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lunes, 18 de abril de 2011
Kate Moss y Charlie Sheen
Para tener una idea sobre la degradación de nuestra sociedad basta con ver quiénes son sus ídolos mediáticos. No sólo en la prensa rosa, sino incluso en la seria, aparece gente como Kate Moss, cuya vida no es precisamente un ejemplo a seguir. Una top model que solamente mide 1,70 m. de altura, lo cual ya de por sí es extraño y hace pensar cómo ha podido llegar tan lejos en el mercado de la moda, donde todas miden más de 1,80 m. por principio. Por otra parte, físicamente no es ninguna belleza y menos ahora que se ve demacrada por sus excesos y, sin embargo, sigue siendo la estrella del momento. Tal vez porque su fama no proviene de su trabajo sino de sus relaciones conflictivas con rockeros famosos y sus juergas nocturnas, que incluyen alcohol y drogas sin límite. Es el icono perfecto de un modo de vida apegado al consumismo, sin moral ni valores.
Otro ejemplo lo constituye el actor Charlie Sheen, el mejor pagado de Hollywood; más famoso por sus adicciones y sus desplantes que por su trabajo. Sin embargo, asombrosamente, ha sido ese comportamiento asocial el que ha subido su cotización hasta límites insospechados. Aún así, ha sido despedido de su propia serie debido a sus excesos, pero no parece que eso le preocupe, ya que sabe cuál es su pasaporte a la fama. ¿Qué clase de sociedad le estamos presentando a los niños y adolescentes?. Un lugar donde sólo importa el dinero y el poder del que dispongas y no la forma en que lo has logrado. Un paraíso de los antivalores, donde, cuanto más te saltas las normas y pones en peligro tu vida, más te aprecia ese monstruo que hemos creado, que es el gran público.
Otro ejemplo lo constituye el actor Charlie Sheen, el mejor pagado de Hollywood; más famoso por sus adicciones y sus desplantes que por su trabajo. Sin embargo, asombrosamente, ha sido ese comportamiento asocial el que ha subido su cotización hasta límites insospechados. Aún así, ha sido despedido de su propia serie debido a sus excesos, pero no parece que eso le preocupe, ya que sabe cuál es su pasaporte a la fama. ¿Qué clase de sociedad le estamos presentando a los niños y adolescentes?. Un lugar donde sólo importa el dinero y el poder del que dispongas y no la forma en que lo has logrado. Un paraíso de los antivalores, donde, cuanto más te saltas las normas y pones en peligro tu vida, más te aprecia ese monstruo que hemos creado, que es el gran público.
sábado, 22 de mayo de 2010
Mujeres ricas en la Sexta
Cuando empezaron a enseñar casas de ricos excéntricos, ya me extrañó mucho que esa gente se prestara a salir en televisión en plena crisis a presumir de sus pertenencias. No sé si no les importa que les envidien o incluso les odien, que puedan ir a robarles o incluso atacarles por la calle. Muy seguros de sí mismos deben de estar para enseñar sus vidas de esa manera. La excepción son aquellas casas que, siendo especiales, no eran lujosas. Sin embargo, ahora rizando el rizo la cadena ha visto el éxito del formato y ha decidido sacar un programa de mujeres ricas que, al parecer tiene mucha audiencia también. Unas señoras, además, que se limitan a disfrutar de su dinero sin hacer nada útil ni ayudar a nadie y demuestran el tópico de rubia-rica-guapa-tonta.
De verdad que no comprendo nada en esta época que estamos viviendo. No le veo la gracia a ver a otros despilfarrar lo que a tantos nos hace falta. Si se trata de reirse, burlarse o ponerles verdes, supongo que sí puede ser un buen desahogo, pero no es sano. Andar alimentando resentimientos y envidias, como si no tuviéramos ya bastantes en este país, creo que es algo incluso peligroso. Pero lo que no me explico es qué interés encuentran esas mujeres en salir en televisión enseñando sus intimidades. Por dinero, no lo harán. Por publicidad, no creo que les haga falta. Por maldad, en un momento como el que vivimos... Supongo que es simplemente el poder de la fama que ha enloquecido ya a tanta gente.
