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viernes, 18 de marzo de 2011
¿Por qué?
Llega un momento en la vida en que tienes que dar el todo por el todo. No sirve el cansancio, el sueño o el desánimo porque es la ocasión de hacer las cosas bien o mal y las consecuencias se verán después. O eso pensaba yo... También pensaba que había hecho las cosas bien, que les había dedicado todo el tiempo y el cariño necesario. Pensaba que tenía todo controlado y que, lógicamente, nada podía torcerse. Pero no contaba con que la vida da muchas vueltas y yo no era el factor decisivo en esta historia. Lo pensé, lo hice y lo conté en muchos fascículos, confiando en que tenía razón y no había otro camino. Pero no me sirvió de nada y ahora me pregunto por qué.
Los recuerdos se agolpan en mi cabeza de aquel tiempo en que pensé que todo iba bien y ahora sé que no va bien nada, pero no puedo hacer nada para solucionarlo. En casa del herrero, ya se sabe. Y mientras yo sigo luchando en mil batallas, dando el todo por el todo, por una visión del mundo que creo justa pero que a mí personalmente no me ha servido. Mientras intento convencer a los demás, a menudo me pregunto si no debería cerrar mis blogs y dedicarme a otra cosa, porque ya no tengo fuerza moral. Pero si no sigo intentándolo, entonces ¿qué me queda?. Tendría que reconocer que todos mis ideales han resultado un fracaso en parte y eso es algo demasiado duro para asumirlo. Al menos me queda la fe.
Los recuerdos se agolpan en mi cabeza de aquel tiempo en que pensé que todo iba bien y ahora sé que no va bien nada, pero no puedo hacer nada para solucionarlo. En casa del herrero, ya se sabe. Y mientras yo sigo luchando en mil batallas, dando el todo por el todo, por una visión del mundo que creo justa pero que a mí personalmente no me ha servido. Mientras intento convencer a los demás, a menudo me pregunto si no debería cerrar mis blogs y dedicarme a otra cosa, porque ya no tengo fuerza moral. Pero si no sigo intentándolo, entonces ¿qué me queda?. Tendría que reconocer que todos mis ideales han resultado un fracaso en parte y eso es algo demasiado duro para asumirlo. Al menos me queda la fe.
miércoles, 20 de octubre de 2010
Demasiado o demasiado poco
Ése es el concepto de la educación de los niños en España. Hay padres que son como el "encantador de perros". Pretenden que sus hijos pequeños les sigan al paso, que no levanten la voz y no desordenen la casa. Eso no es un hijo, - ni un perro -, es un robot. Los niños necesitan cierto descontrol para poder desarrollar su imaginación, adquirir destrezas y aprender a hacer las cosas solos. Un niño demasiado controlado es un adulto inútil. En el otro extremo, está los padres "colegas" que hacen la vista gorda siempre que el niño no les moleste. Se han grabado a fuego la máxima - ya pasada de moda - de no traumatizar a la infancia, y la siguen al pie de la letra. No se dan cuenta de que sus hijos tienen un sentido innato del bien y del mal. Es decir, que saben cuándo están siendo malos y, si sus padres no les riñen, piensan que no les importan lo suficiente. Un niño sin educar es un adulto falto de atención y cariño. Otro fracasado social.
¿Tan difícil es dar con el término medio? Si no saben tratar con niños, menos lo van a hacer con adolescentes. Los problemas infantiles te parecen entonces una tontería. Un hijo necesita amor incondicional, pero también desea que le pongan unos límites para ayudarle a ser mejor persona. Si no lo hacen así, acabará aprovechándose de la situación, porque es pequeño pero tampoco es tonto. No hace falta que explique que los hijos que sufren exceso de disciplina tampoco son felices. Hay padres y madres que son verdaderos sargentos del ejército y no tienen ninguna paciencia con los niños. Lo peor no son los gritos, sino el desprecio con que los tratan. No es obligatorio tener hijos y, si no se tiene vocación de padre, es mejor evitarlos. Evitarlos, que no abortarlos. Un bebé intrauterino ya existe. La única receta para educar niños consiste en amor y sentido común.
