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viernes, 25 de marzo de 2011

Ever lasting love

Amor para siempre. Se ha convertido en una costumbre afirmar que el amor no dura para siempre. Hablan así aquellos que han tenido malas experiencias, pero generalizan incluyendo a todo el mundo, sin pedir permiso ni disculparse. Yo, personalmente he conocido muchos amores para siempre a lo largo de mi vida en parientes cercanos. He visto muchos viudos destrozados por la pérdida. Así que no me pueden decir a mí que el amor tiene fecha de caducidad. Tal vez tenga que ver con el hecho de haber sido familias cristianas. Eran parejas que se entendían y se llevaban bien, dentro de lo que es normal en una convivencia diaria. No es cierto que los matrimonio que duran lo hagan a desgana por el qué dirán, ni que dejen de hablarse, ni que no se soporten... Son cosas que, de tanto repetirlas en los medios de comunicación, mucha gente se las cree sin más.

Pero, lo cierto es que el amor es como la Bolsa. Para ganar hay que invertir primero. Aún así, algunos pierden, pero son los menos. Cuando se invierte mucho tiempo, esfuerzo y dedicación en la relación, lo normal es que funcione. El mundo está lleno de matrimonios felices. Ésa es la regla y no la excepción, como quieren hacernos creer los agoreros de turno. Lo que ocurre es que hay gente interesada en atacar a la familia, porque saben que una sociedad estable y feliz es más difícil de manipular. Un matrimonio unido con hijos es un grupo independiente de personas con sus propios ideales y modo de ver la vida. Al poder le interesan los individuos aislados del resto. Pero, no dejemos que nos engañen: el amor para siempre existe y yo soy testigo de ello. Happily ever after.

viernes, 11 de marzo de 2011

La teoría de las manzanas

Con la pareja pasa lo mismo que con la comida. Tú puedes tener una manzana estupenda que te gusta mucho, pero te traen dos más y ya empiezas a encontrarle defectos; que si la otra es más roja, que si tiene manchitas o parece pasada. Si tienes una galleta, la disfrutas; pero si te dan varias diferentes a elegir, siempre piensas si las demás estarán más buenas. Tener posibilidad de elección puede ser el fin para una pareja. Ya de por sí es difícil la convivencia diaria entre dos personas; más con la intimidad que supone. Es imposible no encontrar algo que te desagrade en el otro. Pero, cuando has apostado por la relación en exclusiva, tiendes a minimizar los defectos. Sin embargo, pudiendo elegir, siempre te parecerá más atractivo lo nuevo, lo mismo si es una manzana, un coche o un hombre.

Una relación que empieza se vive siempre como algo perfecto, con los ojos vendados. Es el paso del tiempo el que va dando una imagen más nítida, tanto de lo bueno como de lo malo. Por eso, cuando leo testimonios de personas que se han encaprichado de alguien nuevo en sus vidas, siempre pienso que no va a durar. A la larga, resultará igual que todo.  Por eso, hay personas que cambian continuamente de pareja, porque necesitan sentir la emoción de lo nuevo, sin darse cuenta de que lleva en sí el paso del tiempo que acabará por poner cada cosa en su lugar. De este modo, repiten un ciclo sin saberlo, como aquel que nunca está satisfecho con las manzanas que le ofrecen en la frutería porque siempre piensa que las hay mejores, y al final no disfruta realmente de ninguna.