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sábado, 2 de abril de 2011

Igualdad y violencia doméstica

Hay quien se extraña porque, cuantas más leyes sacan en favor de la igualdad entre hombres y mujeres, más aumenta la violencia de género (por llamarla como la llaman todos). En primer lugar, la violencia es más habitual entre parejas de hecho y extranjeros que vienen de países en desarrollo. En segundo lugar, siempre tiene relación con rupturas y separaciones. En tercer lugar, no se contabiliza la violencia de las mujeres contra los hombres, porque esa no se ve. Las raíces de este problema son diversas y no sirve de nada hacer carreras o declaraciones grandilocuentes, cuando no se estudia realmente la situación. Además esta sociedad está acostumbrada a la exhibición de la violencia como espectáculo televisivo y en el cine.

Cuando yo era pequeña, no se enseñaba la igualdad. Se enseñaba a los hombres a respetar y proteger a las mujeres. De ese modo, la mayoría eran incapaces de levantarles la mano. Sin embargo, ahora todo es independencia, separación del amor y el sexo, se favorece la promiscuidad y la falta de compromiso, se prima a las mujeres en el trabajo independientemente de sus méritos, y, en caso de divorcio, la mujer sale indudablemente beneficiada; sobretodo si aduce malos tratos aunque sea mentira. Siendo así, no es extraño que algunos hombres pierdan los nervios al verse con todas las de perder y, total, si somos iguales, ¿qué importancia tiene soltarle un guantazo, como lo harían con un hombre?, o devolverselo, porque hay muchas mujeres agresivas. Se recoge lo que se siembra.

lunes, 29 de marzo de 2010

La libertad de decir que no

He estado viendo videos musicales y está claro que se lleva el "look burdel". Me pregunto cómo es que el feminismo nos ha llevado una vez más a la conclusión de que hay que estar siempre disponible para cualquier pareja sexual. Yo pensaba que la liberación consistía precisamente en poder decir: no. Ya en las comunas de los años setenta, muchas mujeres acabaron siendo como prostitutas pero sin cobrar nada. Tanto hablar de la igualdad, pero triunfan los programas de televisión en los que se puja por un hombre o se elige una mujer, como si fueran ganado. Realmente deberían presentarse al casting desnudos. Así acabarían antes. Detrás de lo que llaman romanticismo y "buscar pareja", no se encuentra más que atracción animal pura. Así que, qué mejor manera de escenificarlo que vistiendo a las chicas de prostitutas y a ellos de chulos... Al fin y al cabo, todo el mundo sabe a lo que van.

Ése es el modelo de sociedad que nos están vendiendo, donde la mujer siempre tiene que estar dispuesta al sexo. Porque ahora resulta que siempre nos apetece, con cualquiera, a cualquier edad, de niña o de vieja. Esa historia sobre que las mujeres necesitamos sentir algo por nuestra pareja, ahora resulta que era un mito a desterrar. Todos con todos, como conejos. Y luego, si hay consecuencias, se eliminan de la forma más expeditiva. Está claro que se han estudiado a fondo la novela Un mundo feliz de Aldous Huxley, porque es la misma sociedad, la misma estrategia. Por suerte, la gente todavía sabe llamar a las cosas por su nombre y, aunque no voy a transcribir esas palabras, existen unos calificativos universales e intemporales para esa clase de comportamientos anómalos. Sin embargo, la familia siempre resistirá porque es el estado natural del ser humano.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Noventa, sesenta, noventa

Parece ser que han sacado una nueva serie española, cuyo argumento justifica la relación entre un hombre de cuarenta años y una chica de dieciseis. Decía el protagonista, Jesús Olmedo, que le parece muy bien, que el amor es imparable y hay que dejarse llevar. Una cosa es el amor y otra muy distinta el deseo sexual hacia una jovencita. Naturalmente, el hombre siempre sale ganando en este caso. Es la chica quien arruina su vida, metiéndose en una relación seria cuando todavía debería estar aprendiendo a vivir. Me parece de un cinismo increíble que quieran plantear eso como una historia de amor. No puede haber una relación igualitaria cuando uno de los dos no sabe todavía nada de la vida, porque no ha tenido tiempo para adquirir la experiencia necesaria. Es más bien una relación patológica donde se confunden la figura del padre, la admiración y el afán de control total. No existe verdadera libertad si ambos no están al mismo nivel de maduración psicológica.

