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domingo, 4 de octubre de 2009

¿Tienes talento?

Ya se sabe que los programas de más audiencia se dedican a explotar los bajos instintos, desde Gran Hermano con la agresividad y la atracción sexual, a los de canto y baile que se ceban en la competividad feroz. Pero, como siempre se puede ir más lejos en el mundo del espectáculo, ahora tenemos el formato de humillación en directo. Resulta inmoral admitir a concurso a una serie de personas que, no sólo no tienen ningún talento, sino que además están mal de la cabeza. Viejos chochos, chicos solitarios y demás gente con afán de notoriedad alimentan estos programas, sólo para ser el objeto de las burlas del público y los comentarios sarcásticos del jurado. Desde luego, hace falta ser mala persona para prestarse a ese juego, por mucho que les paguen. Aunque los concursantes sean voluntarios, no es excusa para hacerles daño.

Sin embargo, tanta o más culpa que las productoras de televisión, la tiene el público que acude y los telespectadores. Hay que ser duro de corazón y estar sediento de emociones fuertes para estar allí riéndose de una pobre gente cuyo único pecado es la ingenuidad de pensar que realmente existe alguien tan altruísta para darles una oportunidad. Ya sé que, muy de vez en cuando, esos programas acaban descubriendo un talento oculto como Susan Boyle y lo sacan a la luz. Pero esa no es realmente su finalidad, sino un mero accidente que les ayuda a dar buena imagen. El objetivo del programa son esos pobres que nunca debieron subir a un escenario, cuya vida va a quedar marcada para siempre, después de que miles de personas en medio mundo les hayan visto hacer el ridículo en su actuación. Ante cosas así, no puedo evitar pensar que estamos en plena decadencia moral.

sábado, 15 de agosto de 2009

Ideología de género

Se dice de la labor que realizan algunos grupos intentando minar las bases de la familia, provocando con ello la ruptura de las bases de la sociedad. En las nuevas series juveniles se nota mucho. Especialmente en las relaciones entre hombres y mujeres se llega a dar a entender que ellas son igual de fuertes físicamente. El otro día una chica cogía a dos chicos de su edad por las orejas y los arrastraba, sin que ningunos de ellos hiciera nada por evitarlo. A continuación la protagonista le enseña una cámara de vídeo a un joven, con la cual ha estado grabando lo sucedido entre ellos, y él tampoco hace el menor amago por quitárse de las manos, aunque le comprometa.

Una cosa es que rechacemos la violencia y otra cerrar los ojos a la realidad. De este modo, se da a entender a las niñas que todos los chicos son como serpientes domadas, que se les puede molestar humillar o hasta agredir, porque les han quitado los colmillos. Pero se olvidan de que las boas no necesitan veneno, porque simplemente son más fuertes. Creo que muchos sucesos que hemos oído últimamente se explican por la mentalización inversa de la sociedad. Donde antes el hombre tenía todos los derechos, ha pasado a ser una marioneta con hilos. Naturalmente, hay algunos que no se resignan a ese papel y antes o después acaban saltando.

Yo simplemente les digo a mis hijas las cosas como son: que el respeto tiene que ser mutuo o es falso. Que el hecho de que seamos personas civilizadas no impide que cualquiera pueda perder los papeles en un momento dado. Por tanto, es absurdo querer forzar la igualdad copiando precisamente los aspectos que se critican de las masculinidad: ser dominantes, duras e inflexibles. Ni tampoco colocar a los personajes masculinos de las series como gente débil, voluble o básica. Manipular la realidad a favor o en contra de intereses siempre trae consecuencias graves. Cualquier discriminación es negativa.

domingo, 7 de junio de 2009

Opiniones

Los que llevan tiempo por aquí saben que yo solía aceptar las opiniones contrarias con bastante deportividad. El problema es distinguir cuándo una crítica se convierte en un ataque personal. Por ejemplo, dar a entender que soy tonta y sólo repito lo que me dicen como un lorito, es un insulto, aunque se diga más o menos educadamente. Asimismo, aprovechar cualquier excusa para aludir a mi condición de católica y arremeter contra la Iglesia, tampoco es admisible. Estoy cansada del tema, pero repetiré una vez más que el aborto no es un problema político ni religioso; es una cuestión de moral universal.

Os traigo una frase de David Cameron, lider del partido conservador británico: "Yo diría que los conservadores tendemos a pensar que los laboristas andan equivocados en sus puntos de vista y en sus políticas, pero hay laboristas que directamente piensan que los conservadores somos una gente malvada y detestable por naturaleza, lo que resulta tan ridículo como erróneo". Así que como veis no se trata de un problema exclusivo de España. Y otra de Juan Manuel de Prada: "... lo que pasa es que hay una gran plasta que cae sobre todo y hace que todo el mundo piense igual, y el que no piensa igual no se atreve a decirlo. Estamos padeciendo lo que yo llamo la tiranía impuesta".

Decir que yo soy una persona autoritaria, que no respeto otras posturas, es absurdo en sí mismo, porque no estamos discutiendo de tonterías sino de valores absolutos. Es decir, si estoy en contra de la infidelidad, no puedo admitir excepciones de una vez por semana, por ejemplo. Tampoco se puede defender el derecho a la vida a medias. Pero lo más curioso es que algunos creen que no puedo soportar las críticas porque soy demasiado blanda. Tengo tres hijos adolescentes. A pesar de que los míos son bastante tranquilos para lo que se ve por ahí, estoy acostumbrada a que me juzguen y me condenen a diario.

Lo que dice una adolescente no se le puede tener en cuenta porque son sus hormonas las que hablan. Sin embargo, pueden ser muy crueles. Además, naturalmente, te importa mucho más la opinión de alguien que aprecias que la de un extraño. Si además resulta que son inteligentes, incisivos y sarcásticos, el resultado puede ser demoledor. A veces pienso que voy a volver a abrir los comentarios, pero dejaré que los contesten mis hijos. Entonces sí que tendrían motivos algunos para decir que soy agresiva y no acepto más que mi punto de vista. Yo sí que me iba a divertir. Esta es la campaña electoral más sucia que he visto, y ya llevo unas cuantas.