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domingo, 31 de octubre de 2010

Páginas de contactos en internet

Se trata de uno de los sectores más oscuros que existen en internet. Ya sé que, teóricamente, sirven para unir a personas que se sienten solas y buscan una relación estable. Esto viene a ser tal vez el diez por ciento de los casos o la excepción que confirma la regla. Lo cierto es que la mayoría, hombres y mujeres, sólo buscan contactos ocasionales de tipo sexual. Claro está que no lo anuncian así. El romanticismo está muy presente en los mensajes cuando se trata de seducir al otro, de manera que hay un gran porcentaje, especialmente de mujeres, que son sistemáticamente engañadas por la ilusión de "algo más" donde sólo se está tratando sobre un intercambio venéreo.

No me alegro de esa clase de situaciones. Ni siquiera pienso que tienen lo que buscaban. Porque no necesito estar en su lugar para saber que se sufre mucho cuando uno se ilusiona con alguien y esa persona te decepciona. Luego vienen preguntándose qué pasó, por qué ese hombre ya no quiere nada con ellas, ni les llama, ni les coge las llamadas, si todo parecía tan maravilloso. Porque hay hombres, y también algunas mujeres, que son como los ciervos dominantes: sólo se relacionan durante el apareamiento y después se van hasta la próxima ocasión. No hay que buscar más explicaciones. La finalidad principal de las páginas de contacto de singles o como les quieran llamar no es más que esa.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Las renuncias del sacerdocio

Me da lástima cuando pienso en cuantos treintaañeros hoy en día no tienen pareja estable ni hijos. Sin embargo, no es porque lo hayan decidido así, sino porque no hay encontrado a la persona adecuada o tal vez les ha faltado voluntad para afianzar esa relación. El caso es que el tiempo corre en su contra y el número de familias españolas se va a reducir mucho en esta generación. Sin embargo, existen personas que, voluntariamente, renuncian a tener pareja e hijos de por vida.  Además se dedican a casar a otros, oficiar bautizos y acompañar a enfermos y moribundos que ni siquiera son sus familiares. A menudo se nos olvida el nivel de renuncia que conlleva el sacerdocio o la vida religiosa en general. Son personas, además, que nunca podrán elegir dónde van a vivir o a que se dedicarán, porque deben obediencia a un superior.

Para aceptar una vida así, hay que ser alguien realmente especial. El amor a Dios y al prójimo les impulsa a evitar un amor más personal y propio. Deben evitar su propio instinto de reproducción y aceptar la idea de vivir en soledad para siempre. Aunque cuenten con parientes y amigos, nunca será lo mismo que ver crecer a sus hijos. Pero lo hacen sin dudar debido a su vocación. Qué absurdo en cambio resulta pensar que otros muchos vayan a seguir ese mismo destino sin obtener nada a cambio. Pues el sacerdote tiene la satisfacción personal de servir a su comunidad y ofrecer su sacrificio a dios. Hacer el bien compensa sus renuncias. Pero, una persona que se limita a coleccionar nuevas experiencias sin pasar nunca de fase, a la larga acaba igual de solo y sin compensaciones espirituales.

lunes, 26 de julio de 2010

Autobiografía: menos válida

Hacer psicoterapia es un ejercicio doloroso, pero a veces necesario para comprender cómo hemos llegado a ser como somos. En mi caso, mi niñez no es un recuerdo muy agradable. La verdad es que la pasé en mi propio mundo, bastante aislada de los demás; tal vez porque tenía menos capacidades que los otros niños. No sé si se debía a mi poca salud, pero el caso es que de pequeña yo siempre fui la más torpe, la más lenta y la más débil del grupo; a pesar de que era más alta de lo normal. Padecía de catarros y alergía casi todo el año, lo cual me obligaba a ir con el pañuelo a mano. Me mareaba hasta vomitar en cualquier vehículo y se me daban mal todos los juegos infantiles. Todo ello hizo que me alejara voluntariamente de los demás.

Naturalmente, quedarse al margen no es la mejor manera de hacer amigos. Los niños pueden ser crueles, aunque yo nunca me sentí acosada porque sabía defenderme. No en vano, tenía una hermana mayor con la que nunca me llevé bien. Con mis otros hermanos apenas tuve trato debido a la diferencia de edad. Ellos eran, además, todo lo que yo no era: guapos, deportistas y con mucha vida social. Yo era una niña delgaducha, con barriga y la piel demasiado blanca. Ahora suena absurdo, desde la visión de un adulto, pero entonces no comprendía por qué razón yo no podía correr tan rápido como los demás, saltar a la comba o hacer el pino. Y todo ello me hacía sufrir, aunque yo me refugiaba en los libros y procuraba no darme por enterada.

lunes, 26 de abril de 2010

Frases para pensar

"Hay algo en el amor que se me escapa por completo, algo químico. No soy yo la que decide si un hombre me gusta o no, es algo que no depende de mí".  (Espero que no le pase muy a menudo)

"Crecer es uno llegar nunca del todo, no alcanzar de modo definitivo, darse por acabado o por vencido" (Esperemos que crezca lo suficiente para reconocer sus errores)

"La soledad siempre hay que tenerla como alidada, a estos años o a cualquier otros. Ponerla en un pedestal y adorarla. Nos va a acompañar todo la vida". (Conmigo que no cuente).

