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viernes, 18 de febrero de 2011

Evitar el dolor

Vivimos en una cultura obsesionada con eliminar el dolor. Sin embargo, eso es imposible. Especialmente porque el dolor es el síntoma de que pasa algo en nuestro cuerpo. Si nos torciéramos un tobillo, por ejemplo, y no nos doliera no le haríamos ni caso y no se curaría. También el embarazo es una fuente de dolores en muchos casos: náuseas, ardor de estómago, ciática... La única manera de evitarlos sería no quedarse embarazada. Por no hablar del famoso "parto sin dolor", que es una entelequia. A mí me han puesto la epidural dos veces y vaya cómo duele el pinchazo. Además los dolores anteriores no te los quita. Aún así, por supuesto, vale la pena sin dudarlo.

Los médicos obsesionados en evitar el dolor tienen el riesgo de preferir la muerte, ya que es la única de existencia indolora que existe. Pero, mientras exista posibilidad de curación, tanto el enfermo como el médico tienen la obligación de intentarlo, aunque sólo sea por sus seres queridos. Una vez que esté deshauciado, corresponde al paciente y familiares decidir cómo quiere pasar el proceso; no a los facultativos (siempre que no suponga acabar con su vida). También el dolor psicológico es duro de soportar, pero a veces es muy necesario; para desarrollar la empatía, es decir la commiseración con el dolor ajeno; o para aprender a valorar más lo que se tiene. Un psicólogo que sólo quiera evitar el sufrimiento tampoco les hace un favor a su pacientes.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Y más recuerdos

A continuación de escribir mi post anterior, fui a visitar mi segunda casa. Estuve alquilada durante cinco años y allí nacieron mis dos hijos mayores. Se trata de un barrio tranquilo con zona peatonal y mucha sombra; lo cual lo hace agradable en verano. El piso, creo que está en venta, y siempre decimos que, si nos tocara la lotería,  lo compraríamos. Vivimos bien allí, aunque la calefacción era eléctrica y pasábamos bastante frío. Recuerdo con cariño esa época, a pesar de que la pasé entre embarazos y enfermedades infantiles. Al pasear por allí, también me da la impresión de recordar otra vida. Parece mentira, por en este caso sólo han pasado apenas quince años. Es duro pensar que los recuerdos se borran como las viejas fotografías. Uno quisiera al menos recordar todo lo bueno.

Después nos mudamos a nuestra nueva casa, ya en propiedad, en una zona más tranquila y aislada; aunque ahora resulta ser céntrica. Tenemos ya toda una historia a nuestras espaldas y lo cierto es que gira alrededor del crecimiento de nuestros hijos. No entiendo a las personas que deciden libremente no tenerlos. Sus vidas deben de ser una sucesión de días sin referencias claras. Cada vez estoy más convencida de que el sentido de la existencia está en formar una familia. Algunos, por desgracia, no pueden, pero suelen reforzar sus lazos con hermanos y sobrinos. En todo caso, la felicidad tiene que ver con el tiempo que compartes con los tuyos. Hay quien dice que la amistad tiene el mismo efecto, pero yo, desde luego, por mi experiencia no he tenido ocasión de comprobarlo.

domingo, 30 de enero de 2011

Penélope Cruz pone en riesgo a su hijo

Ahora que es famosa y rica, se supone que todos deberíamos rendirle pleitesía. Sin embargo, a mí siempre me ha parecido una mala actriz. Recuerdo su actuación en una película, cantando flamenco con un presunto acento andaluz, que daban ganas de llorar. No hubiera llegado probablemente a ninguna parte si no llega a liarse con Tom Cruise, -entre otros muchos-, una de las personas más influyentes de EE.UU. Luego acabó con Javier Bardén, otro actor mediocre que ha alcanzado la fama de su mano. Para colmo, se las dan de anarquistas, proletarios y pareja liberal; cuando todo el mundo sabe que se codean con todos los ricos y poderosos y no le hacen ascos a nadie. Luego dirán que hablo así por envidia, pero si de verdad valiesen yo sería la primera en alegrarme de su éxito.

