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sábado, 12 de marzo de 2011
La vida es así
No la he inventado yo. Eso decía una bonita canción de hace años. Creo que la gente piensa que soy un poco inocente y por eso veo la vida de color de rosa. Nada más lejos de la realidad. Yo veo la vida como es y la acepto. No voy por ahí lamentándome de cosas normales como el trabajo, el mal tiempo o la rutina diaria. Más bien pretendo cambiar aquello que no me gusta. Hay mucho victimismo en España y mucho derrotismo también. Siempre encuentran a quien culpar. Pero, es difícil que te salgan bien las cosas cuando no pones nada de tu parte. No se trata de sentarse a ver la vida pasar. Como siempre digo: hay que ser apasionado, en el trabajo, con la familia o en aquello que te interese. Esa es la única manera de conseguir resultados en la vida.
Hay mucha gente que espera a que le den todo hecho. Luego, se quejan de que hay mucho paro juvenil, por ejemplo. Es natural, teniendo en cuenta que un 30% no ha aprobado la Eso. O se enfadan porque no pueden pagar un piso en la zona que les gusta, porque no tienen titulación y ganan poco dinero. Cada cual se labra su propio futuro, salvo excepciones desafortunadas. Me molestan las personas que se pasan la vida lamentándose y culpando a otros. Es un rasgo de inmadurez que sufre nuestra sociedad. La vida es así. Nadie dijo que fuera fácil. Hay que luchar, hay que sufrir; a veces no recibes lo que esperas y siempre te sorprende. Pero ahí está precisamente su encanto, si sabes adaptarte a las circunstancias.
Hay mucha gente que espera a que le den todo hecho. Luego, se quejan de que hay mucho paro juvenil, por ejemplo. Es natural, teniendo en cuenta que un 30% no ha aprobado la Eso. O se enfadan porque no pueden pagar un piso en la zona que les gusta, porque no tienen titulación y ganan poco dinero. Cada cual se labra su propio futuro, salvo excepciones desafortunadas. Me molestan las personas que se pasan la vida lamentándose y culpando a otros. Es un rasgo de inmadurez que sufre nuestra sociedad. La vida es así. Nadie dijo que fuera fácil. Hay que luchar, hay que sufrir; a veces no recibes lo que esperas y siempre te sorprende. Pero ahí está precisamente su encanto, si sabes adaptarte a las circunstancias.
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martes, 15 de febrero de 2011
Peligros de la psicología
Siempre he dicho que no creo en los psicólogos; pero, como todo en la vida, los hay mejores y peores. La psicología es, para mí, una capacidad que se tiene o no se tiene. No creo que se pueda estudiar como carrera en unos libros de texto; no lo fundamental, al menos. La empatía es la principal cualidad que debería tener un psicólogo, pero siempre que no le afecte demasiado personalmente. En las revistas semanales suele haber consultas psicológicas y, a menudo, yo no estoy en absoluto de acuerdo con lo que les dicen. Será porque su filosofía de vida en general choca radicalmente con la mía. No entiendo que se llegue a justificar la promiscuidad, la infidelidad o cualquier otra forma de egoísmo. El "amor" no puede ser excusa para todo comportamiento.
Además, los psicólogos suelen echarle la culpa de todos los problemas a cualquiera; especialmente a los padres. Bastante difícil es intentar educar a los hijos y hacerles felices, para tener que cargar con la responsabilidad de todo lo que les suceda en el futuro. No valen atajos en la mente. La culpa de lo que haces suele ser tuya, y a veces simplemente no es de nadie. Pero resulta muy cómodo buscar culpables y así esquivar las consecuencias. Por suerte, también hay buenos psicólogos que te enseñan a asumir responsabilidades y conocerte a tí mismo. Yo, desde luego, no me pondría ciegamente en manos de cualquiera, y menos a mis hijos. La psique es algo demasiado delicado y sensible y todo cuidado es poco. Eso lo saben bien las personas que te quieren.
