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lunes, 29 de junio de 2015

EEUU. Si el matrimonio es sólo amor, entonces vale todo

La Corte Suprema de EEUU allana el camino para la legalización de la poligamia

Si en el matrimonio no importa el sexo de los cónyuges, ¿por qué debe importar su número?

Sab 27·6·2015 · 7:07 9
Ayer se publicó la sentencia Obergefell vs Hodges, con la que la Corte Suprema de EEUU impone a todos los Estados la redefinición del matrimonio para abarcar a las parejas del mismo sexo.
La protección del matrimonio natural gana en la mayoría de los referendos populares
¿Debería el matrimonio estar limitado?
Redefinen una institución básica de la sociedad por 5 votos contra 4
La sentencia se ha dictado por cinco votos contra cuatro, un margen muy estrecho con el que unos pocos magistrados redefinen una institución que tiene una importancia clave en la sociedad. Hay que recordar que este tema se había sometido a referéndum en 34 Estados, 30 de los cuales votaron a favor de preservar el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Sólo en cuatro Estados sus ciudadanos apoyaron la redefinición hecha ayer por la Corte Suprema. Curioso concepto de la democracia que una minoría imponga a todo un país unos dictados ideológicos tan cuestionables, mediante lo que en EEUU ya conocen como “activismo judicial”.
Los argumentos de doble filo que utiliza la sentencia
La argumentación que han hecho los cinco magistrados que votaron a favor de esta sentencia es la siguiente:
Ninguna unión es más profunda que el matrimonio, ya que encarna los más altos ideales de amor, la fidelidad, dedicación, sacrificio, y la familia. En la formación de una unión matrimonial, dos personas se convierten en algo más grande que lo que una vez fueron. Como algunos de los peticionarios en estos casos demuestran, el matrimonio representa un amor que puede durar incluso pasada la muerte. Sería malinterpretar a estos hombres y mujeres decir que ellos no respetan la idea del matrimonio. Ellos alegan que lao respetan, la respetan tan profundamente que tratan de encontrar su cumplimiento por sí mismos. Su esperanza es no ser condenados a vivir en soledad, excluidos de una de las instituciones más antiguas de la civilización. Piden igual dignidad a los ojos de la ley. La Constitución les otorga ese derecho.”
Esta argumentación está cargada de romanticismo, pero da lugar a una objeción más que evidente. El presidente de la Corte Suprema, el juez John Roberts, firmante del voto discrepante al que también se han unido otros dos magistrados, lo señala así:
“Si no tener la oportunidad de casarse “sirve para faltar al respeto y subordinar” a las parejas gais y lesbianas, ¿por qué no esa misma “imposición de esta discapacidad” (…) puede servir para faltar al respeto y subordinar a personas que encuentran satisfacción en relaciones poliamorosas?”(…) No me refiero a equiparar el matrimonio entre parejas del mismo sexo con el matrimonio plural en todos los aspectos. Muy bien puede haber diferencias relevantes que obligan a diferentes análisis jurídicos. Pero si existen, los peticionarios no han señalado ninguna. Cuando se les preguntó acerca de una unión marital plural en los informes orales, los peticionarios afirmaron que un Estado “no tiene esa institución.” (…) Pero eso es exactamente el punto: los Estados en cuestión aquí no tienen una institución del matrimonio entre personas del mismo sexo, tampoco.
Unos argumentos que se pueden aplicar también a la poligamia y al incesto
La argumentación del juez Roberts está cargada de razón. Con el romántico párrafo con que la sentencia concluye la necesidad de redefinir el matrimonio para abarcar a las parejas del mismo sexo, se podría abarcar también a las uniones polígamas. Lo mismo es aplicable a la campaña lanzada por la Casa Blanca en Twitter con el hashtag #LoveWins (el amor gana). Ayer la presidencia de EEUU lanzaba también el eslogan “love is love” (amor es amor) y Obama declaraba: “Cuando todos los estadounidenses son tratados como iguales, todos somos más libres.” Pero, si nos basamos en los argumentos amorosos manejados por esos cinco magistrados de la Corte Suprema y por la Casa Blanca, ¿no es amor también lo que media en una relación polígama? Por supuesto, cualquiera pueda cuestionarlo con la misma facilidad con que se puede cuestionar el amor entre dos personas del mismo sexo. Y quien dice una relación polígama -es decir, la unión entre un hombre y varias mujeres- puede hablar también de la poliandria (la unión entre una mujer y varios hombres) o incluso una unión incestuosa (la que se da entre miembros de la misma familia).