De verdad que no comprendo nada en esta época que estamos viviendo. No le veo la gracia a ver a otros despilfarrar lo que a tantos nos hace falta. Si se trata de reirse, burlarse o ponerles verdes, supongo que sí puede ser un buen desahogo, pero no es sano. Andar alimentando resentimientos y envidias, como si no tuviéramos ya bastantes en este país, creo que es algo incluso peligroso. Pero lo que no me explico es qué interés encuentran esas mujeres en salir en televisión enseñando sus intimidades. Por dinero, no lo harán. Por publicidad, no creo que les haga falta. Por maldad, en un momento como el que vivimos... Supongo que es simplemente el poder de la fama que ha enloquecido ya a tanta gente.
lunes, 17 de mayo de 2010
Belén Esteban y Carmen Lomana
Está claro que nuestra sociedad está en plena decadencia, viendo quiénes son los ídolos de la actualidad española. Por una parte, una mujer que se ha hecho famosa por sus desgracias, y se supone que asistió al colegio pero no se sabe a qué se dedicaba allí porque no ha aprendido ni siquiera a hablar correctamente. A pesar de ganar mucho dinero en televisión, el trato con la gente y la experiencia no han pulido para nada su personalidad, sino que, al contrario, cada vez se vuelve más zafia y ordinaria. Naturalmente, no es tonta, y sabe que eso es precisamente lo que atrae a su público y me temo que tenemos Belén para rato.
En el otro extremo, una señora estirada, cuyo único mérito consiste en saber gastarse su dinero. Alguien que nunca ha trabajado ni ha llevado una familia, pero se permite dar lecciones de cualquier tema frente a un auditorio entregado. Lo que empezó siendo una exhibición de pedantería bastante ridícula ha conseguido transformarlo en admiración, más o menos sincera, y ya la aceptan en todos los ambientes como una más. Sin embargo, como salió de la nada un día, me imagino que cualquier otro caerá en desgracia y ya no se volverá a saber de ella. Así es la fama: una amante infiel. Estoy deseando que llegue ese momento. Me tienen las dos aburrida.
En el otro extremo, una señora estirada, cuyo único mérito consiste en saber gastarse su dinero. Alguien que nunca ha trabajado ni ha llevado una familia, pero se permite dar lecciones de cualquier tema frente a un auditorio entregado. Lo que empezó siendo una exhibición de pedantería bastante ridícula ha conseguido transformarlo en admiración, más o menos sincera, y ya la aceptan en todos los ambientes como una más. Sin embargo, como salió de la nada un día, me imagino que cualquier otro caerá en desgracia y ya no se volverá a saber de ella. Así es la fama: una amante infiel. Estoy deseando que llegue ese momento. Me tienen las dos aburrida.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Granjero busca plan
Por no decir algo más fuerte... Me preocupa mucho que esta clase de programas no sólo no esté desapareciendo en España sino que viva un auge que creo que tiene mucho que ver con el estado de la moral en nuestra sociedad. La primera edición de este reality parecía que sí tenía algo que ver con la función de buscar una esposa para un campesino solitario. Pero la segunda edición ya ha dejado muy claro desde el principio que no es precisamente el afán por formar una familia lo que les inspira.
Lo que realmente buscan estos personajes, aparte de fama y notoriedad es una relación sexual gratis, para variar, ya que parecen muy habituados a pagar por ellas. En cuanto a las candidatas está muy claro también que no echan de menos la vida sosegada del campo, el trabajo duro o el amor para siempre. No hay más que verlas para darse cuenta de que servirían igual para concursar en Gran Hermano o en cualquier programa de los que se dedican a buscar pareja como quien va al supermercado.
Se trata de juntar gente joven en buena forma y pletóricos de hormonas y animarles a que digan y hagan todo lo que se les pase por la cabeza. Lo único que recuerda realmente a una granja es que son como animales dentro del corral, oliéndose unos a otros para ver quién está más en celo en ese momento. Pero lo malo no es que existan programas como estos, sino que tengan tanto éxito. Da para pensar cómo hay gente capaz de seguir un formato que no tiene argumento, donde no se aprende nada, y cuya única finalidad es hacer de mirón con las vidas de otras personas.
