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miércoles, 2 de marzo de 2011
Cordero de Dios
Hay muchas maneras de referirse a Jesucristo: el Mesías, el Salvador, el hijo del hombre; pero a mí me gusta especialmente la que le denomina el cordero de Dios. En los ritos judíos se ofrecían muchos sacrificios a Dios, y el principal era el del cordero, rememorando la huída de Egipto. Todavía hoy judíos y musulmanes sacrifican corderos. Jesús suprimió esa costumbre, afortunadamente. Jesucristo es el cordero del sacrificio, la víctima inocente entregada para la expiación de nuestros pecados. Jesús nunca fue un príncipe rebosante de poder, tampoco era el más fuerte o el más sabio entre los hombres. Fue un simple carpintero que, sin embargo, por la pureza de su alma, al ser el hijo de Dios, llegó más lejos que nadie lo hará nunca. Curó a los enfermos, perdonó los pecados y, finalmente, se entregó a la muerte para otorgarnos vida eterna.
El cordero, animal inofensivo e inocente, simboliza la naturaleza de Jesús: un hombre que nunca hizo mal a nadie, sino todo lo contrario. Precisamente por ello, por envidias y miedos, fue perseguido, calumniado y finalmente torturado hasta la muerte; como muchos cristianos lo han sido después que Él. Por eso, cuando decimos en la misa: cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz; nos estamos encomendando, no al Dios todopoderoso, vencedor de todos, sino a la criatura indefensa, símbolo del amor universal, al que purifica nuestros corazones; cuya fortaleza está en su debilidad y cuyo poder está en su insignificancia.
El cordero, animal inofensivo e inocente, simboliza la naturaleza de Jesús: un hombre que nunca hizo mal a nadie, sino todo lo contrario. Precisamente por ello, por envidias y miedos, fue perseguido, calumniado y finalmente torturado hasta la muerte; como muchos cristianos lo han sido después que Él. Por eso, cuando decimos en la misa: cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz; nos estamos encomendando, no al Dios todopoderoso, vencedor de todos, sino a la criatura indefensa, símbolo del amor universal, al que purifica nuestros corazones; cuya fortaleza está en su debilidad y cuyo poder está en su insignificancia.
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jueves, 15 de abril de 2010
La lectura de la Biblia
Desde hace seis meses estoy leyendo el Evangelio todos los días. Existen unas páginas web donde es fácil y cómodo hacerlo, y os lo recomiendo, como evangeliodeldia.com. No se puede juzgar lo que no se conoce. Mucha gente en España habla de la Iglesia como si sólo se tratara de los ritos de Semana Santa y poco más. La base de la religión cristiana está en Jesucristo y, por tanto, en los cuatro Evangelios que fueron escritos por personas que le conocieron personalmente y otros que recibieron el testimonio de primera mano. Los escritos posteriores, de cincuenta años o más, no tienen ningún valor real y menos todavía las teorías, más o menos novelescas que han surgido después.
Os aconsejo que leáis el Nuevo Testamento. El Antiguo es difícil de interpretar sin ayuda, ya que fue escrito para cuatro milenios atrás. Leyendo los evangelios es realmente increíble comprobar cómo cada día trae un mensaje diferente para cada persona. Estos consejos han servido a millones desde hace más de dos mil años. Cada cual que lee un pasaje de la Biblia saca conclusiones diferentes que, sin embargo, habitualmente le ayudan a mejorar como persona y en relación con los demás. El tiempo, las circunstancias, la edad, raza o continente no tienen la menor importancia a la hora de entender y sentir las Sagradas Escrituras. Jesús envía un mensaje personal para cada uno de nosotros a través de sus palabras.
Os aconsejo que leáis el Nuevo Testamento. El Antiguo es difícil de interpretar sin ayuda, ya que fue escrito para cuatro milenios atrás. Leyendo los evangelios es realmente increíble comprobar cómo cada día trae un mensaje diferente para cada persona. Estos consejos han servido a millones desde hace más de dos mil años. Cada cual que lee un pasaje de la Biblia saca conclusiones diferentes que, sin embargo, habitualmente le ayudan a mejorar como persona y en relación con los demás. El tiempo, las circunstancias, la edad, raza o continente no tienen la menor importancia a la hora de entender y sentir las Sagradas Escrituras. Jesús envía un mensaje personal para cada uno de nosotros a través de sus palabras.
