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lunes, 22 de marzo de 2010

Matrimonios aburridos

Tengo un amigo que viaja por todo el mundo debido a su trabajo. Cuando él nos cuenta los desprendimientos de tierras en las carreteras del Himalaya, nosotros alguna vez le hemos contestado que, si quiere emociones fuertes, pruebe a tener hijos. Estoy cansada de oir que el matrimonio siempre acaba cayendo en la rutina y el aburrimiento. Será si los esposos son gente aburrida y rutinaria.

Si su concepto de pareja consiste en trabajar y ver la televisión, lo raro sería que lo soportaran más de cinco años. Como todo en la vida, hay casados y casados. Existe gente que, ya desde su noviazgo, se ve que no tienen nada que decirse; así no es de extrañar que sean incapaces de mantener vivo su amor. Cada día en la vida es diferente del anterior y sólo depende de nosotros conseguir que sea un día especial; si vivimos cada instante como si fuera el último.

Los matrimonios con hijos que se aburren, sencillamente no han entendido nada. Se creen que tener un bebé consiste en pasarse el día cambiando pañales y se pierden todo lo demás. Si hay algo contrario al aburrimiento, desde luego, es tener hijos adolescentes. Nunca sabes por dónde van a salir. Yo no necesito hacer parapente. Ya tengo la noria emocional en casa.

Luego está el otro axioma: los matrimonios ya no se gustan físicamente. Desde luego, después de varios miles de relaciones, el sexo no es un tema que nos obsesione. Pero eso no quiere decir que hayamos dejado de gustarnos, sino que no necesitamos demostrarlo continuamente. Todo en la vida tiene etapas y, lo que no tiene sentido es pretender quedarse en la primera fase de la relación, mientras tu vida, tu mundo y tu propio cuerpo siguen cambiando y evolucionando.

martes, 13 de octubre de 2009

17 de octubre 2009 - Un día histórico

Supongo que ya habéis oído que ese día habrá varias manifestaciones por toda España en contra de la nueva ley del aborto. Ya sé que dicen que la convocan ultracatólicos de extrema derecha, pero eso es una definición interesada. El aborto no es un tema religioso, aunque todas las religiones lo prohiban. Tampoco es exclusivo de ideologías conservadoras. De hecho hay mucha gente de izquierdas que se opone, pero no se atreven a dar su opinión, por miedo a que los consideren anticuados. Sin embargo, el aborto no es, por desgracia, algo nuevo, sino un mal a evitar, como la pederastia o el incesto, que también existen desde siempre.

El aborto no puede ser un derecho, porque es una desgracia. Eso lo saben todos aquellos que han perdido un hijo de forma involuntaria. El niño concebido forma ya parte de nuestra familia, lo queramos o no, nos venga bien o mal en ese momento. Y por tanto, matarlo significa eliminar a un pariente nuestro, un hijo, un nieto, un hermano. El óvulo fecundado al cabo de una semana ya tiene el aspecto de un bebé en miniatura, con sus piernas, brazos, y cabeza con todos los rasgos que le caracterizarán en su vida. No es un montón de células informe. Pero, aún cuando lo fuera, sería un ser humano único y diferenciado de cualquier otro, desde el momento en que tiene un material genético diferente de cualquiera que haya podido nacer antes o después.

El día diecisiete de octubre yo debería estar celebrando mi aniversario de boda, pero estaré, si Dios quiere, en la manifestación de Madrid y os invito a asistir también, porque el derecho a la vida no puede depender, de la edad, la raza o el sexo. Es intrínseco a todos los seres vivos y defenderlo es lo más importante que podemos hacer ese día o cualquier otro.

domingo, 3 de mayo de 2009

Dia de la madre

El otro día me ocurrió una cosa graciosa. Fui a la tienda de arreglos de ropa a recoger un pantalón de mi hijo y le dije a la dueña: vengo a por el pantalón del chico. Ella se echó a reir porque el pantalón es una talla 40 de caballeros, y me dijo: yo también sigo pensando que es mi niño y tiene ya 35 años. Parece que fue ayer cuando lo acunaba y me cabía en el hueco del brazo entre el codo y la muñeca. Después llegaron mis dos niñas. Ahora somos tres mujeres y dos hombres en casa, tan altos, tan fuertes, tan capaces como nosotros de tener sus propios hijos (cosa que espero que tarde mucho).

