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domingo, 15 de agosto de 2010

Entre fantasmas

Se trata de una serie con temática religiosa donde, curiosamente, no se mencionan nunca las palabras: Dios, vida eterna o ángeles. La protagonista es una mujer que ayuda a pasar al "otro lado" a las almas de los muertos, atravesando una luz donde, a veces, pueden ver a sus seres queridos ya fallecidos. Hay otros espíritus que no quieren irse, porque prefieren quedarse y acumular poder a costa de las emociones negativas ajenas, pero a éstos tampoco los llaman demonios. La actriz que hace de Melissa tiene el mérito de ser capaz de llorar en todos los episodios. Debe tener los ojos destrozados. La serie resulta emotiva porque explora los sentimientos de los personajes. Aún así, realmente los guionistas tienen una imaginación inagotable, ya que lleva ya seis temporadas con un argumento tan básico. El caso es que yo la veo. Me resulta entretenida y suele tener un mensaje optimista y un final relativamente feliz, dentro de lo que cabe.

Sin embargo, no deja de llamarme la atención que se dedique una serie a hablar sobre la resurrección de las almas desde un punto de vista agnóstico. Tal vez lo siguiente sea que los programas de deporte los presenten personas a quienes el tema no les atraiga lo más mínimo; o podrían hacer documentales de animales para ilustrar a los cazadores; o sobre ciudades extranjeras que no nos gusten en absoluto... Aún así, prefiero ver una serie que admite la posibilidad de vida después de la muerte, aunque se trate de una versión atípica. Los protagonistas son agradables, las tramas son entretenidas y profundiza en el mundo de las emociones. El único problema es que, con tantas temporadas, ponen los episodios revueltos y, para quien no haya seguido la trama desde el principio, resulta algo complicado entenderla.

domingo, 25 de julio de 2010

Los valores de la saga de Crepúsculo

Estos cuatro libros cuentan la historia de unos vampiros buenos y unos hombres que se transforman en lobos a su voluntad. En medio, se encuentra una chica humana en el clásico triángulo amoroso, con una tensión sexual evidente hacia dos de los protagonistas, aunque ella realmente sólo está enamorada del vampiro. Hasta ahí, la trama es previsible, aunque resulta amena en las películas. Lo que yo quería resaltar es lo que se encuentra detrás. Por ejemplo, el hecho de que Eduard no quiere transformar a Bella en vampiro porque piensa que él ya no tiene alma y está condenado. Por eso, no quiere que ella renuncie también a la vida eterna, -lo cual no es lo mismo que vivir eternamente a su lado sin envejecer ni morir. Egoístamente, a Eduard le gustaría tenerla a su lado, pero comprende que la renuncia a tener una vida normal es algo terrible.

Asi lo comprende también otra protagonista, Rosalie, que hubiera preferido poder envejecer junto a Emmet y ver crecer a sus nietos, en lugar de permanecer eternamente joven y bella. Toda la familia de Eduard es consciente de que han hecho cosas terribles en el pasado y se arrepienten, y además tienen el firme propósito de mantenerse en el lado correcto. Por eso, la saga de Crepúsculo, aún siendo novela romántica para adolescentes, enseña cosas sobre el poder del amor, de la redención y el sacrificio. Así como, el compromiso, cuando Eduard se niega a tener relaciones con Bella sin estar casados y le dice algo así como: de donde yo vengo, matrimonio significa amor para siempre. Así que, aunque al principio yo era un poco reacia a estos libros, creo que puedo recomendarlos para todos; así como las películas.

viernes, 23 de abril de 2010

Directo al alma

He encontrado este texto, (que transcribo a continuación), y, como siempre me sucede, me ha dado una clave que estaba buscando hace tiempo: ¿por qué tienen tanto éxito mis escritos, si al fin y al cabo, ni soy muy culta, ni graciosa, ni profunda? Porque a veces escribo desde mi alma directamente al alma de los lectores. Otras veces intento analizar la realidad desde mi cerebro, sopesando datos y añadiendo conclusiones. Pero, de vez en cuando, surge la inspiración y ya no soy yo -persona física- como en este momento, la que escribe. Es mi espíritu expresando sentimientos y emociones que sólamente otro espíritu puede comprender.

