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jueves, 10 de febrero de 2011
Ideologías destructivas
Una cosa es tener opiniones políticas diferentes y otra querer destruir el orden social y empezar de cero. Cuando la ideología supone ir contra los derechos humanos, automáticamente pierde toda justificación. Ideologías destructivas conocemos principalmente dos: el nacional socialismo y el comunismo (socialismo real). Por tanto, se puede decir que son dos ramas del mismo tronco. Luego existe opciones minoritarias, afortunadamente, como son los fanatismos religiosos de todo tipo e incluso el satanismo. Las sectas son algo terrorífico, ya que manipulan la mente de sus seguidores llegando incluso a justificar el asesinato. Pero, al fin y al cabo, algunas ideologías hacen lo mismo, aunque lo disfracen de buenas palabras, derechos y modernidad.
Vivimos actualmente en un entorno ideológico que justifica el asesinato de los bebés no nacidos y a eso le llaman planificación familiar. Puede que no queramos ver los cuerpos descuartizados, pero no por eso dejan de ser crímenes que quedan impunes, mientras la sociedad mira hacia otro lado. Realmente, estamos viviendo inmersos en una ideología destructiva y sectaria. Luego, en cambio, nos llevamos las manos a la cabeza por crímenes comunes o incluso por actos de guerra que, siendo terribles, se entienden en una situación límite. Pero no existe un estado de necesidad que justifique el hecho de que cientos de miles de embriones humanos se encuentren congelados con un fin incierto, cuando tienen la suerte de no ser utilizados para experimentación. ¿Qué puede haber más destructivo que eso?
Vivimos actualmente en un entorno ideológico que justifica el asesinato de los bebés no nacidos y a eso le llaman planificación familiar. Puede que no queramos ver los cuerpos descuartizados, pero no por eso dejan de ser crímenes que quedan impunes, mientras la sociedad mira hacia otro lado. Realmente, estamos viviendo inmersos en una ideología destructiva y sectaria. Luego, en cambio, nos llevamos las manos a la cabeza por crímenes comunes o incluso por actos de guerra que, siendo terribles, se entienden en una situación límite. Pero no existe un estado de necesidad que justifique el hecho de que cientos de miles de embriones humanos se encuentren congelados con un fin incierto, cuando tienen la suerte de no ser utilizados para experimentación. ¿Qué puede haber más destructivo que eso?
martes, 1 de diciembre de 2009
La verdad sale a la luz
El gran problema de nuestra época es que se ha perdido la verdad universal. Cada cual cree que puede alcanzar su propia verdad y acuñar una moral a su medida. Pero la verdad es una, como el amor es uno y Dios es uno. Cuando se intenta manipular la realidad y poner nuevos nombres a viejas historias las consecuencias siempre son nefastas. Pero, además, es inútil, porque la verdad siempre acaba saliendo a la luz. Tardará un año o tal vez un milenio pero siempre acaba resurgiendo. Es inmune a la política y los intereses económicos. Reside en el corazón de cada persona aunque algunos se nieguen a recibirla. En el fondo siempre saben que está ahí. Intentan ocultarla bajo pliegues de mentiras piadosas. Procuran disfrazarla con doctrinas contradictorias. Los hay que se refugian en la droga, el sexo o la bebida. Pero en el fondo todos la saben, todos la conocen. La verdad subsiste.
¿Por qué sé yo eso? Como lo sabemos todos cuando somos niños, antes de que el rencor, la envidia y la rabia empiecen a hacer mella en el espíritu, permitiendo que encontremos justificaciones a nuestros actos. Lo sabía cuando dejé de ir a misa, pero nunca dejé de rezar, y ahora otra vez voy a misa. He rezado cientos, tal vez miles de horas. Creo que de ese modo me fui librando de las corazas que yo misma había fabricado. Ahora sé que acabar con una vida humana está mal y no hay nada que lo justifique; también quitarle sus bienes a los que los han ganado honradamente; o mentir conscientemente contra toda evidencia; o el sexo sin amor. Cometer esa clase de acciones nos aleja de la verdad y la vida. He sentido cosas que no puedo explicar que me han confirmado que ése es el camino. No dejéis que nadie os engañe llamando a las mismas cosas de otro modo.
