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lunes, 28 de febrero de 2011

Musulmanes: choque de culturas

El fanatismo religioso musulmán tiene su origen, no tanto en criterios del Corán, como en cuestiones culturales. Yo pasé mi viaje de novios en Marruecos y recuerdo que aquello era como regresar a la Edad Media. De acuerdo en que ahora tienen coches, teléfonos móviles y ordenadores, pero la mayor parte de la población apenas utiliza esos aparatos. Siguen viviendo como vivíamos nosotros en el siglo XV, muchos sin agua corriente o electricidad y negándose a entrar en la modernidad. ¿Cómo pasar de golpe al siglo XXI, cuando ni siquiera has tenido una Ilustración o una revolución industrial propia? Las fábricas se pueden importar, pero la cultura sigue siendo la misma.

No es extraño que algunos, conociendo superficialmente lo que significa la civilización moderna, se nieguen a abandonar sus costumbres de siempre. Han emigrado, han vivido en países europeos y han sido testigos de nuestra degradación moral. No comprenden, como es natural, que se permita la adopción a las parejas homosexuales o que cualquiera pueda liarse con cualquiera como si se tratara de un deporte más. En ese sentido, los entiendo perfectamente, aunque no les justifico. Si en Europa y EE.UU. siguiéramos siendo buenos cristianos, no tendríamos tantas diferencias con un buen musulmán o un buen judío, ya que el fondo religioso es el mismo. Pero es lógico que no quieran volverse como nosotros con el tiempo.

Por supuesto, nada justifica el asesinato y el Corán es el primero que lo condena. Esos jóvenes terroristas ni siquiera conocen bien sus propios credos o no los aplican. Cuando la violencia se adueña del corazón de las personas ya no cabe ningún razonamiento. Cuando el modo de vida se basa en la extorsión y el asesinato, ya no es una cuestión ideológica, sino de poder. Se trata de dominar al otro y obligarle a comportarse como se desea y eso no hay ninguna religión que lo admita. Por tanto, no confundamos a los musulmanes con los criminales que dicen representarlos. Pero tampoco seamos demasiado magnánimos a la hora de perseguir el terrorismo. Ellos no responden a buenas palabras y tampoco nos darían una oportunidad. Esperemos que las revoluciones en estos países no les conduzcan al fundamentalismo.

jueves, 3 de febrero de 2011

Tuyo es el Reino. Tuyo el poder y la Gloria por siempre. Señor.

Es una de mis frases preferidas de la liturgia católica. Pero hay que decirla con entusiasmo, no como quien recita un refrán. Sólo así cobra todo su sentido. La verdad es que, hoy en día, decir que el reino es de Dios resulta un poco optimista; pero es el deseo lo que cuenta y la declaración de intenciones. El Reino de Dios habita en nuestro corazón cuando le permitimos ser el rey de nuestras vidas y así nos convertimos en sus siervos. El Poder corresponde a la resurrección de las almas. No existe poder mayor. En cuanto a la Gloria, basta con la memoria de cuantos se han consagrado a Él para hacer el bien desde hace miles de años. Cada uno de ellos es un ejemplo glorioso a seguir.

Por eso debemos seguir afirmando con entusiasmo que el Reino, el Poder y la Gloria son de Dios. Otra clase de poderes existen, pero nunca podrán igualar al suyo. Las personas pasan, los países cambian y las leyes también; pero el verdadero Reino sigue intacto porque habita en nosotros. La Gloria de Dios nos ilumina incluso en los momentos más aciagos. No se puede juzgar a la humanidad por un momento dado de la historia. Las distintas generaciones no son más que un instante cuando se mira desde la perspectivan que nos ofrecen las Sagradas Escrituras. Los que esperamos la Venida de Cristo, por tanto, no podemos seguir el vaivén de las modas y costumbres, sino que tenemos que mantener la vista siempre vieja en una meta superior: el Reino, el Poder y la Gloria de Dios.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Crímenes imperfectos y la realidad

Es una de las series que veo habitualmente en la televisión. Es entretenida y trata sobre la investigación de casos reales relacionados con personas de buen nivel económico, como por ejemplo los Versacce o los Gucci. Demuestra claramente como el poder y el dinero a veces resultan ser una maldición para quien los posee.  En el último episodio que he visto se trataba de una alta ejecutiva de moda que, a los cuarenta años, había decidido dejarlo todo para ser madre. No teniendo pareja estable, pero sí muchas esporádicas, acabó quedándose embarazada de un hombre casado con seis hijos, al cual había asegurado que ella era estéril. Así que lo había engañado.