Además, los psicólogos suelen echarle la culpa de todos los problemas a cualquiera; especialmente a los padres. Bastante difícil es intentar educar a los hijos y hacerles felices, para tener que cargar con la responsabilidad de todo lo que les suceda en el futuro. No valen atajos en la mente. La culpa de lo que haces suele ser tuya, y a veces simplemente no es de nadie. Pero resulta muy cómodo buscar culpables y así esquivar las consecuencias. Por suerte, también hay buenos psicólogos que te enseñan a asumir responsabilidades y conocerte a tí mismo. Yo, desde luego, no me pondría ciegamente en manos de cualquiera, y menos a mis hijos. La psique es algo demasiado delicado y sensible y todo cuidado es poco. Eso lo saben bien las personas que te quieren.
sábado, 11 de septiembre de 2010
La segunda guerra mundial
Estuve viendo un documental sobre este tema en la Uno de televisión. Encontré una serie de incoherencias y omisiones. Hace poco se cumplieron sesenta años de esta barbarie que causó cincuenta millones de muertos. Dios quiera que no tengamos que volver a vivir algo así. Quería hacer unas puntualizaciones sobre el tema:
1. Decía el reportaje que Hitler firmó con Stalin una alianza antinatural. Teniendo en cuenta que uno era socialista y el otro nacional socialista, no sería tan raro.
2. Hablaban de las víctimas de los campos de concentración: judíos, gitanos, comunistas y disidentes. No nombraban a los religiosos, que fueron miles, muertos por defender a los anteriores.
3. Dicen que Franco no participó porque estaba muy ocupado “reprimiendo”. ¿No sería más bien porque tenía un país por reconstruir, o porque fue más listo que todo eso?
4. Creo que en el fondo Alemania Federal tuvo más suerte que Rusia. Más les hubiera a los rusos perder la batalla de Stalingrado y haber sido rescatados por los aliados, que soportar setenta años de comunismo.
5. En todo caso, que Hitler fuera un monstruo no exculpa a los aliados del bombardeo de población civil y las terribles masacres de Hiroshima y Nagasaki.
He leído un artículo sobre el comandante que ordenó lanzar la bomba atómica y parece ser que no se lo pudo perdonar nunca; así que acabo en un manicomio debido a sus intentos de suicidio. Toda su vida estuvo luchando por conseguir que EE.UU reconociera su culpa. No lo consiguió. Tal vez, ha llegado el momento de que los vencedores pidan perdón, para empezar a Polonia y Finlandia (por permitir su invasión), y finalmente también a los vencidos, por el encarnizamiento posterior.
1. Decía el reportaje que Hitler firmó con Stalin una alianza antinatural. Teniendo en cuenta que uno era socialista y el otro nacional socialista, no sería tan raro.
2. Hablaban de las víctimas de los campos de concentración: judíos, gitanos, comunistas y disidentes. No nombraban a los religiosos, que fueron miles, muertos por defender a los anteriores.
3. Dicen que Franco no participó porque estaba muy ocupado “reprimiendo”. ¿No sería más bien porque tenía un país por reconstruir, o porque fue más listo que todo eso?
4. Creo que en el fondo Alemania Federal tuvo más suerte que Rusia. Más les hubiera a los rusos perder la batalla de Stalingrado y haber sido rescatados por los aliados, que soportar setenta años de comunismo.
5. En todo caso, que Hitler fuera un monstruo no exculpa a los aliados del bombardeo de población civil y las terribles masacres de Hiroshima y Nagasaki.
He leído un artículo sobre el comandante que ordenó lanzar la bomba atómica y parece ser que no se lo pudo perdonar nunca; así que acabo en un manicomio debido a sus intentos de suicidio. Toda su vida estuvo luchando por conseguir que EE.UU reconociera su culpa. No lo consiguió. Tal vez, ha llegado el momento de que los vencedores pidan perdón, para empezar a Polonia y Finlandia (por permitir su invasión), y finalmente también a los vencidos, por el encarnizamiento posterior.
