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jueves, 18 de noviembre de 2010

El tiempo me da la razón

La verdad es que no sé si alegrarme o no, porque la mayoría de las cosas que digo son negativas, pero me ha gustado leer el informe del defensor del menor criticando las mismas series de televisión de las que yo llevo hablando tanto tiempo. Resulta desesperante ver como tantos adolescentes e incluso niños pequeños se han criado con el único ejemplo de los personajes que ven en sus series favoritas; física o química, los simpson, padre de familia, al salir de clase y tantas otras... O el daño que pueden hacer programas como El hormiguero, pensando teóricamente para los pequeños, pero que parece un documental sobre sexo y vicios variados. Me pregunto cómo los productores pueden dormir por la noche.

No pasaría nada si en casa con los niños estuvieran sus padres controlando lo que ven y dándoles una opinión diferente sobre los temas. Pero es que sus hijos tienen la mayoría una televisión en su cuarto y ven lo que quieren cuando quieren, sin ninguna clase de control paterno y sin otros referentes morales que los citados programas. Así no es de extrañar que cada año unas 18000 jóvenes menores de edad se queden embarazadas en España. Esto contando teóricamente con que conocen de sobra el uso de anticonceptivos y los tienen a su alcance. De ellas, la mayor parte pasarán a engrosar las listas del aborto o de la píldora del día después, con el consiguiente cargo de conciencia que habrán de arrastrar el resto de sus vidas. En buena parte, por culpa de la televisión.

domingo, 8 de agosto de 2010

Sé lo que hicistéis versus el hormiguero

Hace aproximadamente dos años que empecé a ver ambos programas. Los dos tienen cualidades: son entretenidos, interesantes y divertidos; y los dos tienen el mismo defecto: querer haber sido caballo de batalla al servicio de una ideología política y moral. El hormiguero lo veía con mis hijos y, a pesar de ser ya todos mayores, acabé por vetarlo porque me estaba dando ya vergüenza ajena.

Siendo un programa dirigido a los niños, no hay frase que no contenga alusiones sexuales o referencias a los genitales de los presentadores. A parte del gusto por lo escatológico -que ya estaba resultando repugnante-, y las entrevistas a personajes afínes que nos ponen al día de su vida íntima sin que les preguntemos. Una pena, realmente, porque había otras entrevistas y secciones que valían la pena.

Sin embargo, Sé lo que hicistéis ha seguido un poco la trayectoria contraria. Tras un tiempo en que las alusiones políticas y antirreligiosas estaban a la orden del día, también dejé de verlo. Pero ahora parece que han rectificado y puedo seguir todo el programa sin sentirme ofendida o insultada. Al menos, ultimamente. Espero no tener que rectificar estas líneas la semana que viene... Lo único que me molesta ahora, es que se dediquen a criticar la música sudamericana que no comprenden.

Lo que demuestra que se puede hacer un programa de entretenimiento para todos sin utilizar el recurso fácil del insulto y la burla, el lenguaje obseno y la provocación. Además, lo curioso es que ellos mismos deberían ser los primeros interesados en atraer a un público lo más variado posible. Al fin y al cabo, su supervivencia depende de la audiencia y todos sumamos, sea cual sea nuestra ideología.