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lunes, 3 de enero de 2011

La vejez

El tiempo pasa y cuando vas a darte cuenta tu cuerpo ya no es el mismo de antes, pero tú sigues sintiéndote la misma persona. Es duro aceptar que ya no puedes hacer, o comer las mismas cosas; que ya no duermes tantas horas ni aguantas tanto tiempo en pie. Aceptar los primeros signos de la edad es una de las situaciones más duras por las que se tiene que pasar, pero como dicen, la alternativa es peor: es estar muerto. Es como una presentación que recibí el otro día con mucho mensaje. Decía: si te quejas de ir al trabajo, piensa que muchos querrían estar en tu lugar. Si te quejas de empacho, piensa que otros no han comido. Si te cansan tus hijos, acuérdate de que otros no los tienen...

Realmente es importante apreciar lo que se tiene en la vida, aunque absolutamente todo cuente con un lado negativo, porque no hay rosas sin espinas. Así la edad nos quita cosas pero nos da otras en su lugar, si sabemos apreciarlas. Sin embargo, teniendo una salud razonablemente buena, la crisis de la madurez debería ser un aliciente para dedicarse a esos temas para los que no tenías tiempo o medios en su momento: un hobby, un estudio u otra actividad. También es un momento para dedicarse más a las personas que te importan, ya sean familiares o amigos. Lo ideal es llegar a la tercera edad con unos nietos que den un nuevo aliciente a la vida. Sin embargo, hoy en día muchos ya no tienen ese consuelo.

martes, 5 de octubre de 2010

Dudas: el relato de la burra atada a la puerta de casa

Empieza el curso y, con él, una vez más me pregunto si estoy haciendo todo lo que debería. Tengo unas ganas enormes de viajar, de estudiar idiomas, incluso me tentaría la idea de volver a trabajar. Pero sé que todo eso no es para mí por múltiples razones. Primero, por mi salud que deja mucho que desear cinco días de cada siete. Segundo, porque mis hijas dependen de mí para que las lleve y las traiga al colegio o con sus amistades. Tercero, porque, aunque mi hijo mayor pase bastante de nosotros, no es cuestión que nosotros también pasemos de él. Cuarto, porque hay mucho en juego en España y a nivel internacional en cuestiones de moral universal que están siendo puestas en duda cada día más. Quinto, porque ya no me veo capaz de renunciar a mi pequeño pasatiempo, que ya se ha convertido en una profesión.

Así que aquí sigo, sintiéndome en cierto modo prisionera de mis propias ideas. Me recuerda un cuento que contó el cura en la iglesia sobre una burra madre que tenía un cachorro, el cual se soltó y se fue a ver mundo. Ella también quería soltarse, pero sabía que su deber era seguir allí atada para que el borrico encontrara el camino de vuelta a casa. Así que yo soy esa burra. Me sigue tentando mucho abrir los comentarios del blog y comunicarme con la gente, pero sé que es algo que anímicamente ya no me puedo permitir. Con los años, en lugar de fortalecerme, me estoy volviendo cada vez más sensible. Para sufrir me basta con mis propios motivos. Pero, en días como hoy, me gustaría soltar la cuerda, salir a trotar y olvidarme del mañana.

miércoles, 14 de julio de 2010

Besos peligrosos

Periodismo es una carrera que no recomiendo a mis hijos. Porque ahora resulta que, al trabajar de periodista en televisión, puedes verte obligado a besar en los labios a cualquiera que apenas conozcas. Yo, que soy de mentalidad alemana, ni siquiera soy partidaria de dar dos besos en la mejilla para saludar a un desconocido. Me parece que los besos son una muestra de afecto que debería estar reservada a tus seres queridos. Cuanto más los besos en la boca, que ahora parece que se reparten con naturalidad como si fuera un apretón de manos. Aunque, como dice mi marido, lo de dar la mano a un hombre tampoco es muy recomendable, si no sabes si se las lava después de ir al servicio.

