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lunes, 30 de noviembre de 2009
Capitalismo y comunismo
Algunos han empezado a decir que el capitalismo no funciona, cuando lo cierto es que es el sistema natural que regula las sociedades humanas desde hace miles de años. En el momento en que alguien fabrica algo y otro es cazador, por ejemplo, e intercambian sus productos, ahí tenemos la base del sistema de libre mercado capitalista. Lo que ha ocurrido ahora no es culpa de Bush o de Aznar o de los empresarios, como quieren hacernos creer algunos. Es culpa de todo aquellos que cayeron en el consumismo en los tiempos de las vacas gordas. También es consecuencia de las medidas internacionales que bajaron el precio del dinero, haciendo posibles las llamadas hipotecas basura.
Hace veinte años los intereses bancarios estaban en el 16% y aún así pedían avales para conceder un crédito. La decisión repentina de conceder hipotecas y créditos personales a personas que no iban a poder pagarlos, produjo un agujero financiero que está en la base de la crisis que sufrimos. En cierto modo, se puede decir que es culpa de la buena voluntad bancaria. Y sobretodo de la gente que aceptó esos créditos innecesarios en muchas ocasiones, sabiendo que a la larga no iban a poder devolverlos. Querer extrapolar de eso que el sistema capitalista ha fracasado, es una aberración.
Cuando existe libertad es lógico que las personas tomen decisiones erróneas y que a unos les vaya mejor que a otros. Un mercado que se autorregula tiene periodos de ganancias y de pérdidas, pero lo normal es que se recupere pronto. Sin embargo, cuando los gobierno intentan intervenir y organizarlo todo a su manera, lo normal es que toda la economía se colapse, tal como puede comprobarse en los países comunistas. La caída del muro de Berlín y todo el telón de acero sacó a la luz la realidad de un sistema político que, no sólo causaba la pobreza de la mayoría de los ciudadanos (salvo los miembros del partido), sino que además atentaba continuamente contra los derechos humanos más básicos. No podemos olvidar la lección de la historia que demuestra que la ideología nunca debe imponerse al sentido común ni a las personas.
Hace veinte años los intereses bancarios estaban en el 16% y aún así pedían avales para conceder un crédito. La decisión repentina de conceder hipotecas y créditos personales a personas que no iban a poder pagarlos, produjo un agujero financiero que está en la base de la crisis que sufrimos. En cierto modo, se puede decir que es culpa de la buena voluntad bancaria. Y sobretodo de la gente que aceptó esos créditos innecesarios en muchas ocasiones, sabiendo que a la larga no iban a poder devolverlos. Querer extrapolar de eso que el sistema capitalista ha fracasado, es una aberración.
Cuando existe libertad es lógico que las personas tomen decisiones erróneas y que a unos les vaya mejor que a otros. Un mercado que se autorregula tiene periodos de ganancias y de pérdidas, pero lo normal es que se recupere pronto. Sin embargo, cuando los gobierno intentan intervenir y organizarlo todo a su manera, lo normal es que toda la economía se colapse, tal como puede comprobarse en los países comunistas. La caída del muro de Berlín y todo el telón de acero sacó a la luz la realidad de un sistema político que, no sólo causaba la pobreza de la mayoría de los ciudadanos (salvo los miembros del partido), sino que además atentaba continuamente contra los derechos humanos más básicos. No podemos olvidar la lección de la historia que demuestra que la ideología nunca debe imponerse al sentido común ni a las personas.
jueves, 12 de noviembre de 2009
El muro de Berlín y el capitalismo
"Decir que todas las ideas son responsables es una barbaridad. No es responsable el racismo, el fascismo, el antisemitismo, el capitalismo... La banca, la ideología bancaria es la menos respetable". Guillermo Toledo. (Supongo que guarda su dinero debajo del colchón...)
Algunos han empezado a decir que el capitalismo no funciona, cuando lo cierto es que es el sistema natural que regula las sociedades humanas desde hace miles de años. En el momento en que alguien fabrica algo y otro es cazador, por ejemplo, e intercambian sus productos, ahí tenemos la base del sistema de libre mercado capitalista. Lo que ha ocurrido ahora no es culpa de Bush o de Aznar o de los ricos, como quieren hacernos creer. Es culpa de todos aquellos que cayeron en el consumismo en los tiempos de las vacas gordas. También es culpa de las medidas internacionales que bajaron el precio del dinero, haciendo posibles las llamadas "hipotecas basura".
Hace veinte años, los intereses bancarios estaban en el 16% y aún así te pedían avales para conceder un crédito. La decisión de los bancos de conceder hipotecas y créditos personales a gente que no podía pagarlas produjo un agujero financiero que está en la base de la crisis que sufrimos. En cierto modo, se puede decir que es culpa de los bancos, sí, pero de su exceso de buena voluntad.
Querer extrapolar de eso que el sistema capitalista ha fracasado es una aberración. Cuando existe libertad es lógico que las personas se equivoquen y que a algunos les vaya mejor que a otros. Un mercado que se autoregula tiene periodos de ganancias y de pérdidas, pero lo normal es que se recupere pronto. Sin embargo, cuando los gobiernos intentan intervenir y organizar las cosas a su manera lo normal es que todo el sistema se colapse, tal como pudo comprobarse en los países socialistas.
La caída del muro de Berlín y todo el telón de acero sacó a la luz la realidad de un sistema político y económico que, no sólo causaba la pobreza de la mayoría de la población, sino que además atentaba contra los derechos humanos más básicos. No podemos olvidar la lección de la historia, que demuestra que la ideología no debería nunca imponerse al sentido común y la voz de la experiencia.