¿Estar contra la poligamia es odiar a los mormones o ser un racista?
Quienes manejan argumentos como los de Obama se suelen escandalizar ante estas comparaciones. La razón del escándalo es que se niegan a cuestionar lo que hoy es un tabú, igual que lo fueron hace años las parejas del mismo sexo. Por eso echan mano de descalificaciones contra quienes hacemos preguntas incómodas sobre las consecuencias de la redefinición del matrimonio. A menudo median los insultos, la atribución gratuita de prejuicios (como la “homofobia”, es decir, el odio obsesivo contra los homosexuales) o incluso acusar al que discrepa de ser partidario de algo equiparable al rechazo al matrimonio interracial; es decir, de ser un racista. Los insultos no merecen contestación. Por lo demás, ¿rechazar la poligamia es tener un odio obsesivo hacia los mormones, por ejemplo? Hay que recordar, así mismo, que el matrimonio es una institución esencialmente heterosexual porque su razón de ser es amparar la procreación y la cría de los hijos. No hay nada en la naturaleza humana que impida procrear a un hombre y una mujer de razas distintas. Sin embargo, las uniones del mismo sexo son estériles por naturaleza. Es tan absurdo considerar matrimonio a una pareja del mismo sexo como llamar anciano a un joven de 16 años o como llamar adolescente a un anciano de 70, por mucho que el joven y el anciano insistan en que no darles esa satisfacción les hace sentirse discriminados y maltratados por la sociedad. Y no, no se trata de un mera cuestión de palabras, sino de usar términos distintos para enunciar realidades distintas. Confundirlas y decir que eso no daña a la sociedad es faltar a la verdad.

La poligamia y el incesto se castigan con la cárcel en Estados Unidos
Hay que señalar que desde 1878 la Corte Suprema de EEUU ha dictado 16 sentencias contrarias al matrimonio polígamo. A causa de esas sentencias dichas uniones son ilegales en los 50 Estados. Pero no sólo eso: con dichas sentencias se prohibió también la cohabitación de uniones poligámicas y se estableció la posibilidad de usurparles la custodia de sus hijos, negándoles a quienes defienden dichas uniones el amparo a las libertades de expresión y religión, e incluso negándoles el derecho al voto y a ser candidatos a miembros de grupos que defiendan la poligamia, como refrendó la Corte para el caso de Idaho. A día de hoy, y como consecuencia de esas prohibiciones -que ya sólo podrían ser levantadas por una enmienda constitucional-, la poligamia es castigada con penas de hasta 5 años de cárcel en EEUU. En el caso de las relaciones sexuales y del matrimonio entre familiares las penas son aún más severas: el incesto se castiga con prisión de 1 a 30 años, dependiendo del Estado. A la vista de los argumentos que manejan los partidarios de redefinir el matrimonio para abarcar a las parejas del mismo sexo, el próximo paso lógico será legalizar la poligamia y el incesto. No hacerlo sería una contradicción que evidenciaría la poca credibilidad de los argumentos presentados ayer por la Corte Suprema. Apelar al tabú, sin más, es pedir que unos armarios se abran y otros tengan candados porque sí, pero ese porque sí es lo que le queda al vacío de valores que está dejando tras de sí el relativismo moral.

Una pendiente resbaladiza de graves consecuencias
En ese vacío de valores cabe cualquier cosa, por absurda que sea. Basta con que un lobby se emplee a fondo y encuentre influyentes aliados para moldear a la opinión pública e imponer sus dictados a la sociedad. Eso es lo que hizo el lobby gay, empujando a la sociedad a una pendiente resbaladiza que aún no sabemos dónde acabará. Para ese próximo paso lógico que ya he señalado -la legalización de la poligamia-, los argumentos ya los tienen (no hay ni que retocarlos), y ya hemos visto los métodos usados para criminalizar a los discrepantes. Una vez alcanzada esa meta, lo siguiente será que la ley persiga a los que defiendan el matrimonio como lo que era antes, que se adoctrine a los niños en las escuelas para que no disientan, e incluso que te echen de tu trabajo si discrepas (no me lo invento). Esto ya se está haciendo ahora mismo para que la sociedad sea obediente y que nadie se atreva a cuestionar los más que discutibles dogmas del lobby gay. Y eso a pesar de que hace años -como ocurrió por ejemplo en España- se nos decía que sólo se trataba de extender derechos y no de imponer nada a nadie: mintieron.
 outono.net/elentir/2015/06/27/si-en-el-matrimonio-no-importa-el-sexo-de-los-conyuges-por-que-debe-importar-su-numero/

