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sábado, 31 de octubre de 2009
Los "intelectuales y artistas" de la sopa boba apoyan al gobierno
Mira que en este blog procuro ser tolerante y moderada, pero hay cosas que claman al cielo. Como que ahora los sindicatos y los presuntos artistas de España se dediquen a escribir comunicados en apoyo de un gobierno que ya ha fabricado un millón de parados y va camino del segundo. Cómo se nota que ellos no viven de un sueldo, sino de las subvenciones millonarias de ese mismo gobierno y medios afines.
Desde hace décadas una buena parte de los escritores, cantantes o actores españoles ya no trabajan del talento que pudieran tener, que en muchos casos es dudoso, sino que dependen del apoyo institucional a través de las fiestas de los pueblos, los libros recomendados en los colegios y muy especialmente las subvenciones al cine español. Se sabe que hay incluso películas que no llegan a estrenarse.
Esta situación vergonzosa que no ocurre en ningún otro país que conozca ha permitido que surja toda una casta de "intelectuales" que comen de la "sopa boba" y viven muy bien. Tanto que luego residen en urbanizaciones de lujo, viste ropa de diseñadores internacionales y se codean en las fiestas lo mismo con aristócratas y magnates que con las mismas infantas, siempre con una sonrisa en la boca.
Mientras, en su trabajo, se dedican a dinamitar la sociedad española, empezando por sus valores tradicionales, siguiendo con la Iglesia y la alta sociedad en la que se mueven. El nivel de hipocresía de estas personas sólo es comparable al de los sindicalistas, que dicen defender a los trabajadores mientras ellos mismos no trabajan y les da lo mismo si vamos de cabeza a la ruina.
Si todos ellos tuvieran que vivir de su trabajo, no sólo los trabajos artísticos subirían de calidad de manera ostensible, sino que además no les quedaría tiempo para andar haciendo la pelota a los que les mantienen, ni tendrían razón alguna para hacerlo. Menos manifiestos y más solidaridad con quien de verdad la necesita y no con aquellos que no saben ni quieren hacer las cosas bien.
Desde hace décadas una buena parte de los escritores, cantantes o actores españoles ya no trabajan del talento que pudieran tener, que en muchos casos es dudoso, sino que dependen del apoyo institucional a través de las fiestas de los pueblos, los libros recomendados en los colegios y muy especialmente las subvenciones al cine español. Se sabe que hay incluso películas que no llegan a estrenarse.
Esta situación vergonzosa que no ocurre en ningún otro país que conozca ha permitido que surja toda una casta de "intelectuales" que comen de la "sopa boba" y viven muy bien. Tanto que luego residen en urbanizaciones de lujo, viste ropa de diseñadores internacionales y se codean en las fiestas lo mismo con aristócratas y magnates que con las mismas infantas, siempre con una sonrisa en la boca.
Mientras, en su trabajo, se dedican a dinamitar la sociedad española, empezando por sus valores tradicionales, siguiendo con la Iglesia y la alta sociedad en la que se mueven. El nivel de hipocresía de estas personas sólo es comparable al de los sindicalistas, que dicen defender a los trabajadores mientras ellos mismos no trabajan y les da lo mismo si vamos de cabeza a la ruina.
Si todos ellos tuvieran que vivir de su trabajo, no sólo los trabajos artísticos subirían de calidad de manera ostensible, sino que además no les quedaría tiempo para andar haciendo la pelota a los que les mantienen, ni tendrían razón alguna para hacerlo. Menos manifiestos y más solidaridad con quien de verdad la necesita y no con aquellos que no saben ni quieren hacer las cosas bien.
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martes, 30 de junio de 2009
Cine español
Las películas de los años sesenta en España estaban basadas en una mentalidad muy básica y algo infantil. Tal vez por eso todavía se ven con gusto, aunque choque el cambio de costumbres. Las de los setenta, se basaban principalmente en el destape y eran muy previsibles, pero tenían su gracia. A partir de ahí, comenzaron a aparecer las subvenciones estatales, las cuadrillas de amigos según la ideología dominante y los "nuevos talentos" instantáneos.
En EE.UU para ser actor hay que pasar, en general, por una criba impresionante. Se requiere asistir durante años a una escuela de actores y competir con cientos de aspirantes por un papel. Aquí basta con ser conocido de alguien, modelo, hijo de, o caerle bien a los responsables del dinero. También es imprescindible generalmente ser de izquierdas y llevar una vida "liberal". Con esas condiciones, ya se sabe que todas las películas resultan cortadas por el mismo patrón.
Son comedias sin pretensiones, salpicadas de palabrotas y mucho sexo; o tragedias macabras hasta el límite; películas tristes, lentas y melancólicas; o reivindicaciones de la segunda República. De esta regla escapan de vez en cuando excepciones, como es natural; auténticas obras maestras, que suelen pasar desapercibidas para el gran público y no salen rentables. Luego todo se arregla diciendo que la gente no ve cine español porque no se le hace publicidad.
Lo cierto es que no van simplemente porque no tiene comparación con el americano, ni por argumento, ni por actores. Siempre dirá alguno que nos queda Almodóvar, pero su cine se ha convertido en una máquina de "eppatter" que dicen los franceses, sin más objetivo que el escándalo. Algo muy genuíno español, por otra parte. Hacer buen cine, como todo, cuesta tiempo y esfuerzo y, por tanto, está en contra de la mentalidad actual.
