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lunes, 11 de octubre de 2010
Blood money. Dinero de sangre
No es una película escabrosa o demasiado sentimental. Es la fría realidad de los hechos contada por sus protagonistas. Quien quiera conocer el tema del aborto, tiene que verla.
jueves, 27 de agosto de 2009
Morir como un perro
Yo tuve perro durante dieciseis años. Aquel animal era uno más de la familia. Lo quería muchísimo. Recuerdo que un día lo saqué a pasear cuando tendría unos catorce años y ya estaba canoso; y un señor, que pasaba por allí, me dijo algo así como: "Pobre animal. Deberías sacrificarlo". Le contesté que si su abuela también era vieja, debería matarla. En ese momento me la jugué con la inconsciencia de la juventud; pero creo que hoy, treinta años después, le contestaría exactamente lo mismo. Mi perro estaba bien y no era razón para acabar con él, sólo porque ya no fuese bonito ni tuviera el pelo lustroso. Hoy me alegro de haber estado con él hasta el final, aunque a mí tampoco me gustara verle tan viejecito.
Ahora me doy cuenta de que algunas ideas las he tenido claras desde el principio, aunque no fuera consciente de ello. Por entonces, la palabra eutanasia ni siquiera la conocíamos. Hoy son mis padres los ancianos y me duele verlos en ese estado, pero no renunciaría a un solo día de sus vidas, ni por mi comodidad ni por la suya propia. La vida tiene un inicio, una plenitud y una decadencia; y, cada época tiene su lado positivo si se sabe vivir plenamente. Pretender que sólo es digno de vivir aquel que se encuentra en perfecto estado, supone volver a las raíces mismas del nazismo. Nadie se suicida por gusto. Lo hacen por desesperación y soledad. Y por supuesto, nadie tiene derecho a decidir sobre el final de la vida de otros.
Ahora me doy cuenta de que algunas ideas las he tenido claras desde el principio, aunque no fuera consciente de ello. Por entonces, la palabra eutanasia ni siquiera la conocíamos. Hoy son mis padres los ancianos y me duele verlos en ese estado, pero no renunciaría a un solo día de sus vidas, ni por mi comodidad ni por la suya propia. La vida tiene un inicio, una plenitud y una decadencia; y, cada época tiene su lado positivo si se sabe vivir plenamente. Pretender que sólo es digno de vivir aquel que se encuentra en perfecto estado, supone volver a las raíces mismas del nazismo. Nadie se suicida por gusto. Lo hacen por desesperación y soledad. Y por supuesto, nadie tiene derecho a decidir sobre el final de la vida de otros.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Todos contra la Iglesia
Amén, el código Da Vinci, Ángeles y demonios, Camino. A ver quién puede negar ahora que existe una campaña en contra de la Iglesia católica. Hace poco yo tenía un blog donde todo eran halagos y parabienes de los mismos que ahora me critican. Mi delito fue defender al Papa, cuando Anselmo lo insultó llamándole entre otras cosas genocida, porque parece ser que la iglesia es la única institución mundial que no tiene derecho de réplica ni de defensa. También he hablado en contra del aborto, y de aquellos que se oponen pero no dan la cara. Soy culpable además de dar siempre mi opinión sincera. Por lo demás, sigo escribiendo de los mismos temas porque yo no he cambiado, como se puede comprobar fácilmente en mis otros blogs. Quien no lo vea así, tiene un problema.
En todo caso los que hacen campañas en contra de la Iglesia, no se dan cuenta de que se están perjudicando ellos mismos. Los cristianos nos crecemos ante las dificultades. Ahora incluso me obligan a publicar varios post al día. Estas son las opiniones reales de personas que vivieron de cerca el nazismo sobre la reacción de la Iglesia Católica en esos días. Lo demás es palabrería y demagogia.
“La Iglesia Católica ha sido la única que ha alzado la voz contra el asalto llevado a cabo por Hitler contra la libertad"” (Albert Einstein) Judío
“Ningún héroe de la historia ha mandado un ejército más valiente, más atacado, más heroico que Pío XII en nombre de la caridad cristiana”. (Zolli, gran rabino de Roma quien, convertido, adoptó el nombre de bautizo de Eugenio en homenaje a Pío XII – Eugenio Pacelli).
“Puedo afirmar que el papa personalmente, la Santa Sede, los nuncios y toda la Iglesia católica han salvado de 150.000 a 400.000 judíos de una muerte cierta” (Pinhas Lapid, cónsul de Israel en Milán).
¡Más leones!
En todo caso los que hacen campañas en contra de la Iglesia, no se dan cuenta de que se están perjudicando ellos mismos. Los cristianos nos crecemos ante las dificultades. Ahora incluso me obligan a publicar varios post al día. Estas son las opiniones reales de personas que vivieron de cerca el nazismo sobre la reacción de la Iglesia Católica en esos días. Lo demás es palabrería y demagogia.
