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sábado, 26 de marzo de 2011
Socialismo igual a fracaso
Es bien sabido que todos los países que han abrazado el llamado socialismo real, es decir, el comunismo, han acabado en la bancarrota. Sin embargo, nadie ha hecho un estudio sobre algo muy evidente: cada vez que la izquierda llega al poder en cualquier país, hunde la economía. No es casualidad. Es que vivimos en países capitalistas incompatibles con la ideología socialista. Sus recetas siempre consisten en lo mismo: potenciar el estado en detrimento de la empresa privada; subvencionar temas innecesarios y premiar a sus simpatizantes. Al cabo de poco tiempo, el sistema se resiente, hasta que llega un momento en que tienen que renunciar a las políticas sociales que eran su razón de ser. Eso lo estamos viviendo una vez más en España.
Entonces arremeten contra todos y culpan a cualquiera con tal de no reconocer que sencillamente su fórmula no funciona, y no ha funcionado nunca. Creo que es bueno que haya alternancia política; más que nada porque el exceso de poder nubla la mente y acaban estropeándolo todo (Véase Aznar); pero en otros países hace tiempo que han renunciado a la terminología socialista. Es decir, que puede haber varios partidos políticos sin necesidad de que uno de ellos siga defendiendo tesis del siglo pasado, de las cuales ya se ha demostrado sobradamente su ineficacia. Eso, por no hablar de la tentación de totalitarismo que lleva inscrita todo socialismo; porque, al fin y al cabo, está en su origen y en su meta alcanzar el socialismo real.
Entonces arremeten contra todos y culpan a cualquiera con tal de no reconocer que sencillamente su fórmula no funciona, y no ha funcionado nunca. Creo que es bueno que haya alternancia política; más que nada porque el exceso de poder nubla la mente y acaban estropeándolo todo (Véase Aznar); pero en otros países hace tiempo que han renunciado a la terminología socialista. Es decir, que puede haber varios partidos políticos sin necesidad de que uno de ellos siga defendiendo tesis del siglo pasado, de las cuales ya se ha demostrado sobradamente su ineficacia. Eso, por no hablar de la tentación de totalitarismo que lleva inscrita todo socialismo; porque, al fin y al cabo, está en su origen y en su meta alcanzar el socialismo real.
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domingo, 9 de enero de 2011
Camino a la libertad
Maravillosa película basada en un hecho real, sobre una parte de la historia que no deberíamos olvidar: el socialismo soviético. Narra la huída de Siberia de un grupo de hombres, atravesando la estepa, el desierto de Goby y el Himalaya, hasta la India. Todo ello para intentar escapar del comunismo. Recuerdo que, no hace mucho, cuando yo era pequeña, en España había gente que aún defendía el sistema ruso. Decían que allí a nadie le faltaba comida, casa y médico. Claro está, a nadie que no se opusiera al gobierno. Aún así, casi toda la población vivía con el mínimo, casi en la miseria. En China ahora empezan a cambiar las cosas, pero sólo económicamente, no en cuestión de libertades. Todos ellos tienen derecho a nuestro apoyo y a conservar vivos sus recuerdos y los de los millones de muertos del comunismo.
sábado, 11 de septiembre de 2010
La segunda guerra mundial
Estuve viendo un documental sobre este tema en la Uno de televisión. Encontré una serie de incoherencias y omisiones. Hace poco se cumplieron sesenta años de esta barbarie que causó cincuenta millones de muertos. Dios quiera que no tengamos que volver a vivir algo así. Quería hacer unas puntualizaciones sobre el tema:
1. Decía el reportaje que Hitler firmó con Stalin una alianza antinatural. Teniendo en cuenta que uno era socialista y el otro nacional socialista, no sería tan raro.
2. Hablaban de las víctimas de los campos de concentración: judíos, gitanos, comunistas y disidentes. No nombraban a los religiosos, que fueron miles, muertos por defender a los anteriores.
3. Dicen que Franco no participó porque estaba muy ocupado “reprimiendo”. ¿No sería más bien porque tenía un país por reconstruir, o porque fue más listo que todo eso?
4. Creo que en el fondo Alemania Federal tuvo más suerte que Rusia. Más les hubiera a los rusos perder la batalla de Stalingrado y haber sido rescatados por los aliados, que soportar setenta años de comunismo.
5. En todo caso, que Hitler fuera un monstruo no exculpa a los aliados del bombardeo de población civil y las terribles masacres de Hiroshima y Nagasaki.
