martes, 21 de septiembre de 2010

House y Bones

De verdad que he intentado ver esas series más de una vez y he desistido. Me pregunto cómo los colegios de médicos no protestan por algo que sale en televisión y puede considerarse intrusismo profesional. Ahora resulta que la medicina viene a ser una labor de detectives y viceversa. El doctor House, - aparte de ser un persona insufrible -, se inventa cada día una serie de diagnósticos descabellados que supongo que no resistirían ningún análisis serio. En cuanto a Bones, la detective hace lo mismo con cadáveres repugnantes. No me explico por qué gusta tanto esto. Yo también podría escribir un guión diciendo: la piel aplastada en el dedo índice de la mano derecha indica que el sujeto estaba apretando el botón del mando a distancia en el momento en que fue estrangulado con una red de pescar, según se verifica en los restos de la pinza derecha de un crustáceo del género nécora, encontrados en su cuello. Por tanto, el adn está en el mando de la televisión.

Pero me parece una tomadura de pelo. Afortunadamente, la Policía Nacional y la Guardia Civil que se ocupan de estos casos son cuerpos mucho más serios y profesionales. En cuanto a los médicos, tampoco se dejan llevar por su carácter y sus manías a la hora de diagnosticar; afortunadamente, para todos. No me gusta que me engañen, ni en la ficción. Estas seies lo que demuestran es que la gente se aburre mucho y que les atraen las emociones negativas; cosa que no es nada sana. También son un síntoma de que en esta sociedad las soluciones sencillas no gustan. Van a estar todas las consultas de los médicos llenas de gente que cree que tiene un hongo nasofaringeo contagiado en la excavación arqueológica de su vecino; en lugar de un simple resfriado. Lo que faltaba para todos los hipocondriacos del mundo.