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jueves, 10 de marzo de 2011

Yo tengo arrugas en el alma, tú piedras en el corazón

Me encanta esta canción de Melendi. En general, muchas otras, aunque el personaje no me atraiga demasiado. Sin embargo, a sus canciones les encuentro mucho mensaje. Especialmente a ésta. Yo también siento que tengo arrugas en el alama de tanto sufrir por las acciones de otros; mientras que otros parece que tienen piedras en el corazón. Desde pequeña siempre he sido así, pero sobretodo desde que me impliqué en el tema de la lucha contra el aborto. Siento que tengo el alma envejecida por la consciencia de los miles de niños que son aniquilados cada año por médicos, con la complicidad de sus propias madres. Es un tema que - junto con la tauromaquia - no me permite relajarme o disfrutar de las cosas de una manera despreocupada e inocente.

Mis sentimientos van en chandal, mientras los tuyos visten de Dior. Muchas veces me han reprochado que son una pesimista, agorera o triste. De hecho, dicen que los cristianos no somos nunca felices. Depende de lo que se considere ser feliz. Si se trata de olvidarse de todo y no preocuparse más que de uno mismo; desde luego, no lo somos.  Mis sentimientos siempre tienen la bandera a media asta, aunque sólo sea por el hambre, la guerra y las enfermedades que sufren tantas personas en el mundo. Lo que no me explico es cómo otros pueden sentirse como vestidos de Dior, y ser tan insensibles o tan irresponsables para no plantearse nada más que su propio placer. Hay canciones que te hacen sentir acompañado en tus emociones más profundas.
Una taza de Fe por favor para este desnatado corazón, que poco a poco se desangra.
Barbie de extrarradio. Melendi

martes, 22 de febrero de 2011

Reza para que no me pierda

Los que me siguen desde el principio, saben que me encanta un grupo de música español llamado Estopa. Su música es del estilo rumba catalana mezclado con rock. Sus letras son, a veces duras, a veces muy tiernas, y  casi siempre con expresiones malsonantes. Por eso, es un grupo que no me pega nada. Pero, no sé por qué, y en momentos determinados de mi vida, sus canciones me llegan al alma; expresan todo mi dolor, mi miedo, mis ilusiones. Hablan del amor con una fuerza y profundidad que sólo podría comparar con la música religiosa; y supongo que esa es una comparación que a ellos no les gustaría nada... Nunca he ido a sus conciertos. Evidentemente, yo estaría allí de más.

Entre Estopa y yo hay una conexión difícil de explicar. Una vez recuerdo que afirmé que eran consumidores de drogas, y alguien que los conocía personalmente me lo negó. Sin embargo, no es eso lo que dicen en sus canciones; así que no sé cuál conclusión sacar al respecto. Hay una canción que dice: Llévame siempre a tu vera. Reza para que no me pierda. A veces la repito como un mantra. Tampoco sé si los de Estopa son creyentes, pero a mí me vale con lo que transmiten. Especialmente, quiero agradecerles una canción que se llama Madre, dedicada a las madres solteras. Hay otras que prefiero no recordar, pero sólo con ésa ya me compensa de muchas. Realmente Estopa forma parte de mi vida.

viernes, 29 de octubre de 2010

Necesidad de escribir

Escribo demasiado. Tanto que se me acumulan los borradores y llevo mes y medio de ventaja sobre las publicaciones. Para cuando salga este post, espero haber empezado ya mi curso de francés. Siendo así, no tendré ya tanto tiempo ni ganas de escribir en Internet, o eso espero. A veces la necesidad de escribir puede ser también un poco agobiante. Es como desnudarse diariamente frente a un montón de desconocidos. Cuesta empezar, pero con el tiempo se convierte en una costumbre difícil de dejar. Me sorprendo a mí misma buscando temas de debate, aunque ya sé que realmente lo que más gusta son los textos introspectivos como éste, cuando hablo de mis sentimientos y mis sensaciones.