Pero lavarse la boca es todavía más complicado. Dentro de la cavidad bucal residen habitualmente varios miles de microbios, inofensivos en principio para la persona que los cobija; lo cual no quiere decir que lo sean para el resto. Además está el tema de la higiene dental, y que la gente no suele lavarse los dientes a mediodía. Con lo cual, dentro de la boca puede encontrarse de todo, si nos paramos a analizarlo. Ya es bastante compartir eso con tu pareja habitual, con los riesgos que supone, para además tener que estar arriesgando tu salud con personas ajenas a tu vida. Hace tiempo escribí sobre la proliferación del herpes labial y otras infecciones, y alguien me contestó que, en su caso, lo tenía desde niño. De acuerdo, pero la mayoría se cogen por contagio, por esa costumbre absurda del besuqueo social.

sábado, 15 de mayo de 2010

Con fecha de caducidad

El cuerpo humano está diseñado para vivir unos cuarenta años; sin embargo, gracias a nuestra calidad de vida hemos conseguido alargarlo hasta el doble, lo cual no está nada mal. Sin embargo, el deterioro se va notando porque las células tienen unos mecanismos de autodestrucción y cada vez se producen en menor cantidad. Además, a veces el dispositivo enloquece y crea el efecto contrario: células inmortales que provocan el cáncer. Esta enfermedad es más propia de sociedades avanzadas y envejecidas, porque en las otras no suelen llegar a esos niveles de deterioro. Así que, se puede decir que somos afortunados de tener la oportunidad de envejecer -que otros no tienen-, a pesar de que eso implique soportar la artrosis, las cataratas, problemas circulatorios y óseos, etc.

Sin embargo, uno debería llegar a los cuarenta con los deberes hechos, por lo que pudiera pasar. Si se trata de la profesión, es difícil progresar en los últimos veinte años de vida laboral. Si se trata de la familia, los hijos ya deberían haber nacido antes de esa fecha; por su bien y por el tuyo. Si se trata de aficiones, es mejor comenzar mientras se está en buenas condiciones físicas y mentales. Ya sé que suena pesimista y siempre existen excepciones: personas que aparentan menos edad y están en plena forma incluso en la vejez. Pero, como la mayoría somos caducos, no me canso de repetir que los grandes objetivos de la existencia debería estar al menos encauzados a los cuarenta años. No se trata de vivir a tope, sino de elegir sabiamente lo que quieres vivir.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Los niños y la comida

Estaba en un bar tomando un café y en la mesa de al lado había dos hombres y una mujer hablando sobre sus hijos. Decía uno que su niño le deja la comida en el plato cuando no le gusta, aunque él se haya pasado una hora preparándola. Decía otro que su niña sólo come la tortilla de patatas del colegio porque la de su padre no le gusta. Decía la otra que su niño no prueba nada que no esté empanado.

Tuve que hacer un esfuerzo para no levantarme y echarles la bronca. Ahora son niños pero mañana serán adolescentes que se pensarán que tienen todos los derechos y ninguna obligación. Hay un libro de Javier Urra, que se llama "Educar con sentido común" que deberían entregar al hacer el registro del recien nacido. No se puede hacer peor las cosas ni a propósito.

Recuerdo que una vez se me ocurrió hacer un comentario a una señora mejicana, sobre que no debería darle a elegir a su hijo a la hora de la comida. Se ofendió mucho y todos sus amigos con ella, así que no volví a entrar. No me explico cómo no resulta evidente a algunas personas que nuestros hijos no pueden disfrutar en casa de un menú personalizado porque no es bueno para ellos.

Si les das a elegir, no comerían otra cosa que pasta y hamburguesas, lo cual, naturalmente, perjudica a su salud y su crecimiento. De hecho, yo conozco niños que practicamente se alimentan de coca cola y patatas fritas y luego encima se quejan de que les duele la tripa. No hay que ofrecerles lo que quieren, sino lo que necesitan. La solución no puede ser más sencilla: "No hay otra cosa". No hace falta ni discutir.

