Mostrando entradas con la etiqueta anuncios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta anuncios. Mostrar todas las entradas
sábado, 5 de febrero de 2011
Maltrato masculino
Hay varios anuncios en televisión donde mujeres golpean a sus parejas. No sé si a alguien le parecerá correcto, pero yo creo que incitan al maltrato. Que sólo se conozcan los casos de maltrato femenino no quiere decir que no exista el otro, sino que no deja marcas. Además, son anuncios denigrantes. En uno de ellos, de Utabón, un pobre hombre es golpeado por su mujer sólo porque se ha echado un spray en la nariz y se ha quedado un rato disfrutándolo. En otros muchos, la mujer le pega porque ha querido comerse un producto dietético, a lo cual se supone que no tenía derecho. Se trata de una muestra de hembrismo que, para colmo, favorece los estereotipos de la mujer obsesionada con su físico, en lugar de buscar la tan cacareada igualdad. Yo propongo que, para acertar, la próxima vez pongan a la pareja consumiendo ambos el producto, aunque no resulte tan probable.
Al fin y al cabo, ¿quién sabe si eso no podría abrirles un nuevo mercado potencial, en lugar de estar descartando a la mitad de la población mundial?. Pero, lo grave de este tema no es el mensaje publicitario, sino la actitud de las mujeres hacia los hombres. Yo pensaba que se trataba de fomentar el respeto mutuo, no de buscar la revancha. Es como las películas de ahora, donde mujeres sobre entrenadas pelean contra hombres y los vencen. A parte de ser poco creíble no deja de ser una glorificación de la violencia gratuita que, no por ser de mujeres contra hombres, resulta menos reprobable. No creo que las mujeres ganemos nada pretendiendo ser más fuertes. Lo que hay que hacer es valorar más las cualidades femeninas, en lugar de pretender sustituirlas por las masculinas.
Al fin y al cabo, ¿quién sabe si eso no podría abrirles un nuevo mercado potencial, en lugar de estar descartando a la mitad de la población mundial?. Pero, lo grave de este tema no es el mensaje publicitario, sino la actitud de las mujeres hacia los hombres. Yo pensaba que se trataba de fomentar el respeto mutuo, no de buscar la revancha. Es como las películas de ahora, donde mujeres sobre entrenadas pelean contra hombres y los vencen. A parte de ser poco creíble no deja de ser una glorificación de la violencia gratuita que, no por ser de mujeres contra hombres, resulta menos reprobable. No creo que las mujeres ganemos nada pretendiendo ser más fuertes. Lo que hay que hacer es valorar más las cualidades femeninas, en lugar de pretender sustituirlas por las masculinas.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Sensibilidad dental
Con este tema en los anuncios, pasa lo mismo que con el estreñimiento, los herpes labiales o la incontinencia. Son cuestiones que afectan a una proporción mínima de la población, pero insisten tanto que cualquiera diría que todos somos estreñidos, incontinentes, tenemos herpes y, para colmo, nos duelen los dientes. Es terrible. No sé cómo tenemos moral todavía para salir a la calle. Es curioso la cantidad de negocio que se debe generar con esos productos para poder financiar unas campañas tan caras. Ya nos tienen tan convencidos que casi estoy deseando que me suceda algo de eso para poder comprar lo que anuncian.
Luego, se nota cuando empieza la campaña de Navidad y, de repente, no hay cosa más importante en la vida que el olor corporal; pero no el tuyo propio, sino el diseñado por el famoso de turno y cuanto más caro sea, mejor. Como venados en plena berrea, no puedes entrar en el ascensor sin que te invada el aroma irresistible del vecino y un millón de personas más. Por suerte, esta situación sólo se alarga un par de meses; cuando todos los botes de colonia y perfume vuelven al cajón del olvido, del que no volverán a salir hasta la próxima campaña publicitaria.
Luego, se nota cuando empieza la campaña de Navidad y, de repente, no hay cosa más importante en la vida que el olor corporal; pero no el tuyo propio, sino el diseñado por el famoso de turno y cuanto más caro sea, mejor. Como venados en plena berrea, no puedes entrar en el ascensor sin que te invada el aroma irresistible del vecino y un millón de personas más. Por suerte, esta situación sólo se alarga un par de meses; cuando todos los botes de colonia y perfume vuelven al cajón del olvido, del que no volverán a salir hasta la próxima campaña publicitaria.
