martes, 5 de agosto de 2014

Pablo Iglesias: marxista leninista

Un dirigente de Podemos revela en Argentina el auténtico rostro del partido

¿En el “leninismo amable” a los 5 millones de muertos por hambre les darán un bombón?

Lun 4·8·2014 · 22:52h 2
Uno de los grandes mitos históricos de la izquierda es que a diferencia de Stalin, que sería el “malo”, Lenin fue “bueno”. La falsificación de su figura ha llegado a tal extremo que en una gira por Argentina, país llevado a la ruina por las recetas socialistas, uno de los fundadores de Podemos ha dicho que “estamos en una fase donde necesitábamos un leninismo amable”.
¿Franco no, Lenin sí?
¿Libertad para qué?
Lenin: fundador de un régimen de terror y brutal represión
El dirigente de Podemos, Juan Carlos Monedero, ha tenido al menos la honradez de reconocer que la expresión es un “un oxímoron”. Y es que hablar de leninismo amable resulta tan absurdo como hablar de nazismo majo, de maoísmo delicado o de fascismo pacífico. La realidad histórica del leninismo es mucho más siniestra de lo que algunos creen. Lenin fue el creador de la primera dictadura comunista, un régimen antidemocrático en el que no había libertad de expresión, ni libertad de reunión, ni libertad de prensa ni otros derechos humanos elementales, empezando por el más importante de todos: el derecho a la vida. Durante la dictadura de Lenin se fundó la siniestra Cheka, responsable de la represión, tortura y asesinato de miles de personas por motivos políticos. Si la Policía secreta del Zar, la Ojrana, tenía 15.000 miembros, la Cheka bolchevique llegó a superar los 280.000, que cometieron toda clase de atrocidades: desde arrancarle la piel a tiras a sus víctimas hasta ejecutarlas por lapidación o crucifixión, método este último que tuvieron que soportar miles de sacerdotes y religiosos asesinados por los agentes de la Cheka, que contra ellos también usaron otros métodos de tortura y asesinato no menos dolorosos, entre los que el historiador ruso Alexander Nikolaevich Yakovlev ha citado el estrangulamiento, el horror de arrojar a los reos a calderos de brea hirviente, ahogarlos en el hielo, arrancarles el cuero cabelludo, obligarles a ingerir plomo fundido, etc. Más de un millón de personas fueron asesinadas por motivos políticos o religiosos durante lo que se conoce como el Terror Rojo, por su similitud al Terror jacobino de la Revolución Francesa.
El propio Lenin dio su aprobación a muchos de estos crímenes, como por ejemplo el asesinato en masa de 50.000 prisioneros “blancos” y civiles en Crimea a finales de 1920, a tiros o por ahorcamiento, en una de las mayores masacres de la Guerra Civil Rusa. Las víctimas de este crimen se habían entregado, según relata Robert Gellately, tras la promesa bolchevique de que habría una amnistía para ellos si se rendían.
Provocando hambrunas para usarlas con fines políticos
Pero las ejecuciones no fueron el único método de exterminio usado por Lenin y sus secuaces. Uno de los más terribles fueron las hambrunas. Como recordaba mi paisano Mario Noya en un excelente artículo en 2011, la hambruna de 1921-22 afectó a unos 27 millones de personas, y mató a entre 3 y 5 millones. Esta eliminación en masa de seres humanos mediante el hambre no sólo se hizo de forma intencionada, sino que incluso se buscó con ella un fin antirreligioso, como escribía Lenin en una carta al Politburó el 19 de marzo de 1922: “Con tanta gente hambrienta que se alimenta de carne humana, con los caminos congestionados de centenares y de millares de cadáveres, ahora y solamente ahora podemos (y en consecuencia debemos) confiscar los bienes de la Iglesia con una energía feroz y despiadada. (…) Todo indica que no alcanzaremos nuestro objetivo en otro momento, porque solamente la desesperación generada por el hambre puede acarrear una actitud benévola, o al menos neutra, de las masas [hacia] nosotros.” Este uso de las hambrunas como método para conseguir objetivos políticos ya lo había adelantado Lenin en 1891, cuando se negó a colaborar con una campaña de ayuda a los hambrientos de la ciudad de Samara. Según Lenin el hambre tiene “numerosas consecuencias positivas”, pues “destruye no solamente la fe en el Zar, también en Dios”.
El ‘leninismo amable’ de Podemos
A la vista de estos hechos, cabe preguntarse si los dirigentes de Podemos buscan sacar tajada política de la miseria y la desesperación a la que están empujando sus recetas ideológicas a millones de personas en países como Venezuela y Argentina. Si como ha ocurrido otras veces a lo largo de la historia cuando se han aplicado los disparates que sostiene la ultraizquierda, en España también se repitiesen los dramáticos hechos que acompañaron el nacimiento de la dictadura soviética de la mano de Lenin -hambrunas provocadas por el poder, campos de concentración, asesinatos en masa por motivos políticos, confiscación masiva de la propiedad privada, etc.-, ¿qué quiere decir Monedero cuando habla de “leninismo amable”, tal vez que piensa regalar un bombón a la gente que mate de hambre Podemos con sus recetas? ¿Habrá también un bombón de consuelo para los que se vean privados de su libertad de expresión y de manifestación como ocurre en su adorada Cuba? ¿Y a los ejecutados por motivos políticos, tal vez, sus verdugos se los cargarán con una afable sonrisa? A día de hoy reivindicar a un dictador y asesino como Lenin debería estar tan mal visto como reivindicar a Hitler, pero está claro que la izquierda se cree con patente de corso para saltarse las exigencias de decencia democrática que dirige a los demás.
http://www.outono.net/elentir/2014/08/04/en-el-leninismo-amable-a-los-5-millones-de-muertos-por-hambre-les-daran-un-bombon/