Algunos han empezado a decir que el capitalismo no funciona, cuando lo cierto es que es el sistema natural que regula las sociedades humanas desde hace miles de años. En el momento en que alguien fabrica algo y otro es cazador, por ejemplo, e intercambian sus productos, ahí tenemos la base del sistema de libre mercado capitalista. Lo que ha ocurrido ahora no es culpa de Bush o de Aznar o de los ricos, como quieren hacernos creer. Es culpa de todos aquellos que cayeron en el consumismo en los tiempos de las vacas gordas. También es culpa de las medidas internacionales que bajaron el precio del dinero, haciendo posibles las llamadas "hipotecas basura".
Hace veinte años, los intereses bancarios estaban en el 16% y aún así te pedían avales para conceder un crédito. La decisión de los bancos de conceder hipotecas y créditos personales a gente que no podía pagarlas produjo un agujero financiero que está en la base de la crisis que sufrimos. En cierto modo, se puede decir que es culpa de los bancos, sí, pero de su exceso de buena voluntad.
Querer extrapolar de eso que el sistema capitalista ha fracasado es una aberración. Cuando existe libertad es lógico que las personas se equivoquen y que a algunos les vaya mejor que a otros. Un mercado que se autoregula tiene periodos de ganancias y de pérdidas, pero lo normal es que se recupere pronto. Sin embargo, cuando los gobiernos intentan intervenir y organizar las cosas a su manera lo normal es que todo el sistema se colapse, tal como pudo comprobarse en los países socialistas.
La caída del muro de Berlín y todo el telón de acero sacó a la luz la realidad de un sistema político y económico que, no sólo causaba la pobreza de la mayoría de la población, sino que además atentaba contra los derechos humanos más básicos. No podemos olvidar la lección de la historia, que demuestra que la ideología no debería nunca imponerse al sentido común y la voz de la experiencia.
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viernes, 5 de junio de 2009
¿De quién es la culpa?
Pongamos que yo voy a la peluquería todas las semanas y me tiño el pelo. ¿Por qué?, porque puedo. Pero realmente estoy pagando a crédito y llega un momento en que tengo tanta cuenta pendiente, que no puedo pagarla. La peluquera le vende mi deuda a otra persona y ésta a otra, sin saber que yo no puedo pagar. ¿Quién tiene la culpa?
1. la peluquera por haberme dejado pagar a crédito.
2. el que compró la deuda, por no saber lo que compraba
3. el estado, por no controlar las transacciones comerciales
4. yo
Las respuestas correctas son todas, pero especialmente las dos últimas. Vale que estaban dando créditos baratos en el acto, pero nadie nos obligaba a solicitarlos. Yo he dicho que no decenas de veces. Pero la gente quería su vivienda de lujo, su casita en la playa, su coche nuevo, su televisor de 50 pulgadas; y luego se daban cuenta, demasiado tarde, de que había que devolver el dinero con intereses. ¿Quién no conoce algún caso? Todos querían viajar al Caribe.
Es mucho más fácil culpar a la banca por dar créditos (en qué quedamos), que a los particulares por vivir por encima de sus posibilidades personales. Luego le echamos la culpa a los empresarios por repartir beneficios en los buenos tiempos (como si fuera un delito). Pagan todos por los pocos que se llevaban el dinero a paraísos fiscales (que nadie criticaba hasta ahora). Si tuvieran que vivir en Andorra todos los famosos que están domiciliados allí, no cabrían. Entonces sólo queda echarle la culpa a la Iglesia (no se me ocurre por qué).
Siempre podemos culpar a la derecha, por haber relanzado la economía y haber hecho posible que la gente tuviera ganas de invertir. Y ahora resulta que algunos han redescubierto el marxismo y nos quieren vender otra vez la moto, como si no conociéramos de sobra las consecuencias. Pero no hay problema, tambien me pueden echar la culpa a mí, que, total, para eso estoy. Otro asunto: la natalidad ha subido en España gracias a los inmigrantes, no a la política económica y social del gobierno.
1. la peluquera por haberme dejado pagar a crédito.
2. el que compró la deuda, por no saber lo que compraba
3. el estado, por no controlar las transacciones comerciales
4. yo
Las respuestas correctas son todas, pero especialmente las dos últimas. Vale que estaban dando créditos baratos en el acto, pero nadie nos obligaba a solicitarlos. Yo he dicho que no decenas de veces. Pero la gente quería su vivienda de lujo, su casita en la playa, su coche nuevo, su televisor de 50 pulgadas; y luego se daban cuenta, demasiado tarde, de que había que devolver el dinero con intereses. ¿Quién no conoce algún caso? Todos querían viajar al Caribe.
Es mucho más fácil culpar a la banca por dar créditos (en qué quedamos), que a los particulares por vivir por encima de sus posibilidades personales. Luego le echamos la culpa a los empresarios por repartir beneficios en los buenos tiempos (como si fuera un delito). Pagan todos por los pocos que se llevaban el dinero a paraísos fiscales (que nadie criticaba hasta ahora). Si tuvieran que vivir en Andorra todos los famosos que están domiciliados allí, no cabrían. Entonces sólo queda echarle la culpa a la Iglesia (no se me ocurre por qué).
Siempre podemos culpar a la derecha, por haber relanzado la economía y haber hecho posible que la gente tuviera ganas de invertir. Y ahora resulta que algunos han redescubierto el marxismo y nos quieren vender otra vez la moto, como si no conociéramos de sobra las consecuencias. Pero no hay problema, tambien me pueden echar la culpa a mí, que, total, para eso estoy. Otro asunto: la natalidad ha subido en España gracias a los inmigrantes, no a la política económica y social del gobierno.
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