Lianna Rebolledo, víctima de violación a los 13 años, decidió tener a su hija y rechazar las propuestas de aborto de médicos y enfermeras.
REDACCIÓN HO.-
"El aborto no es la solución a los problemas ocasionados por un embarazo no planeado, como el caso de la violación". La afirmación está sostenida por el valor del testimonio de una mujer mexicana víctima de vilación a los 13 años, Lianna Rebolledo, quien decidió tener a su hija fruto de este condenable delito, venciendo las propuestas de médicos y enfermeras para que abortara.
Hace unos días, Rebolledo ofreció su testimonio en una entrevista concedida a Telestai, canal 159 de Cablevisión, recogido por ACIPrensa, donde confesó lo difícil que fue haber pasado por el trauma de la violación. "Yo tuve mi niña a los 13 años producto de una violación.
Me salvó la vida mi hija, haberla tenido en circunstancias tan difíciles. En mi caso nunca fue una opción el aborto, nunca fue considerado. Fue una situación difícil pero ella fue lo que me motivó a seguir viviendo".
Superar la violación fue "un proceso muy difícil porque nunca te imaginas. Siempre piensas que le puede pasar a cualquier persona pero que no te puede pasar a ti. Cuando tú lo vives sientes que es el peor momento de tu vida. Fue bastante agresivo, la situación fue muy violenta.
Y no entendía, a esa edad tú no entiendes por qué estás viviendo una situación así".
Tras que intentó suicidarse por haber sido víctima de una violación, y no por el embarazo, Lianna narró
cómo venció las recomendaciones médicas y sanitarias para que abortara:"el médico me dijo no te preocupes, no se te va a lograr, tu matriz está muy infantil, estás muy débil, has bajado mucho de peso, va a ser un embarazo de alto riesgo, corre tu vida peligro así que voy a conversar con tu mamá. Las enfermeras me decían puede ser un embarazo ectópico, no te preocupes,
no entendía por qué me decían no te preocupes". Rebolledo relató entonces que
fue fundamental para ella escuchar los latidos del corazón de su pequeña: "cuando yo escuché la palabra corazón pensé tengo algo conmigo, que es mío, me pertenece y no voy a estar sola".
En otra entrevista en la emisora mexicana Rebolledo en Radio RED (88.1 FM, México) pocos días después, declaró que durante su visita a Cancún-Chetumal (estado de Quintana Roo) para promover el Foro por la defensa de la vida,
tratará de entrevistarse con la niña de 11 años que tiene 19 semanas de gestación producto de una violación, y que
estuvo prácticamente secuestrada por grupos feministas que solamente querían que se le practique un aborto. Estos sectores minoritarios hacían oídos sordos al entendimiento de la pequeña de "que en su vientre crece una vida".
La falaz estrategia feminista, al descubierto
Esta niña es uno de los casos a los que se refiere Carlos
Polo, Director de la Oficina del Population Research Institute (PRI) para Iberoamérica, cuando
explica el modus operandi de los grupos feministas que buscan despenalizar el aborto a cualquier precio: toman una niña embarazada, la aislan y dan solo una versión de los hechos, para finalmente presentar
el aborto como "
única salida".
El testimonio de Lianna demuestra que este tipo de situaciones, como el embarazo que se produce a causa de una violación a corta edad, no se soluciona con un aborto. Lo que hay que hacer es
proteger a las niñas y garantizarles un ambiente seguro en el que puedan crecer y madurar adecuadamente.
La mujer afirma como a veces le dicen: "tú le diste la vida a un ser tan especial. Yo les digo,
ella me la dio a mí porque después de lo que yo viví hubiese terminado con el daño psicológico hubiese terminado no sé donde pero no estaría dando hoy dando a conocer que fue la vida de mi hija para mí".
"
Vengo de un hogar disfuncional donde hubo mucha violencia doméstica.
No hubo bases ni se inculcaron esos valores ni una cuestión religiosa", relata, y explica que lo que le daba fuerzas cuando estuvo embarazada fue "el hecho de saber
que tenía que luchar por esa vida y tenia que protegerla y cuidarla para que no le pasara lo que me había pasado y que yo no quería que viviera el abandono emocional que sufrí". Ahora con 20 años, su hija, dijo "va a llegar a ser algo grande, sé que su vida tiene un propósito".
Cuando estuvo embarazada, señaló Rebolledo, "mucha gente se burló de mí, muchos me decían ya nadie te va a querer, ya te echaron la vida a perder". No se amilanó ante las dificultades y destacó que su hija: "
es lo más gratificante que he tenido".
Tras indicar que su joven hija sabe toda la historia, Lianna resaltó "
no me arrepiento de nada. Ella es la única que me consuela. La que está conmigo. La que ha estado conmigo en los momentos más difíciles". "Hoy me pongo a pensar ¿
cómo es posible que piensen que estos seres (los no nacidos) no tienen derecho a vivir? Cuando te traen tantas alegrías, llenan de vida, cuando en los momentos difíciles están ahí contigo".