Así como asistir a sus rencillas, envidias y demás emociones negativas. Para colmo, también suelen incluir a sus padres y otros familiares, quienes, no sé si de buena fe o por puro interés económico comentan las jugadas sexuales de sus hijos e intentan convencernos de que son los únicos puros en el escenario. Pero allí ya no queda nadie inocente. Se trata de una exhibición de lo más animal que pueda tener una persona, aumentado en el microscopio para gloria de las productoras y solaz de la gente que se regodea en la miseria humana.
Lo que realmente buscan estos personajes, aparte de fama y notoriedad es una relación sexual gratis, para variar, ya que parecen muy habituados a pagar por ellas. En cuanto a las candidatas está muy claro también que no echan de menos la vida sosegada del campo, el trabajo duro o el amor para siempre. No hay más que verlas para darse cuenta de que servirían igual para concursar en Gran Hermano o en cualquier programa de los que se dedican a buscar pareja como quien va al supermercado.
Se trata de juntar gente joven en buena forma y pletóricos de hormonas y animarles a que digan y hagan todo lo que se les pase por la cabeza. Lo único que recuerda realmente a una granja es que son como animales dentro del corral, oliéndose unos a otros para ver quién está más en celo en ese momento. Pero lo malo no es que existan programas como estos, sino que tengan tanto éxito. Da para pensar cómo hay gente capaz de seguir un formato que no tiene argumento, donde no se aprende nada, y cuya única finalidad es hacer de mirón con las vidas de otras personas.
Así como asistir a sus rencillas, envidias y demás emociones negativas. Para colmo, también suelen incluir a sus padres y otros familiares, quienes, no sé si de buena fe o por puro interés económico comentan las jugadas sexuales de sus hijos e intentan convencernos de que son los únicos puros en el escenario. Pero allí ya no queda nadie inocente. Se trata de una exhibición de lo más animal que pueda tener una persona, aumentado en el microscopio para gloria de las productoras y solaz de la gente que se regodea en la miseria humana.
martes, 11 de agosto de 2009
Alberto Contador
En los últimos años hemos visto surgir grandes deportistas españoles como Nadal o Alonso en deportes donde no solíamos tener representación. También hemos tenido grandes éxitos en futbol y baloncesto, a pesar de no contar con los extranjeros de la plantilla, lo cual demuestra que la prima que cobran algunos internacionales resulta injustificada. Es difícil ser profeta en tu tierra y lo consiguen especialmente aquellas personas que demuestran ser valiosas también a nivel humano. Nadal es un buen ejemplo de ello y también tenemos a Alberto Contador. Gente sencilla, que no se dejan deslumbrar por los focos ni se contagian de la vanidad de la fama. Gente de familia, que conserva sus amigos de siempre y procuran llevarse bien incluso con sus rivales, sin ceder demasiado a las provocaciones.
Éste es el verdadero espíritu del deporte. Lo que se mueve alrededor, con sus fiestas, su ropa de marca y negocios más o menos limpios, desvirtúan lo realmente importante. El deporte debería ser sacrificio y afán de superación personal, como el que ha demostrado Contador en estos años. Mientras, su rival, Amstrong, ha hecho gala de mala educación y juego sucio, criticándole a través de su página web. Al final, ahí es donde se nota la buena cuna de las personas, y no en la cantidad de relojes caros que anuncian. Otra cosa que marca la diferencia es que mantengan un estilo de vida normal y que no caigan en adicciones. Por suerte, de vez en cuando surge alguien que, de verdad, puede ser un ejemplo a seguir por nuestros jóvenes y por todos en general.
