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martes, 26 de abril de 2011

El mundo se equivoca

Como dice la estupenda canción de la Quinta Estación, hoy en día el mundo está muy equivocado sobre lo que significa realmente tener una pareja sentimental. Yo no necesito un hombre para que me lleve de paseo o me mantenga. Soy secretaria y puedo ganarme la vida. Lo que necesito es un compañero de viaje con quien compartir mi vida. Y para eso no sirven los padres, ni hermanos, ni amigos; ni siquiera los hijos, ya que tienen sus propias vidas por vivir. Todos sentimos esa necesidad de tener una pareja, incluso los que lo niegan, y, sin embargo, no dejan de buscarla ni un solo día. Los que dicen que sólo quieren relaciones sin compromiso son los que buscan más desesperadamente aunque no quieran reconocerlo. En cada nuevo compañero esperan descubrir ese algo más, una señal de que es la persona definitiva para ellos.

El mundo nos vende la idea de que debemos ser independientes y autosuficientes, pero eso no funciona así en realidad. Todos necesitamos a alguien en quien confiar, con quien compartir las vicisitudes de cada día; incluso los detalles más nimios y sin importancia. Necesitamos crecer junto a otras personas que nos ayuden a disfrutar de cada momento. Y sobretodo necesitamos un compañero de viaje con quien vivir en simbiosis, tanto los buenos momentos como los malos, los días emocionantes y los tediosos. Esa comunidad de espíritu sólo se puede alcanzar con una persona que permanezca siempre a tu lado y comparta tu proyecto vital completamente. Por eso, una pareja es algo insustituible, y no podemos permitir que el mundo nos convenza de lo contrario.

domingo, 20 de febrero de 2011

De abril a abril

Creo que voy a dejar el blog. Empecé un mes de abril del año 2006. Cumplía cuarenta años y no pensé que me iba a embarcar en un proyecto semejante. Han pasado cinco años y ya he hablado de todos los temas varias veces. Muchas cosas han cambiado en mi vida, algunas para peor. Ya no siento la seguridad suficiente para ir aconsejando a los demás sobre nada. Médico, cúrate a tí mismo, sería el refrán que me pegaría ahora. Ya sabéis que me gustan las frases hechas. De todas maneras, quien quiera seguir al tanto de lo que pienso, tiene la página de Hazte oir.org, de donde salen la mayoría de mis textos externos. Allí es donde obtengo mis fuentes y mi inspiración, y están mucho más preparados que yo para informar de cualquier tema.

Las personas con las que me relacionaba, la mayoría dejaron sus blogs hace tiempo. La verdad es que no sé seré capaz de dejar de escribir, porque se ha convertido en una rutina en mi vida, pero tengo esa intención. Ya no me siento capacitada. Tengo bastante con intentar poner orden en mi vida y evitar la depresión. Es una batalla diaria. Agradezco mucho esta oportunidad que he tenido de contar con amigos, aunque fuera a distancia. Me he sentido parte de un grupo, incluso después de haber cerrado los comentarios. Al menos, me queda el facebook, aunque no es lo mismo porque esas relaciones son muy superficiales. Fue un placer mientras duró, pero nunca pensé que fuera para siempre. Aún así, tengo mis dudas, y post escritos hasta abril.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Las desgracias

Hay quien no me entiende cuando digo que, a veces, lo mejorque te puede ocurrir es algo malo. Cuando todo va bien, tendemos a olvidar las cosas que son realmente importantes. Cuando fallan el dinero o la salud, nos damos cuenta de quién está realmente a nuestro lado. Es muy fácil ser popular si cuentas con todos los medios a tu alcance, si eres agraciado o tienes éxito. Cuando la suerte te da la espalda, sólo quedan a tu lado aquellos a quienes realmente les importas. En ese sentido, yo me he llevado muchas decepciones y también algunas sorpresas agradables que no me esperaba. Se aprende mucho de unas y de otras. Por eso creo que las desgracias forman parte de la escuela de la vida.