"Personalmente, las obras que más me gustan son las que no comprendo [quizá una de las características de lo que llamamos poesía], porque una metáfora no se entiende, y si se entiende en su totalidad deja de ser metáfora para convertirse en un símil o, directamente, en una simple identidad entre dos o más objetos. La metáfora entra en el cuerpo por un agujerito que no está localizado en su totalidad en el cerebro [es un decir, otra metáfora]. Hay cosas que hay leerlas como quien escucha música. Nada que entender".
www.elcultural.es/version_papel/OPINION/26969

Y es esa conexión anímica la que explica que no haga falta ser católico, ni tradicional, ni conservador, ni liberal en lo económico para estar de acuerdo conmigo. Basta con ser parte de un binomio -cuerpo y alma- y dejar que el espíritu escuche y sienta. Igual que sucede cuando una música te llega al corazón o cuando un libro o película pasan a formar parte de tus recuerdos vitales; a veces, una simple conversación por escrito o más bien un monólogo, más o menos pesado, puede hacer más mella en tu vida que todos los tratados de filosofía. Espero que suceda así también con mis libros; especialmente el que he escrito nuevo en su totalidad: mi gran secreto de la felicidad, que pretende ser un manual de uso de la vida.

Pd.: Para quien lea mis recopilaciones quiero aclarar que los post son todos míos y pertenecen a los siguientes blogs: ya.com/acontracorriente, sigoacontracorriente.blogia.com, sigoacontracorriente.blogspot.com, blogs.hoymujer.com/historiasdecadadia y ono.es/opiniones. Los dos últimos, ya desaparecidos. Supongo que ya no tiene sentido guardar el secreto.

domingo, 31 de mayo de 2009

La comunión de las almas

No sé si seré capaz de escribir este post. Necesitaría muchas más palabras y una inspiración divina pra llegar a expresar mínimamente lo que siento. He estado leyendo muchos comentarios donde se duda de que exista alguna diferencia entre hacer el amor y practicar sexo. Dicen que resulta igual de gratificante. Sin embargo, el sexo es sólo una parte del amor. Es un espejismo que sólo refleja otra realidad incomparable.

Algunas personas realmente no buscan el placer físico en sus relaciones. Lo que buscan y encuentran temporalmente en diferentes parejas es la sensación de sentirse importante para alguien. Las caricias parece que transmiten cariño y preocupación sincera por el otro. La pasión da la impresión de que te necesita más que nada ni nadie en el mundo, que no puede vivir sin tí, en ese momento. Ese hambre de cariño y sensaciones fuertes les lleva a querer repetir la experiencia una y otra vez. Pero nunca les deja totalmente satisfechos porque falta algo. Falta la sinceridad.

Acariciar a alguien porque le deseas, nunca será lo mismo que tocarle sintiendo todo tu amor en cada célula de tus manos; queriendo transmitirle de esa manera que le quieres, sea como sea y haga lo que haga, y para siempre. Recibir caricias de alguien que forma parte indisoluble de tu vida, que te acompaña en los momentos difíciles y soporta tus manías, alguien que lleva contigo incontables días y noches; va mucho más allá del sexo. Es la comunión de las almas.

La sensación de que ya estábamos juntos antes incluso de conocernos y seguiremos después de que nuestros cuerpos sean polvo. La unión espiritual con nuestros padres y nuestros hijos, como parte de un destino común. Y después de la unión de los cuerpos, cuando ya no podamos hacerlo, seguiremos unidos porque él es una parte de mí y yo soy una parte de él, y estaríamos incompletos el uno sin el otro. Felicidades mi amor.

Música: Wham - Last Christmas