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jueves, 24 de marzo de 2011
Las convicciones son un lujo
para aquellos que se mantienen al margen. Es decir, que resulta más cómodo no tener ideas claras y no implicarte en ninguna causa. De ese modo, visto desde fuera, parecería que tener convicciones es algo accesorio e innecesario. Sin embargo, para mí, tener un ideario es todo, es la base sobre la que cimiento mi existencia; todo lo que digo y todo lo que hago. Tal vez sea un lujo, pero es necesario. De otro modo, la vida se convierten en un vaivén según las circunstancias o el viento que sopla más fuerte en cada momento. La moral es aquello que nos motiva en la vida. Nuestra motivación puede estar en Cristo, en Mahoma o tal vez en el poder y el dinero. Por eso, es muy importante elegir bien cuál va a ser nuestra cima, el objetivo a lograr, y seguirlo hasta el final. Hay que tener las motivaciones correctas y las convicciones claras.
Pero ante todo es importante tener una meta. No sirve ir con el grupo a donde éste te quiera llevar. Porque entonces, después ya no valen las reclamaciones. Al grupo no se le puede culpar de los errores personales de cada cual. No acepta responsabilidades. Hay que coger las riendas de la vida, intentando tener claro lo que quieres cuanto antes.Teniendo convicciones firmes, uno se puede equivocar muchas veces, pero serán tus propios errores. Las convicciones no son un lujo; son lo que define a una persona y la diferencia del resto. Aquellos que quieren privarnos de ellas, quieren que seamos manejables como una manada de borregos. Por eso, no podemos permitir que adoctrinen a nuestros hijos en el relativismo. Lo que otros consideran un lujo, para mí es la esencia de la persona.
Pero ante todo es importante tener una meta. No sirve ir con el grupo a donde éste te quiera llevar. Porque entonces, después ya no valen las reclamaciones. Al grupo no se le puede culpar de los errores personales de cada cual. No acepta responsabilidades. Hay que coger las riendas de la vida, intentando tener claro lo que quieres cuanto antes.Teniendo convicciones firmes, uno se puede equivocar muchas veces, pero serán tus propios errores. Las convicciones no son un lujo; son lo que define a una persona y la diferencia del resto. Aquellos que quieren privarnos de ellas, quieren que seamos manejables como una manada de borregos. Por eso, no podemos permitir que adoctrinen a nuestros hijos en el relativismo. Lo que otros consideran un lujo, para mí es la esencia de la persona.
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miércoles, 9 de marzo de 2011
Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad
Esta frase de un salmo resume lo que significa tener Fe. No se es un creyente hasta que no estás dispuesto a dejar tu vida en manos de Dios. Eso cuesta mucho, porque a menudo no comprendes las cosas que te suceden y por qué te encuentras en una situación determinada. Pero tampoco yo comprendo las mitocondrias y sin embargo sé que existen y hacen su papel. La naturaleza de Dios es algo imposible de comprender por el hombre y sus designios son un misterio. Por eso repetir esta frase tiene precisamente mucho más valor. Plegarse a la voluntad de Dios supone estar dispuesto a seguir sus caminos. A cambio, el Espíritu Santo proporciona una paz imposible de conseguir por otros medios. Las personas que entregan toda su vida a Dios, lo hacen porque les compensa al ciento por uno.
Ante las dificultades y los problemas; ante el cansancio y el desánimo, éste debe ser nuestro lema. Un buen creyente sabe que su vida no puede estar más cuidada y que todo tiene un sentido, cuando se entrega completamente a la voluntad de Dios. Lo difícil a veces es descubrir exactamente en qué consiste esa voluntad. Por eso, es fundamental leer la Biblia, ya que allí están las palabras de Jesús y de todos los que le han precedido. También es importante escuchar a los sacerdotes, que son expertos en interpretar el mensaje. A partir de ahí, lo demás es instintivo. El alma suele saber lo que Dios espera de nosotros. Existe una moral natural impresa en cada persona y sólo hace falta aprender a conocerla y seguirla ciegamente.
Miércoles de ceniza.
Ante las dificultades y los problemas; ante el cansancio y el desánimo, éste debe ser nuestro lema. Un buen creyente sabe que su vida no puede estar más cuidada y que todo tiene un sentido, cuando se entrega completamente a la voluntad de Dios. Lo difícil a veces es descubrir exactamente en qué consiste esa voluntad. Por eso, es fundamental leer la Biblia, ya que allí están las palabras de Jesús y de todos los que le han precedido. También es importante escuchar a los sacerdotes, que son expertos en interpretar el mensaje. A partir de ahí, lo demás es instintivo. El alma suele saber lo que Dios espera de nosotros. Existe una moral natural impresa en cada persona y sólo hace falta aprender a conocerla y seguirla ciegamente.