Pero no puedo decir que me extraña ya nada, después de que otras series hayan abordado también este tema. Luego van diciendo que hay que tener cuidado con internet, porque los pederastas captan adolescentes por medio de las redes sociales. Pero, cuando se trata de tener audiencia, todo vale. Parece que estos productores no tienen hijas ni hermanas. En la otra cara de la moneda, he leído unas declaraciones de David Cantero, que me han gustado mucho: "Enamorarse es un proceso enriquecedor, que nos rejuvenece, pero pasa, Entonces, cuando pasa esa efusividad, es cuando hay que aprender a amar de verdad, a respetar y a valorar todo de ella". Es fácil dejarse llevar por el deslumbramiento inicial, pero hay que mantener la cabeza fría y pensar si esa relación merece la pena y les van a hacer felices a ambos. De otro modo, la pareja estará condenada al fracaso desde el primer momento y uno de los dos saldrá muy perjudicado.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Vergüenza ajena

Es curioso, porque recuerdo que una de las primeras broncas que tuve en internet fue por este tema y ahora tengo que insistir en lo mismo. Siempre se ha reprochado al machismo que hablaran de las mujeres como si fueran carne en el escaparate de la carnicería, pero ahora tenemos el hembrismo haciendo igual a todas horas, y nadie dice nada... Me refiero a esas conversaciones entre mujeres de mi edad comentando sobre el culo o los abdominales del famoso de turno quien, además, en muchos casos podría ser su hijo. Como ciervas, eligiendo al macho más capaz para aparearse todas con el mismo... Me parece algo antinatura.

Porque somos personas y ya no vivimos perdidos en la naturaleza, no necesitamos al más fuerte, sino al más inteligente y adaptado a las rutinas sociales. Además, si el mismo chico no fuera rico o famoso, por la calle tampoco le hubieran dedicado más que una mirada distraída. Así que, por una vez, voy a hablar a favor de la igualdad entre sexos: lo que nos parece mal cuando se trata de hombres hablando de mujeres, no nos puede parecer aceptable o hasta divertido en el caso contrario. La dignidad humana debería estar por encima de la apariencia física o el famoseo.

sábado, 15 de agosto de 2009

Ideología de género

Se dice de la labor que realizan algunos grupos intentando minar las bases de la familia, provocando con ello la ruptura de las bases de la sociedad. En las nuevas series juveniles se nota mucho. Especialmente en las relaciones entre hombres y mujeres se llega a dar a entender que ellas son igual de fuertes físicamente. El otro día una chica cogía a dos chicos de su edad por las orejas y los arrastraba, sin que ningunos de ellos hiciera nada por evitarlo. A continuación la protagonista le enseña una cámara de vídeo a un joven, con la cual ha estado grabando lo sucedido entre ellos, y él tampoco hace el menor amago por quitárse de las manos, aunque le comprometa.

Una cosa es que rechacemos la violencia y otra cerrar los ojos a la realidad. De este modo, se da a entender a las niñas que todos los chicos son como serpientes domadas, que se les puede molestar humillar o hasta agredir, porque les han quitado los colmillos. Pero se olvidan de que las boas no necesitan veneno, porque simplemente son más fuertes. Creo que muchos sucesos que hemos oído últimamente se explican por la mentalización inversa de la sociedad. Donde antes el hombre tenía todos los derechos, ha pasado a ser una marioneta con hilos. Naturalmente, hay algunos que no se resignan a ese papel y antes o después acaban saltando.

Yo simplemente les digo a mis hijas las cosas como son: que el respeto tiene que ser mutuo o es falso. Que el hecho de que seamos personas civilizadas no impide que cualquiera pueda perder los papeles en un momento dado. Por tanto, es absurdo querer forzar la igualdad copiando precisamente los aspectos que se critican de las masculinidad: ser dominantes, duras e inflexibles. Ni tampoco colocar a los personajes masculinos de las series como gente débil, voluble o básica. Manipular la realidad a favor o en contra de intereses siempre trae consecuencias graves. Cualquier discriminación es negativa.