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jueves, 6 de enero de 2011

La música: lenguaje universal

Hace tiempo puse un reproductor de mp3 en el blog y lo acabé quitando cuando se estropeó. Ahora estaba pensando en volverlo a poner, pero no sé si es el mejor momento ahora que el gobierno pretende cerrar las páginas web que ofrezcan música gratis. El caso es que en su día ofrecí las canciones que había ido atesorando de diferentes épocas y estilos y me hacían sentir algo especial. Ahora tengo el doble de cantidad. Durante los dos o tres últimos años ha habido gran cantidad de música de calidad, o a mí me lo parece. Tengo el mp4 ya casi lleno de nuevos éxitos y otras canciones que me hacen disfrutar y que, además de buena música, tienen en algunos casos letras muy interesantes, y algunas realmente positivas.

Sería complicado nombrar aquí todos los cantantes y grupos, pero hacía mucho tiempo que no encontraba tanta satisfacción en el mundo de la música. Ahora, además tengo ocasión de ver los videos en internet y leer las letras originales y traducidas, en el caso de estar en otro idioma. Eso facilita también mucho las cosas. Aunque yo no soy partidaria del abuso de la tecnología, la verdad es que a veces se agradece. De todos modos, tengo por norma comprar un disco cuando descargo varias canciones del mismo autor; o un disco de recopilación del año, cuando, como en este caso, he sacado mucha música de la red. Me parece justo resarcir un poco a los autores para que les compense su trabajo. Aunque lo cierto es que la mayoría se siguen haciendo ricos.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Harry Potter: la buena literatura

Cuando se habla de escritores buenos, no se suele incluir las novelas, menos aún las consideradas literatura juvenil. Los libros que pasan a los anales de la cultura suelen ser serios, intelectuales y a menudo, ininteligibles. Son obras aptas para unos pocos lectores privilegiados que son capaces de captar sus matices, y otra gran cantidad de personas que asegurarán haberlas leído y haberlas comprendido, aunque no sea cierto. Nunca se oye decir, por ejemplo, que El señor de los Anillos sea una gran obra de la literatura universal y, sin embargo, tiene méritos sobrados para ser considerada así. Sólamente le falla una cuestión: que se trata de unas novelas del género de fantasía y, por tanto, no entran en la clasificación.

Ocurre lo mismo con Harry Potter. Considerado lectura infantil, aunque, desde luego, no es apto para niños pequeños; encierra todo un mundo de matices psicológicos y sociológicos que, ya de por sí, justifica que se considere como una saga de calidad. Pero nunca alcanzará esa categoría - no al menos en este siglo - porque se trata también de fantasía, no investiga temas históricos con más o menos acierto, no introduce opiniones políticas con algún disimulo, ni pretende modificar los valores en los que se funda nuestra sociedad. Es simplemente la historia de un adolescente, con sus inseguridades, sus complejos y sus miedos; pero con una misión en la vida: defender el bien y la justicia. Sólo por eso ya vale la pena su difusión.

Además tiene el enorme mérito de haber acercado a la lectura a millones de chicos de todo el mundo. Son unos libros que gustan igual a jóvenes que a adultos. Cualquiera puede sentirse identificado con el protagonista y sus compañeros. También subraya el valor de la amistad y el compañerismo; favorece también el arrepentimiento y el perdón. En otras palabras, toda la saga tiene un aspecto muy positivo, siendo al mismo tiempo realista e imaginativa; con mucha acción pero sin descuidar los sentimientos; una historia que te mantiene enganchado desde la primera novela hasta la última, mientras sus protagonistas y los actores que los interpretan van evolucionando como su propia vida..

miércoles, 19 de mayo de 2010

Bad romance

He leído un nuevo término que me ha gustado: porno-pop. Realmente parece que las cantantes han empezado una competición a ver quién resulta más provocativa. Ya no se trata de vender música, sino sexo, dirigido especialmente a los hombres. Supongo que si hacen así será porque funciona, pero la verdad es que no lo entiendo. Lady Gaga tiene talento de sobra, tanto por sus canciones como por su forma de bailar, y no creo que necesite venderse de esa manera. El video de Bad romance es bueno; pero, leyendo entre líneas, se puede ver que da una imagen denigrante de la mujer, convertida en objeto de una subasta masculina. Realmente, podría ser la escenificación de un delito de trata de blancas. No veo qué atractivo puede tener eso para una chica.