Etiquetas:
anuncios,
estreñimiento,
incontinencia,
perfume,
sensibilidad
jueves, 2 de septiembre de 2010
Canal de televisión para hombres
Por suerte o por desgracia, la televisión es un reflejo de la sociedad en que vivimos y, especialmente el mundo de la publicidad. A pesar del Ministerio de igualdad, educación para la ciudadanía, etc., basta ver un rato la tele para comprobar que hombres y mujeres seguimos teniendo gustos diferentes. Ya que las productoras han intentado sacar productos aptos para todos los públicos, resulta que hay un sector importante de la población que no se veía representado. Existen canales para mujeres, pero no había para hombres. Ahora acaban de anunciar el primero. Es lo que ocurre cuando intentas luchar contra el sentido común y descartar lo evidente; que la realidad se acaba imponiendo antes o después.
Los anuncios, sin embargo, se rigen por la ley del mercado y, por esa razón, siguen siendo muy sexistas para mi gusto. Sin embargo, nadie se queja de que a las mujeres se les imponga la obligación de mantenerse atractivas a toda costa y a los hombres la de ser depredadores sexuales. Los anuncios dirigidos a las mujeres pretenden, al mismo tiempo, contentar a aquellas que reclaman un papel dominante en la familia; de modo que suelen presentar a los hombres como unos incapaces en cuestiones hogareñas. Los dirigidos a hombres siguen primando la idea de poder ligado a la riqueza y el éxito social. Total, que la televisión refleja el caos psicológico que sufre nuestra sociedad, dividida entre los instintos naturales y las normas de lo políticamente correcto.
Los anuncios, sin embargo, se rigen por la ley del mercado y, por esa razón, siguen siendo muy sexistas para mi gusto. Sin embargo, nadie se queja de que a las mujeres se les imponga la obligación de mantenerse atractivas a toda costa y a los hombres la de ser depredadores sexuales. Los anuncios dirigidos a las mujeres pretenden, al mismo tiempo, contentar a aquellas que reclaman un papel dominante en la familia; de modo que suelen presentar a los hombres como unos incapaces en cuestiones hogareñas. Los dirigidos a hombres siguen primando la idea de poder ligado a la riqueza y el éxito social. Total, que la televisión refleja el caos psicológico que sufre nuestra sociedad, dividida entre los instintos naturales y las normas de lo políticamente correcto.
lunes, 30 de agosto de 2010
Anuncios
No sé cómo funciona Línea Directa, pero sus anuncios me encantan. Será porque siempre me ha gustado la zarzuela y me parece una idea estupenda acercare ese género a la juventud. Supongo que no será esa la intención, sino simplemente llamar la atención, pero me vale como "efecto secundario". De otro modo, los chicos no escuchan nunca nada más que el éxito del momento, y su cultura se resiente. Hay otro anuncio que, sin embargo, me preocupa. Se trata de un producto para evitar los ronquidos que se llama Silence y es un spray. Pero, como no explican el funcionamiento, me pregunto si se trata de un veneno como los insecticidas, o es para darle al durmiente en la cabeza con él. De ese modo, sí se acabaría con los ronquidos para siempre, como dice la publicidad. Espero impaciente una explicación mejor.
Los anuncios de Mixta son muy originales, aunque hay uno que no me gusta: el de la ardilla disecada. Los niños pequeños ven mucha televisión y resulta macabro. Sin embargo, otros como el del delfín tienen gracia. Eso demuestra que se puede hacer publicidad sin caer en los recursos habituales de sexo, belleza y poder. Había hace tiempo unos anuncios de una compañía telefónica (creo que era Amena) en los que bailaban una coreografía, que también estaban muy bien. Pero son las excepciones que confirman la norma. Existen anuncios de un machismo apabullante - como el de Martini o el de Mojito. También los hay feministas hasta el ridículo. Pero lo peor a veces son los productos que anuncian: yogures milagrosos, cereales contra el estreñimiento, coches que te garantizan el éxito personal, detergentes mágicos que dejan la ropa como nueva... Lo triste es que, si los hacen es porque cumplen con su objetivo. No nos toman por tontos; es que lo somos.