No me explico cómo puede alguien pensar que tiene el derecho de acabar con un ser humano sólo porque no se ve y es incapaz de defenderse. Esos fetos, esos bebés, son ahora estos chicos, parecidos a nosotros y sin embargo completamente diferentes entre sí; con toda su capacidad intacta para hacer de sus vidas lo que quieran y llegar tan lejos como puedan. Apenas han pasado dieciocho años desde el día que comprobé que estaba embarazada. La chica de ayer me está recordando mucho esa época. Siguió un embarazo terrible porque me pasé tres meses vomitando. Sin embargo, estaba tan ilusionada que lo soportaba con alegría.

Con mis hijas ya no me fue tan mal, aunque creo que no estoy hecha para estar embarazada porque tuve de todo: acidez, calambres, varices, ciática... Sin embargo, no se me quitaban las ganas de tener más. Después de cada parto, aunque fueron largos y complicados, se me olvidaba todo al ver la cara de mis niños. No hay nada en la vida que te pueda otorgar mayor felicidad que asistir a la llegada de un nuevo ser al mundo. Ser madre es lo mejor que he hecho nunca. Aunque no dejara más huellas, porque no trabajo, no me relaciono mucho y no he aportado nada más, todo tendría sentido al ver a mis hijos crecer y convertirse en personas adultas e independientes. Sólo hay algo igual de valioso: ser padre, o hijo.

martes, 10 de marzo de 2009

La nueva ley del aborto

Una de cal y otra de arena, pero al revés: ahora viene la de cal.
Había una ley del aborto en España que ya era demasiado permisiva, porque, a través de los motivos psicológicos, dejaba la puerta abierta a casi todos los casos. Sin embargo, costaba bastante tiempo y esfuerzo, lo cual desanimaba a algunas. Ahora, abortar va a ser más sencillo que sacarse una muela. Así que, cuando quieran empezar a pensar en lo que han hecho, será demasiado tarde. Además ya no tienen que enterarse ni los propios abuelos de la criatura.

Por no hablar del padre, que naturalmente no tiene voz ni voto. Habrá algunos desconocidos o irresponsables, pero seguro que también hay otros que no hubieran estado de acuerdo. El hijo lleva un cincuenta por ciento de sus genes y es tan suyo como de la madre. Un feto no es un grano del cuerpo de la mujer. Es una persona única e irrepetible que, sólo temporalmente, depende del cuerpo de su madre para sobrevivir; pero, únicamente con que nadie lo evite, se desarrolla completamente sin ayuda. Una vez nacido, cualquier otra persona podría hacerse cargo de él sin dificultad y hay cientos de personas en listas de espera para adopciones.

Un hijo es un motivo de alegría. Nunca una desgracia o una carga. Puede que el momento de nacimiento no sea oportuno y resulte duro criarlo, pero compensa todo con una sonrisa. Ninguna mujer sería capaz de matar a su bebé si ya le hubiera visto la cara. Un feto de pocas semanas, ya no es un montón de células informes. Es un bebé en miniatura con sus brazos, piernas, pies, manos y cabeza. No sabemos hasta qué punto es consciente de sí mismo y sensible al dolor, o en qué momento sucede eso.

Sus padres podrán tener tal vez más hijos, pero nunca más podrán tener ese hijo. Ni siquiera una clonación sería la misma persona. El trauma físico y psicológico que ello supone se conoce como "Síndrome post aborto" y es incurable. No se puede hacer algo así y olvidarlo, y seguir con tu vida como si no hubiera pasado nada. El hecho de que una menor se quede embarazada es algo que ha sucedido desde que el mundo es mundo, y han salido adelante con la ayuda de sus familias e instituciones sociales. Hay cosas mucho peores en la vida que tener un hijo no deseado, como matar a un ser humano indefenso.

Según mi costumbre, este post no admite comentarios.
Llévame donde los hombres Necesiten mis palabras Necesiten mis ganas de vivir Donde falte la esperanza Donde falte la alegría Simplemente por no saber de Ti. (canción del misionero)