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sábado, 2 de abril de 2011
Igualdad y violencia doméstica
Hay quien se extraña porque, cuantas más leyes sacan en favor de la igualdad entre hombres y mujeres, más aumenta la violencia de género (por llamarla como la llaman todos). En primer lugar, la violencia es más habitual entre parejas de hecho y extranjeros que vienen de países en desarrollo. En segundo lugar, siempre tiene relación con rupturas y separaciones. En tercer lugar, no se contabiliza la violencia de las mujeres contra los hombres, porque esa no se ve. Las raíces de este problema son diversas y no sirve de nada hacer carreras o declaraciones grandilocuentes, cuando no se estudia realmente la situación. Además esta sociedad está acostumbrada a la exhibición de la violencia como espectáculo televisivo y en el cine.
Cuando yo era pequeña, no se enseñaba la igualdad. Se enseñaba a los hombres a respetar y proteger a las mujeres. De ese modo, la mayoría eran incapaces de levantarles la mano. Sin embargo, ahora todo es independencia, separación del amor y el sexo, se favorece la promiscuidad y la falta de compromiso, se prima a las mujeres en el trabajo independientemente de sus méritos, y, en caso de divorcio, la mujer sale indudablemente beneficiada; sobretodo si aduce malos tratos aunque sea mentira. Siendo así, no es extraño que algunos hombres pierdan los nervios al verse con todas las de perder y, total, si somos iguales, ¿qué importancia tiene soltarle un guantazo, como lo harían con un hombre?, o devolverselo, porque hay muchas mujeres agresivas. Se recoge lo que se siembra.
Cuando yo era pequeña, no se enseñaba la igualdad. Se enseñaba a los hombres a respetar y proteger a las mujeres. De ese modo, la mayoría eran incapaces de levantarles la mano. Sin embargo, ahora todo es independencia, separación del amor y el sexo, se favorece la promiscuidad y la falta de compromiso, se prima a las mujeres en el trabajo independientemente de sus méritos, y, en caso de divorcio, la mujer sale indudablemente beneficiada; sobretodo si aduce malos tratos aunque sea mentira. Siendo así, no es extraño que algunos hombres pierdan los nervios al verse con todas las de perder y, total, si somos iguales, ¿qué importancia tiene soltarle un guantazo, como lo harían con un hombre?, o devolverselo, porque hay muchas mujeres agresivas. Se recoge lo que se siembra.
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domingo, 4 de abril de 2010
El otro lado de la igualdad
A menudo una idea loable acaba transformándose en algo negativo, por el puro afán de llevarla a los extremos. Si, hace tiempo, una mujer separada tenía problemas para defender sus derechos, ahora son los hombres separados los perdedores. Es bien sabido que la custodia de los hijos se suele dar a la mujer, y, con ella, las pensiones compensatorias; lo cual suele dejar a los ex maridos en una situación económica precaria. Pero, además, ahora la sociedad ha permitido una "caza de brujos" contra los hombres. De tal modo que, no sólo les privan de ver a sus hijos a su elección; sino que, además, a un hombre separado se le considera posible culpable de malos tratos físicos o psicológicos. Es difícil defenderse de una acusación tan solapada. Por eso, hay un porcentaje muy alto de denuncias falsas en los litigios de divorcio, aunque no existan pruebas en la mayoría de los casos.
La igualdad legal, llevada al extremo, está produciendo grandes desigualdades. Por ejemplo, los abuelos de parte de él y los hermanos pierden también la posibilidad de visitar a los niños. Siendo así, no es extraño que aumente la violencia en la pareja. De algún modo, si les van a acusar igual, no tiene sentido reprimirse. Un hombre separado se convierte al mismo tiempo en víctima y presunto verdugo. Con ello, no estoy queriendo justificar los malos tratos, sino, más bien, buscar las explicaciones que siempre existen cuando ocurre un fenómeno social. Por un parte, los jóvenes, chicos y chicas, son ahora más agresivos; por otra parte, las relaciones de hecho son más inestables que los matrimonios; y, en tercer lugar, pero muy importante, habría que modificar los procesos de separación para que sean realmente justos, y no salgan siempre perdiendo los hombres. Eso sí que sería defender una igualdad real.