En EE.UU para ser actor hay que pasar, en general, por una criba impresionante. Se requiere asistir durante años a una escuela de actores y competir con cientos de aspirantes por un papel. Aquí basta con ser conocido de alguien, modelo, hijo de, o caerle bien a los responsables del dinero. También es imprescindible generalmente ser de izquierdas y llevar una vida "liberal". Con esas condiciones, ya se sabe que todas las películas resultan cortadas por el mismo patrón.
Son comedias sin pretensiones, salpicadas de palabrotas y mucho sexo; o tragedias macabras hasta el límite; películas tristes, lentas y melancólicas; o reivindicaciones de la segunda República. De esta regla escapan de vez en cuando excepciones, como es natural; auténticas obras maestras, que suelen pasar desapercibidas para el gran público y no salen rentables. Luego todo se arregla diciendo que la gente no ve cine español porque no se le hace publicidad.
Lo cierto es que no van simplemente porque no tiene comparación con el americano, ni por argumento, ni por actores. Siempre dirá alguno que nos queda Almodóvar, pero su cine se ha convertido en una máquina de "eppatter" que dicen los franceses, sin más objetivo que el escándalo. Algo muy genuíno español, por otra parte. Hacer buen cine, como todo, cuesta tiempo y esfuerzo y, por tanto, está en contra de la mentalidad actual.
viernes, 1 de mayo de 2009
Porque yo lo valgo
Hace unos años leí una entrevista que me llamó la atención. Una señora sorda de nacimiento exigía que todos los niños en los colegios aprendieran el lenguaje para sordos. Ella no se consideraba una minusválida, sino un tipo de persona diferente, como otra raza. Según eso, debería ser obligatorio poner dieta para celiacos en todos los comedores, lo mismo que para los alérgicos a la lactosa, aunque sean, tal vez, un uno por ciento de la población. Es cierto que el estado tiene la máquina de hacer dinero, pero la realidad es que sus ingresos vienen principalmente de nuestros impuestos y, si se acaba, pide créditos internacionales, cuyos intereses también hay que devolver.
Es imposible subvencionar a todas las minorías. Siguiendo con la idea, los musulmanes que viven en España querrían tener colegios y hasta piscinas exclusivas. Según eso, los chinos también podría reclamar un templo budista en cada ciudad española. Por cierto, que pasará a los anales de la historia el día que un país pidió perdón a sus invasores por haberles echado. Espero que no piensen devolverles Granada. Un estado no puede gobernar para las minorías porque es un gasto insostenible. Yo misma podría declararme ahora "minoría a contracorriente" y exigir mis derechos y mi subvención. En el momento en que se admite una excepción, se admiten todas.
Además, por ser mujer puedo alegar mi discriminación ancestral. No importa el hecho incuestionable de que una mujer con una media de cinco hijos no tuviera posibilidad de desarrollar ninguna profesión. No le hubiera quedado más opción que renunciar al matrimonio o a la maternidad, como fue el caso de madame Curie. Cuando todo el mundo reclama sus derechos y nadie está dispuesto a ceder en absoluto, está claro que el sistema no es viable.
Otro ejemplo: a ver qué sentido tiene que en el Parlamento Europeo tengan que gastarse un dineral en traducir los documentos al catalán, gallego y vasco; cuando teóricamente todos entienden el castellano. Así va a ser imposible arreglar la situación económica. La vaca del estado se ha quedado sin leche y si seguimos exprimiéndola vamos a acabar con ella. Pero todos queremos nuestra subvención.
Es imposible subvencionar a todas las minorías. Siguiendo con la idea, los musulmanes que viven en España querrían tener colegios y hasta piscinas exclusivas. Según eso, los chinos también podría reclamar un templo budista en cada ciudad española. Por cierto, que pasará a los anales de la historia el día que un país pidió perdón a sus invasores por haberles echado. Espero que no piensen devolverles Granada. Un estado no puede gobernar para las minorías porque es un gasto insostenible. Yo misma podría declararme ahora "minoría a contracorriente" y exigir mis derechos y mi subvención. En el momento en que se admite una excepción, se admiten todas.
Además, por ser mujer puedo alegar mi discriminación ancestral. No importa el hecho incuestionable de que una mujer con una media de cinco hijos no tuviera posibilidad de desarrollar ninguna profesión. No le hubiera quedado más opción que renunciar al matrimonio o a la maternidad, como fue el caso de madame Curie. Cuando todo el mundo reclama sus derechos y nadie está dispuesto a ceder en absoluto, está claro que el sistema no es viable.
Otro ejemplo: a ver qué sentido tiene que en el Parlamento Europeo tengan que gastarse un dineral en traducir los documentos al catalán, gallego y vasco; cuando teóricamente todos entienden el castellano. Así va a ser imposible arreglar la situación económica. La vaca del estado se ha quedado sin leche y si seguimos exprimiéndola vamos a acabar con ella. Pero todos queremos nuestra subvención.
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Nasciturus proiam nato habetur, si de eius commodo agitur