Pero, lo que más me molesta es que Penélope Cruz se haya quedado embarazada en pleno rodaje de una película de acción, poniendo así en peligro su salud y la de su hijo. Si no era premeditado, debería haber dejado la película; pero, claro, eso significaba renunciar a muchísimo dinero. Además supongo que conoce los anticonceptivos y los utiliza. Si ha decidido ser madre sin renunciar a su trabajo de riesgo, entonces son unos irresponsables. Un hijo no es un capricho como quien se compra una nueva mansión. Claro que, qué se podía esperar de una pareja que siempre ha antepuesto sus ambiciones y sus ideas a todo lo demás. El tiempo nos mostrará las consecuencias, como siempre.

viernes, 30 de julio de 2010

Autobiografía: alzando el vuelo

De los veinte a los treinta años, tuve dos etapas diferentes. Hasta los veinticinco estuve trabajando, viajando con mi marido y viviendo una vida despreocupada. De los veinticinco a los treinta, pasé tres embarazos y tres partos. La primera parte fue muy relajada y la disfruté mucho. Empezaba a volar. La segunda, la verdad es que fue dura, con embarazos molestos y partos complicados; pero también la disfruté un montón. Aunque estaba exhausta y pensaba que no iba a aguantar más, el caso es que tuve tres hijos seguidos porque quise y me volqué con ellos en cuerpo y alma. Creo que no existe nada tan gratificante en la vida como formar una familia.

Esa década de mi vida pasó demasiado rápido. Es lo que tiene estar demasiado ocupada. Pero creo que hicimos bien en ser padres jóvenes, cuando aún teníamos energía de sobra. Recuerdo que hubo gente que no comprendió por qué quisimos tener tres hijos. Yo siempre había pensado que era el número ideal; pero, teniendo la pareja, me decían que eran suficientes y no debíamos tener más. Es curioso cómo algunos siempre parecen saber más que tú de tu vida y estar en desacuerdo con tus decisiones. Ya entonces empecé a sentirme otra vez fuera del sistema. Ama de casa con tres hijos. Estaba claro que lo mío era ser diferente. Pero entonces estaba muy convencida y las opiniones ajenas me importaban poco. Nunca me he sentido tan segura de algo.

lunes, 21 de junio de 2010

De vuelta a mi vida

Estoy convencida de que la vida te pone pruebas para enseñarte hasta dónde puedes llegar. Hubo un momento en que pensé que yo podía con todo. Así que decidí adoptar un perro sin tener en cuenta mis circunstancias. La realidad me hizo ver que me había equivocado y tuve que pagar las consecuencias. Todavía ahora me produce tristeza pensar que no estuve a la altura que esperaba. Pero, también he tenido que aceptar que nunca seré capaz de conducir por Madrid capital, porque no tengo los reflejos necesarios; o que nunca podré recordar los nombres y las caras de mis conocidos, porque está fuera de mi alcance. Una parte importante del aprendizaje consiste en reconocer tus limitaciones.

Así que llevo ya años escribiendo en contra del aborto, diciendo que un hijo es lo más importante que existe, con independencia de si viene en buen o mal momento. Y me ha tocado vivirlo, como siempre. Pensé que estaba embarazada, a mis cuarenta y cuatro años, y se me vino el mundo encima. Porque yo ya no tengo salud ni fuerzas para cuidar de un bebé veinticuatro horas al día. Lo hubiera tenido, sin duda. No habría abortado de ningún modo. Pero me sentí terriblemente mal. Por una parte, por la preocupación de saber que no me sentía capaz ya de criar un hijo; por otra parte, por la culpabilidad de pensar que yo no deseaba de ninguna manera estar embarazada. Soy una persona de carne y hueso. No soy ninguna santa.

Así que supongo que la experiencia al menos me ha servido para saber ponerme en el lugar de tantas mujeres que se sienten desbordadas por su situación, a las cuales no les entraba en sus planes ser madres, ni cuentan con el apoyo necesario, ni se sienten con fuerzas para ello. Sin embargo, eso no significa que justifique el aborto, porque está claro que el bebé que crece en su interior no tiene culpa en absoluto de las circunstancias en que ha sido concebido. Con la ayuda necesaria, tanto personal como económica, practicamente cualquier mujer puede sacar adelante su embarazo y disfrutar de su hijo, o entregarlo en adopción; en lugar de sentirse desgraciada para siempre pensando que ha matado a su bebé. Todo tiene solución, salvo la muerte.

jueves, 6 de mayo de 2010

Una cura de humildad

A veces de algo malo se puede sacar una enseñanza. Después del tremendo disgusto de devolver el perro, me he dado cuenta de lo fácil que es juzgar a la ligera. Yo pensaba que aquellos que abandonaban animales eran unos monstruos y también los que los dejaban en las perreras, pero me he encontrado yo misma en una situación insostenible y he comprendido que puede haber razones para todo; aunque, por supuesto, siempre es mejor entregarlo que abandonarlo.