Existen alimentos y sabores a los que el paladar debe acostumbrarse, como son las verduras, el pescado o las legumbres, y son precisamente los más sanos. Un niño que no los come de pequeño, tampoco los comerá de adulto, con lo cual se convierte en candidato a múltiples enfermedades. Si queremos a nuestros hijos tenemos la obligación de acostumbrarlos a esa comida.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Prostitución

El oficio más antiguo del mundo es algo casi imposible de erradicar, mientras existan mujeres con necesidades económicas y hombres dispuestos a pagar por sexo. Sin embargo, que exista desde siempre, como el incesto, no quiere decir que sea algo admisible o recomendable. La inmensa mayoría de las prostitutas ejercen obligadas por las circunstancias o por alguien determinado. Muchas son tratadas como esclavas del sexo. La solución no creo que sea legalizar la prostitución o inscribirlas en la Seguridad Social. Eso sólo tendría el efecto de aumentar su número, igual que sucedió con las drogas blandas. No hay más que ver el caso de Holanda. La prostitución conlleva alrededor todo un entorno delictivo, donde la droga, la extorsión y la explotación infantil son algo intrínseco. No existe el comercio sexual inofensivo.

La prostitución hay que intentar erradicarla porque se trata de violencia contra la mujer. Las prostitutas, por supuesto, no disfrutan de su trabajo y además corren muchos riesgos para su salud y su integridad física. La prostitución no es un derecho más de las mujeres, sino un trabajo degradante e indigno. Por supuesto, no se puede ignorar que la mayor culpa en estos casos corresponde a los clientes, que utilizan sus servicios despreocupándose de las circunstancias que han llevado a estas mujeres a vender su cuerpo. Naturalmente, ellas fingen que no les importa porque les va en ello la supervivencia, a veces literalmente, pero no deberíamos dejarnos engañar por un truco tan viejo como el propio oficio. No entiendo cómo la sra. Aguirre ha caído en esa trampa.

viernes, 20 de noviembre de 2009

La tomatina de Buñol

Siempre me ha parecido una fiesta bastante absurda. Claro que, entre eso y los toros, prefiero la tomatina. Pero, cuando veo las toneladas de tomates rodando sobre la gente, los jóvenes aprovechando para hacer el bruto empujándose unos a otros, y la porquería que se arma; me dan ganas de emigrar al extranjero inmediatamente. El tomate es sano, muy rico y está lleno de vitaminas necesarias para una buena alimentación. Ahora, ya no es el tercer mundo, sino aquí en España, donde hay gente necesitada de toda clase de alimentos. En esta situación, malgastar esa cantidad de tomates para la diversión de unas horas, me parece algo inmoral.

Yo soy una defensora de las tradiciones que forman la identidad de un pueblo, como son su folklore, sus productos artísticos y su cultura. Pero las tradiciones que no aportan nada y avergüenzan a los demás deberían ser suprimidas por ley. O mejor aún, los propios habitantes de Buñol deberían pedir al alcalde que se suprima la fiesta, al menos en tiempos de crisis como los que vivimos. Para perder el control, romper las normas, emborracharse y pasar todo el día de juerga no es necesario tirar la cosecha de tantos agricultores. Al final, esa clase de fiestas son dejan de ser otra excusa para el desmadre. Pero con un método costoso y esperpéntico.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Ética y genética

Parece ser que existen unos llamados "biohackers" que se dedican a realizar experimentos genéticos por su cuenta sin ningún control. A eso le llaman "devolverle el poder al pueblo". Yo lo llamaría ser unos irresponsables. Con sólo que uno de sus juegos se les vaya de las manos podrían estar amenazando el futuro de toda la vida sobre la Tierra. Luego está la ganadora del Nobel de Medicina, Elizabeth Blackburn, que afirma que quiere mucho a su madre y a su hijo, mientras defiende la utilización de células madre embrionarias, porque "supone la posibilidad de curar, mejorar y sacar de la miseria a otros seres humanos". No sé si también piensa evitar la fealdad y el cambio climático...