Miércoles de ceniza.
martes, 5 de octubre de 2010
Dudas: el relato de la burra atada a la puerta de casa
Empieza el curso y, con él, una vez más me pregunto si estoy haciendo todo lo que debería. Tengo unas ganas enormes de viajar, de estudiar idiomas, incluso me tentaría la idea de volver a trabajar. Pero sé que todo eso no es para mí por múltiples razones. Primero, por mi salud que deja mucho que desear cinco días de cada siete. Segundo, porque mis hijas dependen de mí para que las lleve y las traiga al colegio o con sus amistades. Tercero, porque, aunque mi hijo mayor pase bastante de nosotros, no es cuestión que nosotros también pasemos de él. Cuarto, porque hay mucho en juego en España y a nivel internacional en cuestiones de moral universal que están siendo puestas en duda cada día más. Quinto, porque ya no me veo capaz de renunciar a mi pequeño pasatiempo, que ya se ha convertido en una profesión.
Así que aquí sigo, sintiéndome en cierto modo prisionera de mis propias ideas. Me recuerda un cuento que contó el cura en la iglesia sobre una burra madre que tenía un cachorro, el cual se soltó y se fue a ver mundo. Ella también quería soltarse, pero sabía que su deber era seguir allí atada para que el borrico encontrara el camino de vuelta a casa. Así que yo soy esa burra. Me sigue tentando mucho abrir los comentarios del blog y comunicarme con la gente, pero sé que es algo que anímicamente ya no me puedo permitir. Con los años, en lugar de fortalecerme, me estoy volviendo cada vez más sensible. Para sufrir me basta con mis propios motivos. Pero, en días como hoy, me gustaría soltar la cuerda, salir a trotar y olvidarme del mañana.
Así que aquí sigo, sintiéndome en cierto modo prisionera de mis propias ideas. Me recuerda un cuento que contó el cura en la iglesia sobre una burra madre que tenía un cachorro, el cual se soltó y se fue a ver mundo. Ella también quería soltarse, pero sabía que su deber era seguir allí atada para que el borrico encontrara el camino de vuelta a casa. Así que yo soy esa burra. Me sigue tentando mucho abrir los comentarios del blog y comunicarme con la gente, pero sé que es algo que anímicamente ya no me puedo permitir. Con los años, en lugar de fortalecerme, me estoy volviendo cada vez más sensible. Para sufrir me basta con mis propios motivos. Pero, en días como hoy, me gustaría soltar la cuerda, salir a trotar y olvidarme del mañana.
domingo, 8 de agosto de 2010
Sé lo que hicistéis versus el hormiguero
Hace aproximadamente dos años que empecé a ver ambos programas. Los dos tienen cualidades: son entretenidos, interesantes y divertidos; y los dos tienen el mismo defecto: querer haber sido caballo de batalla al servicio de una ideología política y moral. El hormiguero lo veía con mis hijos y, a pesar de ser ya todos mayores, acabé por vetarlo porque me estaba dando ya vergüenza ajena.
Siendo un programa dirigido a los niños, no hay frase que no contenga alusiones sexuales o referencias a los genitales de los presentadores. A parte del gusto por lo escatológico -que ya estaba resultando repugnante-, y las entrevistas a personajes afínes que nos ponen al día de su vida íntima sin que les preguntemos. Una pena, realmente, porque había otras entrevistas y secciones que valían la pena.
Sin embargo, Sé lo que hicistéis ha seguido un poco la trayectoria contraria. Tras un tiempo en que las alusiones políticas y antirreligiosas estaban a la orden del día, también dejé de verlo. Pero ahora parece que han rectificado y puedo seguir todo el programa sin sentirme ofendida o insultada. Al menos, ultimamente. Espero no tener que rectificar estas líneas la semana que viene... Lo único que me molesta ahora, es que se dediquen a criticar la música sudamericana que no comprenden.
Lo que demuestra que se puede hacer un programa de entretenimiento para todos sin utilizar el recurso fácil del insulto y la burla, el lenguaje obseno y la provocación. Además, lo curioso es que ellos mismos deberían ser los primeros interesados en atraer a un público lo más variado posible. Al fin y al cabo, su supervivencia depende de la audiencia y todos sumamos, sea cual sea nuestra ideología.
Siendo un programa dirigido a los niños, no hay frase que no contenga alusiones sexuales o referencias a los genitales de los presentadores. A parte del gusto por lo escatológico -que ya estaba resultando repugnante-, y las entrevistas a personajes afínes que nos ponen al día de su vida íntima sin que les preguntemos. Una pena, realmente, porque había otras entrevistas y secciones que valían la pena.
