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sábado, 9 de abril de 2011

Energía eléctrica de origen nuclear

Los coches son muy peligrosos. Cada año se llevan la vida de miles de personas. Los aviones tienen pocos accidentes, pero en uno solo pueden morir quinientas personas. Sin embargo, a nadie se le ocurre decir que habría que eliminar los coches o los aviones. Será porque su utilidad compensa el riesgo y no queremos regresar a la era preindustrial. Nuestro mundo depende absolutamente de la energía eléctrica. Sin ella, ni siquiera funcionarían las alcantarillas o el suministro de agua potable. El 60% de la electricidad en España es importado, sobretodo de Francia de sus centrales nucleares. Del resto, la mayor parte es hidroeléctrica. Las energías renovables producen una mínima parte de la electricidad, porque cuando no hace sol o no hay viento, evidentemente, no funcionan, y no son rentables.

La pregunta es: ¿estaríamos dispuestos a renunciar al metro, al aire acondicionado de las oficinas, a la iluminación de las calles...?. Porque, si no utilizamos energía eléctrica de origen nuclear, no podríamos mantener el nivel de consumo actual. Habría que dar un salto atrás tecnológico en el tiempo. Adios ordenador, hornos eléctricos, lavadoras y lavavajillas. Volvemos a lavar todo a mano. Adios a la televisión y todos sus anexos. Por no hablar de las videoconsolas. Tampoco teléfonos, ni móviles ni fijos. A ver cómo íbamos a mantener el nivel de vida y todos esos lujos que ya nos resultan imprescindibles. La única energía eléctrica ilimitada y no contaminante (no produce dióxido de carbono) disponible es la energía nuclear, aunque no nos guste.

martes, 8 de septiembre de 2009

Solidaridad y ongs.

De vez en cuando conviene y es muy sano salir de uno mismo y echar un vistazo alrededor. Recordar, por ejemplo, que la mayor parte de los habitantes de La Tierra no tienen un grifo en sus casas de donde salga agua limpia, sin ningún esfuerzo por su parte. Ni siquiera tienen un desagüe o alcantarilla para deshacerse de los residuos orgánicos. Al menos en la mitad del mundo tampoco es habitual disfrutar de corriente eléctrica. Mientras nosotros hablamos de reducir el consumo, nos estamos olvidando de que muchos aún no han tenido la oportunidad de probarlo. No tiene mucho sentido, desde ese punto de vista, hacer planes a largo plazo que están basados siempre en nuestras necesidades y nuestros lujos, ignorando al resto de la humanidad.

Los organismos internacionales que nacieron, en principio, con la idea de ayudar a los países pobres, se han convertido, en muchos casos, en cómplices de intereses particulares. En este panorama, sólamente algunas ongs. siguen garantizando que la ayuda llegue realmente a los necesitados. Aunque sólo puedan abarcar unos cuantos pueblos, su labor supone un cambio enorme de vida para aquellos a los que beneficia. Cada hombre, mujer o niño que consigue una vida mejor, salud, educación o trabajo, ya compensa todo el esfuerzo que supone. Por eso, quiero invitaros a ayudar cada uno con lo que pueda a estas organizaciones. Es increíble lo que un simple euro puede lograr entre los que carecen de todo y todo lo aprovechan al cien por cien.

viernes, 24 de abril de 2009

Detergente poderoso

Tengo un problema un poco absurdo. He escrito ocho borradores y no me gusta que se acumulen, así que me temo que publico tanto que resulta imposible seguirme. Espero no agobiaros. Hay un anuncio estos días que es toda una contradicción. Dice que ese detergente ahorra agua durante su fabricación; naturalmente, porque la botella es más pequeña. Pero estamos hablando de una cantidad insignificante de agua en términos generales. Gastamos más en cervezas. Lo que ahorraría de verdad agua, sería que la gente lavase sólo la ropa cuando está sucia, y no a diario por principio. En todo caso resulta absurdo pedirle que ahorre agua a alguien de norte de España, cuando la verdad es que allí sobra. El agua es un bien escaso según dónde. El problema consiste en llevarla de los sitios donde hay demasiada a aquellos donde falta.

Yo soy una ecologista atípica, porque no me creo la mitad de lo que dicen. Por ejemplo, creo que el calentamiento global es una fase normal de la historia de nuestro planeta, y no podemos hacer mucho por evitarlo. Más fácil sería luchar contra la sobrepesca, pero hay demasiados intereses implicados. Tampoco soluciona mucho tener más cantidad de coches porque sean ecológicos. Los combustibles vegetales están aumentando el hambre en el mundo. Aquellos que, teóricamente deberían estar de parte de los necesitados, también son parte del sistema.

Por otra parte, el planeta en sí es bastante caótico. No se entiende que vivan millones de personas cerca de volcanes o en lugares de riesgo sísmico. Pero tampoco sería justo obligarles a trasladarse. Hay zonas superpobladas y otras con una densidad de población muy baja, pero eso depende de múltiples factores y no se puede regular fácilmente. Un tema evitable, en cambio, sería la deforestación. Si hay algo que puede acabar realmente con el planeta es la falta de oxígeno, debida a la desaparición de los bosques. Así que, al menos me gustaría que no intenten convencernos de que, por utilizar un detergente estamos contribuyendo a salvar la Tierra, cuando lo cierto es que las fábricas de detergente también contaminan, consumen energía y generan residuos tóxicos.