sábado, 14 de marzo de 2015

Homosexuales contra la adopción homosexual

Nosotros, pareja gay, decimos no a las adopciones gay. Basta hijos de la química y úteros en alquiler. Los hijos deben tener un padre y una madre»
«No hemos inventado nosotros la familia. La ha convertido en un icono la Sagrada Familia. Y no es cuestión de religión o estado social, no hay vuelta de hoja»
«Procrear debe ser un acto de amor. Hoy ni siquiera los psiquiatras están listos para afrontar los efectos de estas experimentaciones»
«La vida tiene un recorrido natural, hay cosas que no se deben modificar. Una de ellas es la familia»
Sus declaraciones no han tardado en desatar las iras del lobby gay, pero también están derrumbado el muro de silencio y muchos no temen defender lo "políticamente incorrecto"
La pareja gay más famosa de la moda italiana defiende con pasión la familia: «Decimos no a las adopciones gay». «Hoy ni siquiera los psiquiatras están listos para afrontar los efectos de estas experimentaciones».
REDACCIÓN HO.- En una larga entrevista enel semanario italiano Panorama, la pareja de estilistas  Dolce&Gabbana rompe moldes, y cuenta que gran parte de su éxito lo deben a quien los ha crecido, a la familia: «¿La familia tradicional? Una moda que no pasa». Palabra de la pareja gay más famosa de la moda italiana, Dolce & GabbanaAmbos hacen una defensa apasionada de la familia natural: «Nosotros, pareja gay, decimos no a las adopciones gay. Basta hijos de la química y úteros en alquiler. Los hijos deben tener un padre y una madre».
«La familia no es una moda pasajera. En ella hay un sentido de pertenencia sobrenatural», afirma Stefano Gabbana (Milán, 1962). «No hemos inventado nosotros la familia. La ha convertido en un icono la Sagrada Familia. Y no es cuestión de religión o estado social, no hay vuelta de hoja: tú naces y hay un padre y una madre. O al menos debería ser así. Por eso no me convencen los que yo llamo 'hijos de la química', niños sintéticos, úteros de alquiler, semen elegido por catálogo. Y luego vete a explicar a estos niños quién es la madre. Procrear debe ser un acto de amor. Hoy ni siquiera los psiquiatras están listos para afrontar los efectos de estas experimentaciones», "Tú naciste de un padre y de una madre. O al menos debería ser así, no me convencen los hijos de la química, los niños sintéticos, los úteros de alquiler, las semillas elegidas en un catálogo", afirma Domenico Dolce (Palermo, 1958). 
Frente a quienes defienden "diversos modelos de familia", Stefano Gabbana, hace una observación basada en la cotidianidad que vive como estilista: «Es como en El Gattopardo (la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa), todo debe cambiar para que todo siga igual. Todo ha quedado y sigue igual: las familias de entonces y las de hoy, las jóvenes modelos son con sus hijos exactamente como lo fueron sus madres, con los mismos miedos y las mismas angustias».
A la pregunta de si hubieran deseado ser padres, Gabbana responde que «sí, lo haría de inmediato», mientras Dolce explica sus límites: «Soy gay, no puedo tener un hijo. Creo que no se puede tener todo en la vida. Es también bello privarse de algo. La vida tiene un recorrido natural, hay cosas que no se deben modificar. Una de ellas es la familia».
Testimonio de dos figuras de éxito hechas así mismas: A los siete años, Dolce cosía pantalones en la sastrería de su padre en un pueblo perdido de la provincia de Palermo, Polizzi Generosa. Gabbana limpiaba suelos y baños en Milán, ayudando a la madre, que era portera.
Ataques del lobby gay  en internet
Pero las declaraciones inesperadas y políticamente incorrectas  de la pareja ha levantado una polvareda, con la reacción airada del lobby gay, especialmente en redes sociales.  Los inquisidores de la ideología de género los atacan con violencia en la red, definiéndolos así sobre Twitter:  "idiotas", según Sel, "enésima caída de estilo, ignorantes, repugnantes hipócritas, patéticos... hasta llegar a hablar de su "malestar mental." "¿Una pareja homosexual dice que no apoya el"matrimonio homosexual" o los hijos probeta, y se convierten en un escándalo? Cuando se toca el mundo gay se levantan nervios destapados, reacciones desmesuradas", plantea el propio semanario, lamentando que hasta «han lanzado una fatwa contra los dos diseñadores: "¡Boicoteémoslos!"."¡Nada más bolsos D&G!". Pero, como se sabe, a Salman Rushdie la fatwa sólo le ha generado mucha fama y celebridad".
Con ello, la entrevita también está logrando que se rompa el silencio y que sean también muchos quienes salen en apoyo de los famosos diseñadores, por ejemplo estos otros también en Twitter: «Los auténticos intolerantes son los presuntos activistas gay, que ejercen ataques personales contra quienes expresan una opinión diferente»; «Felicitaciones: los hijos un regalo, no un derecho». Giorgia Meloni los defiende: "¿Ahora también les llamarán homófobos a ellos?". O el de Federica Chiavaroli, vicedirectora del grupo al Senado de Área Popular (Ncd-Udc), añade: «Estoy con Dolce y Gabbana. Viva la familia con una mamá y un papá».
 hazteoir.org/noticia/64390-dolce-gabbana-basta-hijos-quimica-y-uteros-alquiler-hijos-deben-tener-un-padre-y-una