Sin embargo, Sé lo que hicistéis ha seguido un poco la trayectoria contraria. Tras un tiempo en que las alusiones políticas y antirreligiosas estaban a la orden del día, también dejé de verlo. Pero ahora parece que han rectificado y puedo seguir todo el programa sin sentirme ofendida o insultada. Al menos, ultimamente. Espero no tener que rectificar estas líneas la semana que viene... Lo único que me molesta ahora, es que se dediquen a criticar la música sudamericana que no comprenden.
Lo que demuestra que se puede hacer un programa de entretenimiento para todos sin utilizar el recurso fácil del insulto y la burla, el lenguaje obseno y la provocación. Además, lo curioso es que ellos mismos deberían ser los primeros interesados en atraer a un público lo más variado posible. Al fin y al cabo, su supervivencia depende de la audiencia y todos sumamos, sea cual sea nuestra ideología.
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miércoles, 11 de noviembre de 2009
Granjero busca plan
Por no decir algo más fuerte... Me preocupa mucho que esta clase de programas no sólo no esté desapareciendo en España sino que viva un auge que creo que tiene mucho que ver con el estado de la moral en nuestra sociedad. La primera edición de este reality parecía que sí tenía algo que ver con la función de buscar una esposa para un campesino solitario. Pero la segunda edición ya ha dejado muy claro desde el principio que no es precisamente el afán por formar una familia lo que les inspira.
Lo que realmente buscan estos personajes, aparte de fama y notoriedad es una relación sexual gratis, para variar, ya que parecen muy habituados a pagar por ellas. En cuanto a las candidatas está muy claro también que no echan de menos la vida sosegada del campo, el trabajo duro o el amor para siempre. No hay más que verlas para darse cuenta de que servirían igual para concursar en Gran Hermano o en cualquier programa de los que se dedican a buscar pareja como quien va al supermercado.
Se trata de juntar gente joven en buena forma y pletóricos de hormonas y animarles a que digan y hagan todo lo que se les pase por la cabeza. Lo único que recuerda realmente a una granja es que son como animales dentro del corral, oliéndose unos a otros para ver quién está más en celo en ese momento. Pero lo malo no es que existan programas como estos, sino que tengan tanto éxito. Da para pensar cómo hay gente capaz de seguir un formato que no tiene argumento, donde no se aprende nada, y cuya única finalidad es hacer de mirón con las vidas de otras personas.
Así como asistir a sus rencillas, envidias y demás emociones negativas. Para colmo, también suelen incluir a sus padres y otros familiares, quienes, no sé si de buena fe o por puro interés económico comentan las jugadas sexuales de sus hijos e intentan convencernos de que son los únicos puros en el escenario. Pero allí ya no queda nadie inocente. Se trata de una exhibición de lo más animal que pueda tener una persona, aumentado en el microscopio para gloria de las productoras y solaz de la gente que se regodea en la miseria humana.
Lo que realmente buscan estos personajes, aparte de fama y notoriedad es una relación sexual gratis, para variar, ya que parecen muy habituados a pagar por ellas. En cuanto a las candidatas está muy claro también que no echan de menos la vida sosegada del campo, el trabajo duro o el amor para siempre. No hay más que verlas para darse cuenta de que servirían igual para concursar en Gran Hermano o en cualquier programa de los que se dedican a buscar pareja como quien va al supermercado.
Se trata de juntar gente joven en buena forma y pletóricos de hormonas y animarles a que digan y hagan todo lo que se les pase por la cabeza. Lo único que recuerda realmente a una granja es que son como animales dentro del corral, oliéndose unos a otros para ver quién está más en celo en ese momento. Pero lo malo no es que existan programas como estos, sino que tengan tanto éxito. Da para pensar cómo hay gente capaz de seguir un formato que no tiene argumento, donde no se aprende nada, y cuya única finalidad es hacer de mirón con las vidas de otras personas.
Así como asistir a sus rencillas, envidias y demás emociones negativas. Para colmo, también suelen incluir a sus padres y otros familiares, quienes, no sé si de buena fe o por puro interés económico comentan las jugadas sexuales de sus hijos e intentan convencernos de que son los únicos puros en el escenario. Pero allí ya no queda nadie inocente. Se trata de una exhibición de lo más animal que pueda tener una persona, aumentado en el microscopio para gloria de las productoras y solaz de la gente que se regodea en la miseria humana.
martes, 22 de septiembre de 2009
La misa laica
Siguiendo con la carretera, resulta que ahora los paneles luminosos llevan mensajes moralizantes del tipo: piensa en los demás, en la carretera no estás solo. Sólo falta: el Señor está contigo. Lo siento pero en eso la especialista soy yo, y les digo que no sirve de nada ser buenos por miedo a sufrir un accidente. Hay que serlo "per se". Lo que nos faltaba por ver es que pretendan crear una religión laica, llena de preceptos políticamente correctos. Porque ahora se están dando cuenta de que los valores cristianos están en la base de nuestra moral personal y, al renunciar a la Fe, mucha gente ha perdido también toda referencia moral. La misa laica no es un invento nuevo. Los regímenes comunistas y el nazismo ya intentaron en su día crear una iglesia paralela, pero no funcionó.
