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jueves, 24 de marzo de 2011

Las convicciones son un lujo

para aquellos que se mantienen al margen. Es decir, que resulta más cómodo no tener ideas claras y no implicarte en ninguna causa. De ese modo, visto desde fuera, parecería que tener convicciones es algo accesorio e innecesario. Sin embargo, para mí, tener un ideario es todo, es la base sobre la que cimiento mi existencia; todo lo que digo y todo lo que hago. Tal vez sea un lujo, pero es necesario. De otro modo, la vida se convierten en un vaivén según las circunstancias o el viento que sopla más fuerte en cada momento. La moral es aquello que nos motiva en la vida. Nuestra motivación puede estar en Cristo, en Mahoma o tal vez en el poder y el dinero. Por eso, es muy importante elegir bien cuál va a ser nuestra cima, el objetivo a lograr, y seguirlo hasta el final. Hay que tener las motivaciones correctas y las convicciones claras.

Pero ante todo es importante tener una meta. No sirve ir con el grupo a donde éste te quiera llevar. Porque entonces, después ya no valen las reclamaciones. Al grupo no se le puede culpar de los errores personales de cada cual. No acepta responsabilidades. Hay que coger las riendas de la vida, intentando tener claro lo que quieres cuanto antes.Teniendo convicciones firmes, uno se puede equivocar muchas veces, pero serán tus propios errores. Las convicciones no son un lujo; son lo que define a una persona y la diferencia del resto. Aquellos que quieren privarnos de ellas, quieren que seamos manejables como una manada de borregos. Por eso, no podemos permitir que adoctrinen a nuestros hijos en el relativismo. Lo que otros consideran un lujo, para mí es la esencia de la persona.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Las religiones del Libro

Me gusta esta expresión que leí el otro día en alguna parte. Se refiere a las tres grandes religiones del mundo: judaísmo, cristianismo e islam, basadas en la Biblia. Es evidente que hay mucho más que nos une que lo que nos separa, sin embargo, siglos de discrepancias y malentendidos nos han colocado como enemigos irreconciliables. En un mundo como el de hoy, que tiende al relativismo y el agnosticismo, deberíamos sentirnos más unidos que nunca. Qué más da si nuestro Dios se llama Yahvé, Alá o simplemente Dios. Es el mismo, sin duda. Lo que varían son los profetas y tampoco mucho, ya que todos los pertenecientes al judaísmo son reconocidos por las tres religiones, y los cristianos por dos de ellas.

Somos como parientes a quienes el tiempo y el espacio han ido distanciando, pero no dejamos de formar parte de la misma familia de los creyentes. También tenemos lazos de simpatía con budistas e induístas, quienes no hacen más que buscar la espiritualidad por otros caminos. Mientras nuestra sociedad nos condena a una existencia sin sentido, sin finalidad y abocada al vacío, las grandes religiones nos marcan un camino de esperanza en un mundo mejor. Por tanto, no deberíamos dejar que simples diferencias de interpretación de los textos nos sigan manteniendo separados. El siglo XXI con sus nuevos desafíos contra la familia y la vida, necesita una comunidad espiritual en todo el planeta.

domingo, 24 de mayo de 2009

No puedo dejarlo

Hace tiempo que escribir este blog dejó de ser algo agradable para convertirse en una obligación. He pensado varias veces en dejarlo, pero no puedo. La razón es sencillamente que soy la única. Soy la única persona en esta zona de internet que defiende a la Iglesia frente al laicismo, al capitalismo frente al socialismo, a la moral cristiana frente al relativismo, la vida frente al aborto y la eutanasia, la fidelidad frente a la promiscuidad, la familia frente al individualismo, la pareja frente a la ideología de género...

Existe una página que os recomiendo. Se llama Hazte oir.org y de ahí saco buena parte de mis informaciones. Son también los únicos en internet, que yo conozca, que se atreven a llamar a las cosas por su nombre porque son independientes de partidos políticos e intereses económicos. Pertenecen a esta organización muchos católicos, pero hay gente de todas las ideologías y creencias. También son los promotores de Derecho a vivir.org, del cual supongo que sí que habéis oído hablar. Si un día decido dejarlo, podréis encontrar allí ideas muy parecidas a las mías.

Cuando entro en esa web comprendo que no puedo dejarlo. No puedo quedarme en mi casa con mi familia y desentenderme de la realidad del mundo, de la falta de valores de nuestra sociedad y de la deriva nihilista que está tomando nuestro país. Aunque no esté en mi mano nada más en absoluto, mientras pueda seguir tecleando en el ordenador, seguiré denunciando que el feto es un ser humano desde el momento de su concepción. Seguiré diciendo que la moral cristiana es tan válida ahora como lo ha sido y será siempre.

Todos aquellos que están de acuerdo conmigo pero no hacen nada y no dicen nada, están contribuyendo a la situación, están dejando que nuestra sociedad se vuelva cada vez más materialista, más egoísta, más vacía de valores. Si yo viera que existe un debate social, que la oposición simplemente se opone, que existiera en España una derecha, como existe en todas las democracias del mundo; entonces sí podría cerrar el blog o dedicarme a escribir sobre las estrellas. Pero empiezo a dudar que vea ese momento.