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jueves, 26 de abril de 2012

Los hombres y el aborto. Los olvidados padres

No se puede negar que la decisión de abortar
afecta a los hombres, y ellos, al igual que las
mujeres, frecuentemente sufren el trauma post
aborto. Éste es un hecho del que casi no se
habla ni se trata. La realidad es que muchos
hombres sufren en silencio, profundamente y
a menudo solos.
Si la decisión de interrumpir un embarazo recae
solamente en el capricho de la madre, ¿es justo
que hablemos de responsabilidad paterna? Si
la mujer decide que la criatura siga viviendo,
condenamos al padre si se marcha y no asume
la responsabilidad y los gastos financieros. Pero
si la mujer decide abortar, se espera que él
permanezca en silencio al tiempo que se pone
fin a la vida de la criatura. Esto rompe el vínculo
natural de intimidad entre la mujer y el hombre
y entre padres e hijos.
Examine la siguiente carta al editor, publicada
en el periódico University of Minnesota Daily
(29-III-96), tras haberse distribuido el
Suplemento en la Universidad de Minnesota:
“Raramente se explora el lado masculino de la
situación. Muchas de las mismas emociones de
la futura madre, también las siente el futuro
padre. Hablo por experiencia propia. Mi novia
quedó embarazada cuando teníamos 18 años.
Esto no se me informó hasta después que se
había interrumpido el embarazo. Nuestras
relaciones se deterioraron durante los
siguientes meses debido a problemas de comportamiento
muy parecidos a los mencionados
en el Suplemento (Ella es una niña, no una
“opción”). Durante muchos meses y hasta años,
después de esa experiencia a menudo me he
imaginado cómo sería nuestro hijo. ¿Cuál sería
su nombre? ¿Sería yo un buen padre? Estas y
muchas otras son las preguntas que todavía
cruzan por mi mente.
No estoy sugiriendo que mi dolor, o el dolor que
puedan sentir otros hombres, sea igual que el
dolor de la mujer, pero si es algo que se debe
abordar. Sin duda, el aborto es algo que nos
afecta a todos.”
Estudiante de último año de Humanidades, UM.
 .humanlife.org/publications/sacnacspanish8.pdf

