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lunes, 3 de mayo de 2010

Como en las películas

Ver un película conmigo en casa es un poco incómodo. Más que nada porque suelo adivinar la trama y los desenlaces. No es extraño cuando ya se han visto tantas otras parecidas. El problema es que me pasa igual con todo. Me imagino el pasado y el futuro de la gente y suelo acertar bastante. De manera que, la vida no hace más que confirmar lo que espero de cada persona, aunque, afortunadamente, de vez en cuando me da sorpresas; porque mis vaticinios no suelen ser muy positivos.

Cuando voy a misa por la mañana, está llena la iglesia de gente ya mayor. Entonces me imagino que, no hace tanto tiempo, ellos también eran adolescentes con acné abriéndose camino en la vida, descubriendo el mundo, haciendo sus elecciones. Más tarde, eran padres jóvenes preocupados por sus niños aprendiendo sobre la marcha a llevar una familia. Y ahora, muchos son abuelos, sabios por la experiencia que les ha dado la vida, apurando sus últimos años con resignación y esperanza. Espero llegar a ser algún día como ellos.

lunes, 27 de julio de 2009

Los padres abuelos y los abuelos padres

Había una vez un mundo donde las mujeres tenían hijos a los veinte años. De este modo, a los sesenta, todavía estaban en condiciones de ayudar a cuidar a sus nietos. De ello se aprovechaban los padres para cargarles con todo el trabajo y poder seguir viviendo como solteros, después de haber tenido hijos cerca de los cuarenta años. Por otra parte, tampoco a sus hijos les gustaba tener unos padres tan mayores que, siendo ellos niños, la gente por la calle no sabía realmente si sus padres eran sus abuelos. Así que no se atrevían ya a decir: qué mono es tu hijo?, nieto? Porque ahora resulta que a los padres a menudo los confunden con los abuelos y viceversa, al no llevarse mucho más de veinte años.

Pero, sin embargo, en una generación ya no cabrán ese tipo de dudas. Porque pasó el tiempo y esos hijos, que habían sido padres a los cuarenta años, ya no podían ayudar a sus propios hijos con sus nietos porque eran demasiado viejos. Los abuelos ya no podrán ejercer de padres con sus nietos y los hijos se verán con la doble responsabilidad de cuidar de unos y otros. Por suerte, existen las residencias de ancianos. Al menos espero que la siguiente generación aprenda de la experiencia. Los hijos deben tenerse en la tercera década de vida porque es el momento ideal, tanto física como psicológicamente. Pero también para permitir un reemplazo generacional escalonado. Los niños tienen derecho a unos padres jóvenes y los abuelos a disfrutar de sus nietos, sin imposiciones, a una edad razonable.