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jueves, 8 de marzo de 2012

La principal víctima del aborto

Los políticos ignoran a los bebés no nacidos en el debate sobre el aborto

Hay una violencia aún peor que la sufrida por las mujeres que desean ser madres

Jue 8·3·2012 7:25  18   
Ayer Alberto Ruiz Gallardón denunció la violencia estructural que sufren muchas mujeres que quieren ejercer su derecho a ser madres. Para comprobar lo que denuncia el Ministro de Justicia basta con constatar un dato: en la mayor parte de España una mujer embarazada sólo recibe ayudas si desea abortar, pero no si desea tener a su bebé. Lo que algunos llaman “aborto libre” es, en realidad, aborto a presión, una presión que tiene a los millonarios negocios de los abortorios como sus principales beneficiarios.
Llaman ‘aborto libre’ a un marco dirigido a forzar a las mujeres a abortar
Durante muchos años el lobby abortista, que trabaja incansablemente para favorecer no los derechos de las mujeres sino los intereses comerciales de esos negocios que se lucran a costa del más elemental de los derechos humanos, ha defendido su promoción del aborto como una apuesta por el “derecho a elegir” de las mujeres, como si matar a un hijo fuese una opción. Pero no sólo afirmaba una monstruosidad ética, moral y jurídica al plantear como una posible opción algo tan monstruoso como es matar a un ser humano inocente e indefenso en etapa de vida prenatal. Ese lobby abortista no quería plantear una elección libre a las mujeres: tenía un claro interés económico en que abortaran, y promovió un marco legal enfocado a forzarlas a ello, con el único y exclusivo propósito de aumentar los ingresos de los abortorios. Es por eso por lo que los socialistas han votado una y otra vez contra toda iniciativa legal dirigida a apoyar a las mujeres embarazadas que desean tener a sus hijos. A modo de ejemplo, en Galicia en 2009 el PSOE votó contra una de esas iniciativas dando a entender que apoyar a las madres sin recursos es cosa de ultraderechistas. El año pasado una diputada socialista descalificó a las madres presentándolas como “el modelo familiar de la ultraderecha” ante otra iniciativa gallega para apoyar a las embarazadas.
En este sentido, el Ministro de Justicia no se equivoca ni exagera al catalogar esta situación como un esquema de violencia estructural: se ha limitado a valorar como es debido un escenario diseñado por unos tipos sin escrúpulos para que otros tipos sin escrúpulos se hagan ricos a costa del sufrimiento de miles de mujeres y a costa de las vidas de sus hijos. Ese escenario ha tenido como principales autores al PSOE y a sus aliados de izquierda, pero hay que decir que el PP no hizo nada por corregirlo durante el mandato de Aznar.
La principal víctima del aborto, ignorada en el debate político
Pero que sea acertada la valoración que ha hecho Ruiz Gallardón de ese escenario de violencia legalizada no debe distraernos de un detalle que ha pasado por alto, o que al menos no he visto mencionado en ninguna crónica sobre sus declaraciones de ayer. Y es que el Ministro se limitó a recordar a una de las víctimas del aborto, la mujer, pero olvidó recordar a la víctima principal, a la que sufre las peores consecuencias de esa lacra: el bebé no nacido. Cierto es que las mujeres que desean ser madres padecen una presión legal y social para que aborten, y que muchas de ellas se ven solas y discriminadas cuando deciden tener a sus hijos. Cierto es que esa violencia estructural debe ser denunciada. Pero también es cierto que en el aborto la violencia más brutal la sufre el ser humano que es matado y descuartizado.
Frente a la desvergüenza abortista, sacudámonos ya los complejos
Esto es lo que debería centrar todos los debates sobre esta cuestión, porque por encima de cualquier otra cosa, y por mucho que pretendan anestesiarnos moralmente hablando para que no nos fijemos en lo obvio, lo más trágico y grotesco es que la sociedad y las leyes acepten como algo normal y aceptable que se mate a un ser humano incapaz de defenderse y que no ha hecho ningún mal. No sólo se pretende obviar ese hecho -que muchos abortistas procuran evitar en sus referencias a estos temas, porque saben que tienen todas las de perder-, sino que algunos aún llegan al disparate irracional y anticientífico de negar la humanidad de esos seres humanos, algo digno de dementes. Ayer mismo el PSOE vinculaba la defensa del derecho a la vida con una moral religiosa exclusiva de “sectores del fundamentalismo”, como si reconocer la dignidad humana y proteger la vida de los más inocentes fuese cosa de integristas religiosos. Cuesta imaginar una declaración más sinvergüenza que ésa, pero hay que decir que debería servirnos de lección: si los cínicos que defienden el aborto muestran esa enorme falta de pudor al soltar tales burradas, ¿qué justificación tienen quienes sí creen en el derecho a la vida pero no se atreven a defenderlo en el debate público?
 outono.net/elentir/2012/03/08/hay-una-violencia-aun-peor-que-la-sufrida-por-las-mujeres-que-desean-ser-madres/