sábado, 3 de marzo de 2012

El Psoe contra la familia

Un matrimonio detenido por castigar a su hija sin salir de casa

El PSOE quería llenar nuestros hogares de pequeños Pávlik y lo está consiguiendo

Sab 3·3·2012 8:42  
Ayer fue noticia el arresto de un matrimonio de Úbeda (Jaén) por castigar a su hija de 16 sin salir de casa. En el colmo del surrealismo, los padres, tras ser denunciados por la niña, están acusados de un posible delito de detención ilegal. Ante esto ha venido a la memoria el caso de Pável Trofímovich Morózov, conocido popularmente como Pávlik, niño soviético que se hizo famoso por haber denunciado a su padre, provocando su ejecución.
La propaganda totalitaria para minar la autoridad de los padres
La historia de Pávlik es muy confusa, empezando por el motivo de su muerte. La propaganda soviética difundió distintas versiones -algunas contradictorias- sobre las circunstancias en que fue asesinado ese niño de 13 años, pero todas las versiones tenían en común la atribución a su familia del asesinato del pequeño chivato en represalia por denunciar a su padre. Investigaciones más recientes han apuntado que las distintas historias oficiales difundidas a lo largo y ancho de la URSS sobre el pequeño Pávlik no eran más que patrañas, y es casi seguro que ningún familiar suyo tuvo nada que ver con su asesinato. Lo que es evidente es que la dictadura comunista utilizó el mito del pequeño Pávlik para quebrantar la obediencia filial y con ella la patria potestad: los niños sólo debían obediencia al Estado. El motivo de esta estrategia es evidente: las familias son las primeras educadoras de los niños, y precisamente por eso todos los regímenes totalitarios han buscado arrebatar a los hijos de la autoridad paterna. El adoctrinamiento totalitario de la infancia ha requerido siempre el apartamiento de los niños de sus familias e incluso las medidas para enfrentarles con ellas. Esa ingeniería social se dio en su grado máximo, de hecho, en las dos mayores y más nefastas franquicias ideológicas del socialismo: el comunismo y el nacional-socialismo.
La oculta intención de la campaña socialista sobre el cachete
Por si alguien se piensa que esa forma de ingeniería social sólo ocurrió en férreas dictaduras, hay que decir que otras franquicias del socialismo aparentemente democráticas también han utilizado la propaganda más burda para minar la autoridad de los padres, por ejemplo en España. En diciembre de 2007 el PSOE y sus aliados de izquierda modificaron el Artículo 154 del Código Civil. Los medios lo presentaron como la prohibición del cachete, y algún medio afín al gobierno socialista llegó a acusar a los que votaron contra la reforma de ser “defensores del bofetón”. El caso es que en la segunda línea de dicho artículo, referida a la patria potestad, se matizó que habría de ejercerse hacia los hijos “con respeto a su integridad física y psicológica”. Esto bastaba para prohibir los maltratos físicos, pero el PSOE y sus aliados, bajo el señuelo del cachete, añadieron otra modificación a ese artículo, cuyas últimas líneas tenían hasta entonces la siguiente redacción:
“Si los hijos tuvieren suficiente juicio deberán ser oídos siempre antes de adoptar decisiones que les afecten. Los padres podrán en el ejercicio de su potestad recabar el auxilio de la autoridad. Podrán también corregir razonable y moderadamente a los hijos.
La parte que he señalado en negrita fue suprimida con aquella reforma. Es decir, que la izquierda parlamentaria no sólo quería prohibir los maltratos físicos a los hijos -un fin muy loable pero que, insisto, quedaba cubierto con la mención a la integridad de los hijos-: además, aprovecharon para minar la autoridad de los padres y negarles incluso la posibilidad de corregir a sus hijos. La campaña del cachete fue una de las mayores estrategias de manipulación llevadas a cabo durante el mandato de Zapatero, campaña que tenía como fin ocultar uno de los aspectos de mayor calado del proyecto de ingeniería social del PSOE. Ahora podemos ver las consecuencias de aquella reforma ocultada a la opinión pública.
Un proyecto ideológico para enfrentar a hijos y padres
Hay que decir que ese ataque a la autoridad de los padres no fue algo aislado durante el mandato de Zapatero. La asignatura de “Educación para la Ciudadanía” fue uno de los mayores episodios de ingeniería social de nuestra democracia, una materia hecha con el fin de adoctrinar obligatoriamente a los escolares sin contar con la opinión de sus padres y violando el derecho constitucional de éstos a decidir la formación moral y religiosa que desean para sus hijos, un derecho amparado por el Artículo 27 de la Constitución. Recordemos, así mismo, las escandalosas declaraciones del ideólogo del PSOE Gregorio Peces-Barba afirmando que “los padres no se han preocupado nunca de la educación de los hijos”, tras ser preguntado por el antes mencionado derecho que ampara el Art.27 de la Constitución. Recordemos, también, las declaraciones de un dirigente socialista gallego afirmando que los padres “no están capacitados para opinar” sobre la educación de sus hijos, ante una encuesta entre las familias sobre la lengua de escolarización que dio resultados que no eran del agrado del PSOE. Tampoco hay que olvidar la disparatada propuesta del Ministro socialista Valeriano Gómez a favor de escolarizar obligatoriamente a los recién nacidos (¿será que los socialistas tienen miedo de que los niños de esa edad escapen también al control del Estado?).
Ante los efectos que han tenido esos proyectos de ingeniería social puestos en marcha por el PSOE para conseguir que el Estado invada la intimidad familiar, minar la autoridad de los padres y situar cada vez más a los hijos bajo el control estatal, cabe preguntarse qué piensa hacer el gobierno de Rajoy. ¿Va a dejar todo tal como lo dejó Zapatero, o va a cumplir su promesa de cambio? Cierto es que España vive una grave crisis económica, pero no menos grave es la crisis de valores, que tanto han contribuido a agravar los infames proyectos ideológicos de los socialistas. Ante esas agresiones contra la patria potestad, no hacer nada es lo mismo que ponerse del lado de los autores de esos proyectos de ingeniería social.

 outono.net/elentir/2012/03/03/el-psoe-queria-llenar-nuestros-hogares-de-pequenos-pavlik-y-lo-esta-consiguiendo

sábado, 19 de marzo de 2011

Derechos del padre

Escribiendo contra el aborto, hablamos mucho del bienestar de la madre y del hijo, pero tendemos a olvidarnos de los padres. Es cierto que existen casos en que se desconoce quién es el padre o en que éste se desentiende del fruto de su actividad sexual; pero también existen muchos padres entregados, que incluso estarían dispuestos a hacerse cargo del bebé, como en el caso de Cristiano Ronaldo. Cuando se trata de un hijo, contiene exactamente el 50% de genes de cada padre y no resulta justo privar a uno de ellos de voz y voto. El hecho de que la mujer lo lleve dentro por razones fisiológicas no le otorga más derechos sobre el concebido que los que pueda tener el padre y, en cualquier caso, debería primar siempre el derecho a la vida de la nueva persona que ya existe.