Si hay algo que realmente me apasione, aparte de mi familia, es aprender otros idiomas. Por ello, soy capaz de meterme en una clase con treinta desconocidos - yo que soy una gran tímida y me horroriza hablar en público, más en un idioma que no domino. Tengo un nivel alto de inglés; en alemán alcancé el nivel medio hace tres años; y ahora pretendo recuperar el de francés. También tengo nociones de árabe. Me gustaría conseguir el título oficial de francés, pero la verdad es que ya tengo uno de hace veinte años y no me es imprescindible. Espero ser capaz de compatibilizar esta actividad con mi familia, sin descuidar la escritura, pero eso es algo que se verá sobre la marcha. De momento, lo voy consiguiendo.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La edad media

Estuve en un concierto al aire libre de música del siglo XVI. Siempre me ha gustado ese estilo de música clásica, incluso más que los posteriores. Escuchando los distintos tiempos, me sentía transportada a aquella época. La música puede ser un gran transmisor de sentimientos. Me imaginaba la vida de aquellos nobles, continuamente viajando a cuidar sus tierras y participar en batallas; sus múltiples heridas de guerra y el reencuentro emocionado con sus familias después de meses o años. Pero me imaginaba aún mejor la vida de aquellas mujeres nobles en una jaula de oro, ya que apenas podías salir de palacio por ser demasiado peligroso. Sus horas de labor, sus estudios musicales, el cuidado de sus hijos. Es difícil imaginar una vida sin agua corriente, ni medicinas – incluso anagésicos, ni biberones, ni pañales desechables (eso hasta hace poco)… Dedicadas a mantener la familia y la cultura mientras sus maridos luchaban por protegerlos.

También veía a los múltiples criados y aldeanos afanados en sus tareas. Su vida era dura, pero contaban con la protección del palacio, aunque eso tuviera contrapartidas de servidumbre. A cambio conservaban su libertad de movimiento en mayor medida que las nobles. Al refugio de la iglesia más cercana, procuraban disfrutar de la vida a pesar de las enfermedades y los bandidos. Hablar de historia, es mucho más que cifras y datos. Es ponerse en su lugar e imaginar cómo hubiera sido vivir esas vidas. La existencia no era nada fácil entonces. Por eso, en la música se escuchan tramos muy lentos y tristes, seguidos de otros más alegres y optimistas. Es la gente intentando ser feliz y aferrándose a la esperanza, tras la vivencia de la muerte y el sufrimiento. Probablemente, de eso y de fe inquebrantable, sabían mucho más que nosotros.

lunes, 24 de mayo de 2010

La perversión de las palabras 1

La perversión de las palabras

Uno de los cambios principales que ha traído el siglo es que el lenguaje ya no significa lo mismo que antes. Forma parte de la cultura de la muerte, de la que ya hablaba Juan Pablo II, y está decididamente controlado por la llamada Ideología de género. Según este concepto, las personas ya no pertenecemos a su sexo, sino que tenemos una orientación sexual, que cada cual puede elegir a su capricho. Sobre esta base, todas las relaciones entre la gente han perdido su sentido original; y, con ellas, las palabras que designaban ese tipo de conexiones sociales, como amor, pareja, matrimonio, hijos y familia, han pasado a significar otra cosa. Aunque parezca algo baladí, las consecuencias de la perversión del lenguaje nos conducen a la justificación de actos contra natura, como el aborto o la eutanasia.

Amor

Aunque se trata de un sentimiento universal, aplicamos esta palabra especialmente a las relaciones de pareja. No hay más que encender la televisión para darse cuenta de que, hoy en día, se considera “enamorado” a cualquiera que haya tenido una relación esporádica en un bar de madrugada. El amor se identifica con el sexo y no se concibe sin él. Yo creo que una persona puede estar enamorada tres o cuatro veces en su vida (eso concediendo mucho). Confundir la amistad, la simpatía o la afinidad física con el amor, supone lo mismo que vaciar una naranja y quedarse con la cáscara. Para llegar a conocer la profundidad de este sentimiento hacen falta años de convivencia diaria y superar múltiples dificultades. El otro amor es un sucedáneo sin valor.

lunes, 12 de abril de 2010

Desayuno con diamantes

¿Sabes lo que te pasa? no tienes valor, tienes miedo, miedo de enfrentarte contigo misma y decir está bien, la vida es una realidad, las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad. Tu te consideras un espíritu libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula. Bueno nena, ya estás en una jaula, tu misma la has construido y en ella seguirás vayas a donde vayas, porque no importa donde huyas, siempre acabarás tropezando contigo misma.
No recordaba esta frase de la película, que resume realmente todo el argumento. Ella es una mujer que ha tenido una vida difícil, y sólo desea ser independiente y vivir el momento. Él tiene el talento para escribir, pero ha optado por el camino fácil: dejarse llevar y vivir como gigoló de las mujeres. Con todo, ambos conservan aún cierta pureza y sus ideales intactos. Pero había algo con lo que no contaban: enamorarse. Cuándo él se enamora, decide empezar a ganarse la vida honradamente. Cuando ella -maravillosa Audrey Hepburn- se enamora, sale huyendo, porque no desea sentirse atrapada otra vez por unos afectos y sufrir cuando los pierda. Con esa frase del principio, él la convence de que la vida sin riesgo no vale la pena ser vivida.

