adelante. Pero basta que lo tengas en tu cabeza, para que parezca que el mundo conspira en tu contra. El tiempo pasa angustiosamente despacio cuando esperas el desenlace de algo que te importa. Sin embargo, ese mismo tiempo corre desesperadamente cuando te gustaría disfrutar de la situación con calma. Así son las cosas y no queda más que aceptarlo. El fin de curso siempre es una de esas épocas en que parece que todo está en "stand by", y no veo el momento de que acabe el colegio, les entreguen las notas, asistamos a las actuaciones y podamos olvidarnos de todo eso hasta el próximo año.
Pero lo peor son los periodos de incertidumbre, donde estás pendiente de que algo suceda, alguien te llame, algún tema salga adelante. Pero basta que lo tengas en tu cabeza, para que parezca que el mundo conspira en tu contra. El tiempo pasa angustiosamente despacio cuando esperas el desenlace de algo que te importa. Sin embargo, ese mismo tiempo corre desesperadamente cuando te gustaría disfrutar de la situación con calma. Así son las cosas y no queda más que aceptarlo. El fin de curso siempre es una de esas épocas en que parece que todo está en "stand by", y no veo el momento de que acabe el colegio, les entreguen las notas, asistamos a las actuaciones y podamos olvidarnos de todo eso hasta el próximo año.
jueves, 9 de julio de 2009
Eso no es matrimonio
Como en internet se encuentra de todo, el otro día leí un blog que, teóricamente, hablaba sobre cómo mantener un matrimonio feliz; pero en realidad lo que pretendía era oponerse a todo compromiso de pareja. Realmente, apenas tenía texto y su razón de ser eran los anuncios de contactos, en los cuales no se buscaba precisamente el matrimonio. Sin embargo, en lugar de decirlo claramente, intentaban atraer a los lectores con conceptos como comprensión, amistad o tolerancia.
Me parece una vergüenza y un síntoma más de cómo existe realmente una ingeniería social, una estrategia que intenta desmontar las bases familiares de nuestra sociedad. Pero no directamente a las claras, con argumentos sólidos, sino de una manera sutil y sibilina. De este modo, nadie podrá acusarles de nada. Una cosa es que en un matrimonio cada cual deba mantener un espacio propio, pero otra cosa es que no tengan espacios comunes.
Si, después de sus trabajos, cada miembro de la pareja se va con sus amigos, al gimnasio o al cine, tendrán una vida social muy agradable, pero naufragarán como pareja. Conservar una relación requiere pasar tiempo juntos, hablar mucho, compartir experiencias buenas y malas; y el sexo no sustituye todo eso. Lo que llaman relación abierta es realmente una amistad con derechos, que no podrá conducir nunca a formar una familia y un proyecto de vida común.
El matrimonio supone dejar de ser dos personas para formar una unidad, poniendo en común las cosas que nos unen y compartiendo las que nos diferencian. Es incompatible con mantener la independencia y hacer lo que quieras en cada momento, sin consultar al otro. Sin embargo, el resultado vale la pena. Claro que eso nunca lo podrán comprobar aquellos que han sido incapaces de renunciar a sus intereses egoístas.
Música: - mike olfield - tubular bells -
Me parece una vergüenza y un síntoma más de cómo existe realmente una ingeniería social, una estrategia que intenta desmontar las bases familiares de nuestra sociedad. Pero no directamente a las claras, con argumentos sólidos, sino de una manera sutil y sibilina. De este modo, nadie podrá acusarles de nada. Una cosa es que en un matrimonio cada cual deba mantener un espacio propio, pero otra cosa es que no tengan espacios comunes.
Si, después de sus trabajos, cada miembro de la pareja se va con sus amigos, al gimnasio o al cine, tendrán una vida social muy agradable, pero naufragarán como pareja. Conservar una relación requiere pasar tiempo juntos, hablar mucho, compartir experiencias buenas y malas; y el sexo no sustituye todo eso. Lo que llaman relación abierta es realmente una amistad con derechos, que no podrá conducir nunca a formar una familia y un proyecto de vida común.
