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lunes, 17 de enero de 2011
Cotilleos
Dice un estudio que cotillear es bueno para las relaciones sociales. En cierto modo, lo entiendo, porque poder conocer experiencias ajenas permite hacer comparaciones y sacar conclusiones sobre temas personales. Sin embargo, cuando la gente empieza a estar más enterada de esas historias que de las propias, entonces podemos decir que se trata de una enfermedad social bastante nociva. Las televisiones en España son un ejemplo claro de cómo puede degenerar la simple curiosidad en morbo y crear un espectáculo denigrante. Programas como Sálvame o la Noria y los reality shows, explotan las emociones más primarias del ser humano como medio para hacer negocio, a costa, a menudo, de los sentimientos más intimos de personas conocidas por el gran público.
Sin embargo, hay que reconocer también que muchos famosos ganan más dinero por este comercio que por su trabajo. Así que, en la mayoría de los casos, no pueden ser considerados víctimas sino cómplices del asunto. Porque, cuando se trata de dinero, desaparecen automáticamente las diferencias de educación, de clase o de profesión. Así, se puede comprobar cómo en los grandes saraos y bodas importantes, aparecen ya sin ningún pudor, tanto artistas como políticos, deportistas, toreros o gente de la realeza. Los que no se pueden ni ver en realidad, comparten las bandejas de gambas con cualquiera que sobrepase un número determinado de ceros en la cuenta corriente. Al final, el dinero es lo único que cuenta.
Sin embargo, hay que reconocer también que muchos famosos ganan más dinero por este comercio que por su trabajo. Así que, en la mayoría de los casos, no pueden ser considerados víctimas sino cómplices del asunto. Porque, cuando se trata de dinero, desaparecen automáticamente las diferencias de educación, de clase o de profesión. Así, se puede comprobar cómo en los grandes saraos y bodas importantes, aparecen ya sin ningún pudor, tanto artistas como políticos, deportistas, toreros o gente de la realeza. Los que no se pueden ni ver en realidad, comparten las bandejas de gambas con cualquiera que sobrepase un número determinado de ceros en la cuenta corriente. Al final, el dinero es lo único que cuenta.
jueves, 20 de mayo de 2010
Jorge Javier Vázquez
Un gran comunicador, una gran showman,... es todo lo que saben repetir cualquiera a quien se pregunto o incluso no se pregunte sobre esta persona. Lo que yo veo es a alguien que se ha hecho famoso en primer lugar por la exhibición de su homosexualidad, en segundo lugar por su histrionismo, y en tercer lugar, por hacer de la provocación su negocio. Hasta tal punto que, incluso, llega a maltratar a sus propios colaboradores, haciendo burla de sus comentarios. Se encuentra tan endiosado que el día que pierda su lugar no sé qué va a ser de él. Porque me recuerda mucho a Pepe Navarro, y ya se sabe lo que le pasó. Sus miles de amigos interesados le volverán la espalda en cuanto tengan la más mínima excusa.
Hace falta estar realmente muy aburrido y sobrealimentado en todos los sentidos, para encontrar interesante un programa como Sálvame que sólamente se dedica a explotar las miserias ajenas o meterse en política con intenciones más que claras. Resulta paradógico que Telecinco sea teóricamente una cadena dirigida por un político de derechas. Ni se respeta a la iglesia, ni a la oposición, ni mucho menos a los valores tradicionales de la familia. Supongo que lo único que tiene de liberal es su pasión por el dinero y el poder. Yo, desde luego, no me veo representada por un canal que ha hecho del sexo y la chabacanería su lema. Tampoco Antena tres se diferencia mucho en ese sentido. En este momento en España para mí no hay canales estatales aceptables.
Hace falta estar realmente muy aburrido y sobrealimentado en todos los sentidos, para encontrar interesante un programa como Sálvame que sólamente se dedica a explotar las miserias ajenas o meterse en política con intenciones más que claras. Resulta paradógico que Telecinco sea teóricamente una cadena dirigida por un político de derechas. Ni se respeta a la iglesia, ni a la oposición, ni mucho menos a los valores tradicionales de la familia. Supongo que lo único que tiene de liberal es su pasión por el dinero y el poder. Yo, desde luego, no me veo representada por un canal que ha hecho del sexo y la chabacanería su lema. Tampoco Antena tres se diferencia mucho en ese sentido. En este momento en España para mí no hay canales estatales aceptables.