martes, 5 de abril de 2011

Absurdo

"Si me vuelves a llamar tu musa, te parto las piernas", le dice una mujer a un hombre en una serie de televisión. ¿Desde cuando una mujer normal (que no practique artes marciales) tiene la capacidad para romperle las piernas a alguien?. O, ¿desde cuando resulta que la violencia gratuita se convierte en algo positivo cuando viene de una mujer y no de un hombre?. Volvamos a la realidad. Ni siquiera un hombre normalmente constituido podría hacer eso, ni falta que hace. Tanto hablar de respeto y tolerancia, y luego resulta que lo que vende en los medios de comunicación es el lenguaje agresivo y soez y la amenaza desproporcionada. ¿Es que nadie va a tomar cartas en este asunto, ni siquiera dentro del horario infantil?

Alguno pensará que no son más que palabras de unos personajes de ficción. Pero es que el lenguaje es la antesala de la acción. Cuando se quita importancia a un hecho grave, se banaliza y pierde su valor; de modo que una persona inmadura lo puede encontrar incluso normal. Y personas inmaduras, por desgracia, nos sobran en esta sociedad en que vivimos. Además, - como ya he dicho alguna vez -, crear esa impresión de invulnerabilidad en las mujeres puede resultar peligroso, haciendo que se enfrenten a situaciones de riesgo con una confianza injustificada. Más vale ser demasiado temeroso que demasiado osado; y esa actitud de gallo de pelea no ayuda a convivencia entre las personas.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Ingenieros e ingenieras

Aunque me hace daño en la vista escribir esta tontería de título, me quiero referir precisamente a la preocupante escasez de hombres en las carreras de ciencias. Hace treinta años eran mayoría aplastante. No me parece mal que hay mujeres a quienes les atraigan las carreras de ciencias, pero sí que haya tantos chicos que opten por titulaciones más fáciles, porque buscan el camino cómodo que les permita seguir manteniendo una vida despreocupada y una serie de vicios arraigados. Es decir, me preocupa que los chicos hayan perdido el espíritu de superación y sacrificio que se necesita para optar a una carrera de ingeniería.

En cuanto al trabajo posterior, puedo asegurar con conocimiento de causa que se trata de un empleo de jornada completa, sin horarios y, a menudo, con fines de semana incluídos. Me refiero a que es un trabajo de dedicación completa y, por tanto, bastante incompatible con la idea de casarse y tener hijos. Siendo así, me temo que esas mujeres ingeniero se vean en la tesitura de tener que elegir entre tener familia o prosperar en su profesión. Por lo que se ve, los ingresos económicos tienen más posibilidades de ganar en esta competición. Así que, el hecho de que existan muchas mujeres "ingenieras" constituye un problema para la futura natalidad o bien para el rendimiento efectivo de los trabajadores de las empresas.

martes, 16 de noviembre de 2010

A mí que me borren

Mi hija mayor dice que soy machista y tal vez tiene razón. El caso es que hay actitudes del sexo femenino con las que no me siento en absoluto identificada. Esta mañana, como muchas otras, he visto a una señora de mi edad con tres hijos pequeños a la que conozco de vista desde hace años y nunca la he visto sonreir a ninguno de sus niños. Va con una cara avinagrada como si le doliera el estómago y no les dirige la palabra más que para reñirlos a pesar de que parecen unos niños muy formales. Siempre tengo que resistir la tentación de hablar con ella y preguntarle qué es eso tan grave que le impide disfrutar de la vida y hace que prive a sus hijos de la relación normal con su madre.