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miércoles, 7 de julio de 2010
Las circunstancias
Estaba en un bar. Tres personas hablaban sobre la juventud y cómo se pasan con el botellón, comprando además alcohol de alta graduación para que les haga efecto más rápido. Yo no intervine en la conversación. Luego se pusieron a recordar cómo los padres de antes, no tendrían estudios, pero sabían educar a sus hijos para que fueran personas de provecho. Yo no dije nada. Finalmente hablaban sobre los padres actuales que, a pesar de ser universitarios la mayoría, no se preocupan por lo que hacen sus hijos y los dejan desatendidos. Yo no hablé tampoco. Ya no tengo autoridad moral para opinar sobre esos temas y decir, -como decía antes-, que si cuidas bien a tus hijos nunca se meterán en problemas.
Le conté a mi hija mayor que ya no sé de qué escribir en el blog. Me dijo que escribiera sobre su hermano. No me gusta hablar de temas tan personales. Además no me veo capaz de juzgarle. Si sigue ese camino, será porque yo no he sabido transmitirle mis valores, porque no le he educado bien, porque tal vez se ha sentido mal por algo. Yo soy parte interesada en este tema y ya no me resulta fácil opinar. Sin embargo, tampoco es justo que siga afirmando las mismas cosas sin tener en cuenta que mi receta no me ha funcionado, al menos no tanto como yo hubiera deseado. Las circunstancias externas pesan a veces mucho más que años enteros de dedicación, especialmente cuando se trata de adolescentes.
Le conté a mi hija mayor que ya no sé de qué escribir en el blog. Me dijo que escribiera sobre su hermano. No me gusta hablar de temas tan personales. Además no me veo capaz de juzgarle. Si sigue ese camino, será porque yo no he sabido transmitirle mis valores, porque no le he educado bien, porque tal vez se ha sentido mal por algo. Yo soy parte interesada en este tema y ya no me resulta fácil opinar. Sin embargo, tampoco es justo que siga afirmando las mismas cosas sin tener en cuenta que mi receta no me ha funcionado, al menos no tanto como yo hubiera deseado. Las circunstancias externas pesan a veces mucho más que años enteros de dedicación, especialmente cuando se trata de adolescentes.
lunes, 21 de junio de 2010
De vuelta a mi vida
Estoy convencida de que la vida te pone pruebas para enseñarte hasta dónde puedes llegar. Hubo un momento en que pensé que yo podía con todo. Así que decidí adoptar un perro sin tener en cuenta mis circunstancias. La realidad me hizo ver que me había equivocado y tuve que pagar las consecuencias. Todavía ahora me produce tristeza pensar que no estuve a la altura que esperaba. Pero, también he tenido que aceptar que nunca seré capaz de conducir por Madrid capital, porque no tengo los reflejos necesarios; o que nunca podré recordar los nombres y las caras de mis conocidos, porque está fuera de mi alcance. Una parte importante del aprendizaje consiste en reconocer tus limitaciones.
Así que llevo ya años escribiendo en contra del aborto, diciendo que un hijo es lo más importante que existe, con independencia de si viene en buen o mal momento. Y me ha tocado vivirlo, como siempre. Pensé que estaba embarazada, a mis cuarenta y cuatro años, y se me vino el mundo encima. Porque yo ya no tengo salud ni fuerzas para cuidar de un bebé veinticuatro horas al día. Lo hubiera tenido, sin duda. No habría abortado de ningún modo. Pero me sentí terriblemente mal. Por una parte, por la preocupación de saber que no me sentía capaz ya de criar un hijo; por otra parte, por la culpabilidad de pensar que yo no deseaba de ninguna manera estar embarazada. Soy una persona de carne y hueso. No soy ninguna santa.