Sin embargo, no deja de ser un elemento más de inmoralidad en esta sociedad donde se empiezan a aceptar como normales los comportamientos más aberrantes. Por ejemplo, ahora en las playas, no sólo tenemos que ver pechos más o menos flácidos, sino que también nos vemos obligado a contemplar culos, gracias al tanga. Entonces, no sé muy bien cuál es la diferencia con una playa nudista. Es el problema que tiene ir dejando todas las puertas entreabiertas: que luego no se pueden poner límites. La música se ha convertido en un burdel; y la calidad indudable de algunos artistas queda oculta tras una exhibición de procacidad absolutamente innecesaria.

jueves, 23 de abril de 2009

Marcas blancas

Creo que ya escribí sobre este tema en el otro blog. Si hay algo a lo que no debemos renunciar nunca es al sentido común. La sabiduría popular mediante el refranero dice aquello de: nadie da duros a cuatro pesetas. Cuando una marca acepta fabricar productos para otros bajo otro nombre, y venderlos más baratos, evidentemente baja también la calidad. Porque de otro modo estaría haciéndose la competencia desleal a sí mismo. La gente pensaría: si es tan bueno como X, ya no voy a comprar más que el barato, naturalmente.
Yo compro en un hipermercado francés, donde siempre ha habido poca variedad de productos, la verdad, pero ahora ya no tienen casi más que su propia marca. Para buscar otras, tengo que ir a pequeñas superficies. Cuando la gente compra productos de marca blanca seguramente sí se ahorra bastante dinero, pero sale ganando una empresa que se lleva el beneficio a su país. Por otra parte, a veces la diferencia de calidad afecta a los ingredientes principales del producto. Por ejemplo: los turrones de hipermercado tienen más azúcares y menos almendras.

Pero también puede ocurrir que sean perjudiciales para nuestra salud, porque sustituyen los aceites por grasas hidrogenadas, y el azúcar por fructosa, que sale más barato. Así que cuando el gobierno se dedica a aconsejarnos que compremos estos alimentos, están perjudicando a la industria nacional, a nuestra salud e incluso al medio ambiente. A veces el ahorro consiste en no ser tan cuidadoso con los materiales de embalaje y los residuos. Aunque realmente el problema es que el mercado libre funciona como un ecosistema donde las injerencias externas sólo solucionan un problema a costa de crear otros.
Lo que hay que mantener en España, igual que en otros países europeos, es la calidad de los productos. Basta viajar hacia el norte para comprobar que la carne, la verdura e incluso los dulces son bastante más naturales en otros países que en el nuestro. Al menos, en lo que se refiere a las grandes ciudades. Cuando se compran los mismos productos, o incluso el pan, en un mercado de pueblo, se nota mucho la diferencia. Lo que realmente abarataría la cesta de la compra sería no tener que traerla a través de grandes distancias, sino potenciar la ganadería y agricultura de cada región. Eso sí que mejoraría al mismo tiempo la calidad y el precio.

Renunciar a las marcas españolas sólamente perjudica a los trabajadores de esas empresas que, probablemente tengan que reducir plantilla o cerrar alguna fábrica. Cosa que, por supuesto, nadie hace por gusto, sino para evitar que se arruine la empresa y tenga que dejar a todos los trabajadores en la calle. Así que no tiene mucho sentido seguir gastando dinero en cosas innecesarias y luego querer ahorrar en lo más importante: en la calidad de los productos, que puede afectar a nuestra salud.
Música: fuego en el fuego.