Pero crear un embrión para luego matarlo, utilizando sus células, es algo inmoral fuera cual fuera el beneficio resultante, que todavía está por demostrar. De hecho las células embrionarias no han curado a nadie, como sí lo han hecho las de la grasa. Me preocupa mucho esta esta gente jugando a ser Dios y decidiendo por su cuenta quién tiene derecho a vivir y quién no. No será la primera vez que un visionario sacrifica miles de vidas intentando demostrar una teoría que no se podía llevar a la práctica, como el marxismo o el fascismo. Siempre ha habido locos peligrosos, pero ahora lo son mucho más que antes.

Como la naturaleza es sabia, sabe bien defenderse de semejantes ataques, volviéndolos contra quien los produce, pero lo malo es que nuestros hijos van a estar implicados en las consecuencias. Nadie sabe ya los productos químicos que estamos consumiendo en la alimentación, así como los que añaden a las cremas, jabones o la propia ropa. En lugar de animar esta investigación caótica y descontrolada, deberíamos estar de parte de nuestra salud. No se trata solo de problemas religiosos o morales, sino de simple sentido común. El equilibrio que la naturaleza ha establecido a lo largo de millones de años no se puede alterar a capricho de cada uno, y menos aún utilizando cadáveres humanos.

martes, 3 de noviembre de 2009

Europa deprimida

En España murieron 3263 personas por suicidio en 2007 frente a 2741 en accidentes de tráfico. Parece ser en que, en los países del norte de Europa, están aumentando mucho las depresiones y los suicidios, especialmente en Francia, donde ya parece una epidemia. Sin embargo, en los países pobres practicamente no saben lo que es una depresión. Es como el tema de la alimentación: dicen que se muere tanta gente de hambre como de enfermedades derivadas del exceso de comida.

Así que, finalmente, todo mantiene un cierto equilibrio o justicia poética, que podríamos llamarle. Lo de las depresiones a mí no me extraña nada, fijándonos en unas sociedades que han sustituído el compromiso y la familia por el hedonismo y el individualismo. Cuando todo va bien y son jóvenes despreocupados es fácil ser feliz, pero cuando pasan los años y se encuentran sin un proyecto de futuro, naturalmente, se les cae el mundo encima.

Si a eso le añadimos excesos con el sexo, el alcohol y las drogas, que acaban pasando factura en su salud a largo plazo; tenemos jóvenes envejecidos de forma prematura y desmotivados hacia cualquier clase de relación personal. Treintaañeros con complejo de Peter Pan, divorciados varias veces buscando otra oportunidad más, padres de chicos sin problemas, pero muy problemáticos... Todo ello se combina con la falta de fe y solidaridad con el prójimo y de este cóctel sólo puede resultar una depresión.

Entonces algunas autoridades deciden que sale más barato y es más fácil ayudar a esas personas a morir que lo que sería indagar en las causas, ponerles tratamiento psicológico o cambiar su actitud ante la vida. Mientras, en los países pobres, siguen intentando evitar la muerte a causa de la guerra, el hambre o las enfermedades, y no les queda tiempo para arruinar sus vidas debido a su propia autocomplacencia.

viernes, 16 de octubre de 2009

Mi vocación

Siempre fui una niña debilucha. Llegaba la última en todas las carreras y acababa el día agotada. Me acostumbré a ahorrar energía porque no me quedaba otra. Supongo que, si hubiera sido sensata, no habría tenido hijos. El esfuerzo de los embarazos y los partos era demasiado para mí. Si hubiera nacido hace cien años, probablemente hubiera muerto a causa de la gestación. Tuve problemas de salud y unos partos complicados. Sin embargo, volvería a pasar otra vez por todo.

Si me dijeran que puedo volver atrás y ser una ejecutiva de éxito, con dinero y posibilidades de marcharme de vacaciones en cualquier momento, no me tentaría la idea. Creo que mi destino era conocer a mi marido y tener a mis tres hijos. No cambiaría por nada los años que he pasado criándolos, aunque ahora ellos ya no recuerden la mayor parte. He sido feliz así y pienso que, si me muriera ahora mismo, ya habría vivido lo suficiente.