¿Por qué sé yo eso? Como lo sabemos todos cuando somos niños, antes de que el rencor, la envidia y la rabia empiecen a hacer mella en el espíritu, permitiendo que encontremos justificaciones a nuestros actos. Lo sabía cuando dejé de ir a misa, pero nunca dejé de rezar, y ahora otra vez voy a misa. He rezado cientos, tal vez miles de horas. Creo que de ese modo me fui librando de las corazas que yo misma había fabricado. Ahora sé que acabar con una vida humana está mal y no hay nada que lo justifique; también quitarle sus bienes a los que los han ganado honradamente; o mentir conscientemente contra toda evidencia; o el sexo sin amor. Cometer esa clase de acciones nos aleja de la verdad y la vida. He sentido cosas que no puedo explicar que me han confirmado que ése es el camino. No dejéis que nadie os engañe llamando a las mismas cosas de otro modo.
viernes, 6 de noviembre de 2009
Rebélate contra la pobreza
Es curioso por qué hay gente que piensa que tienen que declararse en contra del hambre, la pobreza, la guerra o el cambio climático. Tal vez suponen que los demás estamos a favor de todo eso. Por supuesto que nadie se va a manifestar pidiendo pobreza. Un acto así presupone que existe un culpable determinado a quien acusar de los problemas y, por desgracia, no es tan fácil. La pobreza en el mundo es consecuencia de múltiples factores culturales, históricos e incluso geográficos. Pero está empeorando con el tema del cambio climático.
"De Boer, que intervino en el Congreso de los Diputados el pasado mes de junio, defiende lo que denomina "un acuerdo equilibrado", consistente en que los países pobres se aprieten el cinturón debido a que, si su hipótesis climática fuera cierta, las naciones ricas se han excedido contaminando para enriquecerse. Claro que el representante de naciones Unidas disfraza su argumento de equitativo reparto:
"Si las naciones industrializadas estarán reduciendo entre un 25 y un 40 por ciento en 2020, pienso que ustedes, países en desarrollo, también en 2020 quizá podrían llegar al 15 por ciento."
El "cambio climático" supone un negocio redondo para los países contaminantes desarrollados:
1. Corta el flujo de ayudas a los países pobres porque se tienen que destinar a la mencionada hipótesis climática en las naciones desarrolladas.
2. Mantiene la dependencia de los países pobres.
3. Permite que los países desarrollados sigan vendiendo bienes y servicios a las naciones pobres, a las que previamente han convencido del cataclismo climático y luego han impedido que se sigan desarrollando".
Estoy de acuerdo en que realmente se gasta mucho dinero en tonterías y se hace poco por solucionar los problemas de los países pobres. Entonces nos corresponde a cada uno contribuir con lo que esté en nuestra mano, es decir, con las ongs. La política internacional de alto nivel y los intereses del comercio mundial es algo que no está en nuestra mano cambiar. Para salir de la pobreza, para empezar, los gobernantes de los propios países deberían estar interesados en ello y eso no suele ser así. Pero lo que es inadmisible es querer hacerles pagar por nuestros errores.
Los países de África que apenas cuentan con treinta años de vida independiente arrastran una serie de problemas endémicos que me temo que costará todavía decenios ir solucionando uno a uno. Precipitarse en cuestiones ajenas a menudo causa más perjuicio que beneficio, como se puede ver por la labor del Banco Mundial. Tampoco sirve de nada buscar culpables a toda costa, porque lo que hay que hacer es mirar hacia adelante y partir de la base de lo que se tiene.
Como dice la Encíclica "Caritas in veritate", para hacer el bien hay que partir de la verdad. No sirve hacer lo que nosotros consideramos bueno sin tener en cuenta las opiniones de los interesados o un análisis riguroso de todas las circunstancias. Todos los que hacen mal, lo hacen pensando que es un bien para los suyos (especialmente los terroristas islámicos), así que no hay que dejar que la emotividad guíe nuestros actos por encima de la reflexión.
Me temo que esta clase de concentraciones está formada por personas cargadas de resentimiento que buscan alguien a quien echarle la culpa de todo. Pero esa culpabilidad es compartida. Aquellos que consumimos productos de las internacionales o del todo a cien, que malgastamos energía comprando el derecho a contaminar de los pobres, o les vendemos armas en lugar de ayudar a su desarrollo; contribuímos a la pobreza, y por tanto no podemos ser juez y parte en este tema.
"De Boer, que intervino en el Congreso de los Diputados el pasado mes de junio, defiende lo que denomina "un acuerdo equilibrado", consistente en que los países pobres se aprieten el cinturón debido a que, si su hipótesis climática fuera cierta, las naciones ricas se han excedido contaminando para enriquecerse. Claro que el representante de naciones Unidas disfraza su argumento de equitativo reparto:
"Si las naciones industrializadas estarán reduciendo entre un 25 y un 40 por ciento en 2020, pienso que ustedes, países en desarrollo, también en 2020 quizá podrían llegar al 15 por ciento."