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jueves, 1 de abril de 2010
Jueves Santo. Vive la vida
Este mundo en que vivimos se ha vuelto cada vez más individualista, aunque, por otra parte, se fomenta la vida social o la pertenencia a un grupo. Ser autosuficiente parece ser la máxima del día; no necesitar a nadie; no depender de nadie; tampoco dejar que nadie dependa de tí. Existe una cierta mentalidad de robot programable dispuesto a todo, salvo a perder el tiempo con sentimientos complejos. Es una pena. Seguramente, es verdad que una vida así te ahorra todo tipo de malestares. Si no esperas nada de nadie, nunca sales defraudado. Si no te encariñas con alguien, tampoco lo echas de menos. Pero, ¿qué clase de vida es esa?. Todos los días iguales se transforman en años parecidos. Las personas entran y salen de tu vida sin apenas dejar huella. Acabas teniendo un máster en anécdotas sin importancia de todo tipo. Total, para no atesorar nada que realmente valga la pena.
Vivir la vida es abrir tu coraza y dejar que te hieran. Por eso, paradójicamente, no hay mejor manera de vivirla que la de los mártires, y, entre ellos, ante todo Jesucristo, quien se entregó a la muerte de forma voluntaria para hacernos llegar su mensaje: que el amor es lo único que importa. Renunciando a su vida, que era lo más valioso que poseía, y a través de su sufrimiento, nos enseñó cómo debemos vivir la nuestra. No relacionarse con nadie, no comprometerse, no tener hijos, no cuidar de nadie..., es el mejor modo de desperdiciar una existencia. Ninguna experiencia al límite, ni el cúmulo de cientos de ellas, podrá igualar nunca lo que se siente al amar a alguien. Jesús nos enseña a anteponer ese amor a cualquier circunstancia, a nuestra propia pereza o miedo; de modo que pasemos de ser un "yo" a un "nosotros", y ya no concibamos más la vida como una competición, sino como una convivencia entre hermanos.
Vivir la vida es abrir tu coraza y dejar que te hieran. Por eso, paradójicamente, no hay mejor manera de vivirla que la de los mártires, y, entre ellos, ante todo Jesucristo, quien se entregó a la muerte de forma voluntaria para hacernos llegar su mensaje: que el amor es lo único que importa. Renunciando a su vida, que era lo más valioso que poseía, y a través de su sufrimiento, nos enseñó cómo debemos vivir la nuestra. No relacionarse con nadie, no comprometerse, no tener hijos, no cuidar de nadie..., es el mejor modo de desperdiciar una existencia. Ninguna experiencia al límite, ni el cúmulo de cientos de ellas, podrá igualar nunca lo que se siente al amar a alguien. Jesús nos enseña a anteponer ese amor a cualquier circunstancia, a nuestra propia pereza o miedo; de modo que pasemos de ser un "yo" a un "nosotros", y ya no concibamos más la vida como una competición, sino como una convivencia entre hermanos.
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sábado, 20 de febrero de 2010
Sir Elton John chochea
Corrían los años ochenta, cuando yo admiraba profundamente a este cantante. Pianista genial y además autodidacta, le consideraba un verdadero genio. Bien es sabido, que los genios suelen estar mal de la cabeza y Elton John no iba a ser la excepción a la regla. Tras sus presuntos coqueteos con las drogas y relaciones sentimentales de todo tipo, acabó dedicándose a una buena causa: la lucha contra el Sida.
Todo ello le habría dotado de una aureola de leyenda que él mismo acaba de destruir. Ese absurdo ataque contra Jesucristo le ha puesto frente a mil millones de cristianos en todo el mundo. Tal vez a él ya le dé todo lo mismo, pero la historia ahora tiene otra página sucia por culpa de Elton John.
Todo ello le habría dotado de una aureola de leyenda que él mismo acaba de destruir. Ese absurdo ataque contra Jesucristo le ha puesto frente a mil millones de cristianos en todo el mundo. Tal vez a él ya le dé todo lo mismo, pero la historia ahora tiene otra página sucia por culpa de Elton John.
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Sir Elton John looses his mind
Running the eighties, I was a profund admirer of this singer. Great pianist and also self-taugh, I considered him as a real genius. As it's well known, genial people use to loose their minds and Elton John would not be the exception to the rule. After his presumed flirtings with drugs and sentimental relationships of every kind, he dedicated himself to a good aim: the struggle agains Aids.
All that items would have equipped him with a legend dawn, that he has just destroyed. That absurd attack against Jesucristo has put him in front of a billion christians in all the world. Perhaps, it doesn't matter anymore to him, but now History has another dirty page due to Elton John.
