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viernes, 12 de noviembre de 2010
Parados desamparados
Sabiendo que el tema del paro no es ninguna tontería, en este bonito otoño que hemos tenido, no puedo evitar pensar que la crisis no se nota demasiado. Están las terrazas de los bares llenas, no sólo de gente tomando el aperitivo, sino de personas comiendo, incluso en restaurantes caros. Me pregunto si se dedican al "carpe diem" con sus últimos ahorros, o bien viven de la economía sumergida, o si tal vez siguen la consigna de "vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos". El caso es que, al menos algunos están haciendo negocio todavía. Me temo que lo que ocurre es que la mayoría de los parados son inmigrantes, de esos que hace años invitamos amablemente a venir a España.
Así somos en este país: puede que no haya dinero para ropa o libros de texto, pero nunca falta para sentarse en un bar, o para hacer botellón por todos los parques disponibles. Luego, se pide una beca o una subvención y asunto arreglado. En fin, lo de siempre, Lo triste es que, de ese modo, se está disfrazando el problema real de los que comen en los comedores sociales o duermen en la calle; a la espera de que la clase política se ponga las pilas y empiecen a hacer lo necesario para reactivar la economía. No se trata de una receta mágica o secreta. Está escrita en todos los libros sobre el tema. El problema es que no existe voluntad política para aplicarla.
Así somos en este país: puede que no haya dinero para ropa o libros de texto, pero nunca falta para sentarse en un bar, o para hacer botellón por todos los parques disponibles. Luego, se pide una beca o una subvención y asunto arreglado. En fin, lo de siempre, Lo triste es que, de ese modo, se está disfrazando el problema real de los que comen en los comedores sociales o duermen en la calle; a la espera de que la clase política se ponga las pilas y empiecen a hacer lo necesario para reactivar la economía. No se trata de una receta mágica o secreta. Está escrita en todos los libros sobre el tema. El problema es que no existe voluntad política para aplicarla.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Ya se van
Es uno de mis temas recurrentes, lo sé. Cuando vinieron los inmigrantes a España, especialmente desde América Latina, a mí me hizo mucha ilusión. Fue como un reencuentro con familiares largamente olvidados. Hay muchos kilómetros de distancia entre nosotros y el contacto era escaso y deficiente. Pero entonces llegó la crisis y empezaron a hablar de que tenían que volverse a su país. Me consta que muchos se han ido a desgana porque ya no tenían trabajo ni posibilidad de encontrarlo; pero les hubiera gustado quedarse más, o incluso para siempre. Se han llevado a sus hijos, que estaban ya bastante integrados en sus poblaciones de acogida y en sus colegios. Es una pena que haya tenido que ser así.
Ya sé que no todo es tan idílico, que la mayor parte de los parados en España son extranjeros y eso no tiene sentido. Pero, lo malo es que en sus países no les espera una situación mejor. El boom inmobiliario atrajo a España varios millones de inmigrantes y estaba claro que la situación era insostenible - para cualquier que razonara un poco. Sin embargo, creo que nuestra sociedad se había enriquecido con tanta sangre nueva y tantos niños, y ahora va a haber un retroceso en ese sentido. Es natural que la gente que viene a trabajar se acabe volviendo a su país en su mayor parte, cuando consiguen ahorrar dinero o mejorar sus condiciones de vida; pero es una lástima que se vayan igual que vinieron, después de habernos acostumbrado mutuamente.
Ya sé que no todo es tan idílico, que la mayor parte de los parados en España son extranjeros y eso no tiene sentido. Pero, lo malo es que en sus países no les espera una situación mejor. El boom inmobiliario atrajo a España varios millones de inmigrantes y estaba claro que la situación era insostenible - para cualquier que razonara un poco. Sin embargo, creo que nuestra sociedad se había enriquecido con tanta sangre nueva y tantos niños, y ahora va a haber un retroceso en ese sentido. Es natural que la gente que viene a trabajar se acabe volviendo a su país en su mayor parte, cuando consiguen ahorrar dinero o mejorar sus condiciones de vida; pero es una lástima que se vayan igual que vinieron, después de habernos acostumbrado mutuamente.
lunes, 11 de octubre de 2010
Barbie Leticia
A veces me parece que el príncipe sólo se casó con esa chica porque era guapa. Resulta que la condición principal para acceder a la realeza (salvo Camila) consiste en saber lucir bien los modelos de diseño de miles de euros. Me sienta muy mal cuando abro una revista y encuentro varias páginas dedicadas a destacar lo guapa que estaba Leticia con tal o cual modelo de un conocido diseñador. Estamos en un país con casi cinco millones de parados. ¿No quedábamos en que era una chica trabajadora, inteligente e independiente? Pues ahora es poco más que una muñeca barbie. No sé si ella estará de acuerdo con el cambio. Desde luego, parece que lo disfruta, pero a mí no me gusta nada.
Tanto hablar de solidaridad, tanto hablar de igualdad entre hombres y mujeres. Otras personas de la casa real al menos se dedican a patrocinios de fundaciones de ayuda al tercer mundo o a los discapacitados. Nuestra heredera sólo se hace la foto para que comenten si se ha cambiado el peinado. La reina lleva toda su vida entregada a causas solidarias y, no por eso, ha dejado de ser de las más elegantes. Luego pretenden que nuestros jóvenes se busquen la vida por sus propios méritos. Pero el ejemplo que reciben es que basta con ser guapa y elegante para triunfar. Ya está bien de jugar a las muñecas. Quiero que empiecen a dar ejemplo ocupándose de los problemas reales de nuestro país.
