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lunes, 20 de diciembre de 2010
Crímenes imperfectos y la realidad
Es una de las series que veo habitualmente en la televisión. Es entretenida y trata sobre la investigación de casos reales relacionados con personas de buen nivel económico, como por ejemplo los Versacce o los Gucci. Demuestra claramente como el poder y el dinero a veces resultan ser una maldición para quien los posee. En el último episodio que he visto se trataba de una alta ejecutiva de moda que, a los cuarenta años, había decidido dejarlo todo para ser madre. No teniendo pareja estable, pero sí muchas esporádicas, acabó quedándose embarazada de un hombre casado con seis hijos, al cual había asegurado que ella era estéril. Así que lo había engañado.
A continuación, se fue a vivir con su hija, que era su alfa y omega, a un caserón solitario. Por él siguieron pasando múltiples amantes, incluído un vecino, hasta que un día apareció asesinada la madre. La pobre niña había convivido con el cadáver durante dos días. Finalmente, el asesino resultó ser otro ligue ocasional: el barrendero que limpiaba su calle. El móvil, pasional, ya que se trataba de un joven conflictivo con antecedentes penales. La vida despreocupada y libertina de esa mujer, que lo tenía aparentemente todo en la vida, acabó causando la ruina de muchas personas; así como un trauma incurable a su propia hija. Los niños no son juguetes con los que pasar el rato.
A continuación, se fue a vivir con su hija, que era su alfa y omega, a un caserón solitario. Por él siguieron pasando múltiples amantes, incluído un vecino, hasta que un día apareció asesinada la madre. La pobre niña había convivido con el cadáver durante dos días. Finalmente, el asesino resultó ser otro ligue ocasional: el barrendero que limpiaba su calle. El móvil, pasional, ya que se trataba de un joven conflictivo con antecedentes penales. La vida despreocupada y libertina de esa mujer, que lo tenía aparentemente todo en la vida, acabó causando la ruina de muchas personas; así como un trauma incurable a su propia hija. Los niños no son juguetes con los que pasar el rato.
martes, 16 de noviembre de 2010
A mí que me borren
Mi hija mayor dice que soy machista y tal vez tiene razón. El caso es que hay actitudes del sexo femenino con las que no me siento en absoluto identificada. Esta mañana, como muchas otras, he visto a una señora de mi edad con tres hijos pequeños a la que conozco de vista desde hace años y nunca la he visto sonreir a ninguno de sus niños. Va con una cara avinagrada como si le doliera el estómago y no les dirige la palabra más que para reñirlos a pesar de que parecen unos niños muy formales. Siempre tengo que resistir la tentación de hablar con ella y preguntarle qué es eso tan grave que le impide disfrutar de la vida y hace que prive a sus hijos de la relación normal con su madre.
Justo después aparqué el coche y enfrente mío, al otro lado de la calle, había un coche parado en mitad del carril - sin intermitentes -, habiendo sitio de sobra para aparcar. Así que me quedé mirándolo y la conductora resulta que se estaba maquillando. En serio. Mientras, los autobuses tenían que hacer un quiebro para evitar su coche, mientras otros muchos se desviaban en el último momento al darse cuenta de que estaba parada... La chica estaba tranquilamente pintándose los labios, peinándose y volviéndose a retocar una y otra vez, durante al menos cinco minutos. Si eso es ser una mujer moderna, conmigo que no cuenten. Parecía un pavo real atusando sus plumas. Yo nunca he sido ni seré así tampoco.
Justo después aparqué el coche y enfrente mío, al otro lado de la calle, había un coche parado en mitad del carril - sin intermitentes -, habiendo sitio de sobra para aparcar. Así que me quedé mirándolo y la conductora resulta que se estaba maquillando. En serio. Mientras, los autobuses tenían que hacer un quiebro para evitar su coche, mientras otros muchos se desviaban en el último momento al darse cuenta de que estaba parada... La chica estaba tranquilamente pintándose los labios, peinándose y volviéndose a retocar una y otra vez, durante al menos cinco minutos. Si eso es ser una mujer moderna, conmigo que no cuenten. Parecía un pavo real atusando sus plumas. Yo nunca he sido ni seré así tampoco.
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Nasciturus proiam nato habetur, si de eius commodo agitur