Pero lo más llamativo que he encontrado es el letrero de: piensa en las motos. Vale, pero ¿piensan las motos en mí? (los pilotos). Porque lo que yo sé es que las normas de circulación no rigen con ellos y adelantan por la izquierda y por la derecha; y no te pasan por encima porque no pueden. Las motos, como las bicicletas de carretera, no suelen ser tanto un medio de transporte como un hobby. Los motoristas disfrutan corriendo riesgos, pero el problema es que las fichas de su juego son los coches. Por mi parte, lo mejor de las motos es que hacen mucho ruido. Así al menos las oyes cuando vienen por el ángulo muerto del espejo retrovisor. Así que, en lugar de generalidades bienintencionadas, serviría mejor poner más guardias civiles en las carreteras, para que todo el mundo respete las reglas.
Pero lo más llamativo que he encontrado es el letrero de: piensa en las motos. Vale, pero ¿piensan las motos en mí? (los pilotos). Porque lo que yo sé es que las normas de circulación no rigen con ellos y adelantan por la izquierda y por la derecha; y no te pasan por encima porque no pueden. Las motos, como las bicicletas de carretera, no suelen ser tanto un medio de transporte como un hobby. Los motoristas disfrutan corriendo riesgos, pero el problema es que las fichas de su juego son los coches. Por mi parte, lo mejor de las motos es que hacen mucho ruido. Así al menos las oyes cuando vienen por el ángulo muerto del espejo retrovisor. Así que, en lugar de generalidades bienintencionadas, serviría mejor poner más guardias civiles en las carreteras, para que todo el mundo respete las reglas.
lunes, 6 de julio de 2009
No hay nada más importante
Cuando empecé a escribir en internet lo hice de una forma natural, como lo venía haciendo desde que aprendí la escritura y anotaba mis pensamientos en hojas sueltas. El contacto con otros blogueros me ayudó mucho a darme cuenta de dónde estaban los problemas y hasta qué punto la gente se siente perdida en un mundo sin referencias morales. También encontré gente encantadora que me enseñó otros puntos de vista para enriquecer los míos. Así durante tres años, hasta que llegó el momento de descubrir realmente cuál era mi objetivo en este mundo virtual, la razón que me había atraído desde el principio a participar en las vidas de otras personas e introducirme en sus ordenadores. La defensa de la vida es la tarea más grande, más importante y más pura que puede tener alguien hoy en día. Como dice el actor mexicano Eduardo Verástegui:
"El actor y productor mexicano explicó su esfuerzo por trasmitir un mensaje provida porque “ni sumando las muertes causadas por el nazismo y el comunismo, resulta una cifra comparable con las de los abortos, ya que cada año son abortados en el mundo 42 millones de niños. Por eso siento que no estoy haciendo suficiente para defender la vida. Las leyes de muerte nos afectan a todos. Cuando en un país permitimos que el bebé más indefenso corra peligro, la vida deja de tener valor objetivo”.
“El aborto no debería existir”, concluyó Verástegui; “la cultura de la muerte es como el nazismo. Éste enfrentaba al vecino contra el vecino; el comunismo, a los pobres contra los ricos; y la cultura de la muerte a la madre contra su hijo. Con la eutanasia el hombre pierde el respeto a sí mismo y se ve como un objeto. Es importante defender el derecho a vivir de todos. Creo que hay que tratar a todos como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Todos podemos hacer algo por salvar la vida de los que corren el riesgo de no nacer”.
No puedo dar un paso atrás, ni aunque quisiera, que no es el caso. Mi vida ahora tiene un sentido superior. Ahora comprendo lo que Dios quiere de mí. Mientras escribo estas líneas miles de mujeres en todo el mundo están acabando con la vida de sus hijos, cosa que no podrán perdonarse nunca. Entretanto unos cientos de médicos abortistas sin escrúpulos se están haciendo ricos a su costa. No podré dejar ya esta lucha, mientras, al menos en España, siga existiendo una ley que permite descartar seres humanos según sus circunstancias. El feto no tiene la culpa de que su madre no se sienta preparada, no sepa quién es el padre o no tenga trabajo. Para eso están las instituciones públicas, para ayudarla a salir adelante y a entregar el niño en adopción si lo desea. El aborto no es un derecho de nadie, es un crimen contra la humanidad, un genocidio. Esos niños pertenecen a la sociedad donde han sido engendrados y son necesarios para su futuro. Su derecho a la vida debería estar por encima de cualquier otra consideración.