El "cambio climático" supone un negocio redondo para los países contaminantes desarrollados:
1. Corta el flujo de ayudas a los países pobres porque se tienen que destinar a la mencionada hipótesis climática en las naciones desarrolladas.
2. Mantiene la dependencia de los países pobres.
3. Permite que los países desarrollados sigan vendiendo bienes y servicios a las naciones pobres, a las que previamente han convencido del cataclismo climático y luego han impedido que se sigan desarrollando".
Estoy de acuerdo en que realmente se gasta mucho dinero en tonterías y se hace poco por solucionar los problemas de los países pobres. Entonces nos corresponde a cada uno contribuir con lo que esté en nuestra mano, es decir, con las ongs. La política internacional de alto nivel y los intereses del comercio mundial es algo que no está en nuestra mano cambiar. Para salir de la pobreza, para empezar, los gobernantes de los propios países deberían estar interesados en ello y eso no suele ser así. Pero lo que es inadmisible es querer hacerles pagar por nuestros errores.
Los países de África que apenas cuentan con treinta años de vida independiente arrastran una serie de problemas endémicos que me temo que costará todavía decenios ir solucionando uno a uno. Precipitarse en cuestiones ajenas a menudo causa más perjuicio que beneficio, como se puede ver por la labor del Banco Mundial. Tampoco sirve de nada buscar culpables a toda costa, porque lo que hay que hacer es mirar hacia adelante y partir de la base de lo que se tiene.
Como dice la Encíclica "Caritas in veritate", para hacer el bien hay que partir de la verdad. No sirve hacer lo que nosotros consideramos bueno sin tener en cuenta las opiniones de los interesados o un análisis riguroso de todas las circunstancias. Todos los que hacen mal, lo hacen pensando que es un bien para los suyos (especialmente los terroristas islámicos), así que no hay que dejar que la emotividad guíe nuestros actos por encima de la reflexión.
Me temo que esta clase de concentraciones está formada por personas cargadas de resentimiento que buscan alguien a quien echarle la culpa de todo. Pero esa culpabilidad es compartida. Aquellos que consumimos productos de las internacionales o del todo a cien, que malgastamos energía comprando el derecho a contaminar de los pobres, o les vendemos armas en lugar de ayudar a su desarrollo; contribuímos a la pobreza, y por tanto no podemos ser juez y parte en este tema.
domingo, 25 de octubre de 2009
Personas
Tantos años de historia y de política han dado por resultado que olvidamos que en el fondo sólo somos animales inteligentes. El sentido de nuestra vida debería ser conservar la salud y relacionarnos bien unos con otros. Pero para muchos ha pasado a ser el poder, el dinero o la ideología. A eso dedicamos nuestro tiempo y esfuerzo, cuando deberíamos estar trabajando por un mundo mejor. Pero esa labor no podemos dejarsela a los políticos, sino que debería empezar en cada familia, extenderse a la sociedad y, finalmente, contagiar a los países y el orden mundial.
No vale poner tu confianza en una sola persona, como pueda ser Obama o el mismo Papa. Cada uno de nosotros tiene que poner su grano de arena. No sirve de nada andar predicando ecología, por ejemplo, si tú no reciclas, o pacifismo, cuando vas insultando a la gente. No se puede hablar de igualdad, cuando sólo quieres estar por encima. Las contradicciones de nuestra sociedad son tan evidentes que parece mentira que no salten a la vista de la mayoría. Deberíamos recordar que no somos más que personas, que viven y mueren, sufren y disfrutan, como los demás, y que buscamos la felicidad lo mejor que podemos y sabemos.