Justo después aparqué el coche y enfrente mío, al otro lado de la calle, había un coche parado en mitad del carril - sin intermitentes -, habiendo sitio de sobra para aparcar. Así que me quedé mirándolo y la conductora resulta que se estaba maquillando. En serio. Mientras, los autobuses tenían que hacer un quiebro para evitar su coche, mientras otros muchos se desviaban en el último momento al darse cuenta de que estaba parada... La chica estaba tranquilamente pintándose los labios, peinándose y volviéndose a retocar una y otra vez, durante al menos cinco minutos. Si eso es ser una mujer moderna, conmigo que no cuenten. Parecía un pavo real atusando sus plumas. Yo nunca he sido ni seré así tampoco.

lunes, 11 de octubre de 2010

Blood money. Dinero de sangre

No es una película escabrosa o demasiado sentimental. Es la fría realidad de los hechos contada por sus protagonistas. Quien quiera conocer el tema del aborto, tiene que verla.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La edad media

Estuve en un concierto al aire libre de música del siglo XVI. Siempre me ha gustado ese estilo de música clásica, incluso más que los posteriores. Escuchando los distintos tiempos, me sentía transportada a aquella época. La música puede ser un gran transmisor de sentimientos. Me imaginaba la vida de aquellos nobles, continuamente viajando a cuidar sus tierras y participar en batallas; sus múltiples heridas de guerra y el reencuentro emocionado con sus familias después de meses o años. Pero me imaginaba aún mejor la vida de aquellas mujeres nobles en una jaula de oro, ya que apenas podías salir de palacio por ser demasiado peligroso. Sus horas de labor, sus estudios musicales, el cuidado de sus hijos. Es difícil imaginar una vida sin agua corriente, ni medicinas – incluso anagésicos, ni biberones, ni pañales desechables (eso hasta hace poco)… Dedicadas a mantener la familia y la cultura mientras sus maridos luchaban por protegerlos.

También veía a los múltiples criados y aldeanos afanados en sus tareas. Su vida era dura, pero contaban con la protección del palacio, aunque eso tuviera contrapartidas de servidumbre. A cambio conservaban su libertad de movimiento en mayor medida que las nobles. Al refugio de la iglesia más cercana, procuraban disfrutar de la vida a pesar de las enfermedades y los bandidos. Hablar de historia, es mucho más que cifras y datos. Es ponerse en su lugar e imaginar cómo hubiera sido vivir esas vidas. La existencia no era nada fácil entonces. Por eso, en la música se escuchan tramos muy lentos y tristes, seguidos de otros más alegres y optimistas. Es la gente intentando ser feliz y aferrándose a la esperanza, tras la vivencia de la muerte y el sufrimiento. Probablemente, de eso y de fe inquebrantable, sabían mucho más que nosotros.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Canal de televisión para hombres

Por suerte o por desgracia, la televisión es un reflejo de la sociedad en que vivimos y, especialmente el mundo de la publicidad. A pesar del Ministerio de igualdad, educación para la ciudadanía, etc., basta ver un rato la tele para comprobar que hombres y mujeres seguimos teniendo gustos diferentes. Ya que las productoras han intentado sacar productos aptos para todos los públicos, resulta que hay un sector importante de la población que no se veía representado. Existen canales para mujeres, pero no había para hombres. Ahora acaban de anunciar el primero. Es lo que ocurre cuando intentas luchar contra el sentido común y descartar lo evidente; que la realidad se acaba imponiendo antes o después.

Los anuncios, sin embargo, se rigen por la ley del mercado y, por esa razón, siguen siendo muy sexistas para mi gusto. Sin embargo, nadie se queja de que a las mujeres se les imponga la obligación de mantenerse atractivas a toda costa y a los hombres la de ser depredadores sexuales. Los anuncios dirigidos a las mujeres pretenden, al mismo tiempo, contentar a aquellas que reclaman un papel dominante en la familia; de modo que suelen presentar a los hombres como unos incapaces en cuestiones hogareñas. Los dirigidos a hombres siguen primando la idea de poder ligado a la riqueza y el éxito social. Total, que la televisión refleja el caos psicológico que sufre nuestra sociedad, dividida entre los instintos naturales y las normas de lo políticamente correcto.

jueves, 13 de mayo de 2010

Pues, claro que madrugo...