El matrimonio supone dejar de ser dos personas para formar una unidad, poniendo en común las cosas que nos unen y compartiendo las que nos diferencian. Es incompatible con mantener la independencia y hacer lo que quieras en cada momento, sin consultar al otro. Sin embargo, el resultado vale la pena. Claro que eso nunca lo podrán comprobar aquellos que han sido incapaces de renunciar a sus intereses egoístas.
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lunes, 4 de mayo de 2009
Casarse o no casarse
He leído últimamente muchas afirmaciones sobre lo innecesario que resulta casarse. Existe el clásico argumento desde hace décadas de que no necesitamos firmar un papel para demostrar que nos queremos. Sin embargo, estamos todos los días firmando contratos para el adsl, el teléfono móvil... contratos de permanencia además, que luego resulta bastante difícil rescindir. Cuando no existía el divorcio, se podía entender que la gente no quisiera casarse, porque las separaciones legales sí que eran engorrosas y complicadas. Todo ello permitía que en un porcentaje alto de los casos, los cónyuges acabaran solucionando sus diferencias y permanecieran juntos. El divorcio express ha tenido exactamente el efecto contrario: que no se produzcan apenas reconciliaciones.
Casarse no supone sólamente un trámite administrativo que facilita la clasificación de la población por familias. Casarse es decirle al mundo que deseas permanecer con esa persona para siempre. Sobretodo implica una idea de lealtad y fidelidad, por encima de las circunstancias y tentaciones que se encuentran siempre en el camino. El matrimonio es un refuerzo de la sociedad para la voluntad de seguir juntos. Ante todo, ¿qué tiene de malo?. Dicen los estudios que las personas casadas incluso gozan de mejor salud, probablemente porque viven relajados pensando que su situación personal no peligra. Existe infidelidad en los matrimonios pero siempre es mucho menor que entre otras parejas. El matrimonio también favorece la economía, porque compartir los gastos en régimen de gananciales, que es lo normal, resulta muy ventajoso.
Antes había muchas parejas que no se casaban por razones puramente ideológicas. ¿Por qué no se quieren casar ahora los jóvenes? Por miedo al compromiso. Porque no se sienten capaces de convivir con la misma persona durante años, aceptando sus días buenos y los malos, evolucionando con ella cuando la vida les vaya cambiando, responsabilizándose de una casa y unos hijos, e ignorando a cualquier otro compañero que pudiera atraerles en un momento dado. Es decir, volvemos a lo mismo: alergia al sacrificio. Pero, como he dicho ya muchas veces, quien no arriesga no gana, quien no sufre no disfruta, quien no se compromete no consigue estabilidad.
Música: Let's dance. David Bowie
Casarse no supone sólamente un trámite administrativo que facilita la clasificación de la población por familias. Casarse es decirle al mundo que deseas permanecer con esa persona para siempre. Sobretodo implica una idea de lealtad y fidelidad, por encima de las circunstancias y tentaciones que se encuentran siempre en el camino. El matrimonio es un refuerzo de la sociedad para la voluntad de seguir juntos. Ante todo, ¿qué tiene de malo?. Dicen los estudios que las personas casadas incluso gozan de mejor salud, probablemente porque viven relajados pensando que su situación personal no peligra. Existe infidelidad en los matrimonios pero siempre es mucho menor que entre otras parejas. El matrimonio también favorece la economía, porque compartir los gastos en régimen de gananciales, que es lo normal, resulta muy ventajoso.
Antes había muchas parejas que no se casaban por razones puramente ideológicas. ¿Por qué no se quieren casar ahora los jóvenes? Por miedo al compromiso. Porque no se sienten capaces de convivir con la misma persona durante años, aceptando sus días buenos y los malos, evolucionando con ella cuando la vida les vaya cambiando, responsabilizándose de una casa y unos hijos, e ignorando a cualquier otro compañero que pudiera atraerles en un momento dado. Es decir, volvemos a lo mismo: alergia al sacrificio. Pero, como he dicho ya muchas veces, quien no arriesga no gana, quien no sufre no disfruta, quien no se compromete no consigue estabilidad.
Música: Let's dance. David Bowie
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