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sábado, 26 de marzo de 2011

Socialismo igual a fracaso

Es bien sabido que todos los países que han abrazado el llamado socialismo real, es decir, el comunismo, han acabado en la bancarrota. Sin embargo, nadie ha hecho un estudio sobre algo muy evidente: cada vez que la izquierda llega al poder en cualquier país, hunde la economía. No es casualidad. Es que vivimos en países capitalistas incompatibles con la ideología socialista. Sus recetas siempre consisten en lo mismo: potenciar el estado en detrimento de la empresa privada; subvencionar temas innecesarios y premiar a sus simpatizantes. Al cabo de poco tiempo, el sistema se resiente, hasta que llega un momento en que tienen que renunciar a las políticas sociales que eran su razón de ser. Eso lo estamos viviendo una vez más en España.

Entonces arremeten contra todos y culpan a cualquiera con tal de no reconocer que sencillamente su fórmula no funciona, y no ha funcionado nunca. Creo que es bueno que haya alternancia política; más que nada porque el exceso de poder nubla la mente y acaban estropeándolo todo (Véase Aznar); pero en otros países hace tiempo que han renunciado a la terminología socialista. Es decir, que puede haber varios partidos políticos sin necesidad de que uno de ellos siga defendiendo tesis del siglo pasado, de las cuales ya se ha demostrado sobradamente su ineficacia. Eso, por no hablar de la tentación de totalitarismo que lleva inscrita todo socialismo; porque, al fin y al cabo, está en su origen y en su meta alcanzar el socialismo real.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Parados desamparados

Sabiendo que el tema del paro no es ninguna tontería, en este bonito otoño que hemos tenido, no puedo evitar pensar que la crisis no se nota demasiado. Están las terrazas de los bares llenas, no sólo de gente tomando el aperitivo, sino de personas comiendo, incluso en restaurantes caros. Me pregunto si se dedican al "carpe diem" con sus últimos ahorros, o bien viven de la economía sumergida, o si tal vez siguen la consigna de "vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos". El caso es que, al menos algunos están haciendo negocio todavía. Me temo que lo que ocurre es que la mayoría de los parados son inmigrantes, de esos que hace años invitamos amablemente a venir a España.

Así somos en este país: puede que no haya dinero para ropa o libros de texto, pero nunca falta para sentarse en un bar, o para hacer botellón por todos los parques disponibles. Luego, se pide una beca o una subvención y asunto arreglado. En fin, lo de siempre, Lo triste es que, de ese modo, se está disfrazando el problema real de los que comen en los comedores sociales o duermen en la calle; a la espera de que la clase política se ponga las pilas y empiecen a hacer lo necesario para reactivar la economía. No se trata de una receta mágica o secreta. Está escrita en todos los libros sobre el tema. El problema es que no existe voluntad política para aplicarla.

martes, 23 de febrero de 2010

Acabó la sequía

En todos los sentidos. He vuelto. Después de dos meses sin ganas de escribir y sin inspiración, de repente, me levanté el día 20 de febrero rebosante de ideas. En un solo día he escrito cinco posts. No sé por qué razón será, pero yo me limito a dejarme llevar por el destino. Creo firmemente que existe un plan divino detrás de cada situación, aunque nosotros no podamos adivinar la trama.

Acabó la sequía y está la sierra madrileña como nunca de nieve desde que yo recuerdo. Este invierno ha llovido tanto ya como aquellos años que recuerdo cuando era niña. Así que tengo que agradecerle a Al Gore que, debido a sus fantásticas teorías, parece que al fin el clima a vuelto a la normalidad. Por algo se dice que las mentiras tienen las patas muy cortas.

La vida se compone de ciclos. Es bien sabido que en el planeta Tierra siempre ha habido épocas más calurosas y más frías. También la economía sufre crisis periódicas en su funcionamiento. En la política y la sociedad se fluctúa entre épocas más permisivas y más rígidas, como reacción natural a la anterior. Así había sido al menos hasta ahora.

Pero actualmente existen intereses muy fuertes dedicados a intentar modificar el clima, manejar las crisis económicas o cambiar la mentalidad mayoritaria de la sociedad. Sin embargo, las cosas tienden a volver a su lugar natural; porque existe un hilo conductor en el universo, al igual que existe también en nuestras vidas, aunque a veces no queramos seguirlo.

martes, 1 de diciembre de 2009

La verdad sale a la luz

El gran problema de nuestra época es que se ha perdido la verdad universal. Cada cual cree que puede alcanzar su propia verdad y acuñar una moral a su medida. Pero la verdad es una, como el amor es uno y Dios es uno. Cuando se intenta manipular la realidad y poner nuevos nombres a viejas historias las consecuencias siempre son nefastas. Pero, además, es inútil, porque la verdad siempre acaba saliendo a la luz. Tardará un año o tal vez un milenio pero siempre acaba resurgiendo. Es inmune a la política y los intereses económicos. Reside en el corazón de cada persona aunque algunos se nieguen a recibirla. En el fondo siempre saben que está ahí. Intentan ocultarla bajo pliegues de mentiras piadosas. Procuran disfrazarla con doctrinas contradictorias. Los hay que se refugian en la droga, el sexo o la bebida. Pero en el fondo todos la saben, todos la conocen. La verdad subsiste.