Al hablar nuevamente sobre el aborto, Rebolledo dijo que "no creo que sea una opción. Si no lo quieren, pueden darlo en adopción. El embarazo no es el problema. El problema es ¿
qué está pasando para que niñas tan pequeñitas queden embarazadas a temprana edad?", cuestionó.
Al ser preguntada sobre su "secreto" para salir adelante, Liana Rebolledo comentó que eso es darse cuenta de que "no importa las circunstancias en que se dé, y que todo tiene un motivo, una razón en la vida.
Amor, mucho amor a la vida".
Refiriéndose luego a su activismo provida voluntario, la mujer indicó que va "a las clínicas abortivas los sábados y tratas de platicar con ellas haciéndoles saber que hay solución, que hay esperanzas, que sí se puede. En todo el tiempo que he ido
sólo vi un caso de violación".
A las muchachas que se encuentran en su situación, Liana las exhortó a creer "mucho en su capacidad. Sí se puede, tú puede salir adelante. Ten fe y esperanza para poder lograrlo. Visualiza tu meta. Cuando tienes estos seres a tu lado, puede hacerlo, ellos te apoyan. Al final del día te das cuenta que todo valió la pena".
Para concluir la entrevista y refiriéndose a su hija, Rebolledo aseguró: "
si tuviera que volver a vivir lo mismo, lo haría con tal de conocerla a ella".
Esto nos lleva al valor del conocimiento científico y al valor del testimonio. Porque sucede que hoy se utiliza incorrectamente la coletilla de “demostrado científicamente”, como cuando uno lee un titular que reza “Un estudio científico demuestra que…”. La mayoría de las veces, dichos estudios no demuestran nada, salvo que el autor escribió las conclusiones del trabajo antes de realizarlo.
En el tema del cambio climático, y podríamos seguir con muchos otros casos, no hay nada demostrado científicamente. Sí hay hipótesis de trabajo que utilizan modelos matemáticos. Leí de una universidad que tenía datos de temperatura del Oceáno Pacífico (sin decir en cuantos puntos había tomado la temperatura) desde 1969 hasta hoy. En función de esos datos hacía predicciones hasta 2029. Bien, eso no es conocimiento científico; es un trabajo según unas pautas metodológicas libremente establecidas.
Sucede sin embargo que la ciencia puede ser instrumentalizada al servicio de otros intereses. Th. W. Adorno se refería a este tema cuando afirmaba:
“Esto es ahora al revés. Apelar a la ciencia y a sus reglas de juego, afirmar que sólo sus métodos son válidos, se ha convertido en la instancia de control que castiga al pensamiento libre, no tutelado, no amaestrado, y que sólo tolera en el espíritu lo que está aprobado metodológicamente. La ciencia, el medio de la autonomía, se ha convertido en un aparato de heteronomía.” (Adorno, Crítica de la cultura y sociedad II. Madrid: Akal 2009, p. 409)
Debe quedar claro que en este post no ataco la metodología científica, sino precisamente la utilización de su etiqueta cuando se carece de ella. Muchas veces se trata de hacer pasar por científicas cosas que no alcanzan ese rango, como sucede en el caso del cambio climático. No sé si se estará verificando o no, pero dudo mucho de que alguien lo sepa con carácter “científico”. Eso sí, hay mucha gente que cree con fe en el cambio climático. Creen porque otros lo han dicho, y afirman que los que lo dicen son científicos o personas inteligentes o peor, creen en Al Gore… Al Gore… Esto es, en definitiva, el conocimiento por testigos. Pero lo que no se puede afirmar, a partir del conocimiento por testigos de un hecho no comprobado, (¿cómo se puede comprobar el cambio climático?) es que su realidad está científicamente demostrada.
Así llegamos al conocimiento basado en el testigo. El testigo es la prueba básica en la gran mayoría de los procesos judiciales en todo el mundo civilizado, tanto civil como penal. Pero es que en el ámbito del conocimiento es también vital. Cuando no sabemos o no podemos o no tenemos tiempo de comprobar todo por nuestra cuenta y riesgo, lo queramos o no, acudimos al testigo. Cuando son muchos y unánimes damos por supuesto que es verdad lo que se nos transmite: la existencia de Napoléon o de las neuronas, porque que yo sepa, a Napoleón nadie vivo lo conoció y nadie saluda a sus neuronas por la mañana.
Y existen unas verdades que afectan de un peculiar modo a las personas, porque de ellas depende el sentido de su vida. En esas cuestiones la importancia del testigo se hace crucial. Y el amor, en esas circunstancias, es también fuente de conocimiento. Si el testigo da su vida, y la da por amor, su testimonio es irrebatible.
blogs.hazteoir.org/formaciondeselectos/2010/04/13