"Digo te quiero veinte veces al día: a mis padres, a mi hermano, a la pareja, a las abuelas, a los amigos" (No basta con decirlo)

"Las cosas buenas sirven para disfrutarla, pero no te enseñan; son las vicisitudes de la vida las que te hacen avanzar y convertirte en un buen o mal ser humano". (Chapeau)

"De todas las mujeres que he conocido a lo largo de mi vida he aprendido lo más valioso que poseo. La huella de los hombres no es tan indeleble como la de ellas" (¿No será que no has prestado atención?)

"Yo no leo prensa, ni veo televisión, alguna vez me leo un libro. El último, uno que se llama El secreto. No sé de quién era, pero estaba bien, lo que pasa es que tuve que leer el final tres veces para entenderlo. (Esto es sinceridad y no tanto "intelectual" de pacotilla)

"Hay gente que dice que estoy reconstruída completamente. Yo sólo me he puesto pecho. Nada más. Tengo pánico a los quirófanos. Con la edad el cuerpo te cambia. (Sí, pero no para mejor...)


Revista Pronto. Actualidad.3-4-2010

domingo, 10 de enero de 2010

La escuela de la vida (un año en un post)

He encontrado un post que no publiqué en su momento:
Creo que he aprendido mucho en la escuela de la vida. Por suerte, más por experiencia ajena que por propia. Pero soy una persona de emociones muy intensas. No es tanto lo que te sucede, sino cómo lo vives. Sé lo que es sentirse sóla, incomprendida por casi todos. No tener un amigo en quien confiar. Sé lo que es sentirse desbordada por las circunstancias y no poder más, pero tener que seguir adelante. Sé lo que echar de menos sin esperanza y ver pasar los días, los meses y los años, todos iguales. Sé lo que es preocuparse por el futuro, sabiendo que no está en tu mano solucionar nada. De todo eso he vivido también en el último año.

También he vivido las experiencias ajenas de los múltiples problemas que puede traer la vida: amor, celos, traición, desamor, alcohol, drogas, depresión, anorexia, bulimia, apatía, extremismo, enfermedad, locura... Lo he sentido como propio y ha quedado grabado en mi memoria. Practicamente no existe situación que no haya vivido de un modo u otro. Y ahora, además, tengo los testimonios de internet. Pero, a veces, me gustaría no saber nada y no poder opinar de nada. A veces, a mí también me invade una sensación de vacío y me pregunto si todos estos sentimientos valen la pena.

Trescientos sesenta y cinco días suponen sentir todas esas emociones a veces en el curso de unas pocas horas. Impresiona mucho pensar que, mientras escribo estas líneas, millones de personas en todo el mundo están viviendo en sus carnes y en sus almas situaciones que tal vez marcarán sus vidas para siempre, o estan sufriendo por las cosas que les suceden a otros. O tal vez solamente estén dejando la vida pasar, sin implicarse con nada ni con nadie. La falta de emociones es una enfermedad que se está extendiendo mucho en nuestra sociedad. Parece que algunos sólo son capaces ya de sentirlas cuando juegan con su videoconsola. El año que ha pasado ha traído algunos sustos importantes. Varias preocupaciones menores. Muchas alegrías. Pero sobretodo ha sido el año en que me he conocido a mí misma.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Emociones

Creo que he aprendido mucho en la escuela de la vida. Por suerte, más por experiencia ajena que propia. Pero soy una persona de emociones muy intensas. No es tanto lo que te sucede sino el modo en que lo vives. Sé lo que sentirse sola e incomprendida por casi todos y no tener un amigo en quien confiar. Sé lo que es sentirse desbordada por las circunstancias y no poder más, pero tener que seguir adelante. Sé lo que es echar de menos sin esperanza y ver pasar los días, meses y años, todos iguales. Sé lo que es preocuparse por el futuro, sabiendo que no está en tu mano solucionar nada. Pero no se puede permitir que la emotividad gobierne tu vida. Hay que mantener siempre la cabeza en su sitio.

También he vivido muchas experiencias ajenas de los múltiples problemas que puede traer la vida: amor, celos, traición, desamor, alcohol, drogas, depresión, anorexia, apatía, extremismo, enfermedad, locura... Lo he sufrido como propio y he archivado todo en mi cabeza. Practicamente no existe situación que no haya vivido de un modo u otro. Y ahora además cuento con los testimonios de internet. A veces me gustaría no conocer nada y no sentirme capaz de opinar sobre ningún tema. A veces también a mí me invade el vacío y me pregunto si tantas emociones valen la pena. Entonces me pongo a rezar porque es lo único que me consuela y me ayuda a no perder la perspectiva de la realidad.