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jueves, 24 de septiembre de 2009

Doble anticonceptivo para adolescentes

La realidad es muy cabezota y acaba imponiéndose. El tiempo ha demostrado que los preservativos no impiden que cada día hay más embarazos no deseados y más enfermedades de transmisión sexual en España. La progresión es geométrica. Pero, en lugar de ir a la raíz del problema, como de costumbre, algunos pretenden dar un paso más adelante recomendándole a las chicas que tomen la píldora anticonceptiva. A eso le llaman doble anticoncepción. Todo esto para no reconocer lo que algunos científicos llevan años denunciando: que el preservativo falla muchas veces, que muchos se niegan a utilizarlo y que los virus, al ser microscópicos, atraviesan los poros del latex; de manera que no es cien por cien eficaz contra las infecciones víricas. Basar toda la prevención en el preservativo es una barbaridad.

Sin embargo, las pastillas a base de hormonas tienen multitud de efectos secundarios, algunos bastante graves. Por ejemplo, la terapia hormonal sustitutoria de la menopausia ya se ha demostrado que es cancerígena. Muchas mujeres no podemos tomar la píldora porque nos sienta mal y, cuanto antes se empiece a tomar, mayor es el daño. Pero nada de eso les importa a los responsables de adoctrinamiento sexual de nuestro gobierno. Resultaría más lógico decirle a los adolescentes que el sexo es cosa de adultos y entre adultos. Por tanto, que deberían esperar a tener la madurez emocional necesaria. Lo que no tiene ningún sentido es que se les impida fumar en nombre de un riesgo a largo plazo; y, sin embargo, les estén incitando a jugar con el sexo, teniendo muchos más peligros, según se está demostrando día tras día.

Música:  OMD. Souvenir

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Porque lo digo yo

Como he dicho otras veces, intentar razonar con niños muy pequeños es una pérdida de tiempo y sólo crea confusión. Incluso con niños más mayores resulta difícil. Yo lo intento, de verdad, pero hay veces que te metes en una discusión interminable que no lleva a ninguna parte. Para acabar enfadándose, a veces es mejor cortar en seco con el clásico "porque sí". He comprobado en estos años que las familias que intentan llegar a un acuerdo en todos los temas, son aquellas en las que al final todo el mundo está descontento. Sin embargo, que alguien tenga la última palabra, evita los conflictos antes de que surjan. Yo no suelo enfadarme por nimiedades. No vale la pena. Intento explicar mi punto de vista, pero no discutirlo durante horas.

Una familia funciona igual que una manada de lobos. Hay una pareja dominante que cuida de su prole. El problema surge al haber varios adultos en el grupo familiar, porque empiezan a disputar el liderazgo. A veces no se trata tanto de conseguir algo como de salirse con la suya. Hay que tener cuidado con estas situaciones porque a veces degeneran en tensiones y violencia. Es preferible dejar claro desde el principio que, mientras vivan en esa casa seguirán tus reglas; incluso, aunque el corazón te esté diciendo otra cosa. Además, no hay que olvidar que, ese tipo de diferencias de criterio entre los padres sobre la autoridad, está detrás de muchas separaciones. La pareja alfa no debe ceder su puesto a los hijos.

sábado, 18 de julio de 2009

Libros infantiles

Dice una encuesta que los niños leen más que los adultos. Naturalmente, a la fuerza. Sin embargo, los libros que les obligan a leer en los colegios no les interesan ni es probable que los aficionen a la lectura. Cuando era pequeña, nos hacían leer literatura clásica que, a menudo, resultaba ser aburrida para nosotros. Sin embargo, esas obras tenían una calidad indiscutible, porque con el tiempo, generalmente, sólo subsiste lo que vale la pena.

Los libros que leen los niños son de unas editoriales muy conocidas que supongo que hacen un gran negocio con ellos. Los escritores, cuyos libros recomienda el ministerio, tienen ya la vida solucionada. Pero esos libros, casi siempre, contienen tramas y argumentos de adultos adaptados, teóricamente, a la mentalidad infantil y sin substancia. La realidad es que, en el mejor de los casos, no captan el sentido de la historia. En los peores, reflejan comportamientos inadecuados o historias tristes y desagradables que les dejan un mal sabor de boca.

Los cuentos infantiles de toda la vida ya no se llevan, porque dicen algunos que son sexistas. Yo sólo sé que crecí con esos cuentos y, aunque yo no soy un ejemplo de ello, casi todas mis compañeras de curso estudiaron una carrera y son económicamente independientes. Mis hijos se aficionaron a la lectura a través de Enid Blyton y todavía hoy sigue siendo la lectura favorita de la pequeña. A pesar de que pertenecen a otra época y costumbres ajenas, siguen enganchando a los niños como antes. Luego están los libros de fantasía y Harry Potter, que son más para adolescentes. Ahí sí se pueden encontrar historias interesantes.