Mil gracias Dolce & Gabbana

martes, 28 de diciembre de 2010

No seáis tibios

Eso le decía el Ángel a una de las primeras iglesias cristianas en una lectura del Apocalipsis. La tibieza viene a ser también la enfermedad de los cristianos actuales. En España, la mayoría de los niños siguen haciendo la Primera Comunión, más por una cuestión de rito social que por convencimiento. La mayoría de los matrimonios también siguen siendo por la Iglesia; lo cual no impide que, pasado un tiempo, se divorcien e incluso se vuelvan a casar por lo civil con otras personas. El cristianismo actual es absolutamente tibio. Está mediatizado por la moda, la costumbre y lo políticamente correcto. De ese modo, hemos pasado a ser poco más que católicos de carnet. (Que sólo tienen un certificado).

Pero ese cristianismo que no da la cara y no se compromete es a veces más dañino que el mismo agnosticismo. Da una imagen de cara a la sociedad de personas hipócritas, cuyos valores dependen de las circunstancias. A veces, pienso que más valdría que fuéramos la mitad de católicos pero más consecuentes. Un cristiano puede ser socialista, siempre que sea moderado, es decir, socialdemócrata. Pero un buen católico no puede aceptar en nombre de una ideología la adopción de niños por parte de parejas homosexuales; ni mucho menos, el aborto o la eutanasia. Esas cuestiones son absolutamente incompatibles con la pertenencia a la Iglesia, y no negociables, porque afectan a la familia y a la vida.

domingo, 14 de noviembre de 2010

El matrimonio

He encontrado esa bonita viñeta que aparece junto a este artículo. Representa lo que siempre ha sido y será el germen de una familia. Ya sé que, por desgracia, existen niños huérfanos, madres solteras y multitud de divorciados. Son situaciones difíciles que hay que intentar llevar lo mejor posible. Pero el ideal sin duda para la crianza de un niño es contar con un padre y una madre que les quieran. Lo dicen todos los psiquiatras. Los traumas infantiles derivados de haber tenido un ambiente familiar inestable se arrastran toda la vida con consecuencias imprevisibles. Un hijo necesita el apoyo y el ejemplo de al menos una pareja, por supuesto, de distinto sexo, para así poder madurar, definir su personalidad y elegir conscientemente sus opciones en la vida.

Esto sólo dejando aparte el hecho de que las familias no tradicionales suelen ser mucho más conflictivas, al existir cambios frecuentes de pareja, mayor agresividad y problemas psicológicos de los propios padres o madres que acaban afectando a los niños. Además del hecho de saberse diferentes al resto, que ya de por sí resulta muy duro. Por ello, no deberíamos nunca experimentar con aquellos sujetos más sensibles y más importantes de nuestra sociedad, que son, sin duda, los niños. Lo ideal es procurar que cuenten con una familia propia con todos los referentes intactos. De no ser así, que al menos convivan con familiares directos o con parejas que puedan asegurarles una vida normal. Un niño no puede ser el capricho de cualquiera.