No vale poner tu confianza en una sola persona, como pueda ser Obama o el mismo Papa. Cada uno de nosotros tiene que poner su grano de arena. No sirve de nada andar predicando ecología, por ejemplo, si tú no reciclas, o pacifismo, cuando vas insultando a la gente. No se puede hablar de igualdad, cuando sólo quieres estar por encima. Las contradicciones de nuestra sociedad son tan evidentes que parece mentira que no salten a la vista de la mayoría. Deberíamos recordar que no somos más que personas, que viven y mueren, sufren y disfrutan, como los demás, y que buscamos la felicidad lo mejor que podemos y sabemos.
lunes, 1 de junio de 2009
Sentimientos
Hace poco alguien me dijo que no voy a ninguna parte con esta sensibilidad. Creo que tiene razón, pero es que yo siempre he sido así y no voy a cambiar ahora. De hecho tuve una temporada, allá por la adolescencia, en que decidí arroparme en varias capas como una cebolla para que nadie me hiciera daño nunca más. Sin embargo, cuando conocí a mi marido, sin darme cuenta fui perdiendo todas esas capas, y al nacer mis hijos volvía a ser yo al natural. Eso significa que sufro más, pero también disfruto más.
Probablemente no sirvo para escribir en internet, pero es lo único que sé hacer. Renuncié a trabajar para ser ama de casa, pero tampoco soy de estas mujeres que se pasan el día limpiando y cocinando. Necesito tener siempre la cabeza ocupada y en este momento, por desgracia, tengo motivos de sobra para pensar y escribir continuamente. Nunca me había interesado la política, pero ahora estamos tratando sobre principios y valores.
Ya sé que no puedo hacer nada, que muchos entran a este blog nada más a criticarme, pero me consuelo pensando que tal vez uno de cada diez se queda pensando en mis palabras. No podría sentirme bien conmigo misma si me limitara a lamentarme sin hacer nada para remediarlo. Pero esto tampoco me resulta agradable. Me siento culpable, sí, de estar llevando la contraria a tanta gente, diciéndoles lo que no quieren oir y siendo antipática para muchos. Pero también sé que sólo puede hablar de amor y familia quien lo ha vivido.
Pero hay algo que ha estado claro desde el principio: no obligo a nadie a entrar en mi blog. Cuando cerré mis comentarios, pensé que iba a perder la mayoría de las visitas. Cuando dejé de comentar, con más razón, pensé que muchos me olvidarían. Sin embargo, no me puedo quejar, sigo teniendo bastantes lectores. No sé si para bien o para mal, ni quiero saberlo. Pero mientras me quede la esperanza de que alguien me siga, yo seguiré también.
Probablemente no sirvo para escribir en internet, pero es lo único que sé hacer. Renuncié a trabajar para ser ama de casa, pero tampoco soy de estas mujeres que se pasan el día limpiando y cocinando. Necesito tener siempre la cabeza ocupada y en este momento, por desgracia, tengo motivos de sobra para pensar y escribir continuamente. Nunca me había interesado la política, pero ahora estamos tratando sobre principios y valores.
Ya sé que no puedo hacer nada, que muchos entran a este blog nada más a criticarme, pero me consuelo pensando que tal vez uno de cada diez se queda pensando en mis palabras. No podría sentirme bien conmigo misma si me limitara a lamentarme sin hacer nada para remediarlo. Pero esto tampoco me resulta agradable. Me siento culpable, sí, de estar llevando la contraria a tanta gente, diciéndoles lo que no quieren oir y siendo antipática para muchos. Pero también sé que sólo puede hablar de amor y familia quien lo ha vivido.
Pero hay algo que ha estado claro desde el principio: no obligo a nadie a entrar en mi blog. Cuando cerré mis comentarios, pensé que iba a perder la mayoría de las visitas. Cuando dejé de comentar, con más razón, pensé que muchos me olvidarían. Sin embargo, no me puedo quejar, sigo teniendo bastantes lectores. No sé si para bien o para mal, ni quiero saberlo. Pero mientras me quede la esperanza de que alguien me siga, yo seguiré también.
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miércoles, 1 de abril de 2009
Dos y dos son cuatro
La vida es como las matemáticas. No hay hilos sueltos. Cada tema tiene unas causas y unas consecuencias si sabes ver más allá de lo aparente.
"Soy una mujer de mediana edad con hijos adolescentes y disfruto escribiendo mis pensamientos; también leyendo los de los demás. Quiero ver más allá de las cosas y las personas, quiero comprender el sentido de todo. Tal vez pido demasiado, pero no dejaré de intentarlo".
Cuando escribí mi presentación, hace casi tres años, tenía la cabeza llena de ideas y de datos, pero no sabía cómo organizarlos, ni que conclusiones sacar. Este blog me ha servido para desechar lo superfluo y quedarme con lo esencial, bucear en mis recuerdos en busca de las claves para entender lo que sucede; y creo haber encontrado una serie de explicaciones que a mí me sirven. Quién me iba a decir a mí que, por entonces, no iba a misa y además ni siquiera estoy confirmada, como otros que tanto critican a la iglesia. No me imaginaba entonces que acabaría buscando las respuestas a través de la fe.