A continuación, se fue a vivir con su hija, que era su alfa y omega, a un caserón solitario. Por él siguieron pasando múltiples amantes, incluído un vecino, hasta que un día apareció asesinada la madre. La pobre niña había convivido con el cadáver durante dos días. Finalmente, el asesino resultó ser otro ligue ocasional: el barrendero que limpiaba su calle. El móvil, pasional, ya que se trataba de un joven conflictivo con antecedentes penales. La vida despreocupada y libertina de esa mujer, que lo tenía aparentemente todo en la vida, acabó causando la ruina de muchas personas; así como un trauma incurable a su propia hija. Los niños no son juguetes con los que pasar el rato.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Sexo y violencia

Éste es un post que lleva rondándome la cabeza años y nunca me había decidido a escribir. Se habla a todas horas de la violencia "de género", con lo cual por supuesto se trata de culpabilizar a todos los hombres por unos cuantos. Se hacen campañas cada día pero el resultado es que cada vez se dan más casos. El problema de la violencia en la familia no viene únicamente del machismo. Es mucho más complejo. Para empezar, no se puede estar favoreciendo el sexo sin compromiso, el alcohol e incluso las drogas (al no penalizar el consumo) y luego llevarse las manos a la cabeza ante los asesinatos de mujeres por parte de sus parejas. Todo lo que implica perder el control, trae estas consecuencias.

Para resolver un problema, hay que analizar todos los datos. Por ejemplo, que muchas de esas parejas vienen de países donde la violencia doméstica es aceptada por la sociedad. Por otra parte, en el momento en que se separa el sexo del amor, la mujer se cosifica y se convierte en una propiedad de su pareja. Además, muchas mujeres golpean habitualmente a los hombres; la cuestión es que no dejan huellas más que en el orgullo, y ellos prefieren seguir recibiendo a denunciar. Pero llega el momento - y de esto conozco un caso cercano - en que se hartan y empiezan a devolver los golpes, siendo entonces denunciados. Dejando aparte los casos patológicos, en los casos de violencia familiar suele haber varios culpables.

Por otra parte, el sexo no es una actividad inofensiva en ningún sentido. Además del riesgo de embarazo y de contagio de enfermedades, existe un cierto juego de poderes dentro de la pareja. Cuando ese equilibrio se rompe puede afectar a toda la relación. El sexo no deja de ser un tema de dominio y sumisión, igual que ocurre con todos los animales. En el caso de las personas, por más que intentemos suavizar la situación, es bien sabido que a algunas parejas les gusta llevarlo al extremo de hacerse caricias más duras, por decirlo de alguna manera. Cuando se ha entrado en esa dinámica animal, no es extraño que se les vaya de las manos convirtiendo toda la convivencia en una batalla. No olvidemos que vivimos en una sociedad acostumbrada a la violencia en las películas y demás.

Es decir, que resulta bastante absurdo andar gastando tinta en hablar sobre la igualdad entre hombres y mujeres, ideología de género y todas esas historias, cuando está claro que lo que nos gobierna en estos temas son las hormonas más que las neuronas, y eso no hay ley que pueda cambiarlo. Lo que hace falta es una educación emocional que implique preocuparse más por los demás, ponerse en su lugar y rechazar todo tipo de violencia; en otras palabras, volver a los valores cristianos. Tampoco estaría mal volver a ligar el amor al sexo y descartar los estimulantes artificiales que no hacen más que complicar las cosas. De ese modo, sí que se atajaría el problema en lugar de promoverlo.

sábado, 24 de abril de 2010

El mundo de J.K. Rowling

Hace tiempo, alguien a quien considero un amigo, me dijo que yo era una friki por leer a Harry Potter. Sí que lo soy, pero, si ser rara significa que no me gusta limitarme a lo conocido, creo que estoy orgullosa de serlo. Sería incapaz de pasarme los días discutiendo sobre moda o las vidas de los famosos. Igualmente, de haber nacido hombre, no podría limitarme a hablar de futbol. No es casualidad que, desde niña ya que me apasionaran los libros y me sumergiera en ellos olvidándome de la realidad. Hacía tiempo, sin embargo, que una novela no conseguía captar mi atención, cuando llegó a mis manos la primera entrega de Harry Potter. Desde el principio, consiguió revivir esa sensación indescriptible de ser parte de la trama y de los personajes. Es mucho más que el argumento de la obra. Es una transmisión de sentimientos.