Claro que me gustaría envejecer junto a mi marido y conocer a mis nietos, pero creo que ya he hecho lo más importante, lo que realmente me hace feliz. Sin embargo, es cierto que me he dejado parte de la salud en ello. Mis problemas de circulación, digestivos y de huesos vienen del sobresfuerzo que he hecho, pero ha valido la pena. Así que, sintiéndome así, cómo no iba a motivarme la lucha contra el aborto. Dar la vida es lo más bonito que existe.

sábado, 19 de septiembre de 2009

La talla ideal

Aproximadamente una tercera parte de las mujeres que se ven en la playa están muy por debajo de su peso ideal, cercanas a la anorexia. Y no hablo de jovencitas, sino de mujeres de mediana edad. Esto supone un desgaste que me imagino que afectará a su salud. Otro tercio están por encima y el resto aproximadamente dentro de los límites. Esas mujeres esqueléticas, más que atracción, producen grima en cualquier varón normal. Su bajo peso hace que apenas tengan pechos y, cuando hacen top less, apenas les sobresalen los pezones, así que algunas llevan el bikini con relleno. A muchas se les pueden contar las costillas y dan ganas de comprarles un bocadillo de chorizo. Parece mentira como la publidad ha hecho tales estragos en toda una generación.

Yo solía estar muy delgada, de forma natural, y me encontraba siempre cansada. Después de mi primer embarazo, me quedé con unos kilos más y descubrí que me sentía mucho más fuerte. Los depósitos de grasa son necesarios para soportar esfuerzos extra y enfermedades. De hecho, la grasa tiene una gran capacidad para transformarse en otro tipo de tejido, gracias a sus células madre, que tan buenos resultados están dando en investigación. El cuerpo de un atleta puede ser más armónico, pero no más saludable. Por ello, no es de extrañar que, de vez en cuando, muera algún deportista de repente debido a los sobreesfuerzos a los que se ven sometidos a diario. Ni gordos, ni delgados. El ideal, como siempre, es el término medio, y además es lo que atrae de forma natural a ambos sexos.

martes, 8 de septiembre de 2009

Solidaridad y ongs.

De vez en cuando conviene y es muy sano salir de uno mismo y echar un vistazo alrededor. Recordar, por ejemplo, que la mayor parte de los habitantes de La Tierra no tienen un grifo en sus casas de donde salga agua limpia, sin ningún esfuerzo por su parte. Ni siquiera tienen un desagüe o alcantarilla para deshacerse de los residuos orgánicos. Al menos en la mitad del mundo tampoco es habitual disfrutar de corriente eléctrica. Mientras nosotros hablamos de reducir el consumo, nos estamos olvidando de que muchos aún no han tenido la oportunidad de probarlo. No tiene mucho sentido, desde ese punto de vista, hacer planes a largo plazo que están basados siempre en nuestras necesidades y nuestros lujos, ignorando al resto de la humanidad.

Los organismos internacionales que nacieron, en principio, con la idea de ayudar a los países pobres, se han convertido, en muchos casos, en cómplices de intereses particulares. En este panorama, sólamente algunas ongs. siguen garantizando que la ayuda llegue realmente a los necesitados. Aunque sólo puedan abarcar unos cuantos pueblos, su labor supone un cambio enorme de vida para aquellos a los que beneficia. Cada hombre, mujer o niño que consigue una vida mejor, salud, educación o trabajo, ya compensa todo el esfuerzo que supone. Por eso, quiero invitaros a ayudar cada uno con lo que pueda a estas organizaciones. Es increíble lo que un simple euro puede lograr entre los que carecen de todo y todo lo aprovechan al cien por cien.

jueves, 27 de agosto de 2009

Morir como un perro

Yo tuve perro durante dieciseis años. Aquel animal era uno más de la familia. Lo quería muchísimo. Recuerdo que un día lo saqué a pasear cuando tendría unos catorce años y ya estaba canoso; y un señor, que pasaba por allí, me dijo algo así como: "Pobre animal. Deberías sacrificarlo". Le contesté que si su abuela también era vieja, debería matarla. En ese momento me la jugué con la inconsciencia de la juventud; pero creo que hoy, treinta años después, le contestaría exactamente lo mismo. Mi perro estaba bien y no era razón para acabar con él, sólo porque ya no fuese bonito ni tuviera el pelo lustroso. Hoy me alegro de haber estado con él hasta el final, aunque a mí tampoco me gustara verle tan viejecito.