“La Iglesia Católica ha sido la única que ha alzado la voz contra el asalto llevado a cabo por Hitler contra la libertad"” (Albert Einstein) Judío
“Ningún héroe de la historia ha mandado un ejército más valiente, más atacado, más heroico que Pío XII en nombre de la caridad cristiana”. (Zolli, gran rabino de Roma quien, convertido, adoptó el nombre de bautizo de Eugenio en homenaje a Pío XII – Eugenio Pacelli).
“Puedo afirmar que el papa personalmente, la Santa Sede, los nuncios y toda la Iglesia católica han salvado de 150.000 a 400.000 judíos de una muerte cierta” (Pinhas Lapid, cónsul de Israel en Milán).
¡Más leones!
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sábado, 11 de abril de 2009
Juan Pablo II
Ayer ví una película sobre el difunto Papa. Si alguien supo transmitir la idea de ecumenismo fue nuestro Papa santo. No podemos valorar la suerte que hemos tenido de contar con su ejemplo durante tantos años. Una persona que sobrevivió al nazismo y el comunismo, que ayudó a abrir las puertas de la libertad a medio mundo. Alguien que sabía hablarles a los jóvenes y expresarse con fluidez en tantos idiomas, no era, desde luego, una persona corriente.
Sin embargo, antes de morir, tuvo el sufrimiento de ver cómo surgían de nuevo las heridas entre musulmanes y cristianos. También cómo la libertad reciéntemente conquistada se iba transformando en falta de valores y de respeto a la vida. Es duro haber vivido esa época de esperanza, cuando todo parecía posible: acabar con la miseria y la guerra; y tener que seguir adelante viendo como su tarea era estropeada por otros. Querríamos que Carol Wojtyla hubiera vivido para siempre, pero se acabó su tiempo y regresó con Dios, dejándonos un recuerdo imborrable.
Él sabía que musulmanes y cristianos somos ramas del mismo tronco judío. Las tres grandes religiones del mundo tienen más en común de lo que les separa; tienen lo más importante: la creencia en un sólo Dios, Alá, Yahvé. Han sido las leyes escritas por los hombres a través de los siglos, como la sharia o los miles preceptos judíos, los que nos han ido diferenciando hasta llegar a niveles irreconciliables. Pero seguimos unidos en lo fundamental. Los musulmanes se oponen al aborto, al igual que muchas personas no creyentes. Por supuesto, también los budistas, cuyo máximo valor es el respeto a toda forma de vida. El budismo, más que una religión, en sí viene a ser una filosofía de vida, perfectamente compatible con cualquier otra creencia.
El Sida practicamente no existe en África musulmana, porque las estrictas normas morales del Islam impiden el contagio sexual, que es el mayoritario. Por ello, ser musulmán en África, al menos en ese sentido, es una garantía de salud incluso mayor que ser cristiano. Por supuesto a los musulmanes, no se les ocurriría culpar del sida al Papa, y menos a un santo; pero es terrible que se oigan esas acusaciones desde algunos países cristianos, cuando deberíamos estar dando gracias a Dios por haber podido siquiera conocer a Juan Pablo II, cuya imagen es lo único que mantiene nuestra esperanza en tiempos difíciles.
Sin embargo, antes de morir, tuvo el sufrimiento de ver cómo surgían de nuevo las heridas entre musulmanes y cristianos. También cómo la libertad reciéntemente conquistada se iba transformando en falta de valores y de respeto a la vida. Es duro haber vivido esa época de esperanza, cuando todo parecía posible: acabar con la miseria y la guerra; y tener que seguir adelante viendo como su tarea era estropeada por otros. Querríamos que Carol Wojtyla hubiera vivido para siempre, pero se acabó su tiempo y regresó con Dios, dejándonos un recuerdo imborrable.
Él sabía que musulmanes y cristianos somos ramas del mismo tronco judío. Las tres grandes religiones del mundo tienen más en común de lo que les separa; tienen lo más importante: la creencia en un sólo Dios, Alá, Yahvé. Han sido las leyes escritas por los hombres a través de los siglos, como la sharia o los miles preceptos judíos, los que nos han ido diferenciando hasta llegar a niveles irreconciliables. Pero seguimos unidos en lo fundamental. Los musulmanes se oponen al aborto, al igual que muchas personas no creyentes. Por supuesto, también los budistas, cuyo máximo valor es el respeto a toda forma de vida. El budismo, más que una religión, en sí viene a ser una filosofía de vida, perfectamente compatible con cualquier otra creencia.
El Sida practicamente no existe en África musulmana, porque las estrictas normas morales del Islam impiden el contagio sexual, que es el mayoritario. Por ello, ser musulmán en África, al menos en ese sentido, es una garantía de salud incluso mayor que ser cristiano. Por supuesto a los musulmanes, no se les ocurriría culpar del sida al Papa, y menos a un santo; pero es terrible que se oigan esas acusaciones desde algunos países cristianos, cuando deberíamos estar dando gracias a Dios por haber podido siquiera conocer a Juan Pablo II, cuya imagen es lo único que mantiene nuestra esperanza en tiempos difíciles.
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Nasciturus proiam nato habetur, si de eius commodo agitur