lunes, 8 de noviembre de 2010

En otra habitación

Escuchando la radio (cadena Cope) me extrañó oir una opinión que va en contra de mi concepto de la pareja y de la familia. Decían que es muy sano que los cónyuges tomen de vez en cuando las vacaciones por separado, un fin de semana, una semana o quince días... Me parece una barbaridad. Si ya hoy en día las parejas pasan poco tiempo juntos. Entre sus trabajos, las tareas del hogar y las aficiones, algunos sólo coinciden en la cama. Sólo falta que, al llegar las vacaciones hagan planes diferentes y las compartan con amigos, o incluso prefieran irse en solitario. Eso es el acta de defunción de un matrimonio. Viajando solos sólamente multiplican sus posibilidades de iniciar otras relaciones. Las vacaciones son un prueba de fuego que toda pareja debe superar, juntos.

Para conservar su propio espacio, basta con que estén en habitaciones diferentes haciendo cosas distintas. Uno puede ver televisión, por ejemplo, mientras el otro está en el ordenador. Pero nunca más de un par de horas. De otro modo, la distancia se convierte en costumbre y se resiente la comunicación en la pareja. Está bien tener amigos o hobbies diferentes de vez en cuando, pero lo ideal es aprender a compartir lo más posible las horas de asueto. Las relaciones a distancia son muy difíciles de llevar. No se trata - como decían en la radio - de tener más temas de conversación por llevar vidas independientes. El matrimonio no es otra forma de entretenimiento; es un compromiso entre dos personas con una meta común. De poco sirve tener mucho que contar si no hay tiempo ni ocasión para hacerlo. Es necesario conservar un pequeño espacio propio, pero siempre que no sea a costa del espacio común de la pareja.

domingo, 7 de noviembre de 2010

El Papa: fuente de concordia

El Papa arremete contra el aborto y defiende el matrimonio tradicional


¿Qué se esperaban algunos?, ¿que viniera a decir a todo amen y que hagamos lo que nos parezca? El Papa, como su nombre indica, viene a ser el padre de los católicos, y, como tal, no felicita cuando hacemos las cosas bien, pero no puede estar de acuerdo con los ataques a la vida y a la familia. Ante eso, más valdría que se retirara. Simplemente, ha venido a España a difundir el mensaje de la Iglesia, que es el mismo desde hace más de dos mil años. No depende de las modas o de lo políticamente correcto.

lunes, 28 de septiembre de 2009

The sea is full of fishes

El mar está lleno de peces. Me encanta como suena en inglés. Hoy en día se puede decir literalmente eso respecto a las relaciones de pareja. Creo que nunca en la historia ha habido tantas facilidades y, sin embargo, nunca ha sido la gente tan infeliz. Incluso cuando los matrimonios eran concertados iban mejor las cosas. Tal vez porque la gente no tenía tantas aspiraciones y se conformaban con lo que había. Ahora buscamos una persona que sea al mismo tiempo divertida y responsable, tolerante y con ideas claras, guapo, listo y buena persona... Si se piensa es un poco absurdo, ya que nosotros tampoco somos perfectos. Uno debería exigir sólamente lo que puede ofrecer: un poco de cariño, paciencia y sentido común. Eso es lo que realmente hace falta para llevar una familia.

Luego leo las consultas psicológicas de las revistas y a cada poco me encuentro la típica chica joven que sale con un hombre casado. Creo que nunca en la historia ha existido tanta infidelidad como ahora y no es extraño, ya que nunca ha sido tan fácil, ni ha existido esa sensación general de "todo vale". Estoy aburrida de leer lo mismo sobre que no se puede parar el amor. Es como la gula: cuando un niño entra en una tienda de golosinas, las quiere todas. Pero un adulto ya debería saber que tenerlo todo sólo le va a dar dolor de tripa, o de alma, en este caso. Probarlo todo sólo consigue que se tenga una sensación de hastío e incluso se pierda el interés completamente. Parece mentira que haya que explicar algo tan obvio.

Antes se seguían unos pasos: conocer a la persona, salir como amigos, enamorarse y besarse. Ahora, en las relaciones por internet a menudo se empieza la casa por el tejado. Luego se preguntan si el otro sólo te quiere por el físico. Eso es fácil de comprobar, basta con esperar unos meses. Conocer a una persona fuera de su ambiente significa que puede fingir una personalidad absolutamente diferente de la real y nunca te darás cuenta. Pero sin embargo, empieza a ser el modo más habitual de ligar. Luego están los separados y divorciados que buscan desesperadamente alguien con quien recuperar el modo de vida al que estaban ya habituados. En ese afán, no suelen respetar si la otra persona está ya comprometida.

