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lunes, 26 de julio de 2010

Autobiografía: menos válida

Hacer psicoterapia es un ejercicio doloroso, pero a veces necesario para comprender cómo hemos llegado a ser como somos. En mi caso, mi niñez no es un recuerdo muy agradable. La verdad es que la pasé en mi propio mundo, bastante aislada de los demás; tal vez porque tenía menos capacidades que los otros niños. No sé si se debía a mi poca salud, pero el caso es que de pequeña yo siempre fui la más torpe, la más lenta y la más débil del grupo; a pesar de que era más alta de lo normal. Padecía de catarros y alergía casi todo el año, lo cual me obligaba a ir con el pañuelo a mano. Me mareaba hasta vomitar en cualquier vehículo y se me daban mal todos los juegos infantiles. Todo ello hizo que me alejara voluntariamente de los demás.

Naturalmente, quedarse al margen no es la mejor manera de hacer amigos. Los niños pueden ser crueles, aunque yo nunca me sentí acosada porque sabía defenderme. No en vano, tenía una hermana mayor con la que nunca me llevé bien. Con mis otros hermanos apenas tuve trato debido a la diferencia de edad. Ellos eran, además, todo lo que yo no era: guapos, deportistas y con mucha vida social. Yo era una niña delgaducha, con barriga y la piel demasiado blanca. Ahora suena absurdo, desde la visión de un adulto, pero entonces no comprendía por qué razón yo no podía correr tan rápido como los demás, saltar a la comba o hacer el pino. Y todo ello me hacía sufrir, aunque yo me refugiaba en los libros y procuraba no darme por enterada.

lunes, 8 de junio de 2009

Cada cosa en su momento

"Está el patio horrible. Los que llegan a cierta edad solteros, mal, porque o les va mucho la noche o les van las relaciones que no llevan a ningún lado. Y el resto viene con el pack completo". Martina Klein. La verdad es que, siendo una modelo, no se puede negar que tiene la cabeza en su sitio.

La niñez es la ocasión de disfrutar de los padres y jugar con los hermanos, si se tiene oportunidad. La adolescencia es para tener pandilla de amigos con los que conocer el entorno social. También es la ocasión, muy importante, de aprender lo básico que te permitirá elegir una profesión y un trabajo. La veintena es el momento de plenitud física y mental. Por eso es ideal para desarrollar una carrera y también para conseguir una relación estable. Sobre los treinta es la edad ideal para tener hijos y criarlos. Cuando eres lo bastante maduro para la responsabilidad y lo bastante joven para el esfuerzo que supone.

A los cuarenta, aunque no nos guste, todo el sistema empieza su declive. Aparece por ejemplo, la vista cansada que impide que sea ya capaz de leer la letra pequeña de los envases. Sobre la cuarentena es difícil que una pareja pueda concebir, porque el cuerpo de la mujer ya no está en las condiciones ideales para el embarazo. Sin embargo, hoy en día muchas mujeres tienen hijos en esas edades. Como siempre digo, que no es bueno pretender llevar vida de adulto en la adolescencia, tampoco es mejor lo contrario. Las cosas que se disfrutan intensamente a los veinte años resultan forzadas a los cuarenta.

Cada vez hay más gente que pretende alargar su juventud en contra de la propia naturaleza, pero no saben que esa batalla está perdida de antemano. Demasiado tarde se dan cuenta de que ya no podrán recuperar las décadas que han desperdiciado. Llega el momento en que el cuerpo ya no puede seguir el ritmo de la mente, y entonces descubren que han saltado de la adolescencia a la cincuentena sin enterarse. Siempre piensas que queda tiempo para hacer lo que dejaste en el camino, pero la realidad es que, lo que no viviste en su momento, nunca será igual después, y lo que viviste fuera de tiempo no te traerá más que problemas.

Música: eros ramazoti - gracias por existir