Así que supongo que la experiencia al menos me ha servido para saber ponerme en el lugar de tantas mujeres que se sienten desbordadas por su situación, a las cuales no les entraba en sus planes ser madres, ni cuentan con el apoyo necesario, ni se sienten con fuerzas para ello. Sin embargo, eso no significa que justifique el aborto, porque está claro que el bebé que crece en su interior no tiene culpa en absoluto de las circunstancias en que ha sido concebido. Con la ayuda necesaria, tanto personal como económica, practicamente cualquier mujer puede sacar adelante su embarazo y disfrutar de su hijo, o entregarlo en adopción; en lugar de sentirse desgraciada para siempre pensando que ha matado a su bebé. Todo tiene solución, salvo la muerte.
Así que llevo ya años escribiendo en contra del aborto, diciendo que un hijo es lo más importante que existe, con independencia de si viene en buen o mal momento. Y me ha tocado vivirlo, como siempre. Pensé que estaba embarazada, a mis cuarenta y cuatro años, y se me vino el mundo encima. Porque yo ya no tengo salud ni fuerzas para cuidar de un bebé veinticuatro horas al día. Lo hubiera tenido, sin duda. No habría abortado de ningún modo. Pero me sentí terriblemente mal. Por una parte, por la preocupación de saber que no me sentía capaz ya de criar un hijo; por otra parte, por la culpabilidad de pensar que yo no deseaba de ninguna manera estar embarazada. Soy una persona de carne y hueso. No soy ninguna santa.
Así que supongo que la experiencia al menos me ha servido para saber ponerme en el lugar de tantas mujeres que se sienten desbordadas por su situación, a las cuales no les entraba en sus planes ser madres, ni cuentan con el apoyo necesario, ni se sienten con fuerzas para ello. Sin embargo, eso no significa que justifique el aborto, porque está claro que el bebé que crece en su interior no tiene culpa en absoluto de las circunstancias en que ha sido concebido. Con la ayuda necesaria, tanto personal como económica, practicamente cualquier mujer puede sacar adelante su embarazo y disfrutar de su hijo, o entregarlo en adopción; en lugar de sentirse desgraciada para siempre pensando que ha matado a su bebé. Todo tiene solución, salvo la muerte.
jueves, 27 de mayo de 2010
Aprender de los errores
Hay gente que se queda bloqueada por una decisión equivocada que tomó en su momento. La vergüenza o el arrepentimiento pueden ser algo muy destructivo. Es necesario aprender que todos cometemos errores, algunos muy graves. Es imposible pasar por la vida sin traicionar en un momento dado tus ideas o a aquellos a los que más quieres. En las relaciones entre padres e hijos es donde más se nota esta situación. Te pasas la vida lamentando situaciones del pasado que ya no tienen remedio y pensando en qué medida podrá esto afectar a tus hijos en el futuro. Pero, si son gente madura, las dificultades deberían haberlos hecho más fuertes. No es tanto lo que nos pasa, sino la manera que tenemos de afrontarlo.
En ese sentido, yo no soy ningún ejemplo. Siempre he sido débil, tanto física como psicológicamente. Los problemas a menudo me desbordan y me siento incapaz de seguir adelante. Entonces me avergüenzo de mí misma, lo cual no hace más que agudizar mi bloqueo emocional. No puedo evitar ser como soy, pero lucho porque al menos mis hijos no caigan en este círculo vicioso. La autocompasión y la autoinculpación, tal vez tienen sentido en un momento dado, pero no sirven de nada a largo plazo. Hay que aprender del pasado para poder construir un futuro mejor, y, sobretodo para no caer otra vez en las mismas actitudes que no llevan a ninguna parte.