Por todas estas circunstancias, las relaciones de parejas actuales traen más quebraderos de cabeza que satisfacciones. Pero, siendo ambos adultos, es de esperar que intenten dañarse lo menos posible mutuamente. Sin embargo, cuando uno de los dos es menor de edad o inmaduro en relación con el otro, entonces las consecuencias son mucho más graves, como vemos cada día en las noticias. No vale todo en el amor, porque, para empezar, eso no es amor sino necesidad mutua. El amor es compromiso, sacrificio e incluso diría yo que aburrimiento. Por eso, a menudo por desgracia alguno decide que no vale la pena el esfuerzo, estando el mar cada día más lleno de peces, y todos tan dispuestos a dejarse pescar.

sábado, 29 de agosto de 2009

Up: una película preciosa

Hoy en día se hace dos clases de cine para niños. Hay películas plagadas de eruptos y pedos, donde criaturas malcriadas se burlan de todo y de todos. Son las que tienen más éxito de público. Pero todavía quedan películas que hacen pensar, educan, y no dejan de ser por eso divertidas y entretenidas. Up es un ejemplo perfecto de éstas últimas. La historia habla de uno de esos matrimonios para toda la vida que tan mal vistos están hoy en día.

Se conocen desde niños, querían tener hijos, pero no pueden; sin embargo, son muy felices hasta que ella muere. Entonces él decide cumplir el sueños de los dos, que era viajar hasta las Cataratas Paraíso en Venezuela. Le acompaña un pequeño explorador y, una vez allí un perro y un pájaro gigante, que se encariñan con ellos de repente, sin pedir nada a cambio. Allí corren una gran aventura, pero descubren que la vida misma ya puede ser de por sí una aventura igual de apasionante.

No voy a contarlo todo, por si acaso aún estáis a tiempo de verla. Es una película de dibujos animados, pero no es infantil, aunque gusta mucho a los niños. Profundiza en el tema de la vejez y la aceptación de los cambios que la vida te va trayendo. También en la importancia de la amistad y la familia. Trata sobre varios personajes solitarios a los que las cosas no les han ido muy bien, y no encuentran su lugar. Se sienten diferentes, incomprendidos, al margen de la sociedad; como a menudo nos sentimos tantos.

Pero tienen una nueva oportunidad de ser felices y la aprovechan. La película nos deja un mensaje de esperanza, solidaridad y amor universal; al mismo tiempo que tiene unas escenas muy graciosas, que encantan a los niños pequeños, es tierna y tiene mensaje. Quedan pocas películas por desgracia que te hagan sentir así. Espero que no sea la última, ya que el mercado manda y el público siempre pide más morbo, más vulgaridad y, sobretodo, nada que despierte sus sentimientos.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Aguantando

Uno de esos lemas populares hoy en día dice que los matrimonios largos funcionan porque esas mujeres aguantan de todo. Me pregunto qué se supone que he aguantado durante estos veinte años. Nada que no hubiera tenido que soportar en cualquier otra relación humana. Si fuéramos tan estrictos con nuestros padres como lo somos con nuestra pareja, tendríamos que independizarnos a los cuatro años. Si fuéramos tan directos con nuestro jefe, no habría trabajo que nos durara. Cualquier relación entre dos personas adultas exige grandes dosis de paciencia y tolerancia, y provoca toda clase de decepciones y frustraciones. Y, sin embargo, lo aceptamos como algo natural, cuando se trata de trabajo o familia consanguínea, pero no estamos dispuestos a hacerlo por la pareja.

Tendríamos que comprenderlo con más razón, tratándose de un compañero de por vida que hemos elegido voluntariamente y padre de nuestros hijos. La convivencia diaria exige aceptar al otro con sus virtudes y defectos, aunque cada cual intente adaptarse en lo posible a las necesidades ajenas. Sin embargo, algunos pretenden cambiarlo según un molde a su medida y, eso, naturalmente, no funciona. No es verdad que el amor se acabe, que la gente cambie sin remedio o que ser felices para siempre sea un mito. Eso lo dicen naturalmente aquellos que han tenido mala suerte o no han sabido cuidar su relación. Lo que no entiendo es qué ganan algunos con querer ensuciar la imagen de las parejas estables con sospechas infundadas. ¿Es que hemos cometido algún delito por ser felices todavía?

