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sábado, 1 de enero de 2011

La prórroga

Hay un secreto que llevo guardando varios meses: este verano estuve en el hospital con una diverticulitis y me aconsejaron hacerme una colonoscopia. Finalmente, me hice la prueba en noviembre y resultó bastante bien. Tengo divertículos, colon espástico y una válvula incompetente, pero nada grave. Confieso que he estado todo este tiempo muy angustiada pensando en la posibilidad de tener un tumor maligno. No me importan las molestias crónicas. Estoy acostumbrada. Pero no me siento capaz de afrontar un tratamiento tan duro y de final incierto. Soy débil, me temo, a pesar de toda mi fe. Además creo que mi familia depende mucho de mí y no me sentiría capaz de dejarlos de lado para centrarme en mi curación.

Gracias a Dios, de momento no me veo enfrentada a esa tesitura. Por eso, me siento como si me hubieran concedido una prórroga, aunque realmente sobre el futuro que nos espera nunca se puede estar seguro. Así que hoy afronto el 2011 con más ilusión de lo que es habitual en mí por estas fechas. Al fin y al cabo, con el tiempo, incluso los problemas más insalvables a veces acaban llegando a una solución y, como bien se dice, mientras hay vida hay esperanza. Así que, aquí estoy yo todavía con energía renovada, dispuesta a seguir dando la batalla por la vida un año más y lo que haga falta, o los que Dios quiera concederme. A veces hace falta sumergirse hasta el fondo para poder emerger con más fuerza.

Debido al exceso de entradas, vuelvo a publicarlas de dos en dos, una propia y otra copiada.

domingo, 31 de octubre de 2010

Páginas de contactos en internet

Se trata de uno de los sectores más oscuros que existen en internet. Ya sé que, teóricamente, sirven para unir a personas que se sienten solas y buscan una relación estable. Esto viene a ser tal vez el diez por ciento de los casos o la excepción que confirma la regla. Lo cierto es que la mayoría, hombres y mujeres, sólo buscan contactos ocasionales de tipo sexual. Claro está que no lo anuncian así. El romanticismo está muy presente en los mensajes cuando se trata de seducir al otro, de manera que hay un gran porcentaje, especialmente de mujeres, que son sistemáticamente engañadas por la ilusión de "algo más" donde sólo se está tratando sobre un intercambio venéreo.

No me alegro de esa clase de situaciones. Ni siquiera pienso que tienen lo que buscaban. Porque no necesito estar en su lugar para saber que se sufre mucho cuando uno se ilusiona con alguien y esa persona te decepciona. Luego vienen preguntándose qué pasó, por qué ese hombre ya no quiere nada con ellas, ni les llama, ni les coge las llamadas, si todo parecía tan maravilloso. Porque hay hombres, y también algunas mujeres, que son como los ciervos dominantes: sólo se relacionan durante el apareamiento y después se van hasta la próxima ocasión. No hay que buscar más explicaciones. La finalidad principal de las páginas de contacto de singles o como les quieran llamar no es más que esa.

sábado, 28 de noviembre de 2009

La paciencia es una virtud

Uno de los problemas de nuestra época es que la gente ha perdido la capacidad de esperar. La televisión, los transportes modernos y el móvil nos dan la sensación de que todo puede conseguirse inmediatamente en el momento en que lo precisas. En otros lugares del mundo, sin embargo, conocen todavía la manera de dejar pasar el tiempo sin prisas. Tal vez lo ideal para nuestro modo de vida sería un término medio. El trabajo bien hecho requiere su tiempo, como también la pareja y el cuidado de los hijos. Precipitar las cosas, a menudo sólo sirve para acabar haciendo mucho y mal, en lugar de poco y bien hecho.

A lo largo de mi vida he comprobado que las cosas que valen la pena se hacen esperar. Lo que se consigue fácilmente suele ser efímero y poco valioso. Aprender un idioma de verdad, por ejemplo, requiere años de práctica. Ningún cursillo acelerado puede sustituir ese tiempo. También encontrar a la persona adecuada. Aquellos que se precipitan, por querer disfrutar cuanto antes de los placeres de una relación, es fácil que se equivoquen una y otra vez; hasta acabar perdiendo la ilusión y el interés por buscar. Mientras, aquellos que tienen paciencia, suelen conseguir su objetivo; sobretodo porque, con el tiempo, tienen más claro lo que están buscando realmente.