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sábado, 8 de mayo de 2010
La gloria de los Sherpas
Cuando se habla de grandes deportistas que subieron a la cumbre, a menudo, se olvida a los sherpas o se les deja al final de la lista. cuando, los cierto es que tienen mucho más mérito, porque han subido cargando con el equipo de cientos de kilos de peso. Deberíamos reivindicar la gloria de los herpas, y de tantos otros anónimos que acompañan al triunfador. Cuando un arquitecto hace un diseño genial para un edificio, se queda con la gloria y una gran suma de dinero. Pero, ese proyecto pasa a manos de otras personas, a veces cientos, que estudian las resistencia de los materiales, por dónde ha de ir el cableado, las tuberías, la calefacción; en otras palabras, la viabilidad de la construcción, que no sería nunca posible sin el trabajo de esos anónimos.
Cuando se habla de organizaciones no gubernamentales para ayuda al tercer mundo o defensa de los derechos humanos, la gloria se la llevan unas pocas: Ammistía internacional, Médicos sin fronteras y alguna más. Pero, las iglesias cristianas llevan dos milenios haciendo esa labor y nunca se les reconoce lo suficiente. El trabajo anónimo de cientos de miles de voluntarios religiosos o seglares ha conseguido millones de pequeños milagros, que nunca saldrán en las noticias, que no recibirán grandes premioos y, por eso mismo, son más grandes y valiosos que el resto. No olvidemos nunca que, lo que hace grande a alguien, no es la repercusión mediática de su obra, sino el trabajo, el interés y el amor que ha puesto en ella.
Cuando se habla de organizaciones no gubernamentales para ayuda al tercer mundo o defensa de los derechos humanos, la gloria se la llevan unas pocas: Ammistía internacional, Médicos sin fronteras y alguna más. Pero, las iglesias cristianas llevan dos milenios haciendo esa labor y nunca se les reconoce lo suficiente. El trabajo anónimo de cientos de miles de voluntarios religiosos o seglares ha conseguido millones de pequeños milagros, que nunca saldrán en las noticias, que no recibirán grandes premioos y, por eso mismo, son más grandes y valiosos que el resto. No olvidemos nunca que, lo que hace grande a alguien, no es la repercusión mediática de su obra, sino el trabajo, el interés y el amor que ha puesto en ella.
jueves, 8 de abril de 2010
Roman Polanski
Tiene poca gracia la doble vara de medir que tienen muchos. Cuando se trata de un rico famoso que violó repetidamente a una niña de trece años, resulta que ella consentía; claro, después de emborracharla y drogarla, tampoco se iba a resistir mucho. Yo tengo una niña de esa edad y además podría ser modelo y se me llevan los demonios cada vez que escucho a alguien justificando a ese monstruo. Porque, claro: eran los años setenta y el sexo y la droga eran algo normal o la chica sabía lo que quería, o ahora ya no sería delito. Debería caerseles la cara de vergüenza a todos. Empezando por su mujer actual, que sabe de lo que habla porque ella también fue una adolescente acosada.
Que la víctima prefiere olvidar el asunto después de veinte años y no sentirse más en el punto de mira, no me extraña nada; pero es que Polanski ni siquiera ha pedido perdón por lo que hizo. Sin embargo, el Papa pide perdón por cosas que él no ha hecho ni ha consentido, por unas pocas excepciones entre millones de sacerdotes católicos fieles y entregados al prójimo, y eso no vale, en cambio. Parece que hay quien desearía quemarle personalmente en una hoguera y sólo así se sentirán satisfechos. Mientras, Roman Polanski en cambio recibe las simpatías de los mismos que cargan las tintas contra Benedicto XVI. Vaya hipocresía.
Que la víctima prefiere olvidar el asunto después de veinte años y no sentirse más en el punto de mira, no me extraña nada; pero es que Polanski ni siquiera ha pedido perdón por lo que hizo. Sin embargo, el Papa pide perdón por cosas que él no ha hecho ni ha consentido, por unas pocas excepciones entre millones de sacerdotes católicos fieles y entregados al prójimo, y eso no vale, en cambio. Parece que hay quien desearía quemarle personalmente en una hoguera y sólo así se sentirán satisfechos. Mientras, Roman Polanski en cambio recibe las simpatías de los mismos que cargan las tintas contra Benedicto XVI. Vaya hipocresía.