¿Tan difícil es dar con el término medio? Si no saben tratar con niños, menos lo van a hacer con adolescentes. Los problemas infantiles te parecen entonces una tontería. Un hijo necesita amor incondicional, pero también desea que le pongan unos límites para ayudarle a ser mejor persona. Si no lo hacen así, acabará aprovechándose de la situación, porque es pequeño pero tampoco es tonto. No hace falta que explique que los hijos que sufren exceso de disciplina tampoco son felices. Hay padres y madres que son verdaderos sargentos del ejército y no tienen ninguna paciencia con los niños. Lo peor no son los gritos, sino el desprecio con que los tratan. No es obligatorio tener hijos y, si no se tiene vocación de padre, es mejor evitarlos. Evitarlos, que no abortarlos. Un bebé intrauterino ya existe. La única receta para educar niños consiste en amor y sentido común.
viernes, 28 de mayo de 2010
Inmigrantes: cuidando a otros
Yo, que me meto en agujeros negros por cualquier problema, estoy impresionada de ver cómo los inmigrantes cuidan de los hijos y los padres de otras personas. Ya sé que lo hacen por dinero, pero, casi siempre, con una sonrisa. Da gusto ver su paciencia, su dedicación, tanto a los ancianos como a los niños. Se nota que lo hacen de corazón. Y pensar que sus propios padres y sus hijos están a miles de kilómetros de distancia. A veces se encuentra una abuela a cargo de una docena de nietos, mientras los padres han tenido que marcharse para ganar el sustento de la familia. ¿Que sentirán sabiendo que no pueden estar con sus propios niños, mientras se encariñan con otros a los cuales no saben cuánto tiempo tendrán que atender, y recordando que están lejos de sus mayores, ocupándose de los parientes de otros?
Peor será cuando, además, les toquen niños malcriados, de esos que tanto abundan que no obedecen y contestan mal por exceso de mimo. Mientras, sus propios hijos pueden ir por mal camino, debido a la falta de control de sus padres. Realmente, debe ser un tema duro de sobrellevar. Por suerte, en esos países todavía conservan el valor de la familia. De ese modo, primos y sobrinos pueden criarse juntos y así permitir la posibilidad de que sus padres busquen un futuro mejor para ellos en otro país. Lo ideal sería que no tuvieran que emigrar; pero, la verdad es que es una bendición poder contar con ellos, con su amabilidad y su cariño. Las mujeres españolas, muy especialmente, tenemos una gran deuda de agradecimiento con los inmigrantes, sin los cuales no tendríamos esta calidad de vida.
Peor será cuando, además, les toquen niños malcriados, de esos que tanto abundan que no obedecen y contestan mal por exceso de mimo. Mientras, sus propios hijos pueden ir por mal camino, debido a la falta de control de sus padres. Realmente, debe ser un tema duro de sobrellevar. Por suerte, en esos países todavía conservan el valor de la familia. De ese modo, primos y sobrinos pueden criarse juntos y así permitir la posibilidad de que sus padres busquen un futuro mejor para ellos en otro país. Lo ideal sería que no tuvieran que emigrar; pero, la verdad es que es una bendición poder contar con ellos, con su amabilidad y su cariño. Las mujeres españolas, muy especialmente, tenemos una gran deuda de agradecimiento con los inmigrantes, sin los cuales no tendríamos esta calidad de vida.
viernes, 12 de marzo de 2010
Mi perro
Cuando espero en el coche por las mañanas, siempre pasa una señora por delante con un cachorro de pastor alemán precioso. Se nota que están muy encariñados, que el perro juega con ella como si fuera su madre y ella lo cuida como si fuera un hijo. Ya sé que no es el mismo sentimiento, pero se parece mucho. Yo tuve un hermano perro. Cuando era niña, por diferentes circunstancias no tenía mucho trato con mis propios hermanos, pero mi perro me daba toda la atención y el cariño que necesitaba y yo también estaba pendiente de él. Tengo una buena familia y les quiero, pero el perro me hacía mucha compañía.
Vivió hasta los dieciseis años. Han pasado más de veinte y todavía le echo de menos. Existe un amor incondicional que sólo te puede dar una criatura irracional, alguien que no sepa nada de la envidia ni el rencor. Mi perro era como un ángel para mí. Cuando volvía del colegio desanimada porque no me iban bien las cosas, cuando me quedaba en casa porque no tenía con quien salir, cuando discutía una vez más con mi hermana; mi perro se acercaba a mí porque notaba que le necesitaba y siempre estuvo a mi lado. Nunca podré agradecerselo lo suficiente.