La vecina de enfrente hace quince años que me oye salir por las mañanas, y el otro día me dice: tú que no tienes que madrugar, te levantas antes que yo. Ahora me entero de que las amas de casa no madrugamos. Es decir, que esperamos en la cama hasta las doce para hacer la comida, sin haber ido la compra, y tender la ropa, sin haber puesto la lavadora. De toda la vida, en mi casa era mi madre la primera que se levantaba y yo creo que en la mayoría de las casas. Nos despertaba a todos, ponía los desayunos y se ocupaba de que saliéramos a la hora. Yo, además, tengo que llevar a mis hijos al colegio, pero incluso antes de tener niños ya me levantaba a la vez que mi marido.

Me pregunto si existen realmente amas de casa que no madruguen. En el pueblo, tienen que darle de comer a las gallinas y otras muchas tareas más. Yo sería incapaz de quedarme durmiendo y dejar que cada cual se las arreglara a su gusto. Cuando los chicos eran pequeños, por supuesto, no podía ni pensar en ello. Lo que parece mentira es que me diga eso una mujer que tiene que saber perfectamente que el trabajo de la casa nunca termina, aunque precisamente ella prefiere entrar tarde al trabajo y salir tarde también. Así que se levanta más tarde que yo, y la verdad es que no entiendo por qué opina sobre mis horarios.

martes, 11 de mayo de 2010

Los inmigrantes

Estaba acordándome estos días de cuando yo era pequeña, hace cuarenta años. Recuerdo que estuve en Londres y me llamó la atención la variedad cultural y racial que había y la relación cercana que tenían con sus antiguas colonias. Por entonces, en España, éramos todos blancos y muy parecidos. Creo que hemos salido ganando y que hemos recuperado el trato con unos parientes lejanos que teníamos demasiado olvidados.
Sin embargo, ha sido todo tan rápido, que me cuesta explicarles a mis hijos que no hace mucho en España no había inmigrantes, sino que éramos nosotros los que emigrábamos. En estos tiempos, hay mucha gente que no recuerda la realidad antes de internet.
A principios de siglo, este país se podía considerar pobre, a mediados todavía estábamos despegando, pero en los últimos veinte años el salto ha sido vertiginoso. Lo que no entiendo es la falta de memoria de la gente que ya no se acuerdan de cuando sólo teníamos un coche, si lo teníamos, y cuando sólo se viajaba en verano,  los que viajábamos. Me siento muy cercana de estas personas que llegan ahora dispuestos a ganarse la vida, más o menos engañados por lo que les contaba en sus países de orígen. Nosotros pretendemos que se adapten y se olviden de sus costumbres, pero es su tradición lo que les mantiene unidos a su familia y les da fuerzas para salir adelante.

El problema es más complicado en el caso de los musulmanes. No tanto por el Corán en sí, sino por todo lo que su cultura ha ido asociando a su religión. Aquí en España hace poco la religión católica también afectaba a nuestra vida cotidiana, pero al mejorar las condiciones de vida y la educación hemos aprendido a relativizar y separar lo que tiene que ver con las creencias particulares de cada uno del comportamiento social. Sin embargo, por desgracia, en sus países de origen están muy lejos todavía del despegue económico.
Por tanto, no se puede pretender que renuncien a lo único que les da identidad cultural,  como es el caso por ejemplo del pañuelo en la cabeza. Al fin y al cabo es una costumbre muy práctica en zonas desérticas para librarse del polvo del ambiente y les gusta llevarlo. Otra cuestión es que no respeten los derechos de las mujeres. Ahí si se debe intervenir porque no puede ser que la excepción se convierta en regla.
Sin embargo, lo ideal sería para ellos que no tuvieran que emigrar y en eso los países ricos tienen la última palabra. Mientras tanto podemos intentar acoger un número razonable de personas, pero no países enteros. La solución real no está en nuestras manos, pero lo que no deberíamos olvidar nunca es que nosotros fuimos ellos.

domingo, 4 de abril de 2010

El otro lado de la igualdad

A menudo una idea loable acaba transformándose en algo negativo, por el puro afán de llevarla a los extremos. Si, hace tiempo, una mujer separada tenía problemas para defender sus derechos, ahora son los hombres separados los perdedores. Es bien sabido que la custodia de los hijos se suele dar a la mujer, y, con ella, las pensiones compensatorias; lo cual suele dejar a los ex maridos en una situación económica precaria. Pero, además, ahora la sociedad ha permitido una "caza de brujos" contra los hombres. De tal modo que, no sólo les privan de ver a sus hijos a su elección; sino que, además, a un hombre separado se le considera posible culpable de malos tratos físicos o psicológicos. Es difícil defenderse de una acusación tan solapada. Por eso, hay un porcentaje muy alto de denuncias falsas en los litigios de divorcio, aunque no existan pruebas en la mayoría de los casos.