La igualdad legal, llevada al extremo, está produciendo grandes desigualdades. Por ejemplo, los abuelos de parte de él y los hermanos pierden también la posibilidad de visitar a los niños. Siendo así, no es extraño que aumente la violencia en la pareja. De algún modo, si les van a acusar igual, no tiene sentido reprimirse. Un hombre separado se convierte al mismo tiempo en víctima y presunto verdugo. Con ello, no estoy queriendo justificar los malos tratos, sino, más bien, buscar las explicaciones que siempre existen cuando ocurre un fenómeno social. Por un parte, los jóvenes, chicos y chicas, son ahora más agresivos; por otra parte, las relaciones de hecho son más inestables que los matrimonios; y, en tercer lugar, pero muy importante, habría que modificar los procesos de separación para que sean realmente justos, y no salgan siempre perdiendo los hombres. Eso sí que sería defender una igualdad real.
sábado, 11 de julio de 2009
Se recoge lo que se siembra
El otro día hablaba del karma y el destino, pero eso no significa que no piense que, en el fondo, cada cual acaba recibiendo aproximadamente lo que se merece. Salvo excepciones. Recuerdo que, cuando mis hijos tenían problemas en el colegio de pequeños, yo les decía aquello de "a cada cerdo le llega su san Martín" o "sentarse a ver pasar el cadáver de tu enemigo". Es decir, que la gente que se porta mal con el prójimo suele acabar "probando su propia medicina". Claro que alguno estará pensando en esos famosos a los que les va tan bien, a pesar de ser una gentuza. Pero, aunque parezca que lo tienen todo, generalmente no tienen nada.
Nada que valga realmente la pena. A mí lo que me molesta un montón es cuando leo una entrevista de alguna modelo o similar hablando de lo felices que son en su matrimonio y con sus hijos. Al cabo de un par de semanas sale otra exclusiva hablando de su separación. Así que han cobrado dos veces. Parece un poco bastante tomarnos por tontos al resto de los ciudadanos; aunque también es verdad que creerse ese tipo de revistas sí sería un poco tonto. Ya se sabe que venden más todavía las malas noticias que las buenas y me imagino que incluso las preparan a propósito para que sea más efectivo, y más rentable.
Lo que está claro es que hoy en día tener dinero y éxito es sinónimo en la mayoría de los casos de tener una vida privada desastrosa. Los matrimonios que duran y las familias unidas se siguen manteniendo entre la gente que no tiene nada que perder, o que ganar. Es terrible comprobar una y otra vez cómo los niños al final se convierten en moneda de cambio y son utilizados para cualquier fin. Da la impresión incluso de que algunas sólamente deciden tener hijos para asegurarse la pensión correspondiente tras el divorcio. Pero lo que no saben es que ya nunca conseguirán tener una pareja estable y repetirán la misma historia una y otra vez.
Así, como la vida acaba poniendo a cada cual en su lugar, supongo que no puedo aspirar al éxito porque no hice el menor esfuerzo cuando era jovencita en ese sentido. Sin embargo, mi felicidad se basa en otras cosas, en la convivencia con mi marido y mis hijos. Si me fallara eso, sí que tendría un problema importante. Yo sólo he sembrado semillas de familia, y me dedico a divulgar esa mentalidad. Pero al menos creo que no he sembrado cizaña con nadie que conozca. Otra cosa son las diferencias de opinión naturales. Así que espero no recoger las consecuencias de mis malas acciones, como le acaba sucediendo antes o después a casi todos.
Música: shakira. Se quiere, se mata
Nada que valga realmente la pena. A mí lo que me molesta un montón es cuando leo una entrevista de alguna modelo o similar hablando de lo felices que son en su matrimonio y con sus hijos. Al cabo de un par de semanas sale otra exclusiva hablando de su separación. Así que han cobrado dos veces. Parece un poco bastante tomarnos por tontos al resto de los ciudadanos; aunque también es verdad que creerse ese tipo de revistas sí sería un poco tonto. Ya se sabe que venden más todavía las malas noticias que las buenas y me imagino que incluso las preparan a propósito para que sea más efectivo, y más rentable.
Lo que está claro es que hoy en día tener dinero y éxito es sinónimo en la mayoría de los casos de tener una vida privada desastrosa. Los matrimonios que duran y las familias unidas se siguen manteniendo entre la gente que no tiene nada que perder, o que ganar. Es terrible comprobar una y otra vez cómo los niños al final se convierten en moneda de cambio y son utilizados para cualquier fin. Da la impresión incluso de que algunas sólamente deciden tener hijos para asegurarse la pensión correspondiente tras el divorcio. Pero lo que no saben es que ya nunca conseguirán tener una pareja estable y repetirán la misma historia una y otra vez.