Por eso cuando veo esos horribles festejos que incluyen la tortura y muerte de animales, ya sean toros, gallos o cualquier otro. Cuando veo perros y gatos abandonados y maltratados, o las matanzas de delfines o focas. Cuando oigo que hay gente que afirma que el asesinato puede ser un arte..., se me parte el corazón. Se nota que nunca han conocido lo que es tener una relación emocional con un animal. Incluso aunque los hayan tenido en su casa, no han sabido establecer ese vínculo anímico. No saben lo que se pierden.
Quiero recomendaros este documental: www.loquedeverdadimporta.org/
Vivió hasta los dieciseis años. Han pasado más de veinte y todavía le echo de menos. Existe un amor incondicional que sólo te puede dar una criatura irracional, alguien que no sepa nada de la envidia ni el rencor. Mi perro era como un ángel para mí. Cuando volvía del colegio desanimada porque no me iban bien las cosas, cuando me quedaba en casa porque no tenía con quien salir, cuando discutía una vez más con mi hermana; mi perro se acercaba a mí porque notaba que le necesitaba y siempre estuvo a mi lado. Nunca podré agradecerselo lo suficiente.
Por eso cuando veo esos horribles festejos que incluyen la tortura y muerte de animales, ya sean toros, gallos o cualquier otro. Cuando veo perros y gatos abandonados y maltratados, o las matanzas de delfines o focas. Cuando oigo que hay gente que afirma que el asesinato puede ser un arte..., se me parte el corazón. Se nota que nunca han conocido lo que es tener una relación emocional con un animal. Incluso aunque los hayan tenido en su casa, no han sabido establecer ese vínculo anímico. No saben lo que se pierden.
Quiero recomendaros este documental: www.loquedeverdadimporta.org/
jueves, 25 de febrero de 2010
Ellos son más felices
Paseando por un centro comercial me he fijado en que la mayoría de las familias con niños eran latinoamericanas. Ellos probablemente no lleguen a fin de mes y vivan todos hacinados en una habitación con derecho a cocina. Ellos seguramente trabajen, si tienen esa suerte, doce horas diarias. Pero ellos son más felices que nosotros. Salta a la vista que disfrutan de cada minuto libre y no regatean a la hora de demostrar su cariño a su pareja e hijos. Van caminando sonrientes, mientras acarician a sus niños; y no se avergüenzan de jugar con ellos, llevarlos en brazos y pasar las horas con sus parejas, aunque no les quede tiempo para más.
En el otro extremo, hombres y mujeres solos caminando con prisa, cargados de bolsas, con el gesto impaciente y las caras serias. Personas que te miran con atención cuando ven que te acompañan tu pareja y tus hijos; como si fueras una imagen salida de épocas remotas. Gente que no sufre necesidad, tienen el último modelo de móvil, un coche con pocos años y una casa en propiedad. Pero no son felices, porque no tienen tiempo para disfrutarlo y, sobretodo, porque no tiene con quién compartirlo. ¿Eso es lo que hemos logrado con nuestro desarrollo económico? A veces creo que ellos son los afortunados.
En el otro extremo, hombres y mujeres solos caminando con prisa, cargados de bolsas, con el gesto impaciente y las caras serias. Personas que te miran con atención cuando ven que te acompañan tu pareja y tus hijos; como si fueras una imagen salida de épocas remotas. Gente que no sufre necesidad, tienen el último modelo de móvil, un coche con pocos años y una casa en propiedad. Pero no son felices, porque no tienen tiempo para disfrutarlo y, sobretodo, porque no tiene con quién compartirlo. ¿Eso es lo que hemos logrado con nuestro desarrollo económico? A veces creo que ellos son los afortunados.
domingo, 11 de octubre de 2009
G Force. Disney se supera a sí mismo
Después de ver la película Up, ya no tenían difícil, pero ayer estuve viendo G Force y me encantó. Es una gran película, primero técnicamente, porque hacen creíble toda la historia. Es amena, divertida y agradable. Aunque parezca mentira, no tiene ni una alusión sexual; lo que me recuerda que el Hormiguero de la Sexta no hay quien lo vea, porque parece una clase de anatomía masculina.