La igualdad legal, llevada al extremo, está produciendo grandes desigualdades. Por ejemplo, los abuelos de parte de él y los hermanos pierden también la posibilidad de visitar a los niños. Siendo así, no es extraño que aumente la violencia en la pareja. De algún modo, si les van a acusar igual, no tiene sentido reprimirse. Un hombre separado se convierte al mismo tiempo en víctima y presunto verdugo. Con ello, no estoy queriendo justificar los malos tratos, sino, más bien, buscar las explicaciones que siempre existen cuando ocurre un fenómeno social. Por un parte, los jóvenes, chicos y chicas, son ahora más agresivos; por otra parte, las relaciones de hecho son más inestables que los matrimonios; y, en tercer lugar, pero muy importante, habría que modificar los procesos de separación para que sean realmente justos, y no salgan siempre perdiendo los hombres. Eso sí que sería defender una igualdad real.

lunes, 25 de enero de 2010

La guerra de los sexos

Aunque he escrito muchas veces sobre esto, parece que sigue sin estar nada claro. Los hombres y las mujeres no somos iguales, pero sí complementarios. Hoy en día las características masculinas son muy criticadas y, al mismo tiempo, imitadas por aquellas mujeres que desean progresar en el trabajo. Las cualidades de un lider son el ideal de cualquier hombre: autocontrol, fuerza de voluntad y ambición; lo cual conlleva una cierta frialdad o egoísmo. La emotividad, desde luego, está proscrita en el entorno laboral, lo cual supone que las mujeres se están masculinizando. Por otra parte, la incorporación de la mujer al trabajo supone que el hombre debe pasar más tiempo en casa con sus hijos, desarrollando unas aptitudes de empatía a las que no estaba habituado. Así que los hombres se están feminizando, pero sólo hasta cierto punto.

No se puede cambiar miles de años de historia en unas pocas decenas. Por ello, es natural que los hombres se resistan al cambio de la manera más sencilla, que es no asumiendo ningún tipo de compromiso sentimental. ¿Por qué pagar por el perejil, si te lo dan gratis?. ¿Por qué renunciar a la libertad y la independencia económica a cambio de obligaciones domésticas y familiares? Yo lo comprendo perfectamente. La mujer, por su parte, se ve forzada a desdoblar su personalidad entre su casa y el trabajo, y a presionar a su pareja para que le ayude. De este modo, no es más feliz de lo que lo eran nuestras abuelas. Al contrario, muchas están agotadas, insatisfechas y emocionalmente reprimidas. Eso es lo que ha conseguido la liberación de la mujer. Antes la mayoría estaban contentas con lo que tenían.

Para lograr un equilibrio en este campo tan complicado, es imprescindible que uno de los dos en la pareja sacrifique sus ambiciones profesionales. Es decir, que el hombre o la mujer deberían trabajar menos horas, para poder así compensar el tiempo extra que necesitan los niños y las tareas del hogar. Incluso teniendo una asistenta, hay cosas imprescindibles que ocupan mucho tiempo, como ir a la compra, poner lavadoras o cocinar. Cuando los dos llegan tarde y cansados a casa y se encuentran el trabajo sin hacer, las tensiones están servidas. Así, no es de extrañar que tantos acaben tirando la toalla, de los pocos que aún se atreven a dar el paso de formar una familia. El panorama no es nada tentador. Pero algunos y algunas están encantados porque es esto precisamente lo que quieren.

sábado, 17 de octubre de 2009

Estaré en la manifestación

Millones de personas han sido abortadas en todo el mundo desde que se empezó a legalizar el aborto, primero en los países socialistas y finalmente en el resto. Este genocidio silencioso se está llevando a toda una generación y ha provocado más víctimas que Hitler, Stalin o el mismo Sida. Sin embargo, muchas personas se niegan a pensar en ello mientras no les incumba personalmente. Muchos todavía siguen pensando que un embrión es un montón de células, aun cuando existan medios científicos suficientes para fotografíar a esos niños desde el momento de la concepción.