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jueves, 4 de marzo de 2010
No se puede mandar sobre los sentimientos
No soy una persona fácil para elegir amigos. Me cuesta mucho congeniar con la gente. No me van los extremistas, ni tampoco los que pasan de todo. No me gustan los que sólo se preocupan de las apariencias. Así que he encontrado pocas personas en mi vida con las que quisiera empezar una amistad. Tuve una amiga muchos años, aunque apenas nos veíamos, pero siempre nos habíamos entendido bien. Hasta que empecé a vivir en otra ciudad y ya nunca tenía un día libre para mí. Tengo otra de muchos años que, por desgracia, vive muy lejos de nosotros y es casi imposible coincidir con ella. Tuve amistad con algunas madres de amigos de mis hijos que, según se distanciaron ellos, perdieron todo el interés por mí.
No creo que sea una persona tan difícil de contentar. Me conformo con tomar un café de vez en cuando. No hago discursos filosóficos en la calle. Eso lo dejo para el ordenador. Tal vez soy aburrida. No lo niego. Tengo poco que contar. No me gusta el cotilleo y me dan exactamente igual los famosos y las modas del momento. No soy llamativa; soy más bien tímida; no sé contar chistes graciosos. No sé si debe a todo eso o es parte de mi destino, el hecho de no haber conseguido nunca tener una amistad "de diario", que digo yo, es decir, tener alguien con quien hablar de las cosas sin importancia que pasan cada día. No tener con quién ir de tiendas o a comer de vez en cuando; que tampoco pido dedicación exclusiva. Me temo que aburro hasta a las ovejas.
No creo que sea una persona tan difícil de contentar. Me conformo con tomar un café de vez en cuando. No hago discursos filosóficos en la calle. Eso lo dejo para el ordenador. Tal vez soy aburrida. No lo niego. Tengo poco que contar. No me gusta el cotilleo y me dan exactamente igual los famosos y las modas del momento. No soy llamativa; soy más bien tímida; no sé contar chistes graciosos. No sé si debe a todo eso o es parte de mi destino, el hecho de no haber conseguido nunca tener una amistad "de diario", que digo yo, es decir, tener alguien con quien hablar de las cosas sin importancia que pasan cada día. No tener con quién ir de tiendas o a comer de vez en cuando; que tampoco pido dedicación exclusiva. Me temo que aburro hasta a las ovejas.
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miércoles, 28 de octubre de 2009
Vergüenza ajena
Es curioso, porque recuerdo que una de las primeras broncas que tuve en internet fue por este tema y ahora tengo que insistir en lo mismo. Siempre se ha reprochado al machismo que hablaran de las mujeres como si fueran carne en el escaparate de la carnicería, pero ahora tenemos el hembrismo haciendo igual a todas horas, y nadie dice nada... Me refiero a esas conversaciones entre mujeres de mi edad comentando sobre el culo o los abdominales del famoso de turno quien, además, en muchos casos podría ser su hijo. Como ciervas, eligiendo al macho más capaz para aparearse todas con el mismo... Me parece algo antinatura.
Porque somos personas y ya no vivimos perdidos en la naturaleza, no necesitamos al más fuerte, sino al más inteligente y adaptado a las rutinas sociales. Además, si el mismo chico no fuera rico o famoso, por la calle tampoco le hubieran dedicado más que una mirada distraída. Así que, por una vez, voy a hablar a favor de la igualdad entre sexos: lo que nos parece mal cuando se trata de hombres hablando de mujeres, no nos puede parecer aceptable o hasta divertido en el caso contrario. La dignidad humana debería estar por encima de la apariencia física o el famoseo.
Porque somos personas y ya no vivimos perdidos en la naturaleza, no necesitamos al más fuerte, sino al más inteligente y adaptado a las rutinas sociales. Además, si el mismo chico no fuera rico o famoso, por la calle tampoco le hubieran dedicado más que una mirada distraída. Así que, por una vez, voy a hablar a favor de la igualdad entre sexos: lo que nos parece mal cuando se trata de hombres hablando de mujeres, no nos puede parecer aceptable o hasta divertido en el caso contrario. La dignidad humana debería estar por encima de la apariencia física o el famoseo.
sábado, 11 de julio de 2009
Se recoge lo que se siembra
El otro día hablaba del karma y el destino, pero eso no significa que no piense que, en el fondo, cada cual acaba recibiendo aproximadamente lo que se merece. Salvo excepciones. Recuerdo que, cuando mis hijos tenían problemas en el colegio de pequeños, yo les decía aquello de "a cada cerdo le llega su san Martín" o "sentarse a ver pasar el cadáver de tu enemigo". Es decir, que la gente que se porta mal con el prójimo suele acabar "probando su propia medicina". Claro que alguno estará pensando en esos famosos a los que les va tan bien, a pesar de ser una gentuza. Pero, aunque parezca que lo tienen todo, generalmente no tienen nada.
