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viernes, 29 de abril de 2011

Como animales de granja

Estaba intentando explicar en qué consiste en socialismo y se me ocurrió ese paralelismo. Un caballo en libertad hace lo que le parece en cada momento, pero a veces no encuentra pastos o le pueden atacar animales salvajes. Un caballo de establo siempre tiene comida y agua. A cambio sólo puede hacer lo que le dejan. Si el dueño decide que sólo sirve para arar la tierra, eso le toca. Si decide que no sirve para nada, lo sacrifica. El sistema socialista auténtico es exactamente lo mismo. A nadie le falta una vivienda, comida o agua, pero a cambio deben hacer exactamente en cada momento lo que les indica el partido. Sólo a unos pocos privilegiados les toca dirigir la granja y tomar decisiones.

El comunismo chino es todavía peor. Allí están como gallinas ponedoras en un cajón. Sin derecho a una vida digna, dedicados doce horas diarias a la producción, sin vacaciones ni seguridad social. Así, naturalmente el nivel de producción es impresionante. Todo son beneficios sin apenas gastos. Por eso China se ha convertido en una superpotencia; a costa, eso sí, de las vidas de los chinos. Aunque ahora están abriendo un poco el sistema, no creo que beneficie a muchos. La inmensa mayoría siguen produciendo. En comparación, unas gallinas de campo - aún incluso no siendo del todo libres - viven una vida relajada, poniendo huevos donde y cuando quieren. Eso es el sistema capitalista. No hay color.

sábado, 26 de marzo de 2011

Socialismo igual a fracaso

Es bien sabido que todos los países que han abrazado el llamado socialismo real, es decir, el comunismo, han acabado en la bancarrota. Sin embargo, nadie ha hecho un estudio sobre algo muy evidente: cada vez que la izquierda llega al poder en cualquier país, hunde la economía. No es casualidad. Es que vivimos en países capitalistas incompatibles con la ideología socialista. Sus recetas siempre consisten en lo mismo: potenciar el estado en detrimento de la empresa privada; subvencionar temas innecesarios y premiar a sus simpatizantes. Al cabo de poco tiempo, el sistema se resiente, hasta que llega un momento en que tienen que renunciar a las políticas sociales que eran su razón de ser. Eso lo estamos viviendo una vez más en España.

Entonces arremeten contra todos y culpan a cualquiera con tal de no reconocer que sencillamente su fórmula no funciona, y no ha funcionado nunca. Creo que es bueno que haya alternancia política; más que nada porque el exceso de poder nubla la mente y acaban estropeándolo todo (Véase Aznar); pero en otros países hace tiempo que han renunciado a la terminología socialista. Es decir, que puede haber varios partidos políticos sin necesidad de que uno de ellos siga defendiendo tesis del siglo pasado, de las cuales ya se ha demostrado sobradamente su ineficacia. Eso, por no hablar de la tentación de totalitarismo que lleva inscrita todo socialismo; porque, al fin y al cabo, está en su origen y en su meta alcanzar el socialismo real.

martes, 28 de diciembre de 2010

No seáis tibios

Eso le decía el Ángel a una de las primeras iglesias cristianas en una lectura del Apocalipsis. La tibieza viene a ser también la enfermedad de los cristianos actuales. En España, la mayoría de los niños siguen haciendo la Primera Comunión, más por una cuestión de rito social que por convencimiento. La mayoría de los matrimonios también siguen siendo por la Iglesia; lo cual no impide que, pasado un tiempo, se divorcien e incluso se vuelvan a casar por lo civil con otras personas. El cristianismo actual es absolutamente tibio. Está mediatizado por la moda, la costumbre y lo políticamente correcto. De ese modo, hemos pasado a ser poco más que católicos de carnet. (Que sólo tienen un certificado).

