sábado, 19 de mayo de 2012

El alcohol y los jóvenes

¿Que tiene el alcohol que no tenga yo?

Ocho de cada 10 jóvenes menores de 18 años, consumen alcohol con frecuencia, se emborrachan y muchos además lo mezclan con otras drogas, cóctel tramposo. El famoso policonsumo.
Para divertirse, para reunirse, para “armar algo”, para animarse, para pertenecer, para desafiar o entretener, necesitan la compañía del alcohol. Amigo incansable que está presente siempre y que cada vez su consumo es a edades más tempranas. Cuánto más pequeños, más daños.
El final de la niñez, el comienzo de la transgresora adolescencia y la juventud, se condiciona de una u otra forma, por el consumo de alcohol. Droga social y legal, de la que se abusa diariamente. Descontrol.
A los adultos nos pasó el agua hace rato, nos han convencido. No hay fiestas de 15 sin alcohol, porque si no, hay “boicot” y la cumpleañera y su familia pasan a ser un chivo expiatorio. No hay salidas sin alcohol. Las previas pasan a ser la gran fiesta, el desafío para embaucar a padres desorientados, que no pueden ni saben frenar en su propio hogar, situaciones evitables. Cuesta mucho decir que no, los jóvenes son combativos y buenos negociantes ante arremetidas adultas.
La escasez de recursos y la soledad para poder esgrimir opiniones y soluciones concretas, hacen que los padres cedan ante la presión de los grupos. Hay miedo de que los hijos sean hostigados, rechazados.

¿Qué me da el alcohol que no pueda generar yo mismo?; sería la gran pregunta.
Seguridad: los jóvenes hoy son inseguros, sobreprotegidos por padres y adultos que los han criado con la cultura del miedo, tras las rejas de la inseguridad callejera, la violencia social y escolar y la desprotección. Los celulares hacen las veces de “chips de localización”, reales GPS donde es necesario saber dónde y con quiénes están, digan o no la verdad. Tienen generalmente pocos recursos para desbaratar una idea transgresora que proponen unos pocos, y las recomendaciones que traen de sus hogares, no son sostenibles, solo a costa de ser punto de burlas, acosos u otro tipo de agresiones. También los que agreden son inseguros, necesitan sumar compañía para ejercer poder y los costos aumentan.
Desinhibición: al ser inseguros, se animan poco, les es muy difícil defender una postura o una forma de ser, por lo que necesitan desinhibirse para lograr un lugar, o ser escuchado y tenido en cuenta. El alcohol resulta mágico. Las redes sociales, contribuyen a esto, de cierta manera lo que se animan a escribir o mostrar desde la protección de la computadora o el teléfono, después hay que demostrarlo, o justificarlo, eso, muchas veces resulta ser una emboscada. Los peajes son caros.
Pertenencia: amigos del facebook, amigos del liceo, amigos del barrio, amigos del club. En todos y de variadas maneras, hay que procurar un lugar, la soledad o los pequeños grupos son un pecado, una rareza. Aquello que más vale solo que mal acompañado, no es una característica de los adolescentes, todo lo contrario. Hay que salir a conocer, a compartir, a “ser parte de”. Pero a la mínima dificultad, las formas de rechazo, son dramáticas y perversas en muchas ocasiones. Nada que no se solucione, compartiendo una cerveza, un trago o un porro. Una salvadora salida a “tomarse algo”.
Aceptación: los adolescentes sufren la baja autoestima, tan característica de esta etapa de la vida, que nada tiene que ver con sus formas de ser. Aquellos que ejercen el liderazgo, son los que más desprotegidos se sienten, aunque parezca otra cosa. Necesitan de otros, y son artistas de la manipulación y el convencimiento. Son líderes de barro, por decirlo de alguna manera, rápidamente sustituibles y grupalmente discutidos. El alcohol y las drogas son herramientas usadas para convocar y para convencer. Por el contrario los que ofician de grupo de compañía, que solo quieren pertenecer, sin hacer mucho ruido, pasan algunas penurias para lograr un lugar en ese contexto. Se hace difícil pasar desapercibido y cuando quedan en evidencia, el alcohol, ayuda, alivia, empareja.
La frescura, la espontaneidad, la solidaridad, la nobleza, la alegría y la fuerza vital que tienen los jóvenes, dependen, en buena medida de sus hábitos de consumo, donde el alcohol es, EL REY.
Vaya reinado, nuestros muchachos y muchachas están a su merced, nos guste o no.
Ser conscientes de que éste es un enemigo a combatir, es el comienzo de algo. Saber que es la droga que más se consume, la más peligrosa en nuestro país, es otro buen punto. Estos son datos de todas las encuestas oficiales, a un click del que quiera verlos. www.infodrogas.gub.uy
Reflexionar sobre nuestra relación con el alcohol, sobre nuestros propios hábitos de consumo y sobre la forma en que encaramos el tema con los chicos, es por lo menos una obligación. Conocer la vulnerabilidad de los adolescentes, acompañarlos sin miedo y buscar estrategias entre todos, parece ser un ensayo a seguir por otras comunidades castigadas severamente por este flagelo.
Manos a la obra!
 http://diarioeduca.me/2012/rosa-blanco/que-tiene-el-alcohol-que-no-tenga-yo/