En ese sentido, yo no soy ningún ejemplo. Siempre he sido débil, tanto física como psicológicamente. Los problemas a menudo me desbordan y me siento incapaz de seguir adelante. Entonces me avergüenzo de mí misma, lo cual no hace más que agudizar mi bloqueo emocional. No puedo evitar ser como soy, pero lucho porque al menos mis hijos no caigan en este círculo vicioso. La autocompasión y la autoinculpación, tal vez tienen sentido en un momento dado, pero no sirven de nada a largo plazo. Hay que aprender del pasado para poder construir un futuro mejor, y, sobretodo para no caer otra vez en las mismas actitudes que no llevan a ninguna parte.
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jueves, 6 de mayo de 2010
Una cura de humildad
A veces de algo malo se puede sacar una enseñanza. Después del tremendo disgusto de devolver el perro, me he dado cuenta de lo fácil que es juzgar a la ligera. Yo pensaba que aquellos que abandonaban animales eran unos monstruos y también los que los dejaban en las perreras, pero me he encontrado yo misma en una situación insostenible y he comprendido que puede haber razones para todo; aunque, por supuesto, siempre es mejor entregarlo que abandonarlo.
La verdad es que no deja de ser soberbia pensar que vas a ser capaz de solucionar los problemas, que vas a estar a la altura de las circunstancias. Luego llega la realidad y te deja hecho un trapo, pensando que te habías sobrevalorado. Por más que quieras hacerlo todo bien, es imposible no equivocarse, es inútil querer acertar siempre. Acabarás haciéndole daño a los que más quieres, antes o después, sin remedio. El dolor que esto produce es parecido al de la muerte de un ser querido, pero no te queda más remedio que soportarlo y seguir adelante.
Ahora cuando pienso en las jóvenes que se encuentran con un embarazo inesperado de alguien a quien apenas conocen, me pongo más en su lugar. Sé lo que es sentir la desesperación de no poder seguir adelante con algo que has comenzado. Sin embargo, no es lo mismo un perro que un hijo de tu misma sangre. Por eso, es tan importante que cuenten con todos los apoyos posibles para poder seguir adelante con su embarazo, superando la angustia, la depresión y la incertidumbre.
Porque si ya es duro dejar un perro y sé que es algo de lo que me voy a sentir culpable el resto de mi vida; es mucho peor pensar que has matado a un ser humano, a un hijo tuyo. Los problemas emocionales tienen tratamiento y los de tipo social cuentan con una serie de ayudas por parte de voluntarios y ongs. que hacen una labor impagable. Por eso, aunque ahora lo comprendo mucho mejor, sigo estando convencida de que el aborto no es una solución, sino un problema mayor que el que intenta evitar.
La verdad es que no deja de ser soberbia pensar que vas a ser capaz de solucionar los problemas, que vas a estar a la altura de las circunstancias. Luego llega la realidad y te deja hecho un trapo, pensando que te habías sobrevalorado. Por más que quieras hacerlo todo bien, es imposible no equivocarse, es inútil querer acertar siempre. Acabarás haciéndole daño a los que más quieres, antes o después, sin remedio. El dolor que esto produce es parecido al de la muerte de un ser querido, pero no te queda más remedio que soportarlo y seguir adelante.
Ahora cuando pienso en las jóvenes que se encuentran con un embarazo inesperado de alguien a quien apenas conocen, me pongo más en su lugar. Sé lo que es sentir la desesperación de no poder seguir adelante con algo que has comenzado. Sin embargo, no es lo mismo un perro que un hijo de tu misma sangre. Por eso, es tan importante que cuenten con todos los apoyos posibles para poder seguir adelante con su embarazo, superando la angustia, la depresión y la incertidumbre.