Resulta fácil identificarse con Harry Potter. Muchos hemos sido aquel compañero de curso a los que los demás consideraban extraño. Muchos hemos soñado con salir del anonimato y convertirnos en los héroes de la historia. Harry Potter representa a todos los frikis del mundo y todo los que alguna vez nos hemos sentido incomprendidos. Pero lo realmente importante de esta saga no es tanto la historia en sí, sino la moraleja. He visto una entrevista con la escritora Jo Rowling, -que es una persona creyente-, y decía que el mensaje básico del libro se refiere al poder del amor; el cual es el más fuerte que existe. La lucha entre el bien y el mal, que supone el principal argumento de estos libros, no se decide a través de la fuerza bruta; sino del poder de la amistad, el sacrificio; y, sobretodo, la capacidad de comprensión más allá de cualquier límite.

viernes, 26 de marzo de 2010

El que con lobos se junta, a aullar aprende

Muchas veces oigo decir aquello de: yo voy con ellos pero no soy como ellos. No es tan sencillo. Las personas con las que convivimos y las historias que nos enseñan los medios de comunicación influyen decisivamente en nuestras vidas. Sin que nos demos cuenta, nos van cambiando por dentro, haciendo que consideremos como normal lo que no lo es. De ahí viene luego, por ejemplo, que mucha gente considere la violencia como algo divertido.

No es lo mismo caerse y darse un golpe que verlo en televisión. Nunca he entendido por qué disfruta tanto todo el mundo con esas cosas. Yo me he reído alguna vez también, pero sólo cuando estaba claro que no se habían hecho mucho daño. Mira que gracioso, se ha roto la cabeza, es lo que suelo yo decir en estos casos. Las bromas pesadas y los accidentes sólo tienen gracia desde un punto de vista de "Schadenfreude", es decir: alegrarse de las desgracias ajenas; cosa que está muy mal.


Acostumbrarse a convivir con situaciones anormales, estrafalarias o violentas nos hace perder el contacto con lo natural. El que se rodea de personas egoístas y negativas, a acaba siéndolo también a su pesar. Es mucho más fácil el contacto de todo lo que implica rencor -porque es el camino más cómodo-, y todo lo que aviva la soberbia, que es la madre de todos los vicios.

Eso me recuerda a la maravillosa trilogía de El señor de los anillos, que no es precisamente una lectura sencilla. El protagonista, Frodo, era el único que podía portar el anillo, porque él no deseaba el poder y sólo quería cumplir con su misión: destruirlo. Es difícil convivir con el poder y el mal y mantenerse puro. Pero lo que es realmente duro es tener la posibilidad de actuar contra aquellos que te atacan y elegir libremente el camino del perdón y el olvido. Todos deseamos unirnos a la manada y aullar a la luna.

domingo, 25 de octubre de 2009

Personas

Tantos años de historia y de política han dado por resultado que olvidamos que en el fondo sólo somos animales inteligentes. El sentido de nuestra vida debería ser conservar la salud y relacionarnos bien unos con otros. Pero para muchos ha pasado a ser el poder, el dinero o la ideología. A eso dedicamos nuestro tiempo y esfuerzo, cuando deberíamos estar trabajando por un mundo mejor. Pero esa labor no podemos dejarsela a los políticos, sino que debería empezar en cada familia, extenderse a la sociedad y, finalmente, contagiar a los países y el orden mundial.

No vale poner tu confianza en una sola persona, como pueda ser Obama o el mismo Papa. Cada uno de nosotros tiene que poner su grano de arena. No sirve de nada andar predicando ecología, por ejemplo, si tú no reciclas, o pacifismo, cuando vas insultando a la gente. No se puede hablar de igualdad, cuando sólo quieres estar por encima. Las contradicciones de nuestra sociedad son tan evidentes que parece mentira que no salten a la vista de la mayoría. Deberíamos recordar que no somos más que personas, que viven y mueren, sufren y disfrutan, como los demás, y que buscamos la felicidad lo mejor que podemos y sabemos.

viernes, 9 de octubre de 2009

El peligro de los borregos

Alguien diría que los lobos son más peligrosos, pero eso es muy relativo. Al lobo se le ve venir, pero a veces hacen más daño los bienintencionados. La masa es un animal muy manejable. Aquellos que se dejan llevar por el que más grita o el más ingenioso, a la larga, hacen un daño irreversible. Aunque crean que se mantienen al margen, su influencia es muy dañina. La gente pusilánime que se deja llevar tuvo la culpa, por ejemplo, de la elección de Hitler. En estos momentos, nuestro país está atravesando una de las peores épocas de su historia reciente, pero aquellos que deberían protestar están extrañamente adormilados. Es otro consecuencia de la pérdida de valores como la integridad personal o la justicia. Incluso han llegado a decir hace poco que insultar al jefe no es delito. No sé dónde vamos a llegar. Ahora las oficinas van a ser como los colegios, y el trabajo no saldrá, simplemente porque no les da la gana.