"El actor y productor mexicano explicó su esfuerzo por trasmitir un mensaje provida porque “ni sumando las muertes causadas por el nazismo y el comunismo, resulta una cifra comparable con las de los abortos, ya que cada año son abortados en el mundo 42 millones de niños. Por eso siento que no estoy haciendo suficiente para defender la vida. Las leyes de muerte nos afectan a todos. Cuando en un país permitimos que el bebé más indefenso corra peligro, la vida deja de tener valor objetivo”.
“El aborto no debería existir”, concluyó Verástegui; “la cultura de la muerte es como el nazismo. Éste enfrentaba al vecino contra el vecino; el comunismo, a los pobres contra los ricos; y la cultura de la muerte a la madre contra su hijo. Con la eutanasia el hombre pierde el respeto a sí mismo y se ve como un objeto. Es importante defender el derecho a vivir de todos. Creo que hay que tratar a todos como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Todos podemos hacer algo por salvar la vida de los que corren el riesgo de no nacer”.
No puedo dar un paso atrás, ni aunque quisiera, que no es el caso. Mi vida ahora tiene un sentido superior. Ahora comprendo lo que Dios quiere de mí. Mientras escribo estas líneas miles de mujeres en todo el mundo están acabando con la vida de sus hijos, cosa que no podrán perdonarse nunca. Entretanto unos cientos de médicos abortistas sin escrúpulos se están haciendo ricos a su costa. No podré dejar ya esta lucha, mientras, al menos en España, siga existiendo una ley que permite descartar seres humanos según sus circunstancias. El feto no tiene la culpa de que su madre no se sienta preparada, no sepa quién es el padre o no tenga trabajo. Para eso están las instituciones públicas, para ayudarla a salir adelante y a entregar el niño en adopción si lo desea. El aborto no es un derecho de nadie, es un crimen contra la humanidad, un genocidio. Esos niños pertenecen a la sociedad donde han sido engendrados y son necesarios para su futuro. Su derecho a la vida debería estar por encima de cualquier otra consideración.
domingo, 7 de junio de 2009
Opiniones
Los que llevan tiempo por aquí saben que yo solía aceptar las opiniones contrarias con bastante deportividad. El problema es distinguir cuándo una crítica se convierte en un ataque personal. Por ejemplo, dar a entender que soy tonta y sólo repito lo que me dicen como un lorito, es un insulto, aunque se diga más o menos educadamente. Asimismo, aprovechar cualquier excusa para aludir a mi condición de católica y arremeter contra la Iglesia, tampoco es admisible. Estoy cansada del tema, pero repetiré una vez más que el aborto no es un problema político ni religioso; es una cuestión de moral universal.
Os traigo una frase de David Cameron, lider del partido conservador británico: "Yo diría que los conservadores tendemos a pensar que los laboristas andan equivocados en sus puntos de vista y en sus políticas, pero hay laboristas que directamente piensan que los conservadores somos una gente malvada y detestable por naturaleza, lo que resulta tan ridículo como erróneo". Así que como veis no se trata de un problema exclusivo de España. Y otra de Juan Manuel de Prada: "... lo que pasa es que hay una gran plasta que cae sobre todo y hace que todo el mundo piense igual, y el que no piensa igual no se atreve a decirlo. Estamos padeciendo lo que yo llamo la tiranía impuesta".
Decir que yo soy una persona autoritaria, que no respeto otras posturas, es absurdo en sí mismo, porque no estamos discutiendo de tonterías sino de valores absolutos. Es decir, si estoy en contra de la infidelidad, no puedo admitir excepciones de una vez por semana, por ejemplo. Tampoco se puede defender el derecho a la vida a medias. Pero lo más curioso es que algunos creen que no puedo soportar las críticas porque soy demasiado blanda. Tengo tres hijos adolescentes. A pesar de que los míos son bastante tranquilos para lo que se ve por ahí, estoy acostumbrada a que me juzguen y me condenen a diario.
Lo que dice una adolescente no se le puede tener en cuenta porque son sus hormonas las que hablan. Sin embargo, pueden ser muy crueles. Además, naturalmente, te importa mucho más la opinión de alguien que aprecias que la de un extraño. Si además resulta que son inteligentes, incisivos y sarcásticos, el resultado puede ser demoledor. A veces pienso que voy a volver a abrir los comentarios, pero dejaré que los contesten mis hijos. Entonces sí que tendrían motivos algunos para decir que soy agresiva y no acepto más que mi punto de vista. Yo sí que me iba a divertir. Esta es la campaña electoral más sucia que he visto, y ya llevo unas cuantas.