Porque si ya es duro dejar un perro y sé que es algo de lo que me voy a sentir culpable el resto de mi vida; es mucho peor pensar que has matado a un ser humano, a un hijo tuyo. Los problemas emocionales tienen tratamiento y los de tipo social cuentan con una serie de ayudas por parte de voluntarios y ongs. que hacen una labor impagable. Por eso, aunque ahora lo comprendo mucho mejor, sigo estando convencida de que el aborto no es una solución, sino un problema mayor que el que intenta evitar.
domingo, 28 de marzo de 2010
Yo tampoco voté a ZP
www.yonovoteazp.esHay una campaña muy buena que consiste en una pulsera donde pone: A mí no me mires. Yo no voté a zp. Tienen toda la razón. Yo tampoco le voté. Me parece el colmo que los empresarios, después de tanto como les han insultado y culpado de la crisis, ahora se dediquen a lanzar la campaña de: esto lo arreglamos entre todos. Campaña que, por cierto, cuesta una millonada que podía invertir en crear puestos de trabajo. Yo no tengo nada que arreglar porque no está en mi mano, pero, sobretodo, porque no es mi culpa.
La culpa la tiene un gobierno que se ha dedicado a practicar economía socialista de verdad en un país capitalista, lo cual, naturalmente, es incompatible. Ya está más que demostrado que aumentar el déficit público y subvencionar a los amigos sólo lleva a la bancarrota. Lo vivimos una vez con Felipe González, y ahora hemos vuelto a tropezar en la misma piedra, porque aquí a cabezotas no nos gana nadie. Da igual que la Unión Europea, el Banco de España, el Banco mundial o la propia Ceoe nos advirtieran una y otra vez.
Pero, cuando se trata de hacerle la pelota a los que ocupan el poder, no importa hasta dónde haya que rebajarse. Lo único que cuenta es el beneficio que se pueda lograr. Hay que incentivar el consumo y, para ello, ¿nada mejor que aumentar el Iva?. El resto del mundo nos mira ya con los ojos como platos... Pero no importa, porque la economía es una distracción. Lo que realmente nos estamos jugando en España, es el modelo de sociedad. La ideología es lo único que les quita el sueño a Zapatero y compañía.
La culpa la tiene un gobierno que se ha dedicado a practicar economía socialista de verdad en un país capitalista, lo cual, naturalmente, es incompatible. Ya está más que demostrado que aumentar el déficit público y subvencionar a los amigos sólo lleva a la bancarrota. Lo vivimos una vez con Felipe González, y ahora hemos vuelto a tropezar en la misma piedra, porque aquí a cabezotas no nos gana nadie. Da igual que la Unión Europea, el Banco de España, el Banco mundial o la propia Ceoe nos advirtieran una y otra vez.
Pero, cuando se trata de hacerle la pelota a los que ocupan el poder, no importa hasta dónde haya que rebajarse. Lo único que cuenta es el beneficio que se pueda lograr. Hay que incentivar el consumo y, para ello, ¿nada mejor que aumentar el Iva?. El resto del mundo nos mira ya con los ojos como platos... Pero no importa, porque la economía es una distracción. Lo que realmente nos estamos jugando en España, es el modelo de sociedad. La ideología es lo único que les quita el sueño a Zapatero y compañía.
jueves, 21 de mayo de 2009
Falso axioma
Se dice de aquella idea que parece lógica y evidente pero no lo es en absoluto. Esto es parte de un artículo firmado por Edurne Uriarte:
"...Ella defiende la teoría de que hay una diferencia de género en la crisis económica, o sea, que los culpables del desastre son hombres. Y lo piensan otras mujeres relevantes... Todo lo que, de entrada me huele a chorrada monumental, además de a sexismo. Muy parecida a la proferida por el presidente brasileño Lula da Silva cuando culpó de la crisis a "los hombres blancos de ojos azules". Omitiendo el pequeño detalle de que, por la misma regla de tres, habría que contribuir todos los éxitos de las potencias occidentales a los hombres, preferentemente anglosajones, o sea, blancos y de ojos azules. Porque eran ellos los que ocupaban el poder cuando los avances tuvieron lugar".