He leído un artículo sobre el comandante que ordenó lanzar la bomba atómica y parece ser que no se lo pudo perdonar nunca; así que acabo en un manicomio debido a sus intentos de suicidio. Toda su vida estuvo luchando por conseguir que EE.UU reconociera su culpa. No lo consiguió. Tal vez, ha llegado el momento de que los vencedores pidan perdón, para empezar a Polonia y Finlandia (por permitir su invasión), y finalmente también a los vencidos, por el encarnizamiento posterior.
1. Decía el reportaje que Hitler firmó con Stalin una alianza antinatural. Teniendo en cuenta que uno era socialista y el otro nacional socialista, no sería tan raro.
2. Hablaban de las víctimas de los campos de concentración: judíos, gitanos, comunistas y disidentes. No nombraban a los religiosos, que fueron miles, muertos por defender a los anteriores.
3. Dicen que Franco no participó porque estaba muy ocupado “reprimiendo”. ¿No sería más bien porque tenía un país por reconstruir, o porque fue más listo que todo eso?
4. Creo que en el fondo Alemania Federal tuvo más suerte que Rusia. Más les hubiera a los rusos perder la batalla de Stalingrado y haber sido rescatados por los aliados, que soportar setenta años de comunismo.
5. En todo caso, que Hitler fuera un monstruo no exculpa a los aliados del bombardeo de población civil y las terribles masacres de Hiroshima y Nagasaki.
He leído un artículo sobre el comandante que ordenó lanzar la bomba atómica y parece ser que no se lo pudo perdonar nunca; así que acabo en un manicomio debido a sus intentos de suicidio. Toda su vida estuvo luchando por conseguir que EE.UU reconociera su culpa. No lo consiguió. Tal vez, ha llegado el momento de que los vencedores pidan perdón, para empezar a Polonia y Finlandia (por permitir su invasión), y finalmente también a los vencidos, por el encarnizamiento posterior.
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miércoles, 1 de septiembre de 2010
El siglo XXI será espiritual o no será
Como en ocasiones anteriores, tengo demasiados borradores en espera, así que he decidido publicar dos al día: uno escrito por mí y otro copiado de otros medios.
Frase célebre de André Malreaux, el cual era precisamente un simpatizante del comunismo y, por lo tanto, no sospechoso de haber recibido adoctrinamiento cristiano. El caso es que lo que llevamos de siglo no invita precisamente a ser muy optimista sobre la posibilidad de que el ser humano vuelva sus ojos a la espiritualidad. Lo que domina es el materialismo. La doctrina que parece estar reviviendo es aquella que defiende el control absoluto del estado sobre los recursos, a pesar de que se haya demostrado sobradamente que esa clase de teorías no funcionan y además atentan contra los derechos humanos. Pero, casi todos los días, tropiezo con insinuaciones de ese tipo.
Por eso, tengo mis dudas sobre las capacidades proféticas de este señor, aunque realmente me gustaría pensar que acierta. La segunda parte del vaticinio no me importaría tanto si no fuera porque llevo detrás a mis hijos y sobrinos para sufrir las consecuencias. Realmente, creo que es imprescindible renovar la espiritualidad del mundo, empezando por la vieja Europa y siguiendo por EE.UU. y otros países desarrollados donde, a pesar de nombrar mucho a Dios, han olvidado completamente lo que implica. Los fallos del liberalismo económico no vienen del sistema en sí, sino de la falta de escrúpulos de algunos que han puesto su enriquecimiento personal por encima del bien común. Hay que revalorizar al hombre frente a la sociedad, como hijo de Dios que es y hermano nuestro.
Frase célebre de André Malreaux, el cual era precisamente un simpatizante del comunismo y, por lo tanto, no sospechoso de haber recibido adoctrinamiento cristiano. El caso es que lo que llevamos de siglo no invita precisamente a ser muy optimista sobre la posibilidad de que el ser humano vuelva sus ojos a la espiritualidad. Lo que domina es el materialismo. La doctrina que parece estar reviviendo es aquella que defiende el control absoluto del estado sobre los recursos, a pesar de que se haya demostrado sobradamente que esa clase de teorías no funcionan y además atentan contra los derechos humanos. Pero, casi todos los días, tropiezo con insinuaciones de ese tipo.
Por eso, tengo mis dudas sobre las capacidades proféticas de este señor, aunque realmente me gustaría pensar que acierta. La segunda parte del vaticinio no me importaría tanto si no fuera porque llevo detrás a mis hijos y sobrinos para sufrir las consecuencias. Realmente, creo que es imprescindible renovar la espiritualidad del mundo, empezando por la vieja Europa y siguiendo por EE.UU. y otros países desarrollados donde, a pesar de nombrar mucho a Dios, han olvidado completamente lo que implica. Los fallos del liberalismo económico no vienen del sistema en sí, sino de la falta de escrúpulos de algunos que han puesto su enriquecimiento personal por encima del bien común. Hay que revalorizar al hombre frente a la sociedad, como hijo de Dios que es y hermano nuestro.
