jueves, 28 de febrero de 2013

El Psoe justifica la violencia verbal

Justifica a los alborotadores que impidieron una conferencia de Wert

El PSOE abre la puerta a que sus enemigos revienten cualquier acto público socialista

Mar 15·1·2013 · 17:42h 2
Ayer unos energúmenos reventaron una conferencia del Ministro de Educación, impidiéndole ejercer su derecho a expresarse y al público su derecho a escuchar lo que Wert tenía que decir. Hoy el PSOE ha defendido ese ataque a la libertad de expresión, diciendo que “cuando uno toma una decisión y está en política tiene que estar acostumbrado a recibir críticas”.
Criticaban la ‘crispación’ y ahora apoyan a quienes llaman a “quemar las calles”
Lo que decía el PSOE sobre la tensión
A nadie le puede sorprender a estas alturas ver que el PSOE justifica a unos alborotadores que revientan una conferencia organizada por un medio de comunicación -en este caso El Mundo- en un hotel, presentándolo como un legítimo ejercicio de crítica. En esto el Partido Socialista sigue al pie de la letra las pautas marcadas por su fundador, Pablo Iglesias, durante su primera -y lamentable- intervención parlamentaria el 7 de julio de 1910:
“Este partido no ha cambiado de opinión respecto a este particular; estará en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad, como han estado todos los partidos, cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones.”
El PSOE no defiende el derecho de crítica, sino la imposición de la mordaza
A lo largo de mi vida he ido a muchas conferencias, con ponentes de las ideologías más variadas. Cuando lo he creído oportuno, porque durante la charla he escuchado algo que no era de mi agrado, he esperado al turno de preguntas y he interpelado al conferenciante manifestando mi discrepancia con respeto y educación. Eso es lo que hacemos los que respetamos la libertad de expresión y creemos en la democracia. Será por eso que los socialistas no están de acuerdo con esa forma de ejercer la crítica. Por lo visto, en el PSOE prefieren tapar la boca a quienes no coinciden con sus ideas. Por eso defienden no la discrepancia, sino la mordaza.
El PSOE lanza un peligroso mensaje a la sociedad: el fin justifica los medios
Desde su rotunda derrota electoral el año pasado el PSOE ha apostado por una radicalización cada vez más evidente y escandalosa, sin mostrar el menor escrúpulo a que ese proceso le lleve a agredir los derechos y libertades de quienes no compartimos sus opiniones. Yo no soy partidario de responder a los totalitarios con su misma moneda, porque eso sería ponernos a su altura. Eso sí: cualquiera con dos dedos de frente entiende que con esa defensa de los reventadores de conferencias el PSOE se acaba de disparar un tiro a su propio pie.
Los socialistas tienen la gran suerte de que en las filas opuestas no somos tan propensos al alboroto como lo es la izquierda española: ahí están como muestra siete años de manifestaciones de la oposición cívica a Zapatero, durante las cuales no se rompió ni una papelera. Ha bastado con que llegase el PP al poder para que la izquierda apostase por un estilo muy distinto y cada vez menos pacífico de manifestarse. Con ello, la izquierda, empezando por el propio PSOE, está lanzando a la sociedad el peligroso mensaje de que el fin justifica los medios. Muchos ultras de izquierda tomarán nota de ello para seguir extendiendo esa mordaza a toda idea que no se ajuste a los dictados del pensamiento único progre, seguramente: al fin y al cabo, llevan años haciéndolo sin que el PSOE lo haya criticado ni una sola vez. El problema para el PSOE es que del otro lado empiecen también a surgir voces que animen a adoptar esa estrategia socialista, pero para aplicársela a sus promotores. En condiciones normales, en un debate civilizado y con argumentos serios y racionales, los charlatanes de la política no tienen nada que hacer. Cuando un grupo político decide ponerlo todo patas arriba para promover un escenario de violencia adecuado para su charlatanería, ha de asumir que surgirán otros igual de energúmenos y tan charlatanes como ellos pero en el lado opuesto. Seguramente lo están deseando, porque sólo así, con sus rivales rebajándose a su altura, podrían sentirse como pez en el agua los herederos de Pablo Iglesias. Allá ellos con el camino que han elegido, pero luego que no lloren si se encuentran a otros igual de salvajes que ellos impidiéndoles hablar.

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