Ahora me doy cuenta de que algunas ideas las he tenido claras desde el principio, aunque no fuera consciente de ello. Por entonces, la palabra eutanasia ni siquiera la conocíamos. Hoy son mis padres los ancianos y me duele verlos en ese estado, pero no renunciaría a un solo día de sus vidas, ni por mi comodidad ni por la suya propia. La vida tiene un inicio, una plenitud y una decadencia; y, cada época tiene su lado positivo si se sabe vivir plenamente. Pretender que sólo es digno de vivir aquel que se encuentra en perfecto estado, supone volver a las raíces mismas del nazismo. Nadie se suicida por gusto. Lo hacen por desesperación y soledad. Y por supuesto, nadie tiene derecho a decidir sobre el final de la vida de otros.

lunes, 3 de agosto de 2009

Deporte de competición

En este mundo en que vivimos de culto a la perfección física, hay poca gente que se resista a la obligación de practicar algún deporte de forma habitual. Nos han metido en la cabeza que hacer deporte es sano, cuando yo creo que más bien deberían decir: hacer ejercicio. El deporte, por lo que estoy viendo últimamente tiene muy poco de sano. Las clínicas de rehabilitación están llenas de gente con lesiones de tendones y ligamentos provocadas por excesos deportivos.

Existe el deporte profesional que es otra cosa. Las personas que se dedican a ello están muy bien dotados para su especialidad y tienen un entrenamiento específico. Aún así, ya cuentan con que el hospital va a ser su segunda casa y con que les quedarán secuelas permanentes de algunos de sus problemas de salud. Sin embargo, entra dentro del paquete, cuando alguien quiere destacar en un mundo tan competitivo y tan duro, no tiene más remedio que arriesgarse.

Otro tema son aquellos que sólamente sueñan con lucir abdominales o reducir la famosa barriga, que últimamente se ha convertido en sinónimo de muerte prematura. Si hiciéramos caso de todas las amenazas que sufrimos cada día en materia de salud, ya nos habríamos muerto, pero del susto. Yo creo que cada cual debe ser consciente de sus propias posibilidades, y no dejar que la presión del grupo o el afán de destacar en algo acaben mandándole a cada poco a la consulta del traumatólogo.

Tener el vientre plano es algo antinatural. Unos pocos lo consiguen por cuestión genética, pero estamos rellenos de vísceras que ocupan mucho espacio. Cuando una mujer pierde peso, además lo primero que disminuye es su talla de pecho. Bastantes problemas de salud tenemos ya para encima salir a buscarlos. Incluso por el falso deporte. Me han dicho que sólo por causa de la wi y el ratón del ordenador cada vez hay más adolescentes en las clínicas de rehabilitación.

domingo, 26 de abril de 2009

El botellón

El invento más absurdo que ha alumbrado este siglo y parte del anterior. No sé quién sería la persona que tuvo la brillante idea de que las copas estaban caras y era mejor comprarlas en el supermercado. Quien quiera que fuera tiene la culpa de que tengamos una juventud alcoholizada en los porcentajes mayores de Europa.

En tiempos (parezco una abuelita), te buscabas la vida y, si te daba para una copa, te la tomabas y si no, bebías cerveza, o la compartías con alguien. Así, naturalmente, bebíamos combinaciones variadas. El calimocho, vino barato con coca cola, no lo he probado pero debe estar malísimo. Pero no importa, porque es barato, y estos chicos que gastan 60 euros al mes sólo en mensajes de móvil, no pueden permitirselo. A nadie se le ocurrió pensar en las miles de personas que vivían del negocio de los bares nocturnos y que no sé cómo habrán sobrevivido a esta moda, pero me imagino que habrán tenido que cerrar muchos.