Nada que valga realmente la pena. A mí lo que me molesta un montón es cuando leo una entrevista de alguna modelo o similar hablando de lo felices que son en su matrimonio y con sus hijos. Al cabo de un par de semanas sale otra exclusiva hablando de su separación. Así que han cobrado dos veces. Parece un poco bastante tomarnos por tontos al resto de los ciudadanos; aunque también es verdad que creerse ese tipo de revistas sí sería un poco tonto. Ya se sabe que venden más todavía las malas noticias que las buenas y me imagino que incluso las preparan a propósito para que sea más efectivo, y más rentable.
Lo que está claro es que hoy en día tener dinero y éxito es sinónimo en la mayoría de los casos de tener una vida privada desastrosa. Los matrimonios que duran y las familias unidas se siguen manteniendo entre la gente que no tiene nada que perder, o que ganar. Es terrible comprobar una y otra vez cómo los niños al final se convierten en moneda de cambio y son utilizados para cualquier fin. Da la impresión incluso de que algunas sólamente deciden tener hijos para asegurarse la pensión correspondiente tras el divorcio. Pero lo que no saben es que ya nunca conseguirán tener una pareja estable y repetirán la misma historia una y otra vez.
Así, como la vida acaba poniendo a cada cual en su lugar, supongo que no puedo aspirar al éxito porque no hice el menor esfuerzo cuando era jovencita en ese sentido. Sin embargo, mi felicidad se basa en otras cosas, en la convivencia con mi marido y mis hijos. Si me fallara eso, sí que tendría un problema importante. Yo sólo he sembrado semillas de familia, y me dedico a divulgar esa mentalidad. Pero al menos creo que no he sembrado cizaña con nadie que conozca. Otra cosa son las diferencias de opinión naturales. Así que espero no recoger las consecuencias de mis malas acciones, como le acaba sucediendo antes o después a casi todos.
Música: shakira. Se quiere, se mata
Nada que valga realmente la pena. A mí lo que me molesta un montón es cuando leo una entrevista de alguna modelo o similar hablando de lo felices que son en su matrimonio y con sus hijos. Al cabo de un par de semanas sale otra exclusiva hablando de su separación. Así que han cobrado dos veces. Parece un poco bastante tomarnos por tontos al resto de los ciudadanos; aunque también es verdad que creerse ese tipo de revistas sí sería un poco tonto. Ya se sabe que venden más todavía las malas noticias que las buenas y me imagino que incluso las preparan a propósito para que sea más efectivo, y más rentable.
Lo que está claro es que hoy en día tener dinero y éxito es sinónimo en la mayoría de los casos de tener una vida privada desastrosa. Los matrimonios que duran y las familias unidas se siguen manteniendo entre la gente que no tiene nada que perder, o que ganar. Es terrible comprobar una y otra vez cómo los niños al final se convierten en moneda de cambio y son utilizados para cualquier fin. Da la impresión incluso de que algunas sólamente deciden tener hijos para asegurarse la pensión correspondiente tras el divorcio. Pero lo que no saben es que ya nunca conseguirán tener una pareja estable y repetirán la misma historia una y otra vez.
Así, como la vida acaba poniendo a cada cual en su lugar, supongo que no puedo aspirar al éxito porque no hice el menor esfuerzo cuando era jovencita en ese sentido. Sin embargo, mi felicidad se basa en otras cosas, en la convivencia con mi marido y mis hijos. Si me fallara eso, sí que tendría un problema importante. Yo sólo he sembrado semillas de familia, y me dedico a divulgar esa mentalidad. Pero al menos creo que no he sembrado cizaña con nadie que conozca. Otra cosa son las diferencias de opinión naturales. Así que espero no recoger las consecuencias de mis malas acciones, como le acaba sucediendo antes o después a casi todos.
Música: shakira. Se quiere, se mata
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