No puedo contar más porque están poniendo la película ahora. Si Up trataba sobre la amistad entre diferentes especies y varias generaciones; G Force tiene una bonita moraleja sobre el perdón, el arrepentimiento y la redención. Aparte de, por supuesto, un mensaje sobre el cariño y respeto hacia las mascotas. También resalta la importancia de la familia y los amigos. Sus dos horas se hacen cortas y sales del cine con una sonrisa por fuera y por dentro.
No puedo contar más porque están poniendo la película ahora. Si Up trataba sobre la amistad entre diferentes especies y varias generaciones; G Force tiene una bonita moraleja sobre el perdón, el arrepentimiento y la redención. Aparte de, por supuesto, un mensaje sobre el cariño y respeto hacia las mascotas. También resalta la importancia de la familia y los amigos. Sus dos horas se hacen cortas y sales del cine con una sonrisa por fuera y por dentro.
lunes, 28 de septiembre de 2009
The sea is full of fishes
El mar está lleno de peces. Me encanta como suena en inglés. Hoy en día se puede decir literalmente eso respecto a las relaciones de pareja. Creo que nunca en la historia ha habido tantas facilidades y, sin embargo, nunca ha sido la gente tan infeliz. Incluso cuando los matrimonios eran concertados iban mejor las cosas. Tal vez porque la gente no tenía tantas aspiraciones y se conformaban con lo que había. Ahora buscamos una persona que sea al mismo tiempo divertida y responsable, tolerante y con ideas claras, guapo, listo y buena persona... Si se piensa es un poco absurdo, ya que nosotros tampoco somos perfectos. Uno debería exigir sólamente lo que puede ofrecer: un poco de cariño, paciencia y sentido común. Eso es lo que realmente hace falta para llevar una familia.
Luego leo las consultas psicológicas de las revistas y a cada poco me encuentro la típica chica joven que sale con un hombre casado. Creo que nunca en la historia ha existido tanta infidelidad como ahora y no es extraño, ya que nunca ha sido tan fácil, ni ha existido esa sensación general de "todo vale". Estoy aburrida de leer lo mismo sobre que no se puede parar el amor. Es como la gula: cuando un niño entra en una tienda de golosinas, las quiere todas. Pero un adulto ya debería saber que tenerlo todo sólo le va a dar dolor de tripa, o de alma, en este caso. Probarlo todo sólo consigue que se tenga una sensación de hastío e incluso se pierda el interés completamente. Parece mentira que haya que explicar algo tan obvio.
Antes se seguían unos pasos: conocer a la persona, salir como amigos, enamorarse y besarse. Ahora, en las relaciones por internet a menudo se empieza la casa por el tejado. Luego se preguntan si el otro sólo te quiere por el físico. Eso es fácil de comprobar, basta con esperar unos meses. Conocer a una persona fuera de su ambiente significa que puede fingir una personalidad absolutamente diferente de la real y nunca te darás cuenta. Pero sin embargo, empieza a ser el modo más habitual de ligar. Luego están los separados y divorciados que buscan desesperadamente alguien con quien recuperar el modo de vida al que estaban ya habituados. En ese afán, no suelen respetar si la otra persona está ya comprometida.
Por todas estas circunstancias, las relaciones de parejas actuales traen más quebraderos de cabeza que satisfacciones. Pero, siendo ambos adultos, es de esperar que intenten dañarse lo menos posible mutuamente. Sin embargo, cuando uno de los dos es menor de edad o inmaduro en relación con el otro, entonces las consecuencias son mucho más graves, como vemos cada día en las noticias. No vale todo en el amor, porque, para empezar, eso no es amor sino necesidad mutua. El amor es compromiso, sacrificio e incluso diría yo que aburrimiento. Por eso, a menudo por desgracia alguno decide que no vale la pena el esfuerzo, estando el mar cada día más lleno de peces, y todos tan dispuestos a dejarse pescar.