Ya sé que está mal desearle cosas desagradables a otras personas, pero, como digo, para mí a veces son una bendición. Cuántas familias sólamente se han vuelto a reunir cuando había problemas... Cuántos amigos han demostrado su valía en las dificultades. La verdad es que yo repito mucho aquello de "ya aprenderá cuando le vengan mal dadas"; y me suena algo malvado y no puedo evitar sentirme culpable por ello; pero creo que algunas personas sólo aprenden por ese método. Así que, a veces pienso que deberíamos dar gracias, no sólo por la suerte que podamos tener en la vida, sino a veces también por los contratiempos - siempre que no sean demasiado graves.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Los unos y los otros

En más de cuatro años de blog he tenido relación con mucha gente; más cuando tenía comentarios abiertos. A algunos los sigo casi desde el principio, otros se han ido quedando en el camino. Recuerdo a una chica bisexual que, curiosamente, solía estar de acuerdo conmigo. Hasta que un día intentó hacer campaña contra la derecha desde mi blog. Habría que explicarle que se puede ser buena pero no tonta. También conocí a un chico bisexual encantador a quien espero que le sigan yendo bien las cosas. Tuve bastante relación con otra chica que era todo lo que yo critico: promiscua, alcohólica y drogadicta, y, sin embargo, nos entendimos bien una temporada hasta que pretendió que yo tenía que darle la razón hiciera lo que hiciera. Conocí también a una señora de mi edad con quien compartía muchos intereses. Fue la primera en bajarse del barco en cuanto zozobró. Luego hay otro señor en Valencia que es una gran persona y forma conmigo la pareja senior de internet.

Mantenía otra extraña "relación" con un bloguero que escribe muy bien y nos parecemos más de lo que él mismo reconocería. Sin embargo, no tuvo problema en darme una puñalada trapera a la menor desavenencia. Hay otro, sin embargo, que no vale la pena ni recordar. Un individuo que, siendo católico practicante, sin embargo, odia frontalmente todo lo relativo a la Iglesia, y para eso utiliza su blog, para calumniarla. En el apartado positivo, por supuesto, hay un par de chicas a las que me hubiera gustado conocer personalmente. También hay otra señora que, a pesar de profesar una ideología contraria a la mía, jamás me ha dado motivos para molestarme, sino todo lo contrario. Quedan algunos más a los que sigo visitando de vez en cuando, aunque nunca hemos tenido mucha relación. Espero no olvidar a nadie importante. El caso es que la mayoría de ellos ya no escriben o lo hacen de tarde en tarde. Quedamos pocos supervivientes.

jueves, 28 de octubre de 2010

Souvenir

Estaba escuchando esa canción de los años ochenta y me recordaba mis tardes en la pista de hielo. Nunca he sido deportista, pero patinando me defiendo, más o menos. Cuando no tenía con quien salir, al menos en la pista podía escuchar buena música y hacer algo de ejercicio. Tenía, sin embargo, la secreta ambición de acabar conociendo a un grupo de amigos con quienes poder hacer pandilla e ir a otros sitios. No ocurrió, y supongo que fue mejor así. Si hubiera intimado con alguien, probablemente no habría vuelto a coincidir con mis compañeros de colegio y no habría encontrado de ese modo a mi marido. La vida da muchas vueltas.

Mis recuerdos de la adolescencia son agridulces. Tuve temporadas largas sin amistades con quienes pudiera hacer vida social. Ahora pienso que, en esos momentos mi marido estaba centrado en sus estudios y tampoco salía mucho; aunque con motivo justificado. Así que, en cierto modo, es como si ya fuéramos novios en la distancia y nos guardáramos ausencias. Supongo que es un consuelo un poco vacuo, pero a mí me funciona. Quién sabe dónde hubiera acabado yo si, en una de esas largas tardes solitarias escuchando a OMD, hubiera conocido a otro tipo de gente que me llevara por otros caminos... Eso sí, la música era estupenda.