Una vez nacido, lo lógico y saludable es que el niño tenga contacto con su padre y su madre. Sólo así se garantiza una buena madurez psicológica. Un hijo necesita convivir con un modelo masculino y otro femenino, como mínimo, para poder definir su personalidad y su diferenciación sexual. Los hijos que no cumplen con esta condición suelen tener trastornos de conducta. El padre es una figura necesaria en la vida de una persona, también cuando ya es adulto. Su labor resulta imprescindible y no puede ser asumida por otra persona. El proceso de identificación o diferenciación con el padre es una de las etapas fundamentales de la vida. Además, sin su cariño ningún proyecto vital podría estar completo.

jueves, 24 de febrero de 2011

Hijos

Está nuestra sociedad en plena campaña contra los hijos. Dicen que los niños te atan de por vida, que ya no puedes salir ni viajar, que cuestan mucho dinero y dan disgustos. Todo eso es cierto, sin duda, pero cualquiera que lo haya probado sabe que se compensa con creces sólo con la alegría de verlos crecer y aprender cosas nuevas cada día; aunque eso signifique que te lleven la contraria. Las molestias del embarazos, los dolores del parto, se olvidan completamente en cuanto te ponen a tu hijo en los brazos. Entonces, todos miramos con admiración cómo es posible que alguien tan pequeñito pueda tener sus diez deditos en cada mano y sus diez uñitas, una por dedo. El milagro de la vida es lo más hermoso y más grande que existe y nadie debería perderselo a propósito.

Los hijos a veces son una molestia, sí, pero otras son lo único que te hace sonreir en un mal día. La sonrisa de un niño puede derretir el corazón más duro. Yo misma no tenía ninguna afición a los bebés hasta que tuve los míos y entonces el instinto maternal surgió - ya desde el primer día de embarazo -, enseñándome todo lo que tenía que saber. Ser padre, y madre, es lo natural en el ser humano como en cualquier otra especie animal. El trabajo, los estudios, los viajes... pueden esperar; pero la naturaleza no espera. Luego, llegan los lamentos cuando una pareja no consigue tener hijos; o, cuando, ya mayores, se encuentran solos preguntándose si su vida, con todos sus éxitos, ha tenido realmente sentido, al no tener continuidad en otros.

viernes, 11 de febrero de 2011

Relevo generacional

Llega un momento en todas las familias en que, por mucho que nos resistamos a la idea, unos tienen que marcharse para que otros los sustituyan. En la mía, por desgracia está claro que algunos se encuentran ya en la estación, pero sin embargo no parece que la última generación tenga intenciones de propagarse. Mis sobrinos y sobrinas mayores, desde luego, no tienen en mente la idea de formar familias propias, salvo los dos más mayores, que ya pasan de los treinta años. Me pregunto cuántos sobrinos segundos llegaré a tener y cuántos años tendré que esperar a que suceda. Sería una pena que de dieciseis chicos y chicas, sólo surgieran media docena. Sería realmente grave, si eso sucede a nivel nacional.

Es muy duro hacerse a la idea de que va llegando el momento de la despedida, pero los años no perdonan y no es habitual superar los noventa. Al ser yo la pequeña de mis hermanos, digamos que me ha tocado pasar por esto demasiado pronto. Lo que ocurre es que, en unas décadas, será lo habitual que la gente pierda a sus padres antes de disfrutar del consuelo de los nietos, si es que esto sucede. Así que se puede decir que soy un ejemplo de lo que pronto va a ser lo habitual y puedo decir que no es nada agradable. Los niños son la principal fuente de alegría de una vida y, como ya he dicho alguna vez, lo único que compensa el hecho de tener que despedirte de otros seres queridos. Los niños son indispensables.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Otros tiempos

Recuerdo que, cuando empezaba a escribir en internet, contaba lo a gusto que me encontraba en casa con mi marido y mis hijos, simplemente sentados en el salón viendo televisión juntos. No hace tanto tiempo, pero esa estampa, especialmente después de la cena, ya no está completa. No voy a decir que no me lo esperaba, porque es parte del devenir habitual de la vida, pero lo echo de menos. Ya no solemos coincidir a las mismas horas. Raramente cenamos todos a la vez. Después tampoco vemos los mismos programas. Me conformo con estar en la misma habitación. Recuerdo como si fuera ayer - porque hace poco más de un año -, cómo nos acurrucábamos en el sofá bajo una misma manta y a menudo se recostaban contra mí, incluso mi hijo mayor. Supongo que esos recuerdos no me los puede quitar nadie.