All that items would have equipped him with a legend dawn, that he has just destroyed. That absurd attack against Jesucristo has put him in front of a billion christians in all the world. Perhaps, it doesn't matter anymore to him, but now History has another dirty page due to Elton John.
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jueves, 30 de abril de 2009
El perdón
Parece ser que en las psicoterapias empiezan por sacar a la luz aquellos sentimientos que ocultas porque te hacen sentir avergonzada, como son celos, rencores y demás. Se trata de que seas capaz de perdonarte a tí mismo por sentirte así, como paso previo para poder perdonar a la persona que causó esa sensación y romper el vínculo que te une a ella. Creo que hay mucha gente que va por la vida cargando con el peso de sus culpas y las ajenas, sin ser capaz de hablarlo, asumirlo y seguir adelante. En eso los católicos tenemos algo de ayuda, ya que la misa es casi una terapia. Sin embargo, como siempre, decirlo es más fácil que hacerlo.
En España me temo que culpa abarca varias generaciones. Andamos siempre cabizbajos, pensando en los errores que cometieron nuestros antepasados, y desdeñando los aciertos. Debe ser el único país del mundo donde la gente antepone lo peor de su historia a todo lo demás. Y eso es precisamente lo que impide que podamos seguir adelante, porque siempre hay división de opiniones y diferentes interpretaciones de un mismo hecho. Buscar un punto de acuerdo viene a ser mucho más difícil que limitarse a atacar al contrario. Me consta que, si hicieran una encuesta, la mayor parte de los españoles conocen los Evangelios y sienten admiración por la figura de Jesucristo. Asimismo, casi todos saben que los religiosos y voluntarios católicos llegan a la aldea más remota, donde no existen siquiera carreteras, dispuestos a dedicar su vida a los más necesitados, los enfermos y los discriminados.
La labor social de la Iglesia no es ningún secreto. También en nuestro país llevan la mayor parte de los albergues y comedores sociales. Entonces, no se explica cómo persiste todavía tanto rencor. Hay una gran cantidad de personas que no entraría en una iglesia porque sus padres, abuelos o incluso ya bisabuelos estuvieron en contra de la religión en un momento dado. Si vivieran ahora esas personas, probablemente ya no serían tan críticos. Simplemente respondieron a unas circunstancias determinadas. Pero la herencia familiar que han dejado provoca que a algunos la simple visión de una sotana les cause malestar. O tal vez tuvieran problemas con algún profesor religioso de niños. Antes de rechazar la Iglesia en general, con sus miles de religiosos y sus millones de fieles, habría que mirar en nuestro interior y ver lo que no somos capaces de perdonar, a quién y por qué.
Música: Feel. Robbie Williams
En España me temo que culpa abarca varias generaciones. Andamos siempre cabizbajos, pensando en los errores que cometieron nuestros antepasados, y desdeñando los aciertos. Debe ser el único país del mundo donde la gente antepone lo peor de su historia a todo lo demás. Y eso es precisamente lo que impide que podamos seguir adelante, porque siempre hay división de opiniones y diferentes interpretaciones de un mismo hecho. Buscar un punto de acuerdo viene a ser mucho más difícil que limitarse a atacar al contrario. Me consta que, si hicieran una encuesta, la mayor parte de los españoles conocen los Evangelios y sienten admiración por la figura de Jesucristo. Asimismo, casi todos saben que los religiosos y voluntarios católicos llegan a la aldea más remota, donde no existen siquiera carreteras, dispuestos a dedicar su vida a los más necesitados, los enfermos y los discriminados.
La labor social de la Iglesia no es ningún secreto. También en nuestro país llevan la mayor parte de los albergues y comedores sociales. Entonces, no se explica cómo persiste todavía tanto rencor. Hay una gran cantidad de personas que no entraría en una iglesia porque sus padres, abuelos o incluso ya bisabuelos estuvieron en contra de la religión en un momento dado. Si vivieran ahora esas personas, probablemente ya no serían tan críticos. Simplemente respondieron a unas circunstancias determinadas. Pero la herencia familiar que han dejado provoca que a algunos la simple visión de una sotana les cause malestar. O tal vez tuvieran problemas con algún profesor religioso de niños. Antes de rechazar la Iglesia en general, con sus miles de religiosos y sus millones de fieles, habría que mirar en nuestro interior y ver lo que no somos capaces de perdonar, a quién y por qué.
Música: Feel. Robbie Williams
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