Música: Black - Wonderful life

domingo, 23 de agosto de 2009

Divorcio por internet

Parece ser que una ministra brasileña ha tenido la brillante idea de agilizar los trámites de divorcio a través de una página web. De este modo, bastará con hacer clic en la opción "divorcio" para que el proceso esté en marcha; aunque, eso sí, sigue costando dinero. Es como si todos los países del mundo tuvieran el famoso botón rojo de la Casa Blanca que lanza los misiles nucleares. La tentación de apretarlo ante el más mínimo conflicto sería tan  fuerte, que dudo mucho que no lo hubieran hecho ya. Incluso una persona felizmente casada como yo, si hubiera tenido un botón de divorcio en la pantalla, es posible que lo hubiera pulsado varias veces en plena discusión.

Tendrían que poner otro botón al lado de "matrimonio". Así, cada vez que la pareja se reconcilie podrá optar por volver a casarse por un módico precio. Los ingresos estatales con este sistema serían astronómicos. Algunas parejas se pelean y reconcilian varias veces por semana. En todo caso, frivolizar el tema de esta manera, es una muestra más de cómo el matrimonio ha perdido su sentido fundamental. Casarse implica querer seguir juntos para siempre, y el divorcio sólamente debería ser una solución desesperada. Una buena terapia de parejas sería mucho más positiva para la sociedad; pero, naturalmente, resulta mucho más difícil y más caro que hacer un simple clic con el ratón del ordenador en una pantalla.

miércoles, 15 de julio de 2009

En casa del herrero...

Sospecho que mi hijo no tiene ninguna intención de casarse o tener niños. Claro está, que todavía no ha cumplido los dieciocho, pero la mentalidad social está haciendo mella en él a pesar de mi influencia. El hombre es cazador por naturaleza, pero con el tiempo acaba volviéndose sedentario, si encuentra alguien adecuado. Sin embargo, hoy en día vivimos en un coto de caza donde las piezas se entregan voluntariamente a tus pies sin tener que hacer el menor esfuerzo. Siendo así, no tiene ningún sentido pensar en compromisos o sacrificios por la familia.

Para los pocos que se deciden, el camino incluye reparto de las tareas de la casa y cuidado de los hijos al cincuenta por ciento. Aún así, los hombres siempre serán presuntos culpables de maltrato, mientras no se demuestre lo contrario. Es duro ser marido y padre en estos tiempos. Por eso la mayoría ya no lo intentan y, los que lo hacen, se rinden ante la primera contrariedad. Los que sobreviven a las presiones y continúan su relación tienen un mérito enorme. Les toca seguir siendo trabajadores, responsables y firmes; pero, al mismo tiempo, tienen que ser cariñosos y sensibles. Les corresponde mantener a su familia, pero no tienen voz ni voto frente al embarazo, y pierden la custodia en caso de separación.

Si a lo largo de la historia, los varones se han tenido que buscar la vida para dar de comer a su mujer e hijos, trabajando en lo que hiciera falta; al menos tenían la contrapartida de mandar en sus casas. Ahora, además, tienen que aprender a cocinar, limpiar, planchar..., pero no pintan nada. No digo que no sea positivo que se involucren más en esas tareas, pero, me pongo en el lugar de mi hijo y comprendo que, pudiendo tenerlo todo igual a cambio de nada, ¿quién se lo pensaría dos veces?. Tendría que ser un poco tonto para estar dispuesto a arriesgarse en una aventura tan poco ventajosa. Aún así, espero que algún día lo haga.

lunes, 4 de mayo de 2009

Casarse o no casarse

He leído últimamente muchas afirmaciones sobre lo innecesario que resulta casarse. Existe el clásico argumento desde hace décadas de que no necesitamos firmar un papel para demostrar que nos queremos. Sin embargo, estamos todos los días firmando contratos para el adsl, el teléfono móvil... contratos de permanencia además, que luego resulta bastante difícil rescindir. Cuando no existía el divorcio, se podía entender que la gente no quisiera casarse, porque las separaciones legales sí que eran engorrosas y complicadas. Todo ello permitía que en un porcentaje alto de los casos, los cónyuges acabaran solucionando sus diferencias y permanecieran juntos. El divorcio express ha tenido exactamente el efecto contrario: que no se produzcan apenas reconciliaciones.