Son como unos atisbos, mucho más lejanos todavía, de cuando en casa de mis padres estábamos ocho personas y el perro en el salón. El jaleo entonces era considerable, pero tenía su gracia, por el simple hecho de estar juntos compartiendo unas horas. Esa imagen ya es irrecuperable, por supuesto. Ahora mi hermano mayor va a volver a casa de mis padres tras su segundo divorcio, y eso me hace sentir extraña, como si se pudiera echar el tiempo atrás treinta años y volver a ser esa familia. No quiero ni pensar que, dentro de otros treinta años, de todo lo que yo he vivido y contado en estas páginas, no quede tampoco más que ese recuerdo difuso, que a veces me hace dudar si sólo se ha tratado de un sueño.

lunes, 31 de mayo de 2010

¿El fin?

Tengo una crisis de inspiración. No sé si voy a poder seguir escribiendo en el blog. La verdad es que cada día tengo dudas sobre si sabré qué escribir. Me he pasado los últimos meses con borradores acumulados desde Semana Santa. Supongo que cuando tenga vacaciones se me ocurrirán mil temas, porque suele sucederme así; pero de momento estoy en dique seco. Así que voy a bajar el ritmo una temporada, pero seguiré pasando por aquí porque no quiero perder a mis lectores habituales, algunos de los cuales llevan ya años conmigo.

Como hace tiempo que no cuento nada personal, os diré que mi hijo mayor se presenta al examen de Pau estos días, aunque todavía no sabe qué quiere hacer después. Mis padres están muy mayores y mal de salud y me preocupa cada vez más que vivan solos. Con el resto de la familia sigo sin tener practicamente trato. Tampoco tengo amistades de diario. Mi marido y mis dos hijas trabajan y estudian un montón. Y yo sigo con mi gimnasia china, que me va muy bien. Como véis, no hay mucho que contar tampoco.

viernes, 16 de abril de 2010

Las matemáticas de la vida

Me siento mal porque pienso que debería pasar más tiempo con mis padres, que son mayores y me necesitan. Pero sé que si me voy, estaré descuidando a mis hijos, que son adolescentes y me necesitan. Tendría que trabajar para aliviar la carga económica de mi marido; pero si me voy, estaré descuidando mi relación de pareja.  Nunca se me ha dado bien multiplicarme ni dividirme. Cada vez que lo he intentado, lo he acabado pagando muy caro. Creo que el destino no tiene demasiada paciencia conmigo. Hay que elegir, siempre hay que tomar decisiones, y nunca te quedas satisfecho con tu elección.

La vida es sentirse siempre culpable: porque haces demasiado o demasiado poco, porque te ocupas mucho de tí mismo o no te ocupas, porque tienes demasiadas responsabilidades o porque las eludes. Ya me hice a la idea de no volver a trabajar. Ahora también he decidido no seguir estudiando idiomas de momento, aunque eso me ha costado bastante. No se puede tener todo. El que mucho abarca, poco aprieta. Como siempre, la sabiduría popular tiene la clave de todo. Pero me gustaría vivir tranquila pensando que he hecho las elecciones correctas y que no tendré luego que arrepentirme con el tiempo,sin remedio. Supongo que eso es pedir demasiado.

miércoles, 14 de abril de 2010

No me acostumbro

Veintiun años y todavía no me he hecho a la idea de que, de vez en cuando, mi marido tenga que viajar. Desaparece de mi vida durante dos o tres días. Veo sus papeles a mi alrededor, lavo su ropa, ordeno sus cosas. Me acuesto sola en una gran cama. Eso es lo que llevo peor; así que espero a tener mucho sueño, para no pensar. Me pregunto cómo hacía antes de conocerle. Es diferente. Quiero mucho a mis padres, pero sé que tienen su propia vida. Adoro a mis hijos, pero sé que algún día se irán. Mi marido es el compañero de mi vida. Suena antiguo, suena cursi, pero es así. Qué le voy a hacer. Me horroriza pensar que algún día tendremos que separarnos y uno de los dos seguirá su camino solo. Espero no ser yo. Miro las fotografías y, a veces, pienso que yo nací el día que le conocí. Entonces empecé realmente a vivir.

Me mata la idea de que pueda dejar de quererme o querer a otra; aunque sé que a todo se sobrevive, porque no te queda otro remedio. Quiero tenerle cerca, coger su mano. No necesito más que saber que está ahí conmigo. Quiero envejecer a su lado. Ver crecer a nuestros hijos y nietos. Ver amanecer y ponerse el sol. Le necesito junto a mí en los días de lluvia y frío, en los de bochorno estival; y también en aquellos que parecen haber sido creados para disfrutar. Me gustaría que todo el mundo sintiera algo así al menos una vez en la vida. Me da mucha pena oir y leer tantos testimonios de gente que cree que el amor es algo temporal, que dura lo que dura y deja un recuerdo. El amor es mucho más que eso. El amor es la comunión con la Divinidad.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Arrieritos somos...