Éste es el verdadero espíritu del deporte. Lo que se mueve alrededor, con sus fiestas, su ropa de marca y negocios más o menos limpios, desvirtúan lo realmente importante. El deporte debería ser sacrificio y afán de superación personal, como el que ha demostrado Contador en estos años. Mientras, su rival, Amstrong, ha hecho gala de mala educación y juego sucio, criticándole a través de su página web. Al final, ahí es donde se nota la buena cuna de las personas, y no en la cantidad de relojes caros que anuncian. Otra cosa que marca la diferencia es que mantengan un estilo de vida normal y que no caigan en adicciones. Por suerte, de vez en cuando surge alguien que, de verdad, puede ser un ejemplo a seguir por nuestros jóvenes y por todos en general.
domingo, 28 de junio de 2009
Michael Jackson, el filántropo
Se van a utilizar miles de palabras en estos días para referirse al cantante que ha muerto. No hace falta decir que ante todo era original, que tenía un sentido del ritmo asombroso y revolucionó la música en su momento. También se sabe que no estaba bien de la cabeza, probablemente porque le robaron su niñez. Sus relaciones con los niños eran dudosas y parece ser que no quería envejecer ni morir. Luchando por esta obsesión fue modificando su cuerpo hasta parecer un cadáver revivido. Por otra parte, consiguió llegar a ser más blanco que la mayoría de nosotros. El dinero, la fama y el poder fueron demasiado para él.
Pero eso es sólo una parte de la historia. He leído que Michael Jackson es la persona que más dinero ha donado a la beneficiencia en toda la historia: trescientos millones de dólares. Tal vez esa cifra no sea más que un uno por ciento de todo lo que llegó a ganar en vida, pero aún así le honra. Otros lo tienen y se lo quedan. También gastó una fortuna en tonterías, buscando de esa manera hallar la felicidad. Me temo que no lo consiguió, pero sí que nos hizo felices a muchos cuando disfrutábamos con su música, sus bailes y el entusiasmo que desbordaba en todas sus actuaciones. Descanse en Paz y espero que al fin haya encontrado lo que necesitaba.
Música: recomiendo el videoclip de "Man in the mirror", donde destaca esta faceta del genio.
Pero eso es sólo una parte de la historia. He leído que Michael Jackson es la persona que más dinero ha donado a la beneficiencia en toda la historia: trescientos millones de dólares. Tal vez esa cifra no sea más que un uno por ciento de todo lo que llegó a ganar en vida, pero aún así le honra. Otros lo tienen y se lo quedan. También gastó una fortuna en tonterías, buscando de esa manera hallar la felicidad. Me temo que no lo consiguió, pero sí que nos hizo felices a muchos cuando disfrutábamos con su música, sus bailes y el entusiasmo que desbordaba en todas sus actuaciones. Descanse en Paz y espero que al fin haya encontrado lo que necesitaba.
Música: recomiendo el videoclip de "Man in the mirror", donde destaca esta faceta del genio.
lunes, 11 de mayo de 2009
El poder
Controlar lo que nos rodea y a las personas con las que tratamos viene a ser el sueño de cualquiera. También controlar la suerte, las enfermedades y el futuro, pero eso es una utopía. Hay personas que tienen más capacidad para ejercer ese poder, como por ejemplo, las madres. Hace tiempo escribí un post sobre cómo los padres en principio debería ayudar a sus hijos a desarrollarse como personas independientes, pero sin embargo, una madre manipuladora puede influir a su hijo desde la primera infancia para hacer que se aproxime a un ideal que tenga en mente. También busca poder quien empieza relaciones sentimentales como un reto, pero pierde el interés en cuanto consigue su capricho.
Hay personas que tienen mucha facilidad para ejercer ese poder, sea por su carácter o su capacidad mental y no es malo en sí mismo, pero es importante tener un autocontrol y respetar al prójimo también psicológicamente. Todos conocemos gente poderosa que han convertido esto en su modo de vida: artistas, políticos, intelectuales. Llega un momento en que les resulta imposible desligar lo que es su faceta profesional y su fama de su propia personalidad. Así muchas veces se creen que tienen el derecho de dirigir la opinión pública hacia sus propias convicciones morales. Cuando ayudan a alguien, sólo lo hacen esperando un agradecimiento eterno. Son como actores de su propia vida, esperando cada día el aplauso del público.