Pero, mientras la masa permanece callada y obediente y se deja amansar con buenas palabras, los lobos siguen haciendo de las suyas. Mirar hacia otro lado y dejar hacer nos ha llevado a esta situación en que los policías necesitan protección y los maestros atención psicológica. No es extraño así que reine la desidia y las ganas de divertirse a cualquier coste. Una persona tiene la obligación de mantenerse informada, conociendo los pros y contras de cada situación. Después debería actuar en consecuencia, sin permitir que otros le indiquen el camino a seguir. De otro modo, al final, el poder y el dinero son los valores que rigen nuestras vidas, a veces incluso sin que seamos conscientes de ello. Y los lobos sonríen mostrando sus dientes afilados, pero nosotros lo interpretamos como una muestra de simpatía.

lunes, 13 de julio de 2009

Negocios y placer

Hoy en día es habitual que la gente pase muchas más horas en la oficina que en su propia casa. Los compañeros de trabajo pasan a ser depositarios de confidencias que no tendríamos siquiera con los amigos de siempre. Las experiencias que deberíamos compartir con nuestra familia, tanto buenas como malas, se acaban viviendo con personas que no has elegido y no te interesan. Es algo parecido al Síndrome de Estocolmo. Así como los secuestrados a menudo se acaban encariñando con sus captores; los empleados desarrollan lazos de afecto con sus compañeros de mesa, incluso aunque a priori les hubieran caído mal. Es un mecanismo de autodefensa.

Las necesidades afectivas que no se cubren al pasar tan poco tiempo con los seres queridos se intentan suplir con otros que están en las mismas circunstancias. A partir de ahí, es fácil que se confunda la amistad o la atracción sexual con el amor. Dicen las estadísticas que la infidelidad se ha generalizado tanto entre los hombres como entre las mujeres. Esto tiene mucho que ver con la incorporación femenina al mercado laboral, los horarios interminables y la falta de conciliación familiar. Cuando todo va bien, es fácil mantener un matrimonio. Pero, cuando surgen problemas, y resulta que no hay tiempo ni intimidad para poder hablar de ello con calma, ya se sabe que la pareja está condenada a la ruptura.

En España lo tenemos más difícil porque se sale tarde del trabajo y además se pierde mucho tiempo en desplazamientos. Las relaciones de pareja en el trabajo están influídas también por la edad de cada uno y el puesto que ocupa en la empresa. Aquí entra además en juego la erótica del poder. Así que lo más recomendable es procurar conocer a la persona fuera del ambiente laboral, antes de embarcarse en una relación. Claro que, si además alguno de los dos está casado, lo más sensato es abstenerse completamente, porque esa clase de historias nunca acaba bien y hay demasiados perjudicados para que merezca la pena.

Música: Bob Marley - No Woman No Cry

domingo, 28 de junio de 2009

Michael Jackson, el filántropo

Se van a utilizar miles de palabras en estos días para referirse al cantante que ha muerto. No hace falta decir que ante todo era original, que tenía un sentido del ritmo asombroso y revolucionó la música en su momento. También se sabe que no estaba bien de la cabeza, probablemente porque le robaron su niñez. Sus relaciones con los niños eran dudosas y parece ser que no quería envejecer ni morir. Luchando por esta obsesión fue modificando su cuerpo hasta parecer un cadáver revivido. Por otra parte, consiguió llegar a ser más blanco que la mayoría de nosotros. El dinero, la fama y el poder fueron demasiado para él.

Pero eso es sólo una parte de la historia. He leído que Michael Jackson es la persona que más dinero ha donado a la beneficiencia en toda la historia: trescientos millones de dólares. Tal vez esa cifra no sea más que un uno por ciento de todo lo que llegó a ganar en vida, pero aún así le honra. Otros lo tienen y se lo quedan. También gastó una fortuna en tonterías, buscando de esa manera hallar la felicidad. Me temo que no lo consiguió, pero sí que nos hizo felices a muchos cuando disfrutábamos con su música, sus bailes y el entusiasmo que desbordaba en todas sus actuaciones. Descanse en Paz y espero que al fin haya encontrado lo que necesitaba.

Música: recomiendo el videoclip de "Man in the mirror", donde destaca esta faceta del genio.