Y en el camino nos encontraremos. Para quien no conocía este dicho: se refiere a que el paso del tiempo pone a cada uno en su lugar. Yo lo pienso cada vez que veo unos padres malcriando a sus hijos, cosa que me pasa muy a menudo. Parece que no saben que los niños crecen y, lo que hace mucha gracia en un crío de seis años, deja de ser gracioso en uno de doce; no digamos ya de dieciseis. Aún con todo el cuidado del mundo y creyendo todavía en la disciplina, llega un momento en que la situación se te puede ir de las manos. Pero aquellos que han renunciado de antemano a ejercer de padres no tienen ninguna posibilidad de recuperar el control. De ahí, que proliferen ahora en televisión esos programas sobre hijos que han perdido completamente el respeto a sus padres –si es que alguna vez se lo tuvieron- y llegan incluso a agredirlos. Lo que no saben esos hicos es que la vida que están arruinando les pertenece a ellos.

La otra noche a las doce con un frío horroroso había dos niños jugando en la calle, porque sus padres tenían la necesidad urgente de salir de copas con sus amigos. Me pregunto con qué cara les van a decir dentro de pocos años que no deben beber alcohol en la calle, sobretodo siendo menores. En la reunión del colegio veo a dos señoras de mi edad enfundadas en sendas minifaldas negras con tacones de aguja de diez centímetros; y yo me pregunto cómo van a decirles a sus hijas que no salgan a la calle con esas pintas. Hay gente que no necesita ir a que les lean las cartas. Sólo con verlos se adivina claramente el futuro personal que les espera. Lo raro es que no lo sepan ellos.

jueves, 22 de octubre de 2009

Un día cualquiera

Antes que nada: ¿alguien puede explicarme por qué Pablo Pineda, con síndrome de Down tiene todos los derechos y simpatías una vez ha nacido, y, sin embargo, su madre hubiera podido matarlo en cualquier momento durante su embarazo?

Estaba de compras con mis dos hijas en un centro comercial y caminaba unos pasos detrás de ellas, cuando ví que un hombre iba pegado a ellas, intentando tropezarse con la pequeña. Así que aceleré y me puse en medio por no montar un escándalo, puesto que tampoco podía demostrar que lo hacía adrede. Sin embargo, me quedé pensando que, por suerte, yo no me separo nunca de mis hijas ni las pierdo de vista, porque otra madre las hubiera dejado solas para ir a ver sus propias cosas. Al fin y al cabo, mi hija pequeña ya es más alta que yo, pero no deja de ser casi una niña. Es difícil hoy en día ver padres que vayan con sus hijos de compras o de paseo, y menos aún que vayan de la mano. Incluso los niños de apenas cinco años andan ya a su aire, con el resultado de que se pierden muy a menudo. Creo que harían falta unos cursillos obligatorios para padres, para enseñarles responsabilidad.

Ya me gustaría a mí pensar que vivimos en un mundo ideal donde mis hijas no atraen más que a chicos de su edad. Pero, mientras exista una remota posibilidad, no seré yo quien baje la guardia. Recuerdo que a su edad también a mí se me acercó un señor, que intentaba convencerme de que me fuera con él a dar un paseo. Aún teniendo todo el cuidado del mundo, puede salir mal. La pederastia me parece uno de los delitos más imperdonables que existen. No sé hasta qué punto es una enfermedad o un vicio, pero de lo que no cabe duda es que a esos niños les arruinan la vida. Además, tampoco se puede estar tranquilo por tener hijos varones, ya que son incluso las víctimas preferidas. Así que, más vale demasiado cuidado que poco, si no quieres que un día cualquiera acabe siendo el peor día de tu vida.

domingo, 18 de octubre de 2009

No woman has gone to prison in Spain because of abortion

Ninguna mujer ha ido a la cárcel en España por haberse practicado un aborto. Lo que necesitan esas mujeres es ayuda psicológica para soportar la idea de haber matado a su propio hijo. Bastante desgracia tienen con eso. Esto va por la noticia de Euronews.