Luego leo las consultas psicológicas de las revistas y a cada poco me encuentro la típica chica joven que sale con un hombre casado. Creo que nunca en la historia ha existido tanta infidelidad como ahora y no es extraño, ya que nunca ha sido tan fácil, ni ha existido esa sensación general de "todo vale". Estoy aburrida de leer lo mismo sobre que no se puede parar el amor. Es como la gula: cuando un niño entra en una tienda de golosinas, las quiere todas. Pero un adulto ya debería saber que tenerlo todo sólo le va a dar dolor de tripa, o de alma, en este caso. Probarlo todo sólo consigue que se tenga una sensación de hastío e incluso se pierda el interés completamente. Parece mentira que haya que explicar algo tan obvio.
Antes se seguían unos pasos: conocer a la persona, salir como amigos, enamorarse y besarse. Ahora, en las relaciones por internet a menudo se empieza la casa por el tejado. Luego se preguntan si el otro sólo te quiere por el físico. Eso es fácil de comprobar, basta con esperar unos meses. Conocer a una persona fuera de su ambiente significa que puede fingir una personalidad absolutamente diferente de la real y nunca te darás cuenta. Pero sin embargo, empieza a ser el modo más habitual de ligar. Luego están los separados y divorciados que buscan desesperadamente alguien con quien recuperar el modo de vida al que estaban ya habituados. En ese afán, no suelen respetar si la otra persona está ya comprometida.
Por todas estas circunstancias, las relaciones de parejas actuales traen más quebraderos de cabeza que satisfacciones. Pero, siendo ambos adultos, es de esperar que intenten dañarse lo menos posible mutuamente. Sin embargo, cuando uno de los dos es menor de edad o inmaduro en relación con el otro, entonces las consecuencias son mucho más graves, como vemos cada día en las noticias. No vale todo en el amor, porque, para empezar, eso no es amor sino necesidad mutua. El amor es compromiso, sacrificio e incluso diría yo que aburrimiento. Por eso, a menudo por desgracia alguno decide que no vale la pena el esfuerzo, estando el mar cada día más lleno de peces, y todos tan dispuestos a dejarse pescar.
domingo, 31 de mayo de 2009
La comunión de las almas
No sé si seré capaz de escribir este post. Necesitaría muchas más palabras y una inspiración divina pra llegar a expresar mínimamente lo que siento. He estado leyendo muchos comentarios donde se duda de que exista alguna diferencia entre hacer el amor y practicar sexo. Dicen que resulta igual de gratificante. Sin embargo, el sexo es sólo una parte del amor. Es un espejismo que sólo refleja otra realidad incomparable.
Algunas personas realmente no buscan el placer físico en sus relaciones. Lo que buscan y encuentran temporalmente en diferentes parejas es la sensación de sentirse importante para alguien. Las caricias parece que transmiten cariño y preocupación sincera por el otro. La pasión da la impresión de que te necesita más que nada ni nadie en el mundo, que no puede vivir sin tí, en ese momento. Ese hambre de cariño y sensaciones fuertes les lleva a querer repetir la experiencia una y otra vez. Pero nunca les deja totalmente satisfechos porque falta algo. Falta la sinceridad.
Acariciar a alguien porque le deseas, nunca será lo mismo que tocarle sintiendo todo tu amor en cada célula de tus manos; queriendo transmitirle de esa manera que le quieres, sea como sea y haga lo que haga, y para siempre. Recibir caricias de alguien que forma parte indisoluble de tu vida, que te acompaña en los momentos difíciles y soporta tus manías, alguien que lleva contigo incontables días y noches; va mucho más allá del sexo. Es la comunión de las almas.
La sensación de que ya estábamos juntos antes incluso de conocernos y seguiremos después de que nuestros cuerpos sean polvo. La unión espiritual con nuestros padres y nuestros hijos, como parte de un destino común. Y después de la unión de los cuerpos, cuando ya no podamos hacerlo, seguiremos unidos porque él es una parte de mí y yo soy una parte de él, y estaríamos incompletos el uno sin el otro. Felicidades mi amor.
Música: Wham - Last Christmas
Algunas personas realmente no buscan el placer físico en sus relaciones. Lo que buscan y encuentran temporalmente en diferentes parejas es la sensación de sentirse importante para alguien. Las caricias parece que transmiten cariño y preocupación sincera por el otro. La pasión da la impresión de que te necesita más que nada ni nadie en el mundo, que no puede vivir sin tí, en ese momento. Ese hambre de cariño y sensaciones fuertes les lleva a querer repetir la experiencia una y otra vez. Pero nunca les deja totalmente satisfechos porque falta algo. Falta la sinceridad.