La verdad es que no deja de ser soberbia pensar que vas a ser capaz de solucionar los problemas, que vas a estar a la altura de las circunstancias. Luego llega la realidad y te deja hecho un trapo, pensando que te habías sobrevalorado.  Por más que quieras hacerlo todo bien, es imposible no equivocarse, es inútil querer acertar siempre. Acabarás haciéndole daño a los que más quieres, antes o después, sin remedio. El dolor que esto produce es parecido al de la muerte de un ser querido, pero no te queda más remedio que soportarlo y seguir adelante.

Ahora cuando pienso en las jóvenes que se encuentran con un embarazo inesperado de alguien a quien apenas conocen, me pongo más en su lugar. Sé lo que es sentir la desesperación de no poder seguir adelante con algo que has comenzado. Sin embargo, no es lo mismo un perro que un hijo de tu misma sangre. Por eso, es tan importante que cuenten con todos los apoyos posibles para poder seguir adelante con su embarazo, superando la angustia, la depresión y la incertidumbre.

Porque si ya es duro dejar un perro y sé que es algo de lo que me voy a sentir culpable el resto de mi vida; es mucho peor pensar que has matado a un ser humano, a un hijo tuyo. Los problemas emocionales tienen tratamiento y los de tipo social cuentan con una serie de ayudas por parte de voluntarios y ongs. que hacen una labor impagable. Por eso, aunque ahora lo comprendo mucho mejor, sigo estando convencida de que el aborto no es una solución, sino un problema mayor que el que intenta evitar.

jueves, 25 de marzo de 2010

Maternidad

JORNADA POR LA VIDA
Es difícil explicar lo que se siente cuando estás embarazada. Al principio, casi no te lo crees y, cuando vas a darte cuenta, ya tienes una barriga con vida propia y todo tu mundo gira alrededor. Llega el último mes y estás a reventar, deseando pasar por lo que sea para liberarte. Pero, curiosamente, al nacer tu hijo, sientes como una sensación de pérdida o vacío bastante desagradable.

Y es que ese niño ya no te necesita tanto; ya no eres imprescindible para él. Es su primer día en el exterior y tu primer día sin él, sin sentir sus movimientos y su respiración dentro de ti. La maternidad es la sensación más intensa que se puede tener en la vida. Compensa todos los dolores, la incertidumbre, la preocupación; sólo por esos segundos en los que, por fín, te ponene al bebé sobre tu pecho y sientes, al mismo tiempo, alegría y tristeza, ilusión y miedo.

No hay dolor más grande ni más antinatural que el de perder un hijo. Todos los que han pasado por ello lo aseguran. Pero, sin embargo, ahora se disfruza esa tragedia llamándolo “derechos”; derecho a truncar la vida de un ser humano, solamente porque no podemos verlo. Si estuviera fuera del cuerpo de su madre gozaría de toda la protección de la sociedad.

Una mujer es madre desde el momento en que concibe un hijo. Lo siente en su sangre y en su corazón. Durante nueve meses conviven dos personas en un mismo cuerpo; para luego continuar su camino juntos durante un tiempo más o menos largo. Pero, aunque las circunstancias de la vida pudieran llegar a separarlos, ella siempre será la madre de su hijo, -así como el padre también lo será para siempre-, y ninguna ley humana puede modificar esto.

viernes, 16 de octubre de 2009

Mi vocación

Siempre fui una niña debilucha. Llegaba la última en todas las carreras y acababa el día agotada. Me acostumbré a ahorrar energía porque no me quedaba otra. Supongo que, si hubiera sido sensata, no habría tenido hijos. El esfuerzo de los embarazos y los partos era demasiado para mí. Si hubiera nacido hace cien años, probablemente hubiera muerto a causa de la gestación. Tuve problemas de salud y unos partos complicados. Sin embargo, volvería a pasar otra vez por todo.

Si me dijeran que puedo volver atrás y ser una ejecutiva de éxito, con dinero y posibilidades de marcharme de vacaciones en cualquier momento, no me tentaría la idea. Creo que mi destino era conocer a mi marido y tener a mis tres hijos. No cambiaría por nada los años que he pasado criándolos, aunque ahora ellos ya no recuerden la mayor parte. He sido feliz así y pienso que, si me muriera ahora mismo, ya habría vivido lo suficiente.