Os traigo una frase de David Cameron, lider del partido conservador británico: "Yo diría que los conservadores tendemos a pensar que los laboristas andan equivocados en sus puntos de vista y en sus políticas, pero hay laboristas que directamente piensan que los conservadores somos una gente malvada y detestable por naturaleza, lo que resulta tan ridículo como erróneo". Así que como veis no se trata de un problema exclusivo de España. Y otra de Juan Manuel de Prada: "... lo que pasa es que hay una gran plasta que cae sobre todo y hace que todo el mundo piense igual, y el que no piensa igual no se atreve a decirlo. Estamos padeciendo lo que yo llamo la tiranía impuesta".
Decir que yo soy una persona autoritaria, que no respeto otras posturas, es absurdo en sí mismo, porque no estamos discutiendo de tonterías sino de valores absolutos. Es decir, si estoy en contra de la infidelidad, no puedo admitir excepciones de una vez por semana, por ejemplo. Tampoco se puede defender el derecho a la vida a medias. Pero lo más curioso es que algunos creen que no puedo soportar las críticas porque soy demasiado blanda. Tengo tres hijos adolescentes. A pesar de que los míos son bastante tranquilos para lo que se ve por ahí, estoy acostumbrada a que me juzguen y me condenen a diario.
Lo que dice una adolescente no se le puede tener en cuenta porque son sus hormonas las que hablan. Sin embargo, pueden ser muy crueles. Además, naturalmente, te importa mucho más la opinión de alguien que aprecias que la de un extraño. Si además resulta que son inteligentes, incisivos y sarcásticos, el resultado puede ser demoledor. A veces pienso que voy a volver a abrir los comentarios, pero dejaré que los contesten mis hijos. Entonces sí que tendrían motivos algunos para decir que soy agresiva y no acepto más que mi punto de vista. Yo sí que me iba a divertir. Esta es la campaña electoral más sucia que he visto, y ya llevo unas cuantas.
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domingo, 24 de mayo de 2009
No puedo dejarlo
Hace tiempo que escribir este blog dejó de ser algo agradable para convertirse en una obligación. He pensado varias veces en dejarlo, pero no puedo. La razón es sencillamente que soy la única. Soy la única persona en esta zona de internet que defiende a la Iglesia frente al laicismo, al capitalismo frente al socialismo, a la moral cristiana frente al relativismo, la vida frente al aborto y la eutanasia, la fidelidad frente a la promiscuidad, la familia frente al individualismo, la pareja frente a la ideología de género...
Existe una página que os recomiendo. Se llama Hazte oir.org y de ahí saco buena parte de mis informaciones. Son también los únicos en internet, que yo conozca, que se atreven a llamar a las cosas por su nombre porque son independientes de partidos políticos e intereses económicos. Pertenecen a esta organización muchos católicos, pero hay gente de todas las ideologías y creencias. También son los promotores de Derecho a vivir.org, del cual supongo que sí que habéis oído hablar. Si un día decido dejarlo, podréis encontrar allí ideas muy parecidas a las mías.
Cuando entro en esa web comprendo que no puedo dejarlo. No puedo quedarme en mi casa con mi familia y desentenderme de la realidad del mundo, de la falta de valores de nuestra sociedad y de la deriva nihilista que está tomando nuestro país. Aunque no esté en mi mano nada más en absoluto, mientras pueda seguir tecleando en el ordenador, seguiré denunciando que el feto es un ser humano desde el momento de su concepción. Seguiré diciendo que la moral cristiana es tan válida ahora como lo ha sido y será siempre.
Todos aquellos que están de acuerdo conmigo pero no hacen nada y no dicen nada, están contribuyendo a la situación, están dejando que nuestra sociedad se vuelva cada vez más materialista, más egoísta, más vacía de valores. Si yo viera que existe un debate social, que la oposición simplemente se opone, que existiera en España una derecha, como existe en todas las democracias del mundo; entonces sí podría cerrar el blog o dedicarme a escribir sobre las estrellas. Pero empiezo a dudar que vea ese momento.
Existe una página que os recomiendo. Se llama Hazte oir.org y de ahí saco buena parte de mis informaciones. Son también los únicos en internet, que yo conozca, que se atreven a llamar a las cosas por su nombre porque son independientes de partidos políticos e intereses económicos. Pertenecen a esta organización muchos católicos, pero hay gente de todas las ideologías y creencias. También son los promotores de Derecho a vivir.org, del cual supongo que sí que habéis oído hablar. Si un día decido dejarlo, podréis encontrar allí ideas muy parecidas a las mías.
Cuando entro en esa web comprendo que no puedo dejarlo. No puedo quedarme en mi casa con mi familia y desentenderme de la realidad del mundo, de la falta de valores de nuestra sociedad y de la deriva nihilista que está tomando nuestro país. Aunque no esté en mi mano nada más en absoluto, mientras pueda seguir tecleando en el ordenador, seguiré denunciando que el feto es un ser humano desde el momento de su concepción. Seguiré diciendo que la moral cristiana es tan válida ahora como lo ha sido y será siempre.