Los anuncios de Mixta son muy originales, aunque hay uno que no me gusta: el de la ardilla disecada. Los niños pequeños ven mucha televisión y resulta macabro. Sin embargo, otros como el del delfín tienen gracia. Eso demuestra que se puede hacer publicidad sin caer en los recursos habituales de sexo, belleza y poder. Había hace tiempo unos anuncios de una compañía telefónica (creo que era Amena) en los que bailaban una coreografía, que también estaban muy bien. Pero son las excepciones que confirman la norma. Existen anuncios de un machismo apabullante - como el de Martini o el de Mojito. También los hay feministas hasta el ridículo. Pero lo peor a veces son los productos que anuncian: yogures milagrosos, cereales contra el estreñimiento, coches que te garantizan el éxito personal, detergentes mágicos que dejan la ropa como nueva... Lo triste es que, si los hacen es porque cumplen con su objetivo. No nos toman por tontos; es que lo somos.
martes, 9 de junio de 2009
La mujer en la publicidad
Me pregunto si soy la única que siente vergüenza ajena ante los anuncios que cada vez proliferan más sobre complementos alimenticios, dietéticos y medicamentos dirigidos a la mujer. Parece ser que la hembra del ser humano es absolutamente incapaz de realizar sus funciones digestivas con normalidad. En otras palabras, somos todas unas estreñidas, eso sin contar las que tienen gases que les amargan la vida, hemorroides y picores genitales. Qué pena.
Ahora echo de menos a las feministas radicales protestando por la degradación de la imagen de la mujer en la publicidad. O es que realmente sucede así y yo soy la última mujer sobre el planeta que no tiene problemas para ir al baño. Parece ser que el stress tiene mucho que ver en esas patología y yo desde luego llevo una vida bastante relajada. Ahora comprendo por qué se ve tanta mujer con cara avinagrada por la calle, que parece que les deben y no les pagan.
Sin embargo, la verdad es que no creo que la cosa sea tan grave. Pienso más bien, como siempre, que lo que se mueve detrás son inmensas cantidades de dinero conseguidas a base de convencer a la gente de que consuma productos innecesarios. Lo cual por otra parte está demostrado que es perjudicial para la salud a largo plazo. El cuerpo que se acostumbra a depender de complementos, es incapaz en adelante de funcionar bien sin su ayuda.
Así que desde aquí quiero reclamar la verdadera liberación de la mujer. No más conversaciones escatológicas (uf, me siento hinchada, es que no voy bien...), no más malas caras que hagan pensar tonterías a los publicistas. Vamos a empezar a ahorrar desde hoy dejando el bifidus, la fibra y todos los inventos maravillosos que nos van a salvar la vida, en las estanterías. Lo que hay que recuperar es el placer de la comida sana en buena compañía.
Ahora echo de menos a las feministas radicales protestando por la degradación de la imagen de la mujer en la publicidad. O es que realmente sucede así y yo soy la última mujer sobre el planeta que no tiene problemas para ir al baño. Parece ser que el stress tiene mucho que ver en esas patología y yo desde luego llevo una vida bastante relajada. Ahora comprendo por qué se ve tanta mujer con cara avinagrada por la calle, que parece que les deben y no les pagan.
Sin embargo, la verdad es que no creo que la cosa sea tan grave. Pienso más bien, como siempre, que lo que se mueve detrás son inmensas cantidades de dinero conseguidas a base de convencer a la gente de que consuma productos innecesarios. Lo cual por otra parte está demostrado que es perjudicial para la salud a largo plazo. El cuerpo que se acostumbra a depender de complementos, es incapaz en adelante de funcionar bien sin su ayuda.
Así que desde aquí quiero reclamar la verdadera liberación de la mujer. No más conversaciones escatológicas (uf, me siento hinchada, es que no voy bien...), no más malas caras que hagan pensar tonterías a los publicistas. Vamos a empezar a ahorrar desde hoy dejando el bifidus, la fibra y todos los inventos maravillosos que nos van a salvar la vida, en las estanterías. Lo que hay que recuperar es el placer de la comida sana en buena compañía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)