Llevo años repitiendo que el ser humano existe desde el momento en que el óvulo y espermatozoide se funden e intercambian su adn. Entonces ya existe alguien nuevo y absolutamente diferente de cualquiera que haya existido antes o existirá después. Eso no es nada que diga en la Biblia. La ciencia lo ha demostrado sobradamente. El aborto no es un tema religioso, es un dogma de la moral universal, aceptado en todos los países y culturas desde que el hombre alcanzó la inteligencia. Estoy convencida de que muchos votantes socialistas, especialmente en Andalucía, están horrorizados ante esta situación, pero no se atreven a decir nada.

Tener un hijo es lo más grande de la vida. Aquellos que, por circunstancias, no consiguen tenerlos se vuelcan en los hijos de sus amigos. Ver crecer a un niño es aprender a vivir de nuevo. Aunque no fuera más, los hijos aseguran el relevo generacional imprescindible en cualquier sociedad. Estar permitiendo que en España aborten cada día decenas de mujeres es hipotecar nuestro futuro social y económico, por no hablar del daño psicológico que sufren ellas. La mujer tiene derecho a dar a luz a su hijo. Desde el momento del embarazo, realmente ella ya es madre, el hombre que la inseminó ya es padre, y los padres de ambos ya son abuelos.

Nadie dijo que la vida fuera fácil pero precisamente ahí reside su encanto. En un momento dado, tener un hijo puede resultar algo molesto o complicado, pero a la larga compensa sobradamente todas las dificultades. Eso lo sabe cualquiera que haya sido madre o padre. No hay nada en el mundo que pueda hacerte más feliz. Por eso no podemos cerrar los ojos ante la manipulación que sufren esas mujeres para incitarlas a abortar, ni podemos permitir el inmenso negocio que se alimenta a partir del aborto. Si matamos a nuestros hijos, qué no seremos capaces de hacer. El doctor Mengele debe estar feliz, ya que no han hecho más que desarrollar sus teorías. Si todavía te importa todo esto, VEN A LA MANIFESTACIÓN.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Aguantando

Uno de esos lemas populares hoy en día dice que los matrimonios largos funcionan porque esas mujeres aguantan de todo. Me pregunto qué se supone que he aguantado durante estos veinte años. Nada que no hubiera tenido que soportar en cualquier otra relación humana. Si fuéramos tan estrictos con nuestros padres como lo somos con nuestra pareja, tendríamos que independizarnos a los cuatro años. Si fuéramos tan directos con nuestro jefe, no habría trabajo que nos durara. Cualquier relación entre dos personas adultas exige grandes dosis de paciencia y tolerancia, y provoca toda clase de decepciones y frustraciones. Y, sin embargo, lo aceptamos como algo natural, cuando se trata de trabajo o familia consanguínea, pero no estamos dispuestos a hacerlo por la pareja.

Tendríamos que comprenderlo con más razón, tratándose de un compañero de por vida que hemos elegido voluntariamente y padre de nuestros hijos. La convivencia diaria exige aceptar al otro con sus virtudes y defectos, aunque cada cual intente adaptarse en lo posible a las necesidades ajenas. Sin embargo, algunos pretenden cambiarlo según un molde a su medida y, eso, naturalmente, no funciona. No es verdad que el amor se acabe, que la gente cambie sin remedio o que ser felices para siempre sea un mito. Eso lo dicen naturalmente aquellos que han tenido mala suerte o no han sabido cuidar su relación. Lo que no entiendo es qué ganan algunos con querer ensuciar la imagen de las parejas estables con sospechas infundadas. ¿Es que hemos cometido algún delito por ser felices todavía?

Música: Black - Wonderful life

martes, 9 de junio de 2009

La mujer en la publicidad

Me pregunto si soy la única que siente vergüenza ajena ante los anuncios que cada vez proliferan más sobre complementos alimenticios, dietéticos y medicamentos dirigidos a la mujer. Parece ser que la hembra del ser humano es absolutamente incapaz de realizar sus funciones digestivas con normalidad. En otras palabras, somos todas unas estreñidas, eso sin contar las que tienen gases que les amargan la vida, hemorroides y picores genitales. Qué pena.