Todos aquellos que están de acuerdo conmigo pero no hacen nada y no dicen nada, están contribuyendo a la situación, están dejando que nuestra sociedad se vuelva cada vez más materialista, más egoísta, más vacía de valores. Si yo viera que existe un debate social, que la oposición simplemente se opone, que existiera en España una derecha, como existe en todas las democracias del mundo; entonces sí podría cerrar el blog o dedicarme a escribir sobre las estrellas. Pero empiezo a dudar que vea ese momento.
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miércoles, 6 de mayo de 2009
Un mundo sin religiones
"Si no hay Dios, entonces vale todo". Dostoyevski
La religión funciona como un refuerzo de la moral universal. Las religiones en sí no son un problema. La mayoría de ellas sólamente afirman que no se debe matar, robar, mentir, engañar a tu pareja..., cosas que comprende cualquiera que tenga un mínimo de conciencia y experiencia de la vida. Porque ese tipo de acciones siempre traen consecuencias negativas sobre quien las comete. Luego están las aplicaciones literales sobre los textos escritos por personas, en los cuales se refleja la interpretación que se ha hecho de la fe a través de la historia.
Así el problema no es el Corán, sino la Sharia; ni el Antiguo Testamento, sino la Torá judía. Pero sin esos libros de instrucciones, probablemente sería imposible mantener una unidad religiosa entre millones de fieles repartidos por todo el mundo. Esa es la razón también de que la iglesia católica no haya sufrido apenas cambios desde hace dos mil años. Sin embargo, otras ramas, como las iglesias protestantes, han cambiado tanto que se han subdividido en cientos de opciones a la medida de cada comunidad, perdiendo en el camino su esencia.
Un mundo sin religión, sería un mundo sin consecuencias. Confiar en la buena voluntad del hombre sin más, sería un acto suicida. La creencia en un ser supremo que todo lo ve y que algún día te pedirá cuenta por tus actos, es mucho más efectiva que todas las leyes que pueda crear la humanidad. Por otra parte, que algo sea legal tampoco es garantía de ser moralmente aceptable. Pensar que la muerte no es el final y que nuestros seres queridos siguen, de algún modo, en contacto con nosotros, nos da una fuerza única para superar las dificultades.
Imaginar que no hay religiones, ya no hace falta. Tenemos la experiencia del régimen nazi en Alemania, donde se perseguía a la Iglesia; y por supuesto de los países de la Unión Soviética. Tenemos todavía a China y alguno más. Se da el caso, por ejemplo, de que en ese país (China) la Iglesia es la única que se ocupa de los marginados, los niños huérfanos, los enfermos... y por esa razón está ganando muchos adeptos y siendo también víctima del gobierno. Un mundo sin religiones está sometido a la voluntad del más fuerte.
Música: Selector de frecuencias. Aviador Dro. (Para tí)
La religión funciona como un refuerzo de la moral universal. Las religiones en sí no son un problema. La mayoría de ellas sólamente afirman que no se debe matar, robar, mentir, engañar a tu pareja..., cosas que comprende cualquiera que tenga un mínimo de conciencia y experiencia de la vida. Porque ese tipo de acciones siempre traen consecuencias negativas sobre quien las comete. Luego están las aplicaciones literales sobre los textos escritos por personas, en los cuales se refleja la interpretación que se ha hecho de la fe a través de la historia.
Así el problema no es el Corán, sino la Sharia; ni el Antiguo Testamento, sino la Torá judía. Pero sin esos libros de instrucciones, probablemente sería imposible mantener una unidad religiosa entre millones de fieles repartidos por todo el mundo. Esa es la razón también de que la iglesia católica no haya sufrido apenas cambios desde hace dos mil años. Sin embargo, otras ramas, como las iglesias protestantes, han cambiado tanto que se han subdividido en cientos de opciones a la medida de cada comunidad, perdiendo en el camino su esencia.
Un mundo sin religión, sería un mundo sin consecuencias. Confiar en la buena voluntad del hombre sin más, sería un acto suicida. La creencia en un ser supremo que todo lo ve y que algún día te pedirá cuenta por tus actos, es mucho más efectiva que todas las leyes que pueda crear la humanidad. Por otra parte, que algo sea legal tampoco es garantía de ser moralmente aceptable. Pensar que la muerte no es el final y que nuestros seres queridos siguen, de algún modo, en contacto con nosotros, nos da una fuerza única para superar las dificultades.