Además, resulta que ya no es suficiente animarse un poco: hay que seguir bebiendo hasta acabar al borde del coma etílico (qué divertido). Otra consecuencia es que, si no van a los bares, tampoco pueden entrar a hacer pis. Por suerte, no me tocó esta época porque yo no aguanto nada. Así que, no hay problema, muchos lo hacen en la calle. La suciedad de todo tipo sólo la tienen que soportar los que viven en la zona, que no son ellos. Parece ser que parte de la gracia consiste en pasarse la botella. No sé si se creen que el alcohol mata todos los virus, pero no es cierto, y tiene mucho que ver con la epidemia de herpes y demás infecciones que hablaba el otro día.

Que las calles de noche estén habitadas por gente que ha bebido demasiado, no deja dormir a los vecinos y no sabe lo que hace, es sólo una consecuencia más de la moda del botellón. Cuando surgió, se podría haber evitado fácilmente, pero ahora no hay quien lo pare, como tantas cosas. Ya sé que muchos lo practicáis, pero a mí no me preocupan tanto los jóvenes, sino por supuesto los adolescentes, que son los que acaban sufriendo las peores consecuencias. Todavía me pregunto qué tendrá de malo estar calentito en un bar en invierno, y fresco con el aire acondicionado en verano. Y además sentado. Yo, es que soy una antigualla.

Música: gold. Spandau ballet

jueves, 23 de abril de 2009

Marcas blancas

Creo que ya escribí sobre este tema en el otro blog. Si hay algo a lo que no debemos renunciar nunca es al sentido común. La sabiduría popular mediante el refranero dice aquello de: nadie da duros a cuatro pesetas. Cuando una marca acepta fabricar productos para otros bajo otro nombre, y venderlos más baratos, evidentemente baja también la calidad. Porque de otro modo estaría haciéndose la competencia desleal a sí mismo. La gente pensaría: si es tan bueno como X, ya no voy a comprar más que el barato, naturalmente.
Yo compro en un hipermercado francés, donde siempre ha habido poca variedad de productos, la verdad, pero ahora ya no tienen casi más que su propia marca. Para buscar otras, tengo que ir a pequeñas superficies. Cuando la gente compra productos de marca blanca seguramente sí se ahorra bastante dinero, pero sale ganando una empresa que se lleva el beneficio a su país. Por otra parte, a veces la diferencia de calidad afecta a los ingredientes principales del producto. Por ejemplo: los turrones de hipermercado tienen más azúcares y menos almendras.

Pero también puede ocurrir que sean perjudiciales para nuestra salud, porque sustituyen los aceites por grasas hidrogenadas, y el azúcar por fructosa, que sale más barato. Así que cuando el gobierno se dedica a aconsejarnos que compremos estos alimentos, están perjudicando a la industria nacional, a nuestra salud e incluso al medio ambiente. A veces el ahorro consiste en no ser tan cuidadoso con los materiales de embalaje y los residuos. Aunque realmente el problema es que el mercado libre funciona como un ecosistema donde las injerencias externas sólo solucionan un problema a costa de crear otros.
Lo que hay que mantener en España, igual que en otros países europeos, es la calidad de los productos. Basta viajar hacia el norte para comprobar que la carne, la verdura e incluso los dulces son bastante más naturales en otros países que en el nuestro. Al menos, en lo que se refiere a las grandes ciudades. Cuando se compran los mismos productos, o incluso el pan, en un mercado de pueblo, se nota mucho la diferencia. Lo que realmente abarataría la cesta de la compra sería no tener que traerla a través de grandes distancias, sino potenciar la ganadería y agricultura de cada región. Eso sí que mejoraría al mismo tiempo la calidad y el precio.