Cuando se estrenó este film, yo ni siquiera había nacido -1961-. Ahora, cuando se habla de esa época, parece que creen que la gente no sabía nada, que no hablaban entre ellos, ni se emparejaban, ni hacían el amor. Pero, Desayuno con Diamantes es una película tan actual que la trama ha resistido el paso del tiempo sin problemas. Hoy en día, existen muchos jóvenes independientes que no desean entablar ningún tipo de compromiso, por miedo a que les hieran o a sentirse enjaulados y no poder volver a ser ellos mismos. Pero, como dice el protagonista -estupendo William Holden- todos dependemos unos de otros y sólo así podemos desarrollarnos como personas. Apartarse de los sentimientos, para rodearse de cosas: coche, móvil, amigos, ordenador, trabajo, ropa, hobbies...; crea una jaula a nuestro alrededor que impide que nadie se pueda acercar para tocar nuestro corazón. Antes, como ahora, siempre han existido los mismos problemas y las mismas soluciones. No aprendemos.

domingo, 10 de enero de 2010

La escuela de la vida (un año en un post)

He encontrado un post que no publiqué en su momento:
Creo que he aprendido mucho en la escuela de la vida. Por suerte, más por experiencia ajena que por propia. Pero soy una persona de emociones muy intensas. No es tanto lo que te sucede, sino cómo lo vives. Sé lo que es sentirse sóla, incomprendida por casi todos. No tener un amigo en quien confiar. Sé lo que es sentirse desbordada por las circunstancias y no poder más, pero tener que seguir adelante. Sé lo que echar de menos sin esperanza y ver pasar los días, los meses y los años, todos iguales. Sé lo que es preocuparse por el futuro, sabiendo que no está en tu mano solucionar nada. De todo eso he vivido también en el último año.

También he vivido las experiencias ajenas de los múltiples problemas que puede traer la vida: amor, celos, traición, desamor, alcohol, drogas, depresión, anorexia, bulimia, apatía, extremismo, enfermedad, locura... Lo he sentido como propio y ha quedado grabado en mi memoria. Practicamente no existe situación que no haya vivido de un modo u otro. Y ahora, además, tengo los testimonios de internet. Pero, a veces, me gustaría no saber nada y no poder opinar de nada. A veces, a mí también me invade una sensación de vacío y me pregunto si todos estos sentimientos valen la pena.

Trescientos sesenta y cinco días suponen sentir todas esas emociones a veces en el curso de unas pocas horas. Impresiona mucho pensar que, mientras escribo estas líneas, millones de personas en todo el mundo están viviendo en sus carnes y en sus almas situaciones que tal vez marcarán sus vidas para siempre, o estan sufriendo por las cosas que les suceden a otros. O tal vez solamente estén dejando la vida pasar, sin implicarse con nada ni con nadie. La falta de emociones es una enfermedad que se está extendiendo mucho en nuestra sociedad. Parece que algunos sólo son capaces ya de sentirlas cuando juegan con su videoconsola. El año que ha pasado ha traído algunos sustos importantes. Varias preocupaciones menores. Muchas alegrías. Pero sobretodo ha sido el año en que me he conocido a mí misma.

viernes, 11 de septiembre de 2009

No se puede ser bueno

 Acabo de conseguir esta imagen y no puedo dejar pasar la oportunidad de afirmar que el presidente venezolano no es más que un dictador socialista disfrazado y no podemos volver a caer en esa trampa que ha causado la muerte y la ruina en tantos países.


Hubo un tiempo en que yo sí que era realmente un espíritu puro. Incapaz de mentir o de decir que no. Aprendí por el camino más duro que siempre hay alguien que intenta aprovecharse y encima no te lo agradecen. Hay gente especializada en quedarse con el mérito ajeno. Todo lo que hacen reluce y sus fallos no son visibles. Sin embargo, yo, soy como soy, incapaz de fingir para quedar bien, de inventar historias o echarme flores. Así que siempre me ha tocado hacer el trabajo monótono que nadie aprecia, gastar el dinero que no tengo o pasar el tiempo con gente que no me valora. Me resigné a la idea, ya que no me queda otra. Porque, por más esfuerzos en contra que he hecho en estos años, no puedo evitar seguir siendo en el fondo una buena persona, un alma cándida. Me pierden los sentimientos y no puedo ver sufrir a nadie, aún cuando sepa que a los cinco minutos se estará riendo, de mí.