¿Por qué sé yo eso? Como lo sabemos todos cuando somos niños, antes de que el rencor, la envidia y la rabia empiecen a hacer mella en el espíritu, permitiendo que encontremos justificaciones a nuestros actos. Lo sabía cuando dejé de ir a misa, pero nunca dejé de rezar, y ahora otra vez voy a misa. He rezado cientos, tal vez miles de horas. Creo que de ese modo me fui librando de las corazas que yo misma había fabricado. Ahora sé que acabar con una vida humana está mal y no hay nada que lo justifique; también quitarle sus bienes a los que los han ganado honradamente; o mentir conscientemente contra toda evidencia; o el sexo sin amor. Cometer esa clase de acciones nos aleja de la verdad y la vida. He sentido cosas que no puedo explicar que me han confirmado que ése es el camino. No dejéis que nadie os engañe llamando a las mismas cosas de otro modo.

viernes, 5 de junio de 2009

¿De quién es la culpa?

Pongamos que yo voy a la peluquería todas las semanas y me tiño el pelo. ¿Por qué?, porque puedo. Pero realmente estoy pagando a crédito y llega un momento en que tengo tanta cuenta pendiente, que no puedo pagarla. La peluquera le vende mi deuda a otra persona y ésta a otra, sin saber que yo no puedo pagar. ¿Quién tiene la culpa?
1. la peluquera por haberme dejado pagar a crédito.
2. el que compró la deuda, por no saber lo que compraba
3. el estado, por no controlar las transacciones comerciales
4. yo

Las respuestas correctas son todas, pero especialmente las dos últimas. Vale que estaban dando créditos baratos en el acto, pero nadie nos obligaba a solicitarlos. Yo he dicho que no decenas de veces. Pero la gente quería su vivienda de lujo, su casita en la playa, su coche nuevo, su televisor de 50 pulgadas; y luego se daban cuenta, demasiado tarde, de que había que devolver el dinero con intereses. ¿Quién no conoce algún caso? Todos querían viajar al Caribe.

Es mucho más fácil culpar a la banca por dar créditos (en qué quedamos), que a los particulares por vivir por encima de sus posibilidades personales. Luego le echamos la culpa a los empresarios por repartir beneficios en los buenos tiempos (como si fuera un delito). Pagan todos por los pocos que se llevaban el dinero a paraísos fiscales (que nadie criticaba hasta ahora). Si tuvieran que vivir en Andorra todos los famosos que están domiciliados allí, no cabrían. Entonces sólo queda echarle la culpa a la Iglesia (no se me ocurre por qué).

Siempre podemos culpar a la derecha, por haber relanzado la economía y haber hecho posible que la gente tuviera ganas de invertir. Y ahora resulta que algunos han redescubierto el marxismo y nos quieren vender otra vez la moto, como si no conociéramos de sobra las consecuencias. Pero no hay problema, tambien me pueden echar la culpa a mí, que, total, para eso estoy. Otro asunto: la natalidad ha subido en España gracias a los inmigrantes, no a la política económica y social del gobierno.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Moral internacional

Que el dinero mueve el mundo no es ningún secreto. En nombre del comercio se entablan relaciones con países que, de otro modo, nunca hubiéramos aceptado en nuestro entorno. Buena parte de los problemas de África se deben a gobiernos corruptos que reciben beneficios de las materias primas, pero no los invierten en la población. Son países de muchos pobres y pocos ricos; quienes a menudo viajan a Europa, donde son agasajados por las autoridades. Lo mismo sucede con China. Es bien sabido que su economía ha crecido a costa de vender a todo el mundo los mismos productos por la mitad de precio. El misterio de este abaratamiento no es otro que carecen de seguridad social, pensiones o cualquier clase de normativa de protección medioambiental. Por su causa, se han arruinado y han tenido que cerrar miles de negocios en todo el mundo. Pero ahora tienen dinero para gastar, y eso es lo único que cuenta ya.

Tanto se nos llena la boca al hablar sobre la igualdad entre hombres y mujeres, y luego estamos deseando que venga el rey de Arabia Saudí a gastarse su dinero en Marbella. La mayor parte de las mujeres del mundo ni siquiera pueden elegir marido, pero nosotros sólo nos preocupamos de a qué juegan los niños en el recreo. Aquí los sindicatos son de izquierdas en su mayoría, pero en los países socialistas está prohibido protestar, y penado con la cárcel o la pena de muerte, como en China. En cuanto a la religión, es perseguida sistemáticamente por todos los regímenes autoritarios. No desean que les recuerden a sus ciudadanos que tienen unos derechos y una dignidad como personas. Aunque no salga en los periódicos, cada año son asesinados decenas de cristianos en China, la India o algunos países africanos. Pero el espectáculo debe continuar. Las grandes potencias se lavan la conciencia con dinero, y muchos países, como España, piensan que lo que no se cuenta es como si nunca hubiera sucedido.

Música: Elton John - Circle Of Life