Estábamos en la manifestación cinco o seis personas ocupando varios kilómetros de la Castellana y la calle de Alcalá, cuando me puse a pensar... Algunos creen que el embarazo es como un cáncer, por tanto el embrión es un tumor que hay que extirpar. Pero resulta que un hijo no forma parte del cuerpo de su madre; sólo está alojando allí temporalmente por nueve meses. Después puede vivir independiente noventa o cien años, sin contacto con su madre si se da el caso.

Luego está el argumento de la chica que se quedó embarazada sin querer y no va a arruinar su vida.... En primer lugar, un hijo no arruina nada, trae felicidad a la casa. Pero además, es como si yo voy conduciendo y atropello a un peatón, y luego quiero desentenderme porque, naturalmente, no lo hice a propósito. Si una mujer es madura para tener relaciones sexuales también debería ser responsable para aceptar las consecuencias. Y por supuesto, el padre biológico también deberían tener derechos y obligaciones al respecto.

Un hijo no es propiedad de su madre. Un hijo no es un grano del que te puedes librar en cualquier momento. Un millón y medio de españoles han sido eliminados desde 1985 por el único delito de ser imperfectos o inoportunos. Los casos realmente graves son una cifra insignificantes, que no hubiera necesitado ni siquiera una ley especial, sino que bastaba con una sentencia judicial. Una persona puede tener derecho a perjudicarse a sí mismo, pero nunca a matar a otro ser humano sólo porque es pequeñito e indefenso.

Por cierto, digan lo que digan, ayer en Madrid, éramos más de un millón de personas en la manifestación. Hace falta desvergüenza para decir que no llegábamos al medio millón; lo que demuestra lo que les importa la verdad y la justicia: nada en absoluto.

martes, 8 de septiembre de 2009

No somos perfectos

En esta sociedad sobreprotegida en que vivimos, se pretende negar las emociones más básicas, como el amor o el odio, la rabia o el miedo. Es natural enfadarse como lo es enamorarse. Pretender que las personas podemos ser puramente racionales sólo lleva a convivir con emociones soterradas que salen a la luz de forma violenta y descontrolada. Los padres modernos quieren ser un ejemplo de autocontrol según el modelo de la psicología moderna, pero sus hijos no van a vivir en un libro, sino en la vida real, donde tendrán que que aprender a manejar sus emociones. Un niño sobreprotegido no sabe reaccionar en situaciones de tensión y esto puede afectar a su propio desarrollo personal.

Una cosa es procurar no perder los nervios con tus seres queridos, y otra guardarse todo dentro. De ese modo, sólo se consigue alimentar rencores y desconfianza. Los hijos deben saber que sus padres son de carne y hueso, que sufren y se angustian, que a veces no tienen las respuestas, y que también hay cosas que no pueden soportar. Creo que resulta más sano reconocer que hay personas a las que se detesta, que hacer el paripé de que todos los llevamos bien y somos muy felices. La educación y la sinceridad no deberían ser incompatibles. El buenismo a veces resulta más dañino que la crispación. Y, por cierto, oposición viene del verbo oponerse. (Por si me lee alguien del PP).

lunes, 27 de julio de 2009

Los padres abuelos y los abuelos padres

Había una vez un mundo donde las mujeres tenían hijos a los veinte años. De este modo, a los sesenta, todavía estaban en condiciones de ayudar a cuidar a sus nietos. De ello se aprovechaban los padres para cargarles con todo el trabajo y poder seguir viviendo como solteros, después de haber tenido hijos cerca de los cuarenta años. Por otra parte, tampoco a sus hijos les gustaba tener unos padres tan mayores que, siendo ellos niños, la gente por la calle no sabía realmente si sus padres eran sus abuelos. Así que no se atrevían ya a decir: qué mono es tu hijo?, nieto? Porque ahora resulta que a los padres a menudo los confunden con los abuelos y viceversa, al no llevarse mucho más de veinte años.

Pero, sin embargo, en una generación ya no cabrán ese tipo de dudas. Porque pasó el tiempo y esos hijos, que habían sido padres a los cuarenta años, ya no podían ayudar a sus propios hijos con sus nietos porque eran demasiado viejos. Los abuelos ya no podrán ejercer de padres con sus nietos y los hijos se verán con la doble responsabilidad de cuidar de unos y otros. Por suerte, existen las residencias de ancianos. Al menos espero que la siguiente generación aprenda de la experiencia. Los hijos deben tenerse en la tercera década de vida porque es el momento ideal, tanto física como psicológicamente. Pero también para permitir un reemplazo generacional escalonado. Los niños tienen derecho a unos padres jóvenes y los abuelos a disfrutar de sus nietos, sin imposiciones, a una edad razonable.