A mí me han sacado del armario a la fuerza. Hace años vivía tranquila pensando que un partido político representaba mis ideales y mis valores. No hace falta que os explique que las cosas han cambiado mucho desde entonces, y una serie de contradicciones muy evidentes me han hecho dudar de sus verdaderas intenciones. Por eso empecé a escribir sobre política, cosa que no había hecho antes. Pero lo que realmente me ha lanzado al ruedo (con perdón, por la metáfora taurina) ha sido la defensa de la vida. De repente me encontré teniendo que ser la voz de los amenazados de muerte, desde los fetos a los ancianos, pasando por todas las víctimas.
Ni represento a la Iglesia, ni a nadie más que a mí misma. Mi conciencia me dicta las palabras. No puedo estar callada viendo la deriva de la sociedad y, especialmente, el rumbo que han tomado nuestros adolescentes, que conduce al fracaso. Pero sobretodo, no puedo admitir que nadie se sienta con derecho para decidir sobre la muerte de otro ser humano. La vida es lo más valioso que tenemos. Si por decir esto tengo que cargar con el rechazo de buena parte de la sociedad, estoy dispuesta a hacerlo. Las dificultades son las que nos ponen realmente a prueba.
Sacrificio viene de Sacrum faccere, es decir, hacer algo sagrado. Limitarse a disfrutar de la vida, sin importarte la situación del resto del mundo, es una vida a medias. Vivir es amar, y amar es sufrir cuando los demás sufren. Vivir es arriesgarse en una relación, formar una familia, implicarse en los problemas de la sociedad. Esta es la principal conclusión que sacado de todas mis reflexiones, y es el mismo mensaje que nos ofrecen los Evangelios, cuando se leen sin prejuicios.
"Soy una mujer de mediana edad con hijos adolescentes y disfruto escribiendo mis pensamientos; también leyendo los de los demás. Quiero ver más allá de las cosas y las personas, quiero comprender el sentido de todo. Tal vez pido demasiado, pero no dejaré de intentarlo".
Cuando escribí mi presentación, hace casi tres años, tenía la cabeza llena de ideas y de datos, pero no sabía cómo organizarlos, ni que conclusiones sacar. Este blog me ha servido para desechar lo superfluo y quedarme con lo esencial, bucear en mis recuerdos en busca de las claves para entender lo que sucede; y creo haber encontrado una serie de explicaciones que a mí me sirven. Quién me iba a decir a mí que, por entonces, no iba a misa y además ni siquiera estoy confirmada, como otros que tanto critican a la iglesia. No me imaginaba entonces que acabaría buscando las respuestas a través de la fe.
A mí me han sacado del armario a la fuerza. Hace años vivía tranquila pensando que un partido político representaba mis ideales y mis valores. No hace falta que os explique que las cosas han cambiado mucho desde entonces, y una serie de contradicciones muy evidentes me han hecho dudar de sus verdaderas intenciones. Por eso empecé a escribir sobre política, cosa que no había hecho antes. Pero lo que realmente me ha lanzado al ruedo (con perdón, por la metáfora taurina) ha sido la defensa de la vida. De repente me encontré teniendo que ser la voz de los amenazados de muerte, desde los fetos a los ancianos, pasando por todas las víctimas.
Ni represento a la Iglesia, ni a nadie más que a mí misma. Mi conciencia me dicta las palabras. No puedo estar callada viendo la deriva de la sociedad y, especialmente, el rumbo que han tomado nuestros adolescentes, que conduce al fracaso. Pero sobretodo, no puedo admitir que nadie se sienta con derecho para decidir sobre la muerte de otro ser humano. La vida es lo más valioso que tenemos. Si por decir esto tengo que cargar con el rechazo de buena parte de la sociedad, estoy dispuesta a hacerlo. Las dificultades son las que nos ponen realmente a prueba.
Sacrificio viene de Sacrum faccere, es decir, hacer algo sagrado. Limitarse a disfrutar de la vida, sin importarte la situación del resto del mundo, es una vida a medias. Vivir es amar, y amar es sufrir cuando los demás sufren. Vivir es arriesgarse en una relación, formar una familia, implicarse en los problemas de la sociedad. Esta es la principal conclusión que sacado de todas mis reflexiones, y es el mismo mensaje que nos ofrecen los Evangelios, cuando se leen sin prejuicios.
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