Tanto hablar de solidaridad, tanto hablar de igualdad entre hombres y mujeres. Otras personas de la casa real al menos se dedican a patrocinios de fundaciones de ayuda al tercer mundo o a los discapacitados. Nuestra heredera sólo se hace la foto para que comenten si se ha cambiado el peinado. La reina lleva toda su vida entregada a causas solidarias y, no por eso, ha dejado de ser de las más elegantes. Luego pretenden que nuestros jóvenes se busquen la vida por sus propios méritos. Pero el ejemplo que reciben es que basta con ser guapa y elegante para triunfar. Ya está bien de jugar a las muñecas. Quiero que empiecen a dar ejemplo ocupándose de los problemas reales de nuestro país.
lunes, 23 de agosto de 2010
Mucho más que cifras
El paro es una tragedia que afecta a millones de personas en España. Entre ellos, existen algunos que viven con sus familias, son jóvenes y no tienen excesiva prisa por encontrar un empleo. Hay otros que sí necesitan trabajar pero afortunadamente un miembro de la pareja todavía lo hace, y así salen adelante. Pero existen muchos otros cuyas necesidades no pueden esperar porque no tienen dinero para hacer frente al pago de la hipoteca, o se ven obligados a comer en comedores sociales. Hay muchos inmigrantes que vinieron buscando un futuro mejor y ahora ni siquiera tienen dinero para volverse a sus países de origen. Existen padres angustiados porque no saben cómo van a comprarles ropa a sus hijos para el siguiente curso.
Esas historias no pueden esperar. Merecen una solución inmediata. No les vale con ayudas simbólicas o promesas ilusorias. Su día a día se lo soluciona en la mayoría de los casos la Iglesia a través de los servicios de Cáritas Diocesana. Aún así, hay quien sigue empeñado en quitar las subvenciones del estado por simples razones ideológicas. Sin embargo, el paro es una situación estresante para cualquiera, aunque no esté en situación límite, porque día tras día se preguntan si su situación mejorará. Empiezan a dudar de sus capacidades y se sienten una carga para sus familias. Pasarse el tiempo esperando a ver si se arreglan las cosas y si su futuro profesional tiene arreglo es algo muy duro también; y mientras nuestro gobierno sigue pensando que no es para tanto...
Esas historias no pueden esperar. Merecen una solución inmediata. No les vale con ayudas simbólicas o promesas ilusorias. Su día a día se lo soluciona en la mayoría de los casos la Iglesia a través de los servicios de Cáritas Diocesana. Aún así, hay quien sigue empeñado en quitar las subvenciones del estado por simples razones ideológicas. Sin embargo, el paro es una situación estresante para cualquiera, aunque no esté en situación límite, porque día tras día se preguntan si su situación mejorará. Empiezan a dudar de sus capacidades y se sienten una carga para sus familias. Pasarse el tiempo esperando a ver si se arreglan las cosas y si su futuro profesional tiene arreglo es algo muy duro también; y mientras nuestro gobierno sigue pensando que no es para tanto...
viernes, 18 de junio de 2010
La roja
En otras palabras: la selección española de futbol. Lo que ocurre es que la palabra España a algunos les produce urticaria; lo mismo que nos sucede a otros muchos respecto de la palabra rojo. Ha sido todo un gol de los responsables políticos conseguir que la gente aceptara una consigna tan simple y, al mismo tiempo, tan retorcida. Así, si ganan se identifican sus éxitos con la izquierda, pero si pierde vuelve a ser la selección nacional. En todo caso, la decadencia de nuestro país no puede estar más clara, cuando nada nos moviliza tanto como el futbol. Ni siquiera los funcionarios quieren hacer huelga para defender sus salarios -aunque no me extraña que no se fíen de los sindacalistas. Pero, cuando se trata del deporte rey, entonces sí que valen los himnos y las banderas, en una exhibición de patrioterismo bastante vergonzosa.
España se va a pique sin remedio, según los organismos económicos internacionales, pero no importa porque tenemos el mundial de futbol. La gente ya no necesita hablar; basta con encender la televisión, y la crisis, el paro y el déficit se diluyen milagrosamente ante nuestros ojos. Quién necesita estabilidad o simple esperanza en el futuro, cuando puede perderse en un campo de juego y olvidarse de todo, hasta de su propio nombre. Los españoles siempre hemos sido así de simples. Pero, últimamente, como todo, este fenómeno está tomando unas dimensiones preocupantes. El gobierno no responde, la oposición está en paradero desconocido,cualquier día nos van a enviar al cobrador del frac internacional...; pero, lejos de avergonzarnos, estamos orgullosos; porque la roja va a hacer un gran papel en el mundial. O eso esperamos.
España se va a pique sin remedio, según los organismos económicos internacionales, pero no importa porque tenemos el mundial de futbol. La gente ya no necesita hablar; basta con encender la televisión, y la crisis, el paro y el déficit se diluyen milagrosamente ante nuestros ojos. Quién necesita estabilidad o simple esperanza en el futuro, cuando puede perderse en un campo de juego y olvidarse de todo, hasta de su propio nombre. Los españoles siempre hemos sido así de simples. Pero, últimamente, como todo, este fenómeno está tomando unas dimensiones preocupantes. El gobierno no responde, la oposición está en paradero desconocido,cualquier día nos van a enviar al cobrador del frac internacional...; pero, lejos de avergonzarnos, estamos orgullosos; porque la roja va a hacer un gran papel en el mundial. O eso esperamos.
Etiquetas:
decadencia,
déficit,
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