domingo, 18 de octubre de 2009

No woman has gone to prison in Spain because of abortion

Ninguna mujer ha ido a la cárcel en España por haberse practicado un aborto. Lo que necesitan esas mujeres es ayuda psicológica para soportar la idea de haber matado a su propio hijo. Bastante desgracia tienen con eso. Esto va por la noticia de Euronews.

Estábamos en la manifestación cinco o seis personas ocupando varios kilómetros de la Castellana y la calle de Alcalá, cuando me puse a pensar... Algunos creen que el embarazo es como un cáncer, por tanto el embrión es un tumor que hay que extirpar. Pero resulta que un hijo no forma parte del cuerpo de su madre; sólo está alojando allí temporalmente por nueve meses. Después puede vivir independiente noventa o cien años, sin contacto con su madre si se da el caso.

Luego está el argumento de la chica que se quedó embarazada sin querer y no va a arruinar su vida.... En primer lugar, un hijo no arruina nada, trae felicidad a la casa. Pero además, es como si yo voy conduciendo y atropello a un peatón, y luego quiero desentenderme porque, naturalmente, no lo hice a propósito. Si una mujer es madura para tener relaciones sexuales también debería ser responsable para aceptar las consecuencias. Y por supuesto, el padre biológico también deberían tener derechos y obligaciones al respecto.

Un hijo no es propiedad de su madre. Un hijo no es un grano del que te puedes librar en cualquier momento. Un millón y medio de españoles han sido eliminados desde 1985 por el único delito de ser imperfectos o inoportunos. Los casos realmente graves son una cifra insignificantes, que no hubiera necesitado ni siquiera una ley especial, sino que bastaba con una sentencia judicial. Una persona puede tener derecho a perjudicarse a sí mismo, pero nunca a matar a otro ser humano sólo porque es pequeñito e indefenso.

Por cierto, digan lo que digan, ayer en Madrid, éramos más de un millón de personas en la manifestación. Hace falta desvergüenza para decir que no llegábamos al medio millón; lo que demuestra lo que les importa la verdad y la justicia: nada en absoluto.