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sábado, 11 de abril de 2009
Juan Pablo II
Ayer ví una película sobre el difunto Papa. Si alguien supo transmitir la idea de ecumenismo fue nuestro Papa santo. No podemos valorar la suerte que hemos tenido de contar con su ejemplo durante tantos años. Una persona que sobrevivió al nazismo y el comunismo, que ayudó a abrir las puertas de la libertad a medio mundo. Alguien que sabía hablarles a los jóvenes y expresarse con fluidez en tantos idiomas, no era, desde luego, una persona corriente.
Sin embargo, antes de morir, tuvo el sufrimiento de ver cómo surgían de nuevo las heridas entre musulmanes y cristianos. También cómo la libertad reciéntemente conquistada se iba transformando en falta de valores y de respeto a la vida. Es duro haber vivido esa época de esperanza, cuando todo parecía posible: acabar con la miseria y la guerra; y tener que seguir adelante viendo como su tarea era estropeada por otros. Querríamos que Carol Wojtyla hubiera vivido para siempre, pero se acabó su tiempo y regresó con Dios, dejándonos un recuerdo imborrable.
Él sabía que musulmanes y cristianos somos ramas del mismo tronco judío. Las tres grandes religiones del mundo tienen más en común de lo que les separa; tienen lo más importante: la creencia en un sólo Dios, Alá, Yahvé. Han sido las leyes escritas por los hombres a través de los siglos, como la sharia o los miles preceptos judíos, los que nos han ido diferenciando hasta llegar a niveles irreconciliables. Pero seguimos unidos en lo fundamental. Los musulmanes se oponen al aborto, al igual que muchas personas no creyentes. Por supuesto, también los budistas, cuyo máximo valor es el respeto a toda forma de vida. El budismo, más que una religión, en sí viene a ser una filosofía de vida, perfectamente compatible con cualquier otra creencia.
El Sida practicamente no existe en África musulmana, porque las estrictas normas morales del Islam impiden el contagio sexual, que es el mayoritario. Por ello, ser musulmán en África, al menos en ese sentido, es una garantía de salud incluso mayor que ser cristiano. Por supuesto a los musulmanes, no se les ocurriría culpar del sida al Papa, y menos a un santo; pero es terrible que se oigan esas acusaciones desde algunos países cristianos, cuando deberíamos estar dando gracias a Dios por haber podido siquiera conocer a Juan Pablo II, cuya imagen es lo único que mantiene nuestra esperanza en tiempos difíciles.
Sin embargo, antes de morir, tuvo el sufrimiento de ver cómo surgían de nuevo las heridas entre musulmanes y cristianos. También cómo la libertad reciéntemente conquistada se iba transformando en falta de valores y de respeto a la vida. Es duro haber vivido esa época de esperanza, cuando todo parecía posible: acabar con la miseria y la guerra; y tener que seguir adelante viendo como su tarea era estropeada por otros. Querríamos que Carol Wojtyla hubiera vivido para siempre, pero se acabó su tiempo y regresó con Dios, dejándonos un recuerdo imborrable.
Él sabía que musulmanes y cristianos somos ramas del mismo tronco judío. Las tres grandes religiones del mundo tienen más en común de lo que les separa; tienen lo más importante: la creencia en un sólo Dios, Alá, Yahvé. Han sido las leyes escritas por los hombres a través de los siglos, como la sharia o los miles preceptos judíos, los que nos han ido diferenciando hasta llegar a niveles irreconciliables. Pero seguimos unidos en lo fundamental. Los musulmanes se oponen al aborto, al igual que muchas personas no creyentes. Por supuesto, también los budistas, cuyo máximo valor es el respeto a toda forma de vida. El budismo, más que una religión, en sí viene a ser una filosofía de vida, perfectamente compatible con cualquier otra creencia.
El Sida practicamente no existe en África musulmana, porque las estrictas normas morales del Islam impiden el contagio sexual, que es el mayoritario. Por ello, ser musulmán en África, al menos en ese sentido, es una garantía de salud incluso mayor que ser cristiano. Por supuesto a los musulmanes, no se les ocurriría culpar del sida al Papa, y menos a un santo; pero es terrible que se oigan esas acusaciones desde algunos países cristianos, cuando deberíamos estar dando gracias a Dios por haber podido siquiera conocer a Juan Pablo II, cuya imagen es lo único que mantiene nuestra esperanza en tiempos difíciles.
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