Pero ese cristianismo que no da la cara y no se compromete es a veces más dañino que el mismo agnosticismo. Da una imagen de cara a la sociedad de personas hipócritas, cuyos valores dependen de las circunstancias. A veces, pienso que más valdría que fuéramos la mitad de católicos pero más consecuentes. Un cristiano puede ser socialista, siempre que sea moderado, es decir, socialdemócrata. Pero un buen católico no puede aceptar en nombre de una ideología la adopción de niños por parte de parejas homosexuales; ni mucho menos, el aborto o la eutanasia. Esas cuestiones son absolutamente incompatibles con la pertenencia a la Iglesia, y no negociables, porque afectan a la familia y a la vida.

jueves, 18 de febrero de 2010

Anclados en el siglo XX

Este post es mío. Hay mucha gente es España que no ha cambiado de siglo. Es más, yo diría que ni siquiera pasaron de los años cincuenta. Para esas personas la Guerra Civil fue antesdeayer y el estado sigue siendo confesional. No se enteraron de la democracia ni de la alternancia de partidos políticos. Creen que todavía no existe el divorcio y los que estamos casados todavía es porque no nos queda otro remedio. Piensan que España está aislada de Europa y que no necesitamos llevarnos bien con EE.UU.

Esas personas, todavía hoy, piensan que los católicos no utilizamos anticonceptivos, que nos casamos vírgenes y no nos gusta el sexo. Hablan, naturalmente sin conocimiento de causa, porque ellos jamás se relacionarían con alguien como nosotros. Así que las "leyendas" van pasando de abuelos a padres y nietos, sin modificación alguna. Ya se sabe que es indudable que los empresarios son malos por definición y los trabajadores son buenos, hagan lo que hagan.

Defienden que en España se discrimina a los homosexuales, como si todavía fueran detenidos. Aseguran que somos racistas. Me imagino que lo dirán en su propio nombre. Insisten en que la Iglesia es la culpable de todos los males desde que el mundo es mundo. Se consideran ecologistas aunque no hayan reciclado en su vida. Se consideran pacifistas y a la mínima te insultan en cuanto das tu opinión. Se consideran antimilitaristas y son los defensores de las peores dictaduras del mundo.

Pero lo peor es que su opinión es inamovible. Les da igual si el mundo sigue girando, si las "democracias" del siglo pasado cayeron por su propio peso. Continúan defendiendo el socialismo en Venezuela, por si acaso algún día resulta que funciona. Son inasequibles a la realidad, al sentido común y el desaliento. Supongo que se consideran por encima de esas nimiedades. Son los defensores de los derechos humanos, dependiendo de quien los ataque. Y me temo que cada día son más en el mundo.

domingo, 24 de mayo de 2009

No puedo dejarlo

Hace tiempo que escribir este blog dejó de ser algo agradable para convertirse en una obligación. He pensado varias veces en dejarlo, pero no puedo. La razón es sencillamente que soy la única. Soy la única persona en esta zona de internet que defiende a la Iglesia frente al laicismo, al capitalismo frente al socialismo, a la moral cristiana frente al relativismo, la vida frente al aborto y la eutanasia, la fidelidad frente a la promiscuidad, la familia frente al individualismo, la pareja frente a la ideología de género...

Existe una página que os recomiendo. Se llama Hazte oir.org y de ahí saco buena parte de mis informaciones. Son también los únicos en internet, que yo conozca, que se atreven a llamar a las cosas por su nombre porque son independientes de partidos políticos e intereses económicos. Pertenecen a esta organización muchos católicos, pero hay gente de todas las ideologías y creencias. También son los promotores de Derecho a vivir.org, del cual supongo que sí que habéis oído hablar. Si un día decido dejarlo, podréis encontrar allí ideas muy parecidas a las mías.

Cuando entro en esa web comprendo que no puedo dejarlo. No puedo quedarme en mi casa con mi familia y desentenderme de la realidad del mundo, de la falta de valores de nuestra sociedad y de la deriva nihilista que está tomando nuestro país. Aunque no esté en mi mano nada más en absoluto, mientras pueda seguir tecleando en el ordenador, seguiré denunciando que el feto es un ser humano desde el momento de su concepción. Seguiré diciendo que la moral cristiana es tan válida ahora como lo ha sido y será siempre.

Todos aquellos que están de acuerdo conmigo pero no hacen nada y no dicen nada, están contribuyendo a la situación, están dejando que nuestra sociedad se vuelva cada vez más materialista, más egoísta, más vacía de valores. Si yo viera que existe un debate social, que la oposición simplemente se opone, que existiera en España una derecha, como existe en todas las democracias del mundo; entonces sí podría cerrar el blog o dedicarme a escribir sobre las estrellas. Pero empiezo a dudar que vea ese momento.