Acariciar a alguien porque le deseas, nunca será lo mismo que tocarle sintiendo todo tu amor en cada célula de tus manos; queriendo transmitirle de esa manera que le quieres, sea como sea y haga lo que haga, y para siempre. Recibir caricias de alguien que forma parte indisoluble de tu vida, que te acompaña en los momentos difíciles y soporta tus manías, alguien que lleva contigo incontables días y noches; va mucho más allá del sexo. Es la comunión de las almas.
La sensación de que ya estábamos juntos antes incluso de conocernos y seguiremos después de que nuestros cuerpos sean polvo. La unión espiritual con nuestros padres y nuestros hijos, como parte de un destino común. Y después de la unión de los cuerpos, cuando ya no podamos hacerlo, seguiremos unidos porque él es una parte de mí y yo soy una parte de él, y estaríamos incompletos el uno sin el otro. Felicidades mi amor.
Música: Wham - Last Christmas
martes, 12 de mayo de 2009
El monstruo de ojos verdes
Me refiero a los celos. Una de las emociones más fuertes y destructivas que existen. Sin embargo, en la pareja creo que son necesarios. Celar a alguien es darle a entender que le valoras y aprecias su voluntad de seguir contigo a pesar de las tentaciones que puedan surgir. Siempre que no se convierta en algo obsesivo o violento, creo que no es ningún problema. Pero yo quería hablar de los celos en la familia. Como conozco bien el tema, desde que mis hijos eran pequeños he tenido mucho cuidado en intentar reprimir esa clase de sentimientos. Es inevitable que cada uno de ellos se sienta mal cuando dedico mi atención a otro, pero les he explicado muchas veces que atiendo a cada cual según sus necesidades, y procuro dedicarle un tiempo en exclusiva a los tres. Es más fácil para mí, ya que no trabajo y tengo más horas libres.
Si hubiera trabajado hasta tarde, nunca se me hubiera ocurrido tener tres hijos. Los niños necesitan mucha atención cuando son pequeños, y cuando crecen tampoco se les puede descuidar. Ahora procuro hablar con cada uno un rato, aunque tenga que perseguirles para ello, porque son adolescentes y, sobretodo el chico, no tiene ninguna gana de charlar con su madre. Dicen que soy una pesada, pero no les hago caso. He visto familias donde los celos han conseguido destruir completamente la relación fraternal y a pesar de los años nunca han podido alcanzar el nivel de confianza y cariño incondicional que debería regir a una familia. Me temo que en estos casos la culpa viene a ser de los padres, porque una cosa es comprender que tengan celos y otra desprecuparse de las consecuencias.
Mis vecinos de arriba, con tres hijas son un ejemplo muy claro de cómo el monstruo de ojos verdes pueden acabar con la convivencia diaria. Se lo avisé a mi vecina, pero no me hizo caso. Aún así es una batalla que se libra cada día y nunca se puede bajar la guardia. Los celos son algo natural, pero hay que mantenerlos bajo control toda la vida. La mayoría de los conflictos personales tienen su base en un tema de celos. El padre o la madre que hacía más caso a uno de los hijos porque era más familiar, mientras el otro hijo, más independiente, se sentía excluído. La contraposición de sentimientos de amor y rabia hacia la misma persona es algo difícil de manejar sin ayuda. A veces pienso que debería haber un psicólogo por familia, pero uno que sepa hacer realmente su trabajo.
Si hubiera trabajado hasta tarde, nunca se me hubiera ocurrido tener tres hijos. Los niños necesitan mucha atención cuando son pequeños, y cuando crecen tampoco se les puede descuidar. Ahora procuro hablar con cada uno un rato, aunque tenga que perseguirles para ello, porque son adolescentes y, sobretodo el chico, no tiene ninguna gana de charlar con su madre. Dicen que soy una pesada, pero no les hago caso. He visto familias donde los celos han conseguido destruir completamente la relación fraternal y a pesar de los años nunca han podido alcanzar el nivel de confianza y cariño incondicional que debería regir a una familia. Me temo que en estos casos la culpa viene a ser de los padres, porque una cosa es comprender que tengan celos y otra desprecuparse de las consecuencias.