Imaginar que no hay religiones, ya no hace falta. Tenemos la experiencia del régimen nazi en Alemania, donde se perseguía a la Iglesia; y por supuesto de los países de la Unión Soviética. Tenemos todavía a China y alguno más. Se da el caso, por ejemplo, de que en ese país (China) la Iglesia es la única que se ocupa de los marginados, los niños huérfanos, los enfermos... y por esa razón está ganando muchos adeptos y siendo también víctima del gobierno. Un mundo sin religiones está sometido a la voluntad del más fuerte.
Música: Selector de frecuencias. Aviador Dro. (Para tí)
sábado, 18 de abril de 2009
Educación para la ciudadanía
He pensado volver a comentar en otros blogs, para que no estemos tan desconectados. Si alguno no quiere que lo haga, no tiene más que decirmelo.
Esto de tener los comentarios cerrados tiene sus ventajas, porque me da libertad para abordar temas políticos. Primero tengo que decir que yo no he objetado a esa asignatura, pero ello se debe a que en los colegios religiosos eligen textos acordes a nuestra moral. El problema en sí no es tanto la asignatura como los libros. Lo que no tiene ningún sentido es que se hayan aprobado toda clase de opciones absolutamente opuestas.
Este tema, como su nombre indica, debería tratar sobre la manera de ser un buen ciudadano; es decir La Constitución, educación vial, respeto y, si acaso, algo sobre ecología y solidaridad. No hay ninguna necesidad de tratar cuestiones morales que afectan a la conciencia de las personas y que sólamente competen a las familias. Y menos aún, de ofender a aquellos que no están de acuerdo con esos postulados y atacar a la iglesia, el mercado libre o la familia tradicional.
Reconozco que es necesario reforzar la educación ética de los adolescentes, más que nada porque ha existido una dejación importante por parte de los padres en ese sentido. Resulta asombroso ver como gente de mi generación, que fue educada en la cultura del esfuerzo y la responsabilidad, han permitido que sus hijos se dedicaran a "la buena vida". También que chicos, cuyos padres llevan toda la vida respetándose, sean incapaces de respetar a sus parejas.
A veces el buen ejemplo no es suficiente. Mi generación no necesitaba ningún refuerzo moral porque el cristianismo en sí es una filosofía que incluye todos los valores de la ciudadanía y alguno más. Esos principios sirvieron de base a la Declaración Universal de los Derechos Humanos; y la aparición de la democracia tal como la conocemos ahora, ya que la que existía en Grecia sólo beneficiaba a unos pocos.
Sin embargo, algunos de esos libros contienen una ideología cercana al anarquismo, absolutamente desfasada y pensada únicamente para provocar. Lo que no me explico es cómo es posible que las autoridades educativas hayan dado salida a unos textos que son lo más contrario que existe al civismo que pretenden enseñar.
Esto de tener los comentarios cerrados tiene sus ventajas, porque me da libertad para abordar temas políticos. Primero tengo que decir que yo no he objetado a esa asignatura, pero ello se debe a que en los colegios religiosos eligen textos acordes a nuestra moral. El problema en sí no es tanto la asignatura como los libros. Lo que no tiene ningún sentido es que se hayan aprobado toda clase de opciones absolutamente opuestas.
Este tema, como su nombre indica, debería tratar sobre la manera de ser un buen ciudadano; es decir La Constitución, educación vial, respeto y, si acaso, algo sobre ecología y solidaridad. No hay ninguna necesidad de tratar cuestiones morales que afectan a la conciencia de las personas y que sólamente competen a las familias. Y menos aún, de ofender a aquellos que no están de acuerdo con esos postulados y atacar a la iglesia, el mercado libre o la familia tradicional.
Reconozco que es necesario reforzar la educación ética de los adolescentes, más que nada porque ha existido una dejación importante por parte de los padres en ese sentido. Resulta asombroso ver como gente de mi generación, que fue educada en la cultura del esfuerzo y la responsabilidad, han permitido que sus hijos se dedicaran a "la buena vida". También que chicos, cuyos padres llevan toda la vida respetándose, sean incapaces de respetar a sus parejas.
A veces el buen ejemplo no es suficiente. Mi generación no necesitaba ningún refuerzo moral porque el cristianismo en sí es una filosofía que incluye todos los valores de la ciudadanía y alguno más. Esos principios sirvieron de base a la Declaración Universal de los Derechos Humanos; y la aparición de la democracia tal como la conocemos ahora, ya que la que existía en Grecia sólo beneficiaba a unos pocos.
Sin embargo, algunos de esos libros contienen una ideología cercana al anarquismo, absolutamente desfasada y pensada únicamente para provocar. Lo que no me explico es cómo es posible que las autoridades educativas hayan dado salida a unos textos que son lo más contrario que existe al civismo que pretenden enseñar.
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Nasciturus proiam nato habetur, si de eius commodo agitur