Los libros de texto no han sufrido apenas cambios en el tiempo. Siguen utilizando un lenguaje demasiado técnico y formal, incluso los de primaria. Ya me imagino que las personas que los escriben son gente culta, pero no tiene sentido obligar a los niños a aprender párrafos enormes que apenas entienden. Así, en cuanto tengan ocasión, abandonarán el hábito de la lectura y nunca más lo echarán de menos en sus vidas, especialmente si tampoco ven a sus padres leer en casa. Por suerte, de vez en cuando encuentro algún libro infantil que realmente vale la pena, pero no suelen ser de los recomendados o de los más conocidos.

Música: El canto del loco. Peter Pan

jueves, 14 de mayo de 2009

Inmaduros y mediocres

Dice a veces mi hija que mi marido y yo somos unos inmaduros, porque nos hacemos bromas infantiles, nos llamamos por apelativos cariñosos, y, a nuestra edad, seguimos prefiriendo algunos dibujos animados a las películas de adultos. Yo le digo que es bueno intentar mantener la inocencia toda tu vida. Si eso es ser inmaduro, no tengo ninguna intención de madurar, porque me encanta conservar ese espíritu en nuestra casa. Ya tenemos tiempo y ocasiones para preocuparnos, ponernos serios y luchar por nuestros principios, pero en familia intentamos cultivar la alegría y disfrutar de cada detalle.

Dice la tutora de mi hijo que él es del grupo de los que han madurado más tarde. Supongo que se refiere a que no pretende llevar vida de adulto, bebiendo, fumando y practicando sexo, como algunos de sus compañeros. Me pregunto cómo es posible considerar inmaduro a un chico que sabe lo que quiere, trabajador, cariñoso, familiar y que no da apenas problemas. Tal vez es que el concepto de madurez también se ha pervertido en estos tiempos del "todo vale". Parece ser que prefieren a los chicos que no tienen opinión propia. Ahora resulta que ser tú mismo es ser inmaduro, porque vas en contra del "pensamiento único". Esto cada vez se parece más a la novela "Un mundo feliz".

Leí el otro día una carta al director curiosa. Decía el autor que se alegraba de haber sido siempre una persona mediocre (sin doble hipoteca, créditos varios, fondos de inversión o vicios caros). Estoy de acuerdo. Yo también estoy orgullosa de ser mediocre e inmadura. Pero la verdad es que me preocupa mucho pensar que mis hijos también van a ser rechazados por algunos que consideran que, lo que antes eran virtudes ahora son defectos, y viceversa. Yo sigo pensando que mi hijo es muy maduro para su edad y que los mediocres son aquellos que quieren ganar dinero sin ningún esfuerzo, para poder dilapidarlo en cosas innecesarias.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Píldora postcoital

¿Quién es más valioso?, ¿un niño o un adulto de veinte años?, ¿un anciano de setenta o un hombre de mediana edad?, ¿una mujer en edad fértil o una niña?, ¿un bebé o un feto?...
Si el mundo se acabara y sólo pudieran librarse unos cuantos, ¿a quién salvaríais?
1. A las mujeres y niños como marca la tradición, porque son la garantía de nueva vida.
2. A los hombres fuertes porque tienen más posibilidades de sobrevivir.
3. A los de mediana edad porque cuentan con el valor de la experiencia.

Lo ideal sería salvarlos a todos, naturalmente, pero si el futuro de la humanidad dependiera de ello, el instinto de supervivencia marca que deben permanecer aquellos capaces de engendrar una nueva generación, y sus madres porque las necesitan para desarrollar sus capacidades. Aunque ahora nos creamos, casi siempre, a salvo de toda desgracia apocalíptica, eso no significa que no tenga que seguir primando el sentido común sobre la conveniencia.

La píldora abortiva impide que el óvulo fecundado pueda anidar en el útero. Si me preguntan si es mejor que el aborto normal, supongo que sí, es menos traumático. Pero no deja de ser un aborto porque, desde el momento en que el espermatozoide se fusiona con el óvulo, ya existe un nuevo ser humano. Da igual que tenga un día de vida, un mes, o cinco años. Aunque algunos sigan empeñados en que el planeta está superpoblado, el reemplazo generacional es imprescindible en cada país y en cada región del mundo. Supongo que no piensan repoblar España con chinos.

Esos niños que dejan de nacer, sean deseados o no por sus padres, siguen siendo necesarios para nuestro equilibrio poblacional. Cada vez nacen menos niños voluntariamente y los hijos de los inmigrantes pueden volver a su país cuando lo deseen. Hay que pensar a largo plazo. Luego está el tema de los efectos secundarios de la medicina, que no es precisamente inocua. Su uso continuado podría producir esterilidad en toda una generación y además favorece el embarazo extrauterino, que es muy peligroso.

Pero ante todo está el tema moral. El aborto no es un método anticonceptivo. Hoy en día contamos con múltiples sistemas para evitar los embarazos no deseados. Si estos fallan, hay otras opciones, especialmente la adopción, que hay miles de parejas en lista de espera. Por otra parte, a lo largo de la historia millones de mujeres se han hecho cargo de hijos inesperados y los han sacado adelante con o sin ayuda y han sido felices. ¿Es que ahora somos más débiles e inútiles que antes? Yo misma soy una hija no esperada y siempre me he sentido muy querida.
He pensado que voy a seguir comentando. No puedo depender de las reacciones de cada cual.
Música: The look of love. Abc.