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miércoles, 7 de abril de 2010

Miss Madrid

La otra noche en Antena tres encontré una entrevista con una chica que aseguraba haber sido acompañante de lujo de muchos famosos. Lo extraño era que ella, no sólo no se arrepentía de su labor, sino que afirmaba haberlo hecho por gusto y por su elección. No pasa na, pero en no pasando na, que sepas que serlo, eres. El calificativo no cambia porque disfrute de su actividad, sino más bien al contrario. Lo bueno era que su expresión, a punto de echarse a llorar, desmentía de forma efectiva sus propias palabras.

Todavía me acuerdo, y no me puedo creer cómo intentaba convencerse de que lo suyo era simple amistad, aderezada con "regalos" de cientos de miles de euros. Ése es el ejemplo que estaba dando a todas las jovencitas que pudieran estar escuchando en ese momento. Ahora resulta que no se trata de prostitución si eres capaz de disfrutar del sexo con un desconocido, por la simple razón de que es atractivo o lo hace bien. Como animales en un establo..., los sentimientos no tienen nada que ver.

Me preocupa que se estén generalizando esta clase de declaraciones y, no, no creo que sea simple casualidad. ¿Cuánto le han pagado a esa Miss Madrid para que acabe de echar a perder su reputación y su vida?. No sé si es consciente de que la belleza se acaba. Dentro de unos años, -pocos-, estará bañándose en billetes de quinientos euros, pero sola. Entonces, probablemente, sea ella la que tenga que pagar por la compañía y comprarse un acompañante.

Éste es el modelo de sociedad que muchos quieren. Abajo el amor. Vive el momento. Sobretodo, no te arrepientas de nada. Eso es lo que pretenden los creadores de Gran Hermano o I love Escassi. Convertir a todas las chicas en fulanas satisfechas. Luego, para colmo, llega la ministra y dice que no, que no se trataba de eso. Pues, ¿de qué se trata?. Cuando, en la relación de pareja, desaparecen las emociones y los afectos, las mujeres pasan a ser objetos de uso y disfrute, por más que ellas quieran pensar que conservan el control de la situación.

viernes, 12 de marzo de 2010

Mi perro

Cuando espero en el coche por las mañanas, siempre pasa una señora por delante con un cachorro de pastor alemán precioso. Se nota que están muy encariñados, que el perro juega con ella como si fuera su madre y ella lo cuida como si fuera un hijo. Ya sé que no es el mismo sentimiento, pero se parece mucho. Yo tuve un hermano perro. Cuando era niña, por diferentes circunstancias no tenía mucho trato con mis propios hermanos, pero mi perro me daba toda la atención y el cariño que necesitaba y yo también estaba pendiente de él. Tengo una buena familia y les quiero, pero el perro me hacía mucha compañía.

Vivió hasta los dieciseis años. Han pasado más de veinte y todavía le echo de menos. Existe un amor incondicional que sólo te puede dar una criatura irracional, alguien que no sepa nada de la envidia ni el rencor. Mi perro era como un ángel para mí. Cuando volvía del colegio desanimada porque no me iban bien las cosas, cuando me quedaba en casa porque no tenía con quien salir, cuando discutía una vez más con mi hermana; mi perro se acercaba a mí porque notaba que le necesitaba y siempre estuvo a mi lado. Nunca podré agradecerselo lo suficiente.

Por eso cuando veo esos horribles festejos que incluyen la tortura y muerte de animales, ya sean toros, gallos o cualquier otro. Cuando veo perros y gatos abandonados y maltratados, o las matanzas de delfines o focas. Cuando oigo que hay gente que afirma que el asesinato puede ser un arte..., se me parte el corazón. Se nota que nunca han conocido lo que es tener una relación emocional con un animal. Incluso aunque los hayan tenido en su casa, no han sabido establecer ese vínculo anímico. No saben lo que se pierden.

Quiero recomendaros este documental: www.loquedeverdadimporta.org/