A veces me gustaría ser diferente. Haber podido, por ejemplo, irme a trabajar, aún sabiendo que me iba a gastar todo el sueldo en guarderías y asistentas. Pero, que me quitaran lo bailao: yo haciendo vida social y otra persona cargando con mi trabajo sucio (nunca mejor dicho). Pero fui incapaz de renunciar a estar con mi marido y mis hijos y ahora tengo que aguantar que algunos piensen que son una persona aburrida y elemental. Llevo veinte años sin disfrutar más de quince días de vacaciones al año, y aún de apartamento, no de hotel; y algunos piensan que lo que pasa es que no sé administrarme o que soy tonta. El caso es que, desde luego, no despierto ninguna admiración entre mis conocidos, sino más bien lástima. Eso es lo que he conseguido siendo buena persona. Al menos yo sé que soy feliz así y seguramente no lo sería de ninguna otra manera.

Música:  Laddy Gaga-just dance

jueves, 20 de agosto de 2009

Los desaparecidos del blog

En estos tres años he conocido gente a la que sigo casi desde el principio. Otros, sin embargo, desaparecieron o les perdí la pista tras una temporada sin que escribieran. Ahora precisamente he localizado a alguien. Los hay que han cambiado de nombre a su blog y hasta de personalidad. Alguno dejé de seguirlo porque no me gustó algún tema determinado. Hay gente a la que recuerdo con cariño, a pesar de haber desaparecido sin dar ninguna explicación. A uno lo echo especialmente de menos. Como he cerrado los comentarios ya no sé si siguen entrando de alguna manera. Con alguno llegué a intimar hasta el punto de darle mis datos personales. Alguien sabe mis apellidos y otro mi teléfono. Varios saben la ciudad donde vivo. Dice mi marido que sumando pistas localizaría fácilmente pero no creo que nadie tenga ese interés.

A veces vuelvo a entrar en páginas perdidas por curiosidad de ver cómo les han ido las cosas y no suele haber muchos cambios. Me siento vinculada personalmente a gente que probablemente ya no se acuerda de que existo o lamenta haberme conocido. Realmente, esto de las relaciones por internet es un mundo extraño. Me pregunto cuánta gente me echaría de menos si un día desapareciera sin más. Sólo espero que los que ya no están se hayan ido voluntariamente y que estén bien. Me gustaría poner mi correo en el blog pero sé que eso es algo que no me puedo permitir. Se me llenaría de spam y también de esas opiniones por las cuales dejé de relacionarme con los lectores. Echo de menos el "buen rollo" que tuvimos hace tanto tiempo ya, que parece un sueño.

Música: entre dos tierras - Héroes del silencio

miércoles, 24 de junio de 2009

Sueños

Soy una persona que sueña mucho y además recuerdo buena parte de mis sueños. Creo que eso me ayuda a poner en orden mis pensamientos, pero tiene otro efecto importante. Cuando estoy dormida a veces me transformo en una persona diferente porque vivo situaciones que nunca me han sucedido y las siento como si fueran propias. Es decir, en mis sueños soy como una actriz interpretando otros papeles en la vida que no tienen relación conmigo.

A veces lo paso realmente mal. He llegado a soñar que habían matado a mi familia o que yo misma había matado a alguien. He sentido la culpabilidad y el peso más grande que se puede llevar la conciencia. He soñado, muchas veces, que perdía a mis hijos o que tenían un accidente. Supongo que es una preocupación normal en una madre, pero se pasa fatal. También he soñado que mi marido me era infiel o que yo lo había sido y he sufrido pensando que nada volvería a ser como antes.

No sé si es normal o no tener tantas experiencias oníricas y recordarlas. No voy a contar ahora las que tienen que ver con el más allá y la trascendencia. Sin embargo, creo que soy afortunada porque, a pesar de que a menudo me hacen sufrir, también me ayudan a ponerme en el lugar de otras personas, a sentirme como ellos se sentirían. A veces resulta agotador, sin embargo, tener tanta vida en sueños y me gustaría poder relajarme y no pensar en nada. Suelo tener esos sueños sobretodo cuando estoy incómoda o tengo calor.

Hay unos sueños que me han marcado especialmente. Soñé hace años que mi padre tenía una amante y se iba a ir a vivir con ella. Hace poco he soñado que mi madre hacía lo mismo, cosa aún más absurda a su edad. De este modo he llegado a sentir la sensación de abandono, de incomprensión y angustia que deben tener los niños que se encuentran en esa situación sin tener ninguna posibilidad de cambiar las cosas. Creo que es uno de los peores sufrimientos que existen en la vida. No lo olvidéis nunca. La infidelidad destroza familias.