viernes, 10 de julio de 2009

Una generación deprimida

(Extracto de una carta al director)
"... Las razones de entonces no las llego a comprender ahora que me asfixia la desesperación del desempleo. Es una tortura, un paso atrás. Qué bien si hubiera tenido hijos para compartir estos malos momentos. Debería ser obligado que alguien nos esperara en casa al llegar de una dura jornada y, aunque trabajo, familia, casa y futuro parezca mucho pedir es lo más elemental. Por fin llego a la sección que me interesa. El horóscopo me predice para los próximos días salud para afrontar mis días de paro, suerte para mis proyectos laborales inexistentes y mucha comprensión de mi pareja, que se referirá a mi ex pareja, digo yo, esté donde esté. Estoy tranquilo, estos próximos siete días las estrellas están de mi parte." Mario González

Este texto podrán escribirlo miles de personas de aquí a pocos años. Dejando aparte que el autor esté en el paro, lo cierto es que ha llegado a la madurez emocional y se encuentra con que puso todo su interés en el lugar equivocado. Una juventud dedicada al éxito laboral y al disfrute del tiempo libre. Múltiples parejas. No hubo tiempo para hijos, ni ganas de luchar por un futuro común. Probablemente un divorcio express y cada uno por su lado. Ahora vuelve a casa y descubre que no hay nadie que le necesite. Sus padres seguramente estén en una residencia. Sus hermanos, si los tenía, han perdido el contacto. Sus amigos eran circunstanciales. No le queda más opción que buscar otra pareja, con menos ganas e ilusión cada vez.

Me pregunto cuánta gente habrá en esa misma situación de aquí a diez años. Al ritmo que llevamos sólo de rupturas matrimoniales, pronto serán mayoría. Los más afortunados, al menos tendrán unos hijos de que ocuparse. Siempre que escribía sobre la vida en pareja, había alguien que me decía aquello de: yo soy feliz así y no necesito formar una familia. Por supuesto, a los veinte años, a los treinta, pero no a los cuarenta. Incluso aquellos que siguen solteros se vuelcan con sus padres o sus hermanos; y los que no tienen hijos, se desviven por sus sobrinos. Todos necesitamos ese contacto humano para que la vida tenga sentido. Pero no vale la simple relación laboral o la amistad interesada. Lo que le da valor a la vida es amar y ser amado, especialmente en los momentos de dificultad. Me temo que el número de depresiones se va a disparar en esta generación.

domingo, 14 de junio de 2009

El pasado

Cuando se han vivido más de cuatro décadas, no sé si es un problema mío o generalizado, pero se van perdiendo muchos recuerdos. De mis primeros veinte años, me temo que sólo me acuerdo de momentos determinados, pero no el día a día. Me parece mentira pensar que he vivido en casa de mis padres hasta los ventidos y, cuando yo me casé quedaban dos hermanos todavía solteros. De los años anteriores, cuando estábamos todos en casa apenas me queda una imagen fija.

A veces pienso que no valen la pena tantos esfuerzos que hago porque mis hijos sean felices, se lleven bien y tengan experiencias agradables. Ya no se acordarían de los viajes que hemos hecho juntos si no fuera por los cientos de fotos que guardo. Si se perdieran los videos caseros, no quedaría ya testimonio de tantos días en familia. Entonces parecía que el tiempo pasaba muy despacio y ahora parece que fue hace un siglo.

Es curioso esto de la percepción del tiempo. Cuando era adolescente creía que mi vida iba a ser una sucesión de días semejantes y un año se parecía al anterior y al siguiente. Ahora me gustaría poder volver atrás un rato y recuperar la juventud de mis padres y la relación con mis hermanos, que es casi inexistente. Pero lo que dejas atrás se ha perdido. Sólo quedan los recuerdos que a veces te parecen de otra persona u otra vida.

Duele pensar que algún día, dentro de diez o de veinte, también este tiempo que estoy disfrutando con mi marido y mis hijos en familia será algo inalcanzable, perteneciente al pasado y cubierto de la neblina del tiempo. Aún así, siempre guardaré un recuerdo más definido que mis hijos. Su presente ocupará toda su atención y es bueno que así sea. Sólo espero que encuentren todavía un rato para nosotros.

Qué decir de aquellos que simplemente ya no están. Tengo siempre la impresión de que es un sueño y que siguen viviendo en sus casas, donde yo podría visitarles si quisiera. Nunca te haces a la idea de que han muerto. Tu cabeza lo sabe, pero tu corazón se niega a creerlo. Al menos tengo el consuelo de la fe y mi alma sigue sintiendo su presencia. La familia es lo único que da sentido a la vida.