Renunciar a las marcas españolas sólamente perjudica a los trabajadores de esas empresas que, probablemente tengan que reducir plantilla o cerrar alguna fábrica. Cosa que, por supuesto, nadie hace por gusto, sino para evitar que se arruine la empresa y tenga que dejar a todos los trabajadores en la calle. Así que no tiene mucho sentido seguir gastando dinero en cosas innecesarias y luego querer ahorrar en lo más importante: en la calidad de los productos, que puede afectar a nuestra salud.
Música: fuego en el fuego.

lunes, 30 de marzo de 2009

Tiritas para la vida

Parece ser que últimamente la humanidad ha decidido dedicarse a combatir las consecuencias de los problemas, pero no las causas. Así lavan su conciencia. Tenemos una gran provisión de tiritas, para no tener que evitar las heridas. Así, el banco mundial tiene un fondo de alimentación para paliar las grandes hambrunas, pero se ahorran de tomar medidas para evitar que se produzcan.

A nivel personal, existen multitud de complementos alimenticios para intentar proteger nuestra salud. Si estás estresado, te alimentas mal, fumas, bebes y no haces ejercicio..., ya no importa. Podemos tomar bífidus para reponer las bacterias del intestino, fibra, omega tres y soja. Entonces el cuerpo se acostumbra y depende de esas sustancias para siempre; y las causas siguen perjudicándonos igual. Sólo hemos conseguido dilatar el problema en el tiempo.

El otro día en un comentario dijeron que, para qué van a tener hijos los africanos, ¿para que vivan mal y acaben luchando como niños soldado en alguna guerra? En serio, he leído eso. Estoy de acuerdo, mejor que se extingan todos los pobres, que no dan más que problemas, que si me muero de hambre, que si necesito medicinas, que si quiero un campo de refugiados... Esto es un sarcasmo, por si alguien se lo había tomado al pie de la letra.

De verdad hay gente que piensa que "muerto el perro, se acabó la rabia". Si las niñas se quedan embarazadas, que aborten. Que los ancianos dan mucha pena y trabajo, eutanasia. Que casarse y tener hijos te complica mucho la vida, todos solteros. Es mucho más fácil y más barato seguir poniéndole tiritas al planeta; y no preguntarse nunca si existe otra solución más complicada, más dolorosa, pero mejor para todos.

Voy a correr caminos de verdad, voy a saltar montañas y encontrar, un nuevo sol, un blanco amanecer un hombre limpio, un mar, para poder creer. Me falta fe, me falta claridad. Me sobran mil silencios al hablar.
Quiero estallar los muros y creer que un día va a nacer lo que hoy ha muerto ya.
Cantando al silencio, matando la oscuridad, rompamos los muros que encierran a la verdad. Rasgando mentiras , sangrando los días, podemos llegar. (Mocedades)

miércoles, 25 de febrero de 2009

Meme joya


Me han pasado este meme con premio.

1. Escribir 8 sueños
2. Pasarselo a 8 blogs
3. Dejar un comentario en el blog que te lo dio
4. Avisar a los blogs que tiene premio

Cuando era niña, era una gran soñadora. Un día quería ser aventurera, otro periodista... Quería hablar cinco idiomas, tocar la guitarra, tener muchos amigos, viajar por todo el mundo...
Me quedan pocos sueños, la verdad. Creo que estoy bastante satisfecha con mi vida en general.

1. Envejecer junto a mi marido y disfrutar de mis nietos.
2. Ver a mis hijos con trabajo, con familia y sobretodo felices.
3. Viajar a México a visitar a mi hermano.
4. Hacer bien la labor que he comenzado en la Ong.
5. Seguir con el blog. Convertirlo en un libro algún día.
6. Viajar por Europa del este y volver a Marruecos.
7. Ver el día en que el terrorismo sea nada más un mal recuerdo.
8. Ver el día en que los objetivos del milenio se vayan cumpliendo.

No pido nada... De momento la verdad es que mi principal sueño es "Virgencita, que me quede como estoy". El meme y el premio se lo paso a todo el que quiera hacerlo.