martes, 19 de octubre de 2010

De la teoría a la práctica

Es curioso cómo funcionan esos manuales de autoayuda que pretenden enseñarnos a ser sociales y a ganar amigos. Mucho me temo que eso es algo que se tiene o no se tiene. En mi caso, no. He estado ojeando un manual y he descubierto que llevo años siguiendo fielmente las instrucciones: ser educada - lo soy, sonreir - lo hago, dar las gracias - siempre, mirar a los ojos - sin duda, postura relajada - también, mostrar interés por los que el otro dice - lo hago, hacer comentarios positivos - sí, introducir alguna observación personal - de acuerdo, no protestar, no quejarse, no poner mala cara. Aceptar críticas constructivas. Buscar puntos comunes, defender tu punto de vista sin crispación...

Toda la vida me he comportado de ese modo y he conseguido ostentar el triste record de única persona sin amigos en mi ciudad. Por suerte, tengo a mi marido y mis hijos, que todavía me soportan, de momento, y deben tener un mérito enorme a juzgar por mis pobres resultados sociales a lo largo de cuarenta y cuatro años. Así que no sé si lo que cuenta es la belleza física, o estar en el momento correcto en el lugar adecuado; o tal vez precisamente no destacar en nada, o ser un buen actor y saber quedar bien con todos. Lo que sí tengo claro es que no hay manual que pueda ayudarme con mi problema. Por suerte, ya es algo que dejó de obsesionarme hace mucho tiempo.

miércoles, 28 de julio de 2010

Autobiografía: al margen

Así llegué hasta los diez años y la vida me guardaba una sorpresa desagradable: me vino la regla. No era bastante ya con ser considerada la rara del colegio, para tener que ocultarle esto a mis compañeras prepúberes. Además tenía muchos dolores. Aún así, en esos años conseguí hacer un par de amistades especiales, con las cuales ya apenas tengo contacto. Al empezar la primaria, estuve a punto de repetir curso; pero no porque no entendiera, sino precisamente porque lo cogía todo a la primera y me aburría mucho en clase, así que me distraía. Nunca puse mucho interés en los estudios porque no me costaban; y porque, además, no quería competir con mi hermana, que estudiaba mucho y sacaba todo sobresalientes, cosa que a mí no me compensaba.

Así que fui aprobando por los pelos hasta Bup, donde ya empecé a arrastrar asignaturas para septiembre. Pero, cuando empecé letras, recuperé el interés, ya que aquello me gustaba más; y, sobretodo, cuando me cambié de colegio para hacer el Cou y la Selectividad, que aprobé sin problemas. En todo ese tiempo, apenas conseguí mantener un grupo de amigos durante un año. La mayor parte del tiempo la pasaba en mi casa, con la única compañía de mi madre y mi perro. Aún así procuraba ser feliz, ya que no tenían la culpa de mis problemas y no quería preocuparlos. En cuanto a mis relaciones con chicos, empezaron mal -con uno que sólo quería aprovecharse-, y no pasaron de ser esporádicas hasta los veinte años, cuando empecé a salir con mi marido.

jueves, 22 de abril de 2010

La confianza

Lo más difícil de ganar, lo más fácil de perder, casi imposible de recuperar. El que engaña una vez, engaña veinte. Las personas se dividen en dos grupos: los que tienen algo que ocultar y los que no. El otro día hablaba con alguien sobre la diferencia entre ética y moral. Un comportamiento ético es sencillamente aquel que está conforme con la ley. Una actitud moral, sin embargo, puede considerar que algo es legal pero es malo, como el aborto. Cuando se tiene una moral firme, no valen las excepciones. No se puede criticar la mentira de los demás cuando uno mismo está mintiendo o dejando de decir la verdad. Entramos dentro de lo que se llama tener o no tener autoridad moral, que supone ser un ejemplo de conducta.