Casarse no supone sólamente un trámite administrativo que facilita la clasificación de la población por familias. Casarse es decirle al mundo que deseas permanecer con esa persona para siempre. Sobretodo implica una idea de lealtad y fidelidad, por encima de las circunstancias y tentaciones que se encuentran siempre en el camino. El matrimonio es un refuerzo de la sociedad para la voluntad de seguir juntos. Ante todo, ¿qué tiene de malo?. Dicen los estudios que las personas casadas incluso gozan de mejor salud, probablemente porque viven relajados pensando que su situación personal no peligra. Existe infidelidad en los matrimonios pero siempre es mucho menor que entre otras parejas. El matrimonio también favorece la economía, porque compartir los gastos en régimen de gananciales, que es lo normal, resulta muy ventajoso.

Antes había muchas parejas que no se casaban por razones puramente ideológicas. ¿Por qué no se quieren casar ahora los jóvenes? Por miedo al compromiso. Porque no se sienten capaces de convivir con la misma persona durante años, aceptando sus días buenos y los malos, evolucionando con ella cuando la vida les vaya cambiando, responsabilizándose de una casa y unos hijos, e ignorando a cualquier otro compañero que pudiera atraerles en un momento dado. Es decir, volvemos a lo mismo: alergia al sacrificio. Pero, como he dicho ya muchas veces, quien no arriesga no gana, quien no sufre no disfruta, quien no se compromete no consigue estabilidad.

Música: Let's dance. David Bowie

viernes, 6 de marzo de 2009

Opciones

Creo que el gran error de nuestra época y nuestro mundo occidental es que podemos elegir entre demasiadas opciones. Algunas filosofías afirman que el hombre es bueno por naturaleza, pero eso es una gran falacia. El hombre y la mujer, especialmente en nuestro país siempre eligen el camino fácil. Eso me recuerda a un dibujo que hizo mi hermana de niña para el colegio. En un paisaje había un camino bonito y despejado donde se encontraba el demonio, y otro camino tortuoso a través de una montaña, donde se encontraba Dios. No sé por qué ese dibujo se me quedó grabado y lo tengo siempre presente, a pesar de que yo también he tomado el camino fácil más de una vez.

El caso es que, hace no tanto tiempo, el matrimonio era para toda la vida, incluso cuando ya existía el divorcio. Ahora hay opciones:
A. Seguimos juntos pero cada uno hace su vida y sólo coincidimos los sábados.
B. Seguimos juntos pero me busco otro compañero-a para pasar el rato.
C. Nos separamos, porque es mucho más fácil que casarse o seguir juntos.
D. Intentamos solucionar nuestras diferencias con tiempo y paciencia.
No hace falta que explique que, cada cuatro minutos, alguien elije la opción c.

Los hijos adolescentes. Antes había dos alternativas: estudias o trabajas. Es decir, o apruebas o te colocas de aprendiz en algún oficio. Ahora hay múltiples opciones:
A. Estudias y quedas como un tonto ante tus compañeros, y tu familia no lo aprecia.
B. Vas a clase, pero no atiendes y aprovechas para volver locos a los profesores.
C. Ni siquiera vas a clase. Te quedas en la puerta fumando porros y entras de vez en cuando.
D. Ni estudias, ni trabajas, pero vives muy bien y no tienes ninguna prisa.
Por el fracaso escolar que tenemos, ya os podéis imaginar que pocos eligen la opción a.

Los niños. Los reyes de la casa, cuando son pequeñitos tienen todas las alternativas posibles. En muchas familias son unos verdaderos tiranos que aprovechan la falta de disciplina de sus padres para imponer sus propias normas. Por ejemplo:

A. ¿Qué quieres comer, espinacas o hamburguesa? Por favor, es pequeño, no tonto.
Opción correcta: Te lo comes ahora, o te lo comes más tarde.
B. ¿Has hecho los deberes? ----- Ponte ahora mismo a hacer los deberes.
C. Mañana vamos al Parque de Atracciones ----- Si te portas bien iremos un día al PA.
D. Toma este dinero y gástalo con tus amigos ----- Si necesitas algo, me dices cuánto cuesta y yo te doy el dinero, y me traes el ticket; y me dices donde has estado, o no hay dinero.

El problema que tienen los niños es que crecen. Dice mi padre que, cuando son pequeños dan ganas de comértelos. Y cuando crecen, te arrepientes de no habertelos comido... :) Sobretodo sin están sin educar.