Acaban siendo víctimas de su propia actitud, porque el afán de control sobre el prójimo también es una especie de adicción. No entienden su propia vida sin estar en el punto de mira, sin ser el centro de atención, el que pone las normas, el que es admirado por todos. Por eso, si alguna vez se encuentran solos, sin su séquito, su dinero, sus admiradores..., su vida no tiene sentido. Viven de cara a la galería, a ser los más brillantes, ingeniosos, simpáticos, y caerle bien a todo el mundo. Pero eso generalmente sólo dura un tiempo. Es imposible mantener esa pose todo el día y además es una felicidad ficticia. No son sólamente famosos, sino que es un tipo de persona bastante habitual. Hay uno en cada barrio y en cada oficina.
Con el tiempo, las cosas se tuercen porque ellos mismos no ponen tanto empeño como antes. Pero no hay problema porque siempre son los otros los que han actuado mal. Ellos no se equivocan. Son los incomprendidos, los que siempre tienen mala suerte, los que se sacrifican y nadie se lo agradece. Tienen que ser siempre los protagonistas, incluso de la desgracia: el niño en el bautizo, la novia en la boda, el muerto en el entierro (como dice la canción). He conocido mucha gente así a lo largo de mi vida. Gente que fluctúa siempre entre la euforia y la depresión y no se dan cuenta de que su problema es que no viven para ellos mismos. Viven para ejercer su poder sobre los demás, aunque sea temporalmente y es lo único que le da sentido a su vida.
Música: de un tiempo perdido. Andrés Calamaro y los Rodríguez
Pd. Pensar que yo odio a alguien sólo porque no estoy de acuerdo con lo que hace y lo digo, es un ejemplo claro de cómo este país camina hacia el fanatismo y el absurdo. El mundo no gira alrededor tuyo. Algún día recordarás mis palabras, pero ya será tarde.
Hay personas que tienen mucha facilidad para ejercer ese poder, sea por su carácter o su capacidad mental y no es malo en sí mismo, pero es importante tener un autocontrol y respetar al prójimo también psicológicamente. Todos conocemos gente poderosa que han convertido esto en su modo de vida: artistas, políticos, intelectuales. Llega un momento en que les resulta imposible desligar lo que es su faceta profesional y su fama de su propia personalidad. Así muchas veces se creen que tienen el derecho de dirigir la opinión pública hacia sus propias convicciones morales. Cuando ayudan a alguien, sólo lo hacen esperando un agradecimiento eterno. Son como actores de su propia vida, esperando cada día el aplauso del público.
Acaban siendo víctimas de su propia actitud, porque el afán de control sobre el prójimo también es una especie de adicción. No entienden su propia vida sin estar en el punto de mira, sin ser el centro de atención, el que pone las normas, el que es admirado por todos. Por eso, si alguna vez se encuentran solos, sin su séquito, su dinero, sus admiradores..., su vida no tiene sentido. Viven de cara a la galería, a ser los más brillantes, ingeniosos, simpáticos, y caerle bien a todo el mundo. Pero eso generalmente sólo dura un tiempo. Es imposible mantener esa pose todo el día y además es una felicidad ficticia. No son sólamente famosos, sino que es un tipo de persona bastante habitual. Hay uno en cada barrio y en cada oficina.
Con el tiempo, las cosas se tuercen porque ellos mismos no ponen tanto empeño como antes. Pero no hay problema porque siempre son los otros los que han actuado mal. Ellos no se equivocan. Son los incomprendidos, los que siempre tienen mala suerte, los que se sacrifican y nadie se lo agradece. Tienen que ser siempre los protagonistas, incluso de la desgracia: el niño en el bautizo, la novia en la boda, el muerto en el entierro (como dice la canción). He conocido mucha gente así a lo largo de mi vida. Gente que fluctúa siempre entre la euforia y la depresión y no se dan cuenta de que su problema es que no viven para ellos mismos. Viven para ejercer su poder sobre los demás, aunque sea temporalmente y es lo único que le da sentido a su vida.
Música: de un tiempo perdido. Andrés Calamaro y los Rodríguez
Pd. Pensar que yo odio a alguien sólo porque no estoy de acuerdo con lo que hace y lo digo, es un ejemplo claro de cómo este país camina hacia el fanatismo y el absurdo. El mundo no gira alrededor tuyo. Algún día recordarás mis palabras, pero ya será tarde.
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Nasciturus proiam nato habetur, si de eius commodo agitur