Cuando alguien ya ha mentido y lo sabes... ¿Cómo recobrar la confianza?. Por eso es tan complicado rehacer una pareja en la que uno de los dos no ha sido fiel, en cuerpo y alma. Porque una cosa es haber tenido una aventura física, que puede tener incluso menor importancia que el hecho de gustarte alguien fuera de tu relación. Porque esa afinidad con alguien ajeno hace más daño a la pareja que cualquier otra situación. Compartir tiempo, pensamientos o sentimientos con otro a quien consideras un amigo, suele ser el principio del fin para las relaciones sentimentales. La pareja es un mundo exclusivo y no puedes tener parte de tí en otra persona, si de verdad quieres que funcione. Cuando se rompe la confianza dentro de la familia, todo se vuelve diferente y la duda se instala en la casa.

miércoles, 1 de julio de 2009

Una sociedad enferma

Como ya os he contado, voy atesorando anécdotas durante años, de manera que, aunque a veces no les haya encontrado el sentido en su momento, lo acabo descubriendo con el tiempo. Cuando algo me parece inexplicable, no lo descarto, sino que lo retengo en la memoria. Esto me sucedió hace unos diez años en un cursillo que hice de ofimática. Tenían un grupo de compañeras muy agradable, entre las cuales me hice más amiga de dos. Una de ellas era vasca y vive en Madrid en mi ciudad. La he vuelto a ver un par de veces por la calle.

Mi otra amiga es madrileña, pero tiene un apellido vasco bastante llamativo. Al decirselo a la primera, pasó algo extraño: empezó a insistir en que tenía que tener familia vasca. Le dijo que el apellido era antiguo de varias generaciones y que ya no contaba con ningún pariente cercano vasco. Pero la otra chica empezó a enfadarse y repetir que, si tenía un apellido vasco tenía que ser vasca o alguno de sus progenitores. Ya no sabíamos que decirle. Así que le puse un ejemplo: si me llamo Zamorano, ¿tengo que ser de Zamora?, o Sevillano, o Soriano...

Yo creo que todo tiene una razón, pero por entonces no conocía la realidad del País vasco. Que lo que aquí es lógico y natural, allí resulta ser imposible o inaceptable. La única razón es la educación que han estado impartiendo en los colegios. Es fácil adoctrinar a un niño y darle una visión distorsionada de la realidad. En su caso, han modificado la historia, la cultura, hasta la religión para adaptarla a sus propios fines. No saben que existen apellidos vascos por todo el mundo, porque sus antepasados eran viajeros y no le hacían ascos a nadie por aquel entonces.

Ahora que empieza una nueva etapa, no me atrevo a confiar en que las cosas puedan cambiar mucho. Lo que ha costado treinta años construir no va a desaparecer en cuatro. Pero por poco que se haga siempre será mejor que dejar las cosas como están. Espero que al menos no siga muriendo gente por esta causa. El País Vasco es un ejemplo de lo que la manipulación mental puede hacer con unas personas completamente normales. No caigamos otra vez en la misma trampa. No puede haber democracia sin libertad de pensamiento.

Música: la oreja de van gogh - escapar

martes, 28 de abril de 2009

Revistas para adolescentes

Reconozco que le compro a mi hija mayor una revista de esas que sólo hablan de actores y cantantes, pero es la más suave que hay en el mercado. Sin dar nombres, que ahora hay que tener cuidado con esas cosas, puedo decir que existe otra revista que debería ser para mayores sin reparos. No me explico cómo nadie actúa contra esa clase de publicaciones. Una cosa es la libertad de información y otra la apología del "pavo".

Ya se sabe que los adolescentes de por sí tienden a creer que sólo ellos tienen la razón, que todo lo que se hizo en el pasado está equivocado, que sus padres han nacido ayer y sus amigos, en cambio, son una enciclopedia ambulante. Precisamente por eso, la labor de la sociedad debería ser calmarlos, ayudarles a darse cuenta de que aún les queda mucho por aprender y que esa es la tarea más importante que tienen en sus vidas.

Pero estas revistas, especialmente para las chicas, promueven la superficialidad, la adicción a la moda, la obsesión por las dietas y, sobretodo, la adoración ciega a sus ídolos adolescentes; los cuales no son en general precisamente un buen ejemplo a seguir. Incluso se permiten dar consejos sobre sexualidad, incluídas nuevas posturas para el coito, a unos chicos que todavía deberían estar iniciándose en el mundo de las relaciones sentimentales.