Música: Oasis. Wonderwall

martes, 28 de abril de 2009

Revistas para adolescentes

Reconozco que le compro a mi hija mayor una revista de esas que sólo hablan de actores y cantantes, pero es la más suave que hay en el mercado. Sin dar nombres, que ahora hay que tener cuidado con esas cosas, puedo decir que existe otra revista que debería ser para mayores sin reparos. No me explico cómo nadie actúa contra esa clase de publicaciones. Una cosa es la libertad de información y otra la apología del "pavo".

Ya se sabe que los adolescentes de por sí tienden a creer que sólo ellos tienen la razón, que todo lo que se hizo en el pasado está equivocado, que sus padres han nacido ayer y sus amigos, en cambio, son una enciclopedia ambulante. Precisamente por eso, la labor de la sociedad debería ser calmarlos, ayudarles a darse cuenta de que aún les queda mucho por aprender y que esa es la tarea más importante que tienen en sus vidas.

Pero estas revistas, especialmente para las chicas, promueven la superficialidad, la adicción a la moda, la obsesión por las dietas y, sobretodo, la adoración ciega a sus ídolos adolescentes; los cuales no son en general precisamente un buen ejemplo a seguir. Incluso se permiten dar consejos sobre sexualidad, incluídas nuevas posturas para el coito, a unos chicos que todavía deberían estar iniciándose en el mundo de las relaciones sentimentales.

Ponerlos contra sus padres, por si hacía falta; animarles a que se vuelquen en las redes sociales de internet, sabiendo las posibles consecuencias; no prevenirles de las consecuencias del abuso del alcohol y el consumo de drogas... Todo lo que sea necesario para gustar a los adolescentes y, por tanto, vender más revistas, que es de lo que se trata: ganar dinero a costa de lo que sea y de quien sea. Me pregunto si es que ellos no tienen hijos.

Me pregunto si los redactores duermen bien por la noche. Si piensan que todo vale, nunca mejor dicho, o que si las cosas suceden, ¿por qué vamos a negarlas?. Cuando salen noticias de niñas asesinadas, de chicos agresivos y pederastia, ¿no sienten un cierto resquemor? Cada cual en su vida, su familia, su lugar de trabajo, tiene una influencia sobre el entorno social, mayor o menor. En su caso muy grande. No pueden lavarse las manos de las consecuencias.

Música: Sin documentos. Los Rodríguez

domingo, 8 de marzo de 2009

Supernanny y el tío la vara

Alguna vez he visto trozos del programa de supernanny, pero no aguanto mucho rato porque me pongo de mal humor. Yo, que adoro a mis hijos, no me explico cómo alguien puede malcriar a los suyos de esa manera. Eso no es amor, es una patología psiquiátrica. He visto cómo una madre sustituía a su marido por el niño, y éste no decía nada. Luego, cómo una cría maltrataba a su hermano bebé y los padres no la castigaban. Desde luego, supernanny tiene mucha paciencia. Yo ya les habría mandado al "tio la vara", a los padres, no a los niños.

Porque consentir a los hijos de esa manera debería ser delito. Habría que quitarles la custodia a algunos padres. Porque esos niños crecen, y el día de mañana conducirán un coche y se creerán los amos de la carretera. Irán al colegio, pegarán a sus compañeros y perjudicarán a todo su grupo. Tendrán relaciones de amistad insanas, planteadas desde el egoísmo y el placer. Y tal vez algunos acaben saliendo en las noticias en la sección de sucesos, como protagonistas de casos como los que hemos conocido de adolescentes asesinados.

Todo tiene una razón y unas consecuencias. Precisamente porque quiero a mis hijos, intento prepararlas para una vida donde las cosas que valen la pena son las que más cuesta conseguir y conservar. Sin esfuerzo, sin sacrificio personal, no se llega muy lejos. Un hijo es un adulto de la siguiente generación y una responsabilidad muy grande para sus padres. Si no se sienten capaces, no deberían concebirlo; y si no saben cómo educarlo, existen miles de revistas, manuales, libros escritos por especialistas o terapias psicológicas, para ayudarles en su misión.

"El tío la vara" del programa de José Mota, más allá de ser divertido, es el superhéroe de todos los que pensamos que realmente hay demasiada tontería en el mundo. Parece mentira que, habiendo problemas graves por todas partes, existan personas que se dedican a crear nuevas dificultades, por su incapacidad de hacer frente a las consecuencias de sus actos: en este caso sus propios hijos. Sin llegar al extremo de maltratarlos, lo que no se puede hacer es desentenderse de los niños o tratarlos como si fueran un juguete caro. El futuro depende de ellos.