Así, como la vida acaba poniendo a cada cual en su lugar, supongo que no puedo aspirar al éxito porque no hice el menor esfuerzo cuando era jovencita en ese sentido. Sin embargo, mi felicidad se basa en otras cosas, en la convivencia con mi marido y mis hijos. Si me fallara eso, sí que tendría un problema importante. Yo sólo he sembrado semillas de familia, y me dedico a divulgar esa mentalidad. Pero al menos creo que no he sembrado cizaña con nadie que conozca. Otra cosa son las diferencias de opinión naturales. Así que espero no recoger las consecuencias de mis malas acciones, como le acaba sucediendo antes o después a casi todos.
Música: shakira. Se quiere, se mata
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martes, 5 de mayo de 2009
Segundas partes
Muchos matrimonios no resultan porque no ponen de su parte, y algunos aunque pongan todo de su parte. El problema es que no te casas con una persona, sino también con sus padres, hermanos y amigos de la infancia. Los psiquiatras saben que, cada experiencia buena o mala que se ha vivido en los primeros años de vida, determina la manera en que vas a reaccionar más adelante ante algún estímulo similar. Sólo eso ya complica mucho la convivencia. Pero luego está también las relaciones sentimentales anteriores. Cuanto más y más complejas hayan sido las parejas que precedieron a la actual, más difícil será que la persona confíe en su nueva relación y esté dispuesto a entregarse de forma incondicional.
La gente tiende a repetir los mismos comportamientos aún conociendo las consecuencias y a evitar situaciones que les resultan familiares, sin tener en cuenta que el cambio de protagonistas hace que el final también varíe. Cuando la relación anterior ha sido otro matrimonio y especialmente si hay hijos por medio, es casi imposible empezar de cero. Esa experiencia, con todo lo positivo y lo negativo, estará siempre presente en las nuevas parejas que se puedan encontrar. Por eso, los separados habitualmente no consiguen mantener parejas estables y, cuando las tienen, son temporales. Es raro que acaben sus vidas casados. Mi hermano se ha vuelto a separar.
Cuando digo que es mejor evitar complicarse sentimentalmente con alguien a quien apenas se conoce, siempre pensáis que me refiero al sexo, y también. Pero sobretodo porque la relación sexual supone un nivel de intimidad y de implicación emocional que sólo se debería alcanzar con el menor número de personas posible. Cada pareja te va cambiando aunque no quieras; a algunos hasta niveles en que apenas se les reconoce; y hace que cada vez te resulte más difícil encontrar a alguien que encaje en un puzle de personalidades tan complejo. Por eso es preferible también elegir a alguien que no cargue con mucha historia sentimental a sus espaldas. No es nada fácil librarse del peso de los recuerdos.
La gente tiende a repetir los mismos comportamientos aún conociendo las consecuencias y a evitar situaciones que les resultan familiares, sin tener en cuenta que el cambio de protagonistas hace que el final también varíe. Cuando la relación anterior ha sido otro matrimonio y especialmente si hay hijos por medio, es casi imposible empezar de cero. Esa experiencia, con todo lo positivo y lo negativo, estará siempre presente en las nuevas parejas que se puedan encontrar. Por eso, los separados habitualmente no consiguen mantener parejas estables y, cuando las tienen, son temporales. Es raro que acaben sus vidas casados. Mi hermano se ha vuelto a separar.
Cuando digo que es mejor evitar complicarse sentimentalmente con alguien a quien apenas se conoce, siempre pensáis que me refiero al sexo, y también. Pero sobretodo porque la relación sexual supone un nivel de intimidad y de implicación emocional que sólo se debería alcanzar con el menor número de personas posible. Cada pareja te va cambiando aunque no quieras; a algunos hasta niveles en que apenas se les reconoce; y hace que cada vez te resulte más difícil encontrar a alguien que encaje en un puzle de personalidades tan complejo. Por eso es preferible también elegir a alguien que no cargue con mucha historia sentimental a sus espaldas. No es nada fácil librarse del peso de los recuerdos.
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