Ponerlos contra sus padres, por si hacía falta; animarles a que se vuelquen en las redes sociales de internet, sabiendo las posibles consecuencias; no prevenirles de las consecuencias del abuso del alcohol y el consumo de drogas... Todo lo que sea necesario para gustar a los adolescentes y, por tanto, vender más revistas, que es de lo que se trata: ganar dinero a costa de lo que sea y de quien sea. Me pregunto si es que ellos no tienen hijos.

Me pregunto si los redactores duermen bien por la noche. Si piensan que todo vale, nunca mejor dicho, o que si las cosas suceden, ¿por qué vamos a negarlas?. Cuando salen noticias de niñas asesinadas, de chicos agresivos y pederastia, ¿no sienten un cierto resquemor? Cada cual en su vida, su familia, su lugar de trabajo, tiene una influencia sobre el entorno social, mayor o menor. En su caso muy grande. No pueden lavarse las manos de las consecuencias.

Música: Sin documentos. Los Rodríguez

miércoles, 25 de marzo de 2009

Día internacional de la vida

Hoy se celebra el día de la Anunciación de María y por el derecho a la vida en todo el mundo. El tema de la Iglesia, es el típico que surge cuando hace falta crear polémica para quitar la atención de los problemas reales de la gente. Sacar una ley del aborto y la eutanasia que nadie había pedido también es otra forma de crear debates innecesarios, del cual yo he sido sin querer un elemento más. Mientras, las parroquias siguen ocupándose de los olvidados por todos.

Me he quitado un peso de encima, aunque esté feo que lo diga. El blog se había convertido en una obligación que me llevaba demasiado tiempo. A mí nadie me paga por pasar tres horas al día en internet. Por cierto, yo también quiero un trabajo de esos. :) Ha habido semanas en que casi no limpiaba el polvo en casa, se me olvidaba poner la lavadora y, lo que es peor, tender la ropa. Llegaba la hora de comer y no había cocinado...

El ordenador es un vicio como otro cualquiera. Además estaba racionalizando mucho y ahora podré volver a escribir sobre sentimientos. Por ejemplo, ante este problema, hay gente que me ha sorprendido agradablemente, y alguno en cambio del que esperaba más. Pero, así son las cosas. Eso me pasa por tener amigos virtuales, que no acabas nunca de conocerlos bien. De todos modos, los que llevaban más tiempo conmigo, ahora escriben poco.

Amigos reales apenas tengo, pero creo que es culpa del lugar y del tiempo. Porque sí conozco algunas señoras con las que me entiendo bien, pero resulta que todas trabajan, y, cuando llegan por la tarde naturalmente prefieren estar con sus familia, no conmigo. Tengo otra amiga a cien kilómetros de aquí. Así que, durante los dos últimos años, creo que he hablado más con vosotros que con nadie, aparte de mi familia. Si hubiera vivido hace años o en un pueblo pequeño, sería diferente.

A mi madre no le cuento casi nada, porque no tiene edad para preocupaciones. Así que mi marido, el pobre, es el destinatario principal de mis elucubraciones. La verdad es que, para ser hombre y de ciencias, es bastante comunicativo. Pero debe estar lamentando por qué no se casó con una mujer de aquellas cuya máximo interés consiste en saber si la falda pega con la blusa. (Ahora no puedes contestar.;))

Así que tendré que irme desintoxicando. Todavía me cuesta entrar a los blogs y no decir nada. Me imagino que con el tiempo dejaréis de pasar por aquí. Pero la vida son fases y ésta ha pasado. Pronto no seré más que un recuerdo remoto, como ocurre con algunas personas que recuerdas siempre, y sin embargo ellos te han borrado totalmente de su memoria. Es lo que tiene internet, que todo llega a gran velocidad y desaparece de la misma manera.