Música: Alice keys - fallin

domingo, 19 de abril de 2009

J'en ai ras le bol

Ich habe es satt. I'm fed up. Todo tiene el mismo sentido: estoy harta. Pero en francés tiene una connotación especial de "tengo el bote lleno hasta arriba", lo que viene a ser estar hasta la coronilla. Así es como me siento en este momento, en el límite de la paciencia. Las razones no están en mi vida personal que sigue tan apacible como es de esperar, dentro de lo que supone tener tres hijos adolescentes, sino en múltiples temas que me preocupan, especialmente el aborto.

He puesto una barra de música en el blog, aunque no funciona muy bien porque hay que tocarla para que se ponga en marcha. De momento la dejo mientras no tenga algo mejor. En ella no voy a poner, como otras veces, sólamente canciones cuya letra tiene relación con algún asunto, sino música de la que escucho habitualmente porque me gusta, sin ninguna razón en particular. Así que he empezado con Estopa, como habréis visto si alguno ha probado ya el enlace.

Hace tiempo recuerdo que me dijo Codromix que no me pega nada que me guste Estopa y yo le contesté que eso se debe a que tengo un lado oculto. Más bien diría, un lado oscuro. Yo creo en el amor incondicional a la pareja, la familia, los hijos; así como también predico el amor universal a otras culturas, otros países, otros seres vivos. Pero tengo que admitir que también albergo sentimientos como la rabia, el rencor o incluso el odio, y eso me vuelve muy sarcástica.

Por eso, a pesar de que el otro día me sentí muy tentada, voy a dejar las cosas como están. Ya sé que no es justo para la mayoría, que siempre me habéis respetado, que no me habéis ofendido en nada, que sólo queréis aportar vuestro punto de vista. Precisamente por eso, no quiero relacionarme más que lo mínimo mientras no esté segura de que voy a conseguir ser tan ecuánime, tolerante y justa en las contestaciones como me gustaría y como merecéis vosotros.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Día internacional de la vida

Hoy se celebra el día de la Anunciación de María y por el derecho a la vida en todo el mundo. El tema de la Iglesia, es el típico que surge cuando hace falta crear polémica para quitar la atención de los problemas reales de la gente. Sacar una ley del aborto y la eutanasia que nadie había pedido también es otra forma de crear debates innecesarios, del cual yo he sido sin querer un elemento más. Mientras, las parroquias siguen ocupándose de los olvidados por todos.

Me he quitado un peso de encima, aunque esté feo que lo diga. El blog se había convertido en una obligación que me llevaba demasiado tiempo. A mí nadie me paga por pasar tres horas al día en internet. Por cierto, yo también quiero un trabajo de esos. :) Ha habido semanas en que casi no limpiaba el polvo en casa, se me olvidaba poner la lavadora y, lo que es peor, tender la ropa. Llegaba la hora de comer y no había cocinado...

El ordenador es un vicio como otro cualquiera. Además estaba racionalizando mucho y ahora podré volver a escribir sobre sentimientos. Por ejemplo, ante este problema, hay gente que me ha sorprendido agradablemente, y alguno en cambio del que esperaba más. Pero, así son las cosas. Eso me pasa por tener amigos virtuales, que no acabas nunca de conocerlos bien. De todos modos, los que llevaban más tiempo conmigo, ahora escriben poco.

Amigos reales apenas tengo, pero creo que es culpa del lugar y del tiempo. Porque sí conozco algunas señoras con las que me entiendo bien, pero resulta que todas trabajan, y, cuando llegan por la tarde naturalmente prefieren estar con sus familia, no conmigo. Tengo otra amiga a cien kilómetros de aquí. Así que, durante los dos últimos años, creo que he hablado más con vosotros que con nadie, aparte de mi familia. Si hubiera vivido hace años o en un pueblo pequeño, sería diferente.

A mi madre no le cuento casi nada, porque no tiene edad para preocupaciones. Así que mi marido, el pobre, es el destinatario principal de mis elucubraciones. La verdad es que, para ser hombre y de ciencias, es bastante comunicativo. Pero debe estar lamentando por qué no se casó con una mujer de aquellas cuya máximo interés consiste en saber si la falda pega con la blusa. (Ahora no puedes contestar.;))

Así que tendré que irme desintoxicando. Todavía me cuesta entrar a los blogs y no decir nada. Me imagino que con el tiempo dejaréis de pasar por aquí. Pero la vida son fases y ésta ha pasado. Pronto no seré más que un recuerdo remoto, como ocurre con algunas personas que recuerdas siempre, y sin embargo ellos te han borrado totalmente de su memoria. Es lo que tiene internet, que todo llega a gran velocidad y desaparece de la misma manera.