Ahora echo de menos a las feministas radicales protestando por la degradación de la imagen de la mujer en la publicidad. O es que realmente sucede así y yo soy la última mujer sobre el planeta que no tiene problemas para ir al baño. Parece ser que el stress tiene mucho que ver en esas patología y yo desde luego llevo una vida bastante relajada. Ahora comprendo por qué se ve tanta mujer con cara avinagrada por la calle, que parece que les deben y no les pagan.

Sin embargo, la verdad es que no creo que la cosa sea tan grave. Pienso más bien, como siempre, que lo que se mueve detrás son inmensas cantidades de dinero conseguidas a base de convencer a la gente de que consuma productos innecesarios. Lo cual por otra parte está demostrado que es perjudicial para la salud a largo plazo. El cuerpo que se acostumbra a depender de complementos, es incapaz en adelante de funcionar bien sin su ayuda.

Así que desde aquí quiero reclamar la verdadera liberación de la mujer. No más conversaciones escatológicas (uf, me siento hinchada, es que no voy bien...), no más malas caras que hagan pensar tonterías a los publicistas. Vamos a empezar a ahorrar desde hoy dejando el bifidus, la fibra y todos los inventos maravillosos que nos van a salvar la vida, en las estanterías. Lo que hay que recuperar es el placer de la comida sana en buena compañía.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Equilibrio en la pareja

He recibido un correo muy curioso sobre la cantidad de cosas que han cambiado en las últimas décadas. Como por ejemplo, los ordenadores, los móviles, las series de televisión, el muro de Berlín, el fin de la guerra fría... Acaba con unas conclusiones sobre cómo sabes que ya eres mayor:
. Cuando entiendes el texto anterior y sonríes.
. Cuando, siendo hombre, por fin eres capaz de decirle que NO a una mujer sin remordimientos.
. Cuando, siendo mujer, por fin eres capaz de decirle que SI a un hombre sin remordimientos....

Y otras muchas verdades. Pero me ha gustado especialmente lo relacionado con hombres y mujeres. Es cierto que de joven te acostumbras a decirle que no a los hombres, porque algunos de ellos son como locomotoras que, si no los frenas, te arrollan. Entonces ellos se dedican a decirle que sí a las mujeres, a seguirnos la corriente, como camino seguro para alcanzar la armonía en la pareja. Ese orden de cosas tan típico de los noviazgos adolescentes, va cambiando con el tiempo. Para que una pareja realmente funcione es necesario volver al equilibrio. Cuando voy al supermercado, veo a menudo parejas donde ella le da instrucciones precisas a él sobre lo que hay que comprar y él se limita a seguirla como un perrillo faldero. No se les ve felices. Se nota que el hombre se está controlando para hacer lo que le apetece y la mujer se está esforzando el mantener las riendas de la situación. En esos casos siempre pienso en qué poco van a durar como matrimonio o lo que sean. Justo el tiempo hasta que él encuentre una mujer que le diga que sí, o ella un hombre que le diga alguna vez que no.

Pax romana es un término que se refiere a un estado de paz duradero que no es natural, sino forzoso. La paz a cualquier precio, a costa de sacrificar los intereses, los gustos y el carácter de uno de los miembros de la pareja sólo conduce a acabar matando el afecto y que no quede nada, más que ese respeto aparente. Hoy en día algunos hombres están tan acobardados ante la idea de que les puedan considerar machistas o incluso maltratadores psicológicos que se sienten obligados a actuar en contra de su propia naturaleza. Tal vez sea uno de los secretos de mi matrimonio y otros que conozco igual de duraderos, que yo aprendí pronto a decir que sí y a aceptar un no por respuesta. Creo que a ninguna mujer normal le gusta tener por pareja a un hombre sin carácter, que se deja llevar y le da todo igual. Otra cosa será lo que digan a sus amigas, pero realmente no hay más que mirar alrededor para comprobar que los hombres de éxito son aquellos que saben decir que no, y las mujeres más felices somos las que sabemos decir que sí de vez en cuando.

