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domingo, 19 de julio de 2009

Fatalismo

Hemos llegado a un punto en que, como la fábula de la zorra y las uvas, cuando no tenemos soluciones para un problema, optamos por decir que es insoluble. Así resulta que la muerte de Rayan era inevitable por razones estadísticas. Si yo salgo mañana y atropello a un peatón en un paso de cebra, no hay sido más que un despiste que le puede pasar a cualquiera, pero me busco la ruina. Si una enfermera se equivoca de sonda y mata a un paciente, resulta que la pobre no tiene culpa alguna. Tal vez porque se trataba de un bebé prematuro, apenas un ser humano.

Estoy cada día más horrorizada con la pérdida de valores de nuestra sociedad que se ha vuelto una progresión geométrica imparable. Los padres de Marta, pobre gente, siguen empeñados en convencernos de que su hija era una niña inocente que nunca hacía nada que ellos no supieran. La realidad habla de una menor que había salido con un joven de veinte años y pasaba mucho tiempo en su apartamento a solas. Comprendo que eso no justifica en absoluto lo que le ha pasado, pero me molesta que intenten convencernos de que ignoremos algo tan evidente.

Tantos padres andan por España queriendo creer que sus hijos son los únicos que no fuman, no beben, no tienen relaciones sexuales... La estrategia del avestruz, meter la cabeza debajo del ala, no nos va a proteger del peligro. La única manera de evitar los problemas es preocuparse y encararlos día a día, aunque eso me dé fama de agorera, de exagerada o de triste. Madurar consiste en asumir la realidad, y también en hacerse cargo de tus errores, con todas las consecuencias. Otra cosa es vivir en un cuento de hadas.

Me niego a creer que todo lo que ocurre en el mundo son casualidades, que nadie tiene la culpa de nada. Por supuesto, siempre hay una causa, unos acontecimientos que desencadenan otros, y unas consecuencias que se derivan de ellos. No vivimos en una isla. Me temo que si lográramos que los padres conozcan cuándo su hija va a abortar, tampoco serviría de mucho. Es posible que le animaran a hacerlo, con tal de no tener que afrontar el problema, dar la cara ante los demás o reconocer que ellos también se han equivocado.

miércoles, 1 de abril de 2009

Dos y dos son cuatro

La vida es como las matemáticas. No hay hilos sueltos. Cada tema tiene unas causas y unas consecuencias si sabes ver más allá de lo aparente.
"Soy una mujer de mediana edad con hijos adolescentes y disfruto escribiendo mis pensamientos; también leyendo los de los demás. Quiero ver más allá de las cosas y las personas, quiero comprender el sentido de todo. Tal vez pido demasiado, pero no dejaré de intentarlo".

Cuando escribí mi presentación, hace casi tres años, tenía la cabeza llena de ideas y de datos, pero no sabía cómo organizarlos, ni que conclusiones sacar. Este blog me ha servido para desechar lo superfluo y quedarme con lo esencial, bucear en mis recuerdos en busca de las claves para entender lo que sucede; y creo haber encontrado una serie de explicaciones que a mí me sirven. Quién me iba a decir a mí que, por entonces, no iba a misa y además ni siquiera estoy confirmada, como otros que tanto critican a la iglesia. No me imaginaba entonces que acabaría buscando las respuestas a través de la fe.

A mí me han sacado del armario a la fuerza. Hace años vivía tranquila pensando que un partido político representaba mis ideales y mis valores. No hace falta que os explique que las cosas han cambiado mucho desde entonces, y una serie de contradicciones muy evidentes me han hecho dudar de sus verdaderas intenciones. Por eso empecé a escribir sobre política, cosa que no había hecho antes. Pero lo que realmente me ha lanzado al ruedo (con perdón, por la metáfora taurina) ha sido la defensa de la vida. De repente me encontré teniendo que ser la voz de los amenazados de muerte, desde los fetos a los ancianos, pasando por todas las víctimas.

Ni represento a la Iglesia, ni a nadie más que a mí misma. Mi conciencia me dicta las palabras. No puedo estar callada viendo la deriva de la sociedad y, especialmente, el rumbo que han tomado nuestros adolescentes, que conduce al fracaso. Pero sobretodo, no puedo admitir que nadie se sienta con derecho para decidir sobre la muerte de otro ser humano. La vida es lo más valioso que tenemos. Si por decir esto tengo que cargar con el rechazo de buena parte de la sociedad, estoy dispuesta a hacerlo. Las dificultades son las que nos ponen realmente a prueba.

Sacrificio viene de Sacrum faccere, es decir, hacer algo sagrado. Limitarse a disfrutar de la vida, sin importarte la situación del resto del mundo, es una vida a medias. Vivir es amar, y amar es sufrir cuando los demás sufren. Vivir es arriesgarse en una relación, formar una familia, implicarse en los problemas de la sociedad. Esta es la principal conclusión que sacado de todas mis reflexiones, y es el mismo mensaje que nos ofrecen los Evangelios, cuando se leen sin prejuicios.

lunes, 30 de marzo de 2009

Tiritas para la vida

Parece ser que últimamente la humanidad ha decidido dedicarse a combatir las consecuencias de los problemas, pero no las causas. Así lavan su conciencia. Tenemos una gran provisión de tiritas, para no tener que evitar las heridas. Así, el banco mundial tiene un fondo de alimentación para paliar las grandes hambrunas, pero se ahorran de tomar medidas para evitar que se produzcan.

A nivel personal, existen multitud de complementos alimenticios para intentar proteger nuestra salud. Si estás estresado, te alimentas mal, fumas, bebes y no haces ejercicio..., ya no importa. Podemos tomar bífidus para reponer las bacterias del intestino, fibra, omega tres y soja. Entonces el cuerpo se acostumbra y depende de esas sustancias para siempre; y las causas siguen perjudicándonos igual. Sólo hemos conseguido dilatar el problema en el tiempo.

El otro día en un comentario dijeron que, para qué van a tener hijos los africanos, ¿para que vivan mal y acaben luchando como niños soldado en alguna guerra? En serio, he leído eso. Estoy de acuerdo, mejor que se extingan todos los pobres, que no dan más que problemas, que si me muero de hambre, que si necesito medicinas, que si quiero un campo de refugiados... Esto es un sarcasmo, por si alguien se lo había tomado al pie de la letra.

De verdad hay gente que piensa que "muerto el perro, se acabó la rabia". Si las niñas se quedan embarazadas, que aborten. Que los ancianos dan mucha pena y trabajo, eutanasia. Que casarse y tener hijos te complica mucho la vida, todos solteros. Es mucho más fácil y más barato seguir poniéndole tiritas al planeta; y no preguntarse nunca si existe otra solución más complicada, más dolorosa, pero mejor para todos.

Voy a correr caminos de verdad, voy a saltar montañas y encontrar, un nuevo sol, un blanco amanecer un hombre limpio, un mar, para poder creer. Me falta fe, me falta claridad. Me sobran mil silencios al hablar.
Quiero estallar los muros y creer que un día va a nacer lo que hoy ha muerto ya.
Cantando al silencio, matando la oscuridad, rompamos los muros que encierran a la verdad. Rasgando mentiras , sangrando los días, podemos llegar. (Mocedades)