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lunes, 26 de abril de 2010

Garzón y los artistas

Hace tiempo en otro blog conté que yo tenía muchas tías abuelas por parte de madre, de las cuales dos eran "viudas blancas", es decir mujeres que no llegaron a casarse porque sus novios murieron en la guerra. Pero el caso es que estaban en distintos bandos; no porque tuvieran ideologías tan distintas, sino simplemente porque les tocó luchar ahí. Dependiendo del lugar y las circunstancias a veces no se podía elegir. Además, muchos acabaron pasándose a las filas enemigas al conocer mejor a sus líderes. Así que a estas alturas resulta difícil incluso saber en qué bando luchaba cada cual; mucho menos todavía, a quién mató o quién lo mató.

Estamos hablando de una guerra donde murieron un millón de personas; sin contar con los años anteriores y posteriores, que también estuvieron llenos de bajas. A algunos se les juzgó por crímenes muy notorios y estuvieron en la cárcel. De otros es imposible saber ya nada. Han pasado más de setenta años. Aunque sacaran lo que quede de los cadáveres (cráneos y poco más), posiblemente no podrían localizar a sus parientes. Además, éstos llevan ya varias generaciones casándose entre ellos y teniendo hijos, los cuales no saben siquiera en muchos casos de qué parte estaban sus abuelos. En la mayoría de las familias se hizo un pacto implícito de silencio y no se hablaba más del tema de la guerra.

Para eso sirvió la ley de ammistía del 77, votada por unanimidad por todos los grupos políticos, ya que todos ellos estaban interesados. No hay nadie inocente en este caso. España se convirtió en un ejemplo para el mundo de reconciliación nacional y perdón, empezando nuevamente nuestra historia desde cero. Sin embargo, ahora, unos pocos extremistas cegados de resentimiento quieren echar a perder ese logro. Sacar los cadáveres de las tumbas (literalmente) y buscar culpables entre personas que ya han muerto en su inmensa mayoría; con el único fin de crispar la sociedad y alentar el odio, y acabar con la concordia que tanto costó recuperar.

Llevamos ya treinta y cinco años de democracia. La mayoría de la población ni siquiera conoció el franquismo. Los que los conocimos sabemos que tampoco era un régimen de terror. En España simplemente se vivió un ensayo de lo que luego sería la Segunda guerra mundial, donde actuaban más fuerzas externas que verdaderos problemas internos. Así es como lo recordará la historia. Lo demás, son ganas de distraer la atención de los problemas tan graves que padecemos actualmente por culpa del gobierno socialista; a costa de lo que sea, incluso de la convivencia pacífica de los españoles.

domingo, 23 de agosto de 2009

Divorcio por internet

Parece ser que una ministra brasileña ha tenido la brillante idea de agilizar los trámites de divorcio a través de una página web. De este modo, bastará con hacer clic en la opción "divorcio" para que el proceso esté en marcha; aunque, eso sí, sigue costando dinero. Es como si todos los países del mundo tuvieran el famoso botón rojo de la Casa Blanca que lanza los misiles nucleares. La tentación de apretarlo ante el más mínimo conflicto sería tan  fuerte, que dudo mucho que no lo hubieran hecho ya. Incluso una persona felizmente casada como yo, si hubiera tenido un botón de divorcio en la pantalla, es posible que lo hubiera pulsado varias veces en plena discusión.

Tendrían que poner otro botón al lado de "matrimonio". Así, cada vez que la pareja se reconcilie podrá optar por volver a casarse por un módico precio. Los ingresos estatales con este sistema serían astronómicos. Algunas parejas se pelean y reconcilian varias veces por semana. En todo caso, frivolizar el tema de esta manera, es una muestra más de cómo el matrimonio ha perdido su sentido fundamental. Casarse implica querer seguir juntos para siempre, y el divorcio sólamente debería ser una solución desesperada. Una buena terapia de parejas sería mucho más positiva para la sociedad; pero, naturalmente, resulta mucho más difícil y más caro que hacer un simple clic con el ratón del ordenador en una pantalla.