Creo que los hombres han hecho un gran esfuerzo en general para adaptarse a los nuevos tiempos. Cuando voy al colegio a por las niñas, veo muchos padres ocupándose de sus niños con dedicación y cariño. Sin embargo, hoy en día cualquier hombre es culpable mientras no se demuestre lo contrario, de discriminación laboral, infidelidad, o maltrato; aunque sólo sea por compartir la culpa atribuída a todo su género. Nadie se acuerda ya de las generaciones de hombres que han tenido que trabajar doce horas diarias en lo que fuera para sacar adelante a sus familias, habitualmente numerosas. Especialmente los que se han "deslomado" en el campo de sol a sol. Mientras sus mujeres lavaban pañales a mano. La vida no era fácil para ninguno de los dos. El porcentaje de hombres mujeriegos y bebedores siempre ha sido muy bajo, pero son los únicos de los que se habla ahora.
Como dice el artículo, también fueron obra suya la mayor parte de los adelantos médicos y científicos que ahora disfrutamos, las obras maestras de arte, música o literatura. Muchos murieron defendiendo a sus familias y su país en diversas guerras. Vivían en las mismas condiciones que sus mujeres. Suponer que las cosas hubieran sido mejores de haber gobernado ellas, es pura adivinación. Yo tengo mis dudas por ejemplo de que una tripulación femenina hubiera partido de Palos de Moguer en dirección al océano peligroso y desconocido. Así que, por favor, lo fácil es limitarse a hacer juicios generales, pero no olvidemos que una gran mayoría de los hombres, especialmente en este país, son buenos padres (no colegas), buenos maridos, buenos hijos, y sin descuidar sus obligaciones; así que tienen tanto mérito o culpa como cualquier mujer.
Música: Dire Straits. Money for nothing
"...Ella defiende la teoría de que hay una diferencia de género en la crisis económica, o sea, que los culpables del desastre son hombres. Y lo piensan otras mujeres relevantes... Todo lo que, de entrada me huele a chorrada monumental, además de a sexismo. Muy parecida a la proferida por el presidente brasileño Lula da Silva cuando culpó de la crisis a "los hombres blancos de ojos azules". Omitiendo el pequeño detalle de que, por la misma regla de tres, habría que contribuir todos los éxitos de las potencias occidentales a los hombres, preferentemente anglosajones, o sea, blancos y de ojos azules. Porque eran ellos los que ocupaban el poder cuando los avances tuvieron lugar".
Creo que los hombres han hecho un gran esfuerzo en general para adaptarse a los nuevos tiempos. Cuando voy al colegio a por las niñas, veo muchos padres ocupándose de sus niños con dedicación y cariño. Sin embargo, hoy en día cualquier hombre es culpable mientras no se demuestre lo contrario, de discriminación laboral, infidelidad, o maltrato; aunque sólo sea por compartir la culpa atribuída a todo su género. Nadie se acuerda ya de las generaciones de hombres que han tenido que trabajar doce horas diarias en lo que fuera para sacar adelante a sus familias, habitualmente numerosas. Especialmente los que se han "deslomado" en el campo de sol a sol. Mientras sus mujeres lavaban pañales a mano. La vida no era fácil para ninguno de los dos. El porcentaje de hombres mujeriegos y bebedores siempre ha sido muy bajo, pero son los únicos de los que se habla ahora.
Como dice el artículo, también fueron obra suya la mayor parte de los adelantos médicos y científicos que ahora disfrutamos, las obras maestras de arte, música o literatura. Muchos murieron defendiendo a sus familias y su país en diversas guerras. Vivían en las mismas condiciones que sus mujeres. Suponer que las cosas hubieran sido mejores de haber gobernado ellas, es pura adivinación. Yo tengo mis dudas por ejemplo de que una tripulación femenina hubiera partido de Palos de Moguer en dirección al océano peligroso y desconocido. Así que, por favor, lo fácil es limitarse a hacer juicios generales, pero no olvidemos que una gran mayoría de los hombres, especialmente en este país, son buenos padres (no colegas), buenos maridos, buenos hijos, y sin descuidar sus obligaciones; así que tienen tanto mérito o culpa como cualquier mujer.
Música: Dire Straits. Money for nothing
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