Mis vecinos de arriba, con tres hijas son un ejemplo muy claro de cómo el monstruo de ojos verdes pueden acabar con la convivencia diaria. Se lo avisé a mi vecina, pero no me hizo caso. Aún así es una batalla que se libra cada día y nunca se puede bajar la guardia. Los celos son algo natural, pero hay que mantenerlos bajo control toda la vida. La mayoría de los conflictos personales tienen su base en un tema de celos. El padre o la madre que hacía más caso a uno de los hijos porque era más familiar, mientras el otro hijo, más independiente, se sentía excluído. La contraposición de sentimientos de amor y rabia hacia la misma persona es algo difícil de manejar sin ayuda. A veces pienso que debería haber un psicólogo por familia, pero uno que sepa hacer realmente su trabajo.
miércoles, 15 de abril de 2009
Sobre perros y niños
Hay gente que saca a pasear al perro como quien lleva el carro de la compra. Van pensando en sus cosas y no se relacionan con el animal. Se nota cuando un perro es querido. Tiene una actitud especial y ambos disfrutan mucho de su compañía mutua. El que no lo hace así, no sabe lo que se pierde. Con algunas madres pasa lo mismo. El otro día en la farmacia había una mujer con una niña monísima de unos dos años y un bebé dormido en el cochecito. Cuando yo estaba en esa situación, me encontraba agotada, pero no había quien me quitara la sonrisa de la cara mirando a mis hijos. La mujer llevaba cara de funeral.
El roce hace el cariño. Probablemente deja a los niños en la guardería de siete a siete y, cuando sale del trabajo, no tiene ni ganas de verlos. También podría ser que no trabaje, pero esté tan agobiada por la casa que no sea capaz de disfrutar de sus hijos. De todo hay. En cualquier caso, es un desperdicio. No me cabe en la cabeza cómo alguien puede ver la relación con sus hijos como una penosa obligación. El stress están haciendo estragos en las familias. Ahora es cuando pensáis que no les queda más remedio que trabajar todo el día, y no tienen con quién dejar a los niños. Entonces no debería haber tenido dos hijos tan seguidos. Ahora se puede evitar. Una madre tan amargada no puede ser una buena influencia para sus hijos.
Los padres. Algunos me impresionan por lo bien que se han adaptado a su nuevo papel en la sociedad. Otros, se nota que desempeñan sus labores de padre como una tarea más. Pero, nos guste o no, un niño pequeño necesita especialmente la relación íntima con su madre. Después, cuando ya tienen tres o cuatro años, es el momento del padre, de ampliar su mundo emocional y vital. Eso no quiere decir que el padre no se implique desde el principio también en los cuidados. Pero una madre, por naturaleza, debería ser feliz sólo con estar con sus hijos el rato que pueda al día, y cuanto más mejor. Otra cosa, resulta antinatural, y muy perniciosa para los niños.
El roce hace el cariño. Probablemente deja a los niños en la guardería de siete a siete y, cuando sale del trabajo, no tiene ni ganas de verlos. También podría ser que no trabaje, pero esté tan agobiada por la casa que no sea capaz de disfrutar de sus hijos. De todo hay. En cualquier caso, es un desperdicio. No me cabe en la cabeza cómo alguien puede ver la relación con sus hijos como una penosa obligación. El stress están haciendo estragos en las familias. Ahora es cuando pensáis que no les queda más remedio que trabajar todo el día, y no tienen con quién dejar a los niños. Entonces no debería haber tenido dos hijos tan seguidos. Ahora se puede evitar. Una madre tan amargada no puede ser una buena influencia para sus hijos.
Los padres. Algunos me impresionan por lo bien que se han adaptado a su nuevo papel en la sociedad. Otros, se nota que desempeñan sus labores de padre como una tarea más. Pero, nos guste o no, un niño pequeño necesita especialmente la relación íntima con su madre. Después, cuando ya tienen tres o cuatro años, es el momento del padre, de ampliar su mundo emocional y vital. Eso no quiere decir que el padre no se implique desde el principio también en los cuidados. Pero una madre, por naturaleza, debería ser feliz sólo con estar con sus hijos el rato que pueda al día, y cuanto más mejor. Otra cosa, resulta antinatural, y muy perniciosa para los niños.
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