Música: Maná. Si no te hubieras ido

domingo, 3 de mayo de 2009

Dia de la madre

El otro día me ocurrió una cosa graciosa. Fui a la tienda de arreglos de ropa a recoger un pantalón de mi hijo y le dije a la dueña: vengo a por el pantalón del chico. Ella se echó a reir porque el pantalón es una talla 40 de caballeros, y me dijo: yo también sigo pensando que es mi niño y tiene ya 35 años. Parece que fue ayer cuando lo acunaba y me cabía en el hueco del brazo entre el codo y la muñeca. Después llegaron mis dos niñas. Ahora somos tres mujeres y dos hombres en casa, tan altos, tan fuertes, tan capaces como nosotros de tener sus propios hijos (cosa que espero que tarde mucho).

No me explico cómo puede alguien pensar que tiene el derecho de acabar con un ser humano sólo porque no se ve y es incapaz de defenderse. Esos fetos, esos bebés, son ahora estos chicos, parecidos a nosotros y sin embargo completamente diferentes entre sí; con toda su capacidad intacta para hacer de sus vidas lo que quieran y llegar tan lejos como puedan. Apenas han pasado dieciocho años desde el día que comprobé que estaba embarazada. La chica de ayer me está recordando mucho esa época. Siguió un embarazo terrible porque me pasé tres meses vomitando. Sin embargo, estaba tan ilusionada que lo soportaba con alegría.

Con mis hijas ya no me fue tan mal, aunque creo que no estoy hecha para estar embarazada porque tuve de todo: acidez, calambres, varices, ciática... Sin embargo, no se me quitaban las ganas de tener más. Después de cada parto, aunque fueron largos y complicados, se me olvidaba todo al ver la cara de mis niños. No hay nada en la vida que te pueda otorgar mayor felicidad que asistir a la llegada de un nuevo ser al mundo. Ser madre es lo mejor que he hecho nunca. Aunque no dejara más huellas, porque no trabajo, no me relaciono mucho y no he aportado nada más, todo tendría sentido al ver a mis hijos crecer y convertirse en personas adultas e independientes. Sólo hay algo igual de valioso: ser padre, o hijo.

viernes, 1 de mayo de 2009

Porque yo lo valgo

Hace unos años leí una entrevista que me llamó la atención. Una señora sorda de nacimiento exigía que todos los niños en los colegios aprendieran el lenguaje para sordos. Ella no se consideraba una minusválida, sino un tipo de persona diferente, como otra raza. Según eso, debería ser obligatorio poner dieta para celiacos en todos los comedores, lo mismo que para los alérgicos a la lactosa, aunque sean, tal vez, un uno por ciento de la población. Es cierto que el estado tiene la máquina de hacer dinero, pero la realidad es que sus ingresos vienen principalmente de nuestros impuestos y, si se acaba, pide créditos internacionales, cuyos intereses también hay que devolver.

Es imposible subvencionar a todas las minorías. Siguiendo con la idea, los musulmanes que viven en España querrían tener colegios y hasta piscinas exclusivas. Según eso, los chinos también podría reclamar un templo budista en cada ciudad española. Por cierto, que pasará a los anales de la historia el día que un país pidió perdón a sus invasores por haberles echado. Espero que no piensen devolverles Granada. Un estado no puede gobernar para las minorías porque es un gasto insostenible. Yo misma podría declararme ahora "minoría a contracorriente" y exigir mis derechos y mi subvención. En el momento en que se admite una excepción, se admiten todas.

Además, por ser mujer puedo alegar mi discriminación ancestral. No importa el hecho incuestionable de que una mujer con una media de cinco hijos no tuviera posibilidad de desarrollar ninguna profesión. No le hubiera quedado más opción que renunciar al matrimonio o a la maternidad, como fue el caso de madame Curie. Cuando todo el mundo reclama sus derechos y nadie está dispuesto a ceder en absoluto, está claro que el sistema no es viable.

Otro ejemplo: a ver qué sentido tiene que en el Parlamento Europeo tengan que gastarse un dineral en traducir los documentos al catalán, gallego y vasco; cuando teóricamente todos entienden el castellano. Así va a ser imposible arreglar la situación económica. La vaca del estado se ha quedado sin leche y si seguimos exprimiéndola vamos a acabar con ella. Pero todos queremos nuestra subvención.