Claro que me gustaría envejecer junto a mi marido y conocer a mis nietos, pero creo que ya he hecho lo más importante, lo que realmente me hace feliz. Sin embargo, es cierto que me he dejado parte de la salud en ello. Mis problemas de circulación, digestivos y de huesos vienen del sobresfuerzo que he hecho, pero ha valido la pena. Así que, sintiéndome así, cómo no iba a motivarme la lucha contra el aborto. Dar la vida es lo más bonito que existe.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

El Papa no es un muñeco de feria

Ya me imagino que resulta muy cómodo burlarse de quien sabes que no se va a defender, pero resulta que esa persona representa y muchos millones y por tanto merece un respeto. Si, además se añade estar haciendo bromitas acerca del aborto, entonces ya están ofendiendo a muchos más, creyentes o no. Pero parece que todo vale en la carrera por la audiencia de las televisiones. Luego encima presumen de tolerantes.

Cualquier mujer que haya estado embarazada sabe que tienes tus momentos de desaliento en que piensas: ¿por qué me habré metido en este lío? Cansancio, náuseas, varices, ardor de estómago, calambres..., yo no me privaba de nada. Entiendo lo que debe sentir una chica jovencita que además no tenga relación estable y esté asustada ante el porvenir. Precisamente por eso, necesita todo nuestro apoyo y ayuda.

Pero, cuando nace tu hijo, se te olvidan todos los malos momentos. Sólo verlo ya compensa todas las preocupaciones. Si una adolescente pudiera ver el feto de pocas semanas en tres dimensiones (cosa que ya es posible tecnológicamente), no dudo de que casi ninguna abortaría. Pero, precisamente por eso, no le van a dar la oportunidad de verlo. Sale más barato ayudarla a abortar.

Conocí a una señora que se quedó embarazada en el puerperio, es decir, a poco de dar a luz. (Mis hijos se llevan dos años). Ella estaba deprimida porque no quería ser madre tan pronto otra vez. Sin embargo, entonces no tenía otra alternativa. Tuvo a su hijo y, no sólo le quiere tanto como al mayor, sino que al cabo de unos años repitió y tuvo una niña. Hoy está feliz con los tres. Tener hijos no es nada fácil o cómodo, pero es lo más gratificante que existe.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Doble anticonceptivo para adolescentes

La realidad es muy cabezota y acaba imponiéndose. El tiempo ha demostrado que los preservativos no impiden que cada día hay más embarazos no deseados y más enfermedades de transmisión sexual en España. La progresión es geométrica. Pero, en lugar de ir a la raíz del problema, como de costumbre, algunos pretenden dar un paso más adelante recomendándole a las chicas que tomen la píldora anticonceptiva. A eso le llaman doble anticoncepción. Todo esto para no reconocer lo que algunos científicos llevan años denunciando: que el preservativo falla muchas veces, que muchos se niegan a utilizarlo y que los virus, al ser microscópicos, atraviesan los poros del latex; de manera que no es cien por cien eficaz contra las infecciones víricas. Basar toda la prevención en el preservativo es una barbaridad.

Sin embargo, las pastillas a base de hormonas tienen multitud de efectos secundarios, algunos bastante graves. Por ejemplo, la terapia hormonal sustitutoria de la menopausia ya se ha demostrado que es cancerígena. Muchas mujeres no podemos tomar la píldora porque nos sienta mal y, cuanto antes se empiece a tomar, mayor es el daño. Pero nada de eso les importa a los responsables de adoctrinamiento sexual de nuestro gobierno. Resultaría más lógico decirle a los adolescentes que el sexo es cosa de adultos y entre adultos. Por tanto, que deberían esperar a tener la madurez emocional necesaria. Lo que no tiene ningún sentido es que se les impida fumar en nombre de un riesgo a largo plazo; y, sin embargo, les estén incitando a jugar con el sexo, teniendo muchos más peligros, según se está demostrando día tras día.

Música:  OMD. Souvenir

domingo, 3 de mayo de 2009

Dia de la madre

El otro día me ocurrió una cosa graciosa. Fui a la tienda de arreglos de ropa a recoger un pantalón de mi hijo y le dije a la dueña: vengo a por el pantalón del chico. Ella se echó a reir porque el pantalón es una talla 40 de caballeros, y me dijo: yo también sigo pensando que es mi niño y tiene ya 35 años. Parece que fue ayer cuando lo acunaba y me cabía en el hueco del brazo entre el codo y la muñeca. Después llegaron mis dos niñas. Ahora somos tres mujeres y dos hombres en casa, tan altos, tan fuertes, tan capaces como nosotros de tener sus propios hijos (cosa que espero que tarde mucho).

No me explico cómo puede alguien pensar que tiene el derecho de acabar con un ser humano sólo porque no se ve y es incapaz de defenderse. Esos fetos, esos bebés, son ahora estos chicos, parecidos a nosotros y sin embargo completamente diferentes entre sí; con toda su capacidad intacta para hacer de sus vidas lo que quieran y llegar tan lejos como puedan. Apenas han pasado dieciocho años desde el día que comprobé que estaba embarazada. La chica de ayer me está recordando mucho esa época. Siguió un embarazo terrible porque me pasé tres meses vomitando. Sin embargo, estaba tan ilusionada que lo soportaba con alegría.

Con mis hijas ya no me fue tan mal, aunque creo que no estoy hecha para estar embarazada porque tuve de todo: acidez, calambres, varices, ciática... Sin embargo, no se me quitaban las ganas de tener más. Después de cada parto, aunque fueron largos y complicados, se me olvidaba todo al ver la cara de mis niños. No hay nada en la vida que te pueda otorgar mayor felicidad que asistir a la llegada de un nuevo ser al mundo. Ser madre es lo mejor que he hecho nunca. Aunque no dejara más huellas, porque no trabajo, no me relaciono mucho y no he aportado nada más, todo tendría sentido al ver a mis hijos crecer y convertirse en personas adultas e independientes. Sólo hay algo igual de valioso: ser padre, o hijo.

martes, 10 de marzo de 2009

La nueva ley del aborto

Una de cal y otra de arena, pero al revés: ahora viene la de cal.
Había una ley del aborto en España que ya era demasiado permisiva, porque, a través de los motivos psicológicos, dejaba la puerta abierta a casi todos los casos. Sin embargo, costaba bastante tiempo y esfuerzo, lo cual desanimaba a algunas. Ahora, abortar va a ser más sencillo que sacarse una muela. Así que, cuando quieran empezar a pensar en lo que han hecho, será demasiado tarde. Además ya no tienen que enterarse ni los propios abuelos de la criatura.

Por no hablar del padre, que naturalmente no tiene voz ni voto. Habrá algunos desconocidos o irresponsables, pero seguro que también hay otros que no hubieran estado de acuerdo. El hijo lleva un cincuenta por ciento de sus genes y es tan suyo como de la madre. Un feto no es un grano del cuerpo de la mujer. Es una persona única e irrepetible que, sólo temporalmente, depende del cuerpo de su madre para sobrevivir; pero, únicamente con que nadie lo evite, se desarrolla completamente sin ayuda. Una vez nacido, cualquier otra persona podría hacerse cargo de él sin dificultad y hay cientos de personas en listas de espera para adopciones.

Un hijo es un motivo de alegría. Nunca una desgracia o una carga. Puede que el momento de nacimiento no sea oportuno y resulte duro criarlo, pero compensa todo con una sonrisa. Ninguna mujer sería capaz de matar a su bebé si ya le hubiera visto la cara. Un feto de pocas semanas, ya no es un montón de células informes. Es un bebé en miniatura con sus brazos, piernas, pies, manos y cabeza. No sabemos hasta qué punto es consciente de sí mismo y sensible al dolor, o en qué momento sucede eso.

Sus padres podrán tener tal vez más hijos, pero nunca más podrán tener ese hijo. Ni siquiera una clonación sería la misma persona. El trauma físico y psicológico que ello supone se conoce como "Síndrome post aborto" y es incurable. No se puede hacer algo así y olvidarlo, y seguir con tu vida como si no hubiera pasado nada. El hecho de que una menor se quede embarazada es algo que ha sucedido desde que el mundo es mundo, y han salido adelante con la ayuda de sus familias e instituciones sociales. Hay cosas mucho peores en la vida que tener un hijo no deseado, como matar a un ser humano indefenso.

Según mi costumbre, este post no admite comentarios.
Llévame donde los hombres Necesiten mis palabras Necesiten mis ganas de vivir Donde falte la esperanza Donde